XIV Jornadas de Psicomotricidad “El valor del vínculo”

Nº 57 · Junio de 2020 · pp. 23–27

Resumen. Álvaro Beñaran presenta las XIV Jornadas de Psicomotricidad, «El valor del vínculo» (Gasteiz, noviembre y diciembre de 2019), y sitúa su tema en la situación creada por la expansión del coronavirus. Defiende construir una sociedad en la que importen los demás y que no se pierdan los vínculos.

Palacio Europa. Gasteiz 29, 30 de noviembre y 1 de diciembre. Organizadas por Luzaro Psikomotrizitate Eskola y el Centro Asociado UNED- Bergara.

Precisamente en la situación creada por la expansión del Corona-virus la necesidad de desarrollar la capacidad de construir vínculos afectivos profundos se ha hecho más relevante si cabe.

Recordemos que la base de la comprensión, desde la práctica psicomotriz, del desarrollo humano está en la relación, en la construcción de vínculos significativos.

Y haber contado con vínculos significativos y seguros en los inicios de la vida, haberlos vivido y experimentado, es lo esencial para el establecimiento de futuros vínculos seguros y significativos. Y también es lo imprescindible para relacionarse con uno mismo, para construir un interno que nos permita, junto al sostenimiento mutuo, también ese “auto-sostenimiento” en las circunstancias más difíciles. Utilizando términos de Winnicott, hablamos de la capacidad para “preocuparse por el otro” y de la capacidad “para estar solo” (nunca aislado).

Ahora está quedando más claro que nunca que nos necesitamos los unos a los otros, y que tenemos que ser capaces de hacer frente a las dificultades desde recursos personales propios de sostenimiento, no cayendo ante la primera dificultad, y desde los recursos relacionales, es decir, la capacidad de convivir, sabiendo mantener vínculos estables tanto en los buenos momentos como en los momentos de tensión o dificultad.

En este artículo vamos a exponer, no un resumen, sino un extracto muy subjetivo de algunas de las ideas que pudimos escuchar a los expertos que tomaron parte en las Jornadas, que fueron un gran éxito de participación y muy interesantes en sus contenidos, contando incluso con un emocionante e improvisado “acto coral” cuando una participante propuso cantar el txoriatxori, que el ponente David Bueno había citado en su exposición y toda la sala lo cantó al unísono… un momento muy especial, ¡Gracias!

En las Jornadas quedó en evidencia que las experiencias que las niñas y niños viven en los inicios de la vida son fundamentales para su desarrollo, y que en estas experiencias lo que viven y experimentan en sus relaciones con los adultos cuidadores, especialmente cuando se construyen vínculos afectivos estables y de calidad, son la base de contar con mayores posibilidades de construir un psiquismo sano, una sólida autonomía personal y unos valores sociales y éticos.

Y también hemos podido escuchar las dificultades que surgen en la vida de la infancia cuando no se construye suficientemente este vínculo, o no lo hace con la suficiente calidad.

Pero, incluso cuando las dificultades aparecen, nos han contado que hay modos de ayudar a reparar este vínculo, desde la Atención Temprana y con la colaboración de nuestra práctica psicomotriz.

Vamos con los contenidos, por orden de intervención en las Jornadas.

DAVID BUENO (Doctor en biología y experto en neurociencias), desde el ámbito de la neuro-educación nos lo dijo con claridad:

Cualquier experiencia queda grabada en conexiones neurales, de manera que cuantas más conexiones se creen, mayor riqueza y posibilidades de conocer y conocerse.

Aunque, ¡cuidado!, la sobre-estimulación lleva al estrés, y si este se cronifica bloquea la capacidad de aprendizaje. Se trata de transformar el entorno por el placer de la curiosidad.

Más importante que el qué (aprender) es el cómo para querer seguir aprendiendo. Esto es, cómo les hacemos vivir las experiencias de aprendizaje a las niñas y niños (alegría, motivación…).

La educación debería servir para ayudar a las personas a crecer en dignidad.

Y nos lanzó buenas preguntas:

¿Qué queremos? ¿Qué debemos hacer? El futuro es cambiante e incierto. ¿Qué, cuándo, cómo debemos enseñar/aprender?

Y nos dio alguna pista:

Se trata de aportar algo interesante/atractivo para acceder a la capacidad de aprender de las niñas y niños. Y en esto es esencial nuestra actitud, pues recordemos que lo primero que aprende un bebé, a través de la mirada, es nuestro estado emocional que le transmitimos. Es decir, aprende el estado emocional del cuidador.

“El vínculo de confianza es básico”.

Leticia Linares e Iñaki Bilbao (del Instituto Vasco de Apego y Psicoterapia)

En sus intervenciones aclararon muchas ideas en torno a la teoría del apego, además de aportarnos un magnífico resumen de cómo se construyó dicha teoría.

Nos hablaron de la importancia del afecto y de los límites en la construcción del vínculo seguro, aquel que permitirá el desarrollo de la autonomía y la construcción de una identidad sólida.

Unos límites “sensibles y adecuados”, una “frustración fértil”…dos ideas muy interesantes para quienes tienen miedo a poder decir sí y no a las niñas y niños.

La necesidad, la capacidad de vincularse es algo innato en el ser humano. Pero el vínculo no viene dado, sino que precisa de un proceso de construcción, y en ello la figura cuidadora de apego, con su papel protector, es esencial.

La formación del vínculo alude a una relación recíproca, entre dos sujetos.

