¿Y cómo estamos de bienestar docente?

Nº 21 · Junio de 2001 · pp. 36–37

Resumen. Reflexión de dos profesoras de Magisterio sobre el bienestar docente, en lugar del malestar: qué es, cómo avanzar hacia él mediante respuestas personales y del entorno, y algunas estrategias que han resultado útiles. Piden a quien lea que les envíe sus respuestas.

Desde hace algunas décadas estamos oyendo hablar sobre el malestar docente. En los diarios, las revistas profesionales e incluso entre los intereses de los sindicatos, cada vez aparecen con más frecuencia referencias a la salud de los profesionales de la enseñanza, a su satisfacción laboral. Pero, curiosamente, los contenidos que se abordan no hablan de salud sino de enfermedades, ni de satisfacción, sino de insatisfacción.

Nosotras, que somos deudoras de las magníficas aportaciones de los distintos profesionales que desde diferentes campos han trabajado esta área, llevamos ya un tiempo prefiriendo dedicar nuestro esfuerzo a estudiar el bienestar docente. No para presentar un ideal que nos lleve a comparaciones de las que podamos salir mal parados sino para ver posibles caminos de mejora. Para trabajar desde el principio en positivo, para no vararnos en la contemplación, frecuentemente paralizante, del malestar, En definitiva, para conseguir la salud; cuando sea necesario, solucionando la enfermedad; pero, sobre todo, protegiendo y potenciando, antes de nada, las situaciones en que los profesionales se sienten bien.

¿Qué es el bienestar docente?

Levantarse (casi todos los días laborables) descansado y con ganas de ir a trabajar, de enseñar, de aprender, de colaborar con los compañeros y con las familias. Sentirse tranquilo, seguro. Ser y saberse capaz. Sentirse valioso en lo que hacemos. Valorarlo y valorar también nuestra profesión. Tener la sensación de que estamos haciendo lo que realmente queríamos hacer. Afrontar los conflictos y los problemas. lr haciéndote, encontrándote cada vez más a gusto contigo mismo como profesional. lr avanzando y cambiando la situación en que trabajamos. Poner límites a las presiones. Encontrar además tiempos de relajo, de descanso, de alegría.

¿Cómo podemos avanzar hacia…?

Hemos encontrado, al menos, dos tipos de respuestas: las que tienen que ver con uno o una misma y las que tienen que ver con el exterior (los otros, o los aspectos físicos, organizativos y sociales).

En cualquiera de estos tipos de respuestas, somos nosotros, individualmente (aunque con la ayuda de otros), o como miembros de un grupo o un equipo docente, los que podemos actuar. Decidiendo hacia dónde vamos a dirigir nuestros esfuerzos: hacia el terreno personal, hacia el desarrollo profesional, en relación con nuestro ciclo, centro o departamento… en relación con la administración…

De cualquier modo, quizá sea conveniente partir de ciertos supuestos, sencillos pero que nos podrán ayudar si los recordamos una y otra vez. Por ejemplo, «el cambio es posible y en toda situación hay algo positivo con lo que contar», «tenemos derecho a equivocarnos», «lo mejor es enemigo de lo bueno», «encontrar ayuda es posible», «estar en un grupo ayuda»…

A partir de ahí, nos podemos dar tiempo para detectar lo que creemos que nos ayuda a sentirnos bien y lo que nos produce malestar, analizando las situaciones detalladamente. Se trata de conocer nuestra realidad y aceptarnos en ella.

Tal vez, luego podríamos elegir, entre la variedad de situaciones que hayamos considerado, aquellas que nos ayudan a sentirnos bien y vamos a proteger y potenciar. Quizá incluso, en algunos casos, queramos transferirlas a otros momentos y lugares.

También podemos ele[…]tuaciones que nos producen malestar, cuáles queremos cambiar. Comenzaremos por la más fácil de abordar, por la que más daño nos haga o, simplemente, por aquélla en la que prevemos que vamos a tener muchas más posibilidades de éxito.

A continuación, sabiendo que ninguna propuesta funciona siempre ni en todas las personas, se trataría de conocer variedad de estrategias para cambiar, de forma que, después, cada uno de nosotros eligiera o diseñara lo que mejor se adapte (una conducta, una frase para repetirse internamente, un proceso…) a él mismo o a su situación…

Ante cada estrategia, nos podemos plantear si nos conviene utilizarla, qué pros y contras tiene, cómo la podemos adecuar a nosotros y a nuestra situación…

Algunas sugerencias o estrategias que parecen haber funcionado son:

– Empezar a hacer algo concreto, sólo para el día de hoy, ya que seguramente, de esta manera, será menos amenazante, más fácil.

– Buscar apoyos en las personas de nuestro entorno que puedan descubrirnos lo que hacemos bien, proporcionarnos alabanzas (y aceptarlas nosotros).

– Reforzarnos, recordando cosas que hemos hecho bien, acciones positivas, logros…

– Podemos premiarnos individualmente y/o como grupo.

– Si a veces nos sorprendemos con pensamientos que habíamos decidido abandonar, siempre podemos parar, relajarnos, respirar e imaginarnos en situaciones más positivas. Sin olvidar que, con gran frecuencia, en la trastienda de nuestros pensamientos negativos, sólo hay situaciones imaginadas.

– Compartir y avanzar con otros, buscando las soluciones en grupo o colaborando con ellos, porque facilita la comunicación, el desahogo y el avance.

– Cada poco tiempo, podemos detenernos para revisar nuestros supuestos, comprobar cuánto hemos avanzado y qué consecuencias tiene el esfuerzo que estamos realizando.

Estas son algunas de nuestras respuestas para avanzar hacia el bienestar desde uno mismo. No son las únicas y pueden ser compatibles con otras, muy variadas. Por ejemplo: revisar y modificar los planes de formación del profesorado, potenciar la valoración social de los docentes, preparar a los gestores educativos en relaciones humanas, emprender una acción sindical para conseguir mejores condiciones laborales…

Quisiéramos que el o la lectora nos hicieran llegar sus respuestas: ¿Qué tal anda el lector o la lectora de bienestar y qué le sirve para conseguirlo y mantenerlo?

Nuestra dirección es: Escuela Universitaria de Magisterio de Bizkaia. C/Ramón y Cajal, s/n. 48014 – Bilbao.

Nota de la edición digital: en el número impreso este artículo incluye una fotografía que no se reproduce aquí. Puede consultarse en el PDF del número.

Sobre Almudena Gabiola, M.ª Dolores Ratón. Almudena Gabiola y Mª Dolores Ratón son profesoras de una escuela de Magisterio.
Cómo citar: Almudena Gabiola, M.ª Dolores Ratón (2001). ¿Y cómo estamos de bienestar docente?. Cuadernos de Psicomotricidad, 21, pp. 36–37. Luzaro.
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