La “base segura” como el “espacio seguro”: si algo va mal, uno puede ir ahí.

Los bebés se pueden vincular desde lo placentero, no desde la frustración. Pero una vez que las necesidades básicas (supervivencia física y afecto/amor) han sido suficientemente cubiertas, entonces la frustración puede ocupar su lugar y cumplir su “función fértil”.

Se trata del respeto en las relaciones, no del miedo. Anna Luna (Terapeuta psicomotriz, formadora de AEC-ASEFOP Barcelona).

Desde su labor en un Centro de Atención Temprana de Barcelona, como psicomotricista, Anna nos planteó y reforzó la idea del “cuerpo como herramienta básica de los primeros vínculos”. Idea que fundamenta la propuesta de la práctica psicomotriz.

Remarcó La necesidad de establecer una alianza de relación con los padres en la labor de Atención Temprana, evitando la culpabilización o el ponerles en duda en su competencia de padres.

Expuso la estructura y filosofía de intervención que tienen en su Centro, dando importancia a la construcción de un marco claro que permita no “desparramarse”, buscando ese equilibrio entre la creación de un “ambiente de confianza, escucha y alianza terapéutica” y el no caer en el “ser amigos” de los padres.

Se trata de sostener, acoger y contener tanto a las familias como a las niñas y niños.

En la Atención Temprana aparecen niñas y niños con un psiquismo “fragmentado”, un cuerpo fragmentado, y se trata de intentar darles esa contención que les permita unificarse para no sentirse “rotos” ni “desparramados”, pudiendo salir de sus repeticiones y sus miedos y angustias excesivos.

Las Jornadas finalizaron con la exposición de tres interesantes experiencias basadas en la práctica psicomotriz, tanto en el ámbito educativo y escolar como en el de la Atención Temprana:

Desde la interesante aportación de la Ikastola Txingudi (Marije Arrastua y Karmentxu Martínez), Centro en el que se dieron los primeros pasos, en los años 80, de la práctica psicomotriz en Gipuzkoa y en Euskal Herria, de la mano de M. Jesús Uranga. Una exposición sobre cómo utilizan la sala de psicomotricidad como instrumento de entrada de las niñas y niños, y sus familias, en la Ikastola. El cuidado de los procesos de separación y la construcción de espacios en donde poder desarrollar ambientes de confianza y seguridad entre todos y todas (educadoras, niñas/os y familias).

Desde Mallorca, Katty Homar (formadora del AEC-ASEFOP (Barcelona) (junto con M. José Elías, Bárbara Nicolau y Catalina Roca) nos contó, a partir del trabajo que realizan:

“Para garantizar el crecimiento y desarrollo del niño hay que cuidar fundamentalmente a los adultos que se ocupan de él porque finalmente nadie puede dar lo que no tiene. No se puede brindar sostén, continencia, afecto y respeto si uno no se siente querido, sostenido, contenido, reconocido y respetado. Por lo tanto el trabajo preventivo más importante para que un adulto interactúe con un bebé es mejorar sus competencias de crianza.”

Para un niño vivir es jugar. El niño, para crecer, necesita jugar su mundo interior, revivir sus relaciones familiares, ser el protagonista de su propia historia… jugar.

“Jugar para el niño es vivir una etapa psicológica de su desarrollo antes de instalarse en el mundo de los adultos” (Aucouturier). Cuanto más juegue, tendrá más experiencia y curiosidad, confiará más y por tanto estará más preparado para su futuro.

“Todo juego es ante todo una actividad libre. El juego por mandato no es juego” (Huizinga).

Acompañar sin invadir, sin interferir, estar junto al niño de manera dosificada, según sus necesidades. El adulto ha de saber situarse en el espacio para poder dar al grupo, a la vez, seguridad y libertad de movimiento.

Y, por último, Nerea Martínez (terapeuta psicomotriz y miembro de ANFAS):

Que nos habló de actitudes básicas de nuestra práctica psicomotriz en la acogida de las familias que acuden a su servicio de Atención Temprana, en Nafarroa.

Nos dijo de lo complicado y delicado de acompañar a las familias en su proceso de hacer frente a las dificultades, y cómo “todo esto hay que acompañarlo”.

Y que hay que aceptar a la familia en esas dificultades. Eso sí, teniendo claro que… ¡Aceptar no es resignarse!

Es más bien una cuestión de ajustarse. Porque para crecerse ante una dificultad, hay que adueñarse del problema. No hacer un drama… Pero sí hacerse cargo de lo que pasa.

La aceptación es un proceso muy complicado que a veces incluso llevará años…

Y nos tocara acompañarlo con mucho respeto.

“El valor del vínculo” es el valor de construir una sociedad en la que nos importen los demás, en la que seamos capaces de comunicarnos y relacionarlos, superando miedos, recelos y todo tipo de virus relacionados con la desconfianza, la sospecha y la culpabilización de “los otros”.

Que el Corona-virus y quienes quieran utilizarlo contra nosotros no nos impidan vincularnos.

Sobre Álvaro Beñaran Aranzabal. Formador de la ASEFOP, Miembro de LUZARO, Escuela de Psicomotricidad de la UNED de Bergara. Psicomotricista y Pedagogo. Colabora con Hik Hasi y Santo Tomas Lizeoa
Cómo citar: Álvaro Beñaran Aranzabal (2020). XIV Jornadas de Psicomotricidad “El valor del vínculo”. Cuadernos de Psicomotricidad, 57, pp. 23–27. Luzaro.
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