Cuando amablemente me invitaron a colaborar con un artículo sobre Análisis Transaccional para Cuadernos de Psicomotricidad, me pregunté que podía aportar el enfoque psicoterapéutico y humanista que sigo en mi quehacer cotidiano con los conflictos intrapsíquicos y relacionales que las personas a quienes atendemos traen cada día a consulta de psicoterapia, y mas concretamente que podía aportar una visión desde el Análisis Transaccional y la Psicoterapia Integrativa a una publicación que investiga y escribe sobre el movimiento en relación a la psique, sobre el cuerpo, el espacio y la comunicación del ser con el mundo, tomando en cuenta estos importantes puntos como referentes …
Meditando largamente sobre ello veo claro de nuevo la cualidad del Análisis Transaccional como un mapa conceptual que facilita la revisión de la persona en sí y de la persona con el mundo desde un amplio espectro de “instrumentos” de análisis acerca de los fenómenos humanos, sin perder de vista el aquí y ahora, ni el contexto de evolución de la persona y por tanto su historia, sus bases y procesos previos.
Pero ¿qué es el Análisis Transaccional?
Como la mayor parte de vosotros ya sabéis en los “60” hubo un importante movimiento y eclosión cultural que también se manifestó en Psicología. Hubo inquietudes y revisiones sobre el concepto del ser humano, de sus relaciones con el mundo y, como no, de su relación en la díada terapéutica, de la importancia del trabajo grupal y su tipo de acción terapéutica sobre el individuo que condujeron a avances en las teorías psicológicas y nuevas maneras de abordar la Psicoterapia; así Moreno, con su escuela de Psicodrama, F. Perls con la Terapia Gestáltica y otros comenzaron a difundir y trabajar con nuevas fórmulas de psicoterapia: planes de tratamiento más humanistas y más abiertos al cuerpo, a la relación directa terapeuta-cliente (ó paciente) y más centrados en el aquí y ahora…
Es en este contexto y tiempo que emerge el Análisis Transaccional siendo Eric Berne, psiquiatra y psicoanalista, quien fundamenta y crea esta línea teórica, iniciando los Seminarios de San Francisco donde un grupo de sus seguidores van innovando y profundizando los aportes de Eric Berne.
Su libro “¿Qué dice usted después de decir “Hola”?” marca el inicio de la difusión de esta teoría que comenzó en EEUU y posteriormente se fue extendiendo por Europa a través de la European Asociation Transactional Análisis e ITTA (Internacional Transactional Análisis Asociation).
Dejando a un lado esta breve contextualización histórica volvemos a la pregunta inicial: ¿Qué es el A.T.?
Pues bien, tal como ya apunta lo anteriormente dicho es un enfoque teórico sobre la estructura de la personalidad, su consiguiente funcionamiento y así como un análisis sobre la forma de comunicarse con el otro, y con el mundo.
Su nombre esta precisamente centrado en la comunicación: Análisis Transaccional o análisis de la comunicación, de las Transacciones que se definen aquí como unidades de comunicación entre emisorreceptor, siendo así cada situación estímulo-respuesta denominada como “Transacción” y por tanto la comunicación humana iría avanzando transacción por transacción a lo largo de un diálogo o una conversación habitual.
El Análisis Transaccional va a analizar con una terminología sencilla y asequible los diferentes tipos de comunicación entre las personas y facilita así la comprensión de los conflictos interpersonales. ¿Qué ocurre cuando sintonizamos y hablamos en el mismo “canal” de comunicación? o ¿qué ocurre cuando nuestros mensajes son dobles? O ¿qué cuando nuestra dirección comunicación se “cruza” y creamos un diálogo de sordos?
Una de las características más relevantes del A.T. es la posibilidad de representar gráficamente los conflictos humanos y la personalidad de los interlocutores para facilitar la toma de conciencia con la consiguiente posibilidad de REDECISIÓN y CAMBIO.
Esto es así porque E. Berne planteaba en el Análisis de la Estructura de la Personalidad el estudio de lo que denominó Estados del Yo y que definió como “Sistemas coherentes de pensamiento y sentimiento manifestados por los correspondientes patrones de conducta”. Que por tanto serían observables en cuanto a tono de voz, actitudes, gestos, etc., esto fundamentará a su vez el Análisis Funcional el cual se ocupa de las manifestaciones observables de los Estados del Yo a través de la conducta del individuo en el transcurso de la comunicación, y sus implicaciones positivas o negativas para la salud intrapsíquica o relacional.
Berne, presentó Tres Estados del Ego: el derivado de la influencia y “grabaciones” de las figuras parentales y otros referentes significativos como figuras de autoridad e influencias culturales, con sus sistemas de creencias, permisos, prohibiciones, prejuicios, etc, que se incorporan a la psique del individuo desde la infancia e incluso pueden ser manifestados a nivel de actitudes, a nivel gestual, etc., sin que la persona ejerza una “decisión” consciente ni libre para incorporarlo a su personalidad, y que se manifestará en determinadas circunstancias de la vida del individuo (por ejemplo, en la educación de los hijos o intrapsíquicamente en el nivel de exigencias hacia sí mismo). Lo denominaremos Estado Padre del Ego o Extereopsique, a menudo aunque este Estado Padre no esté manifestado explícitamente, se produce a nivel interno una “influencia parental” que ejerce funciones de censor o conciencia.
El llamado Estado Adulto del Ego o Neopsique está fundamentado en la propia experiencia de aprendizaje y maduración lógica de la persona incorpora el “LOGOS”, sus funciones están orientadas al análisis de los datos de la realidad, al análisis lógico de las situaciones, al aprendizaje y conclusiones del presente, cálculo de probabilidades, y en general orientado hacia lo “objetivo” de la realidad y hacia la toma de decisiones en el presente; nos dota de flexibilidad y permeabilidad a la circunstancia específica del hoy y si no está “bloqueado” o bajo la “contaminación” de contenidos parentales o de imperiosas necesidades infantiles no resueltas, es el Estado del Ego que nos facilitará la integración de pasado y presente, emoción y deber en un continuo lógico orientado al presente y a la resolución tanto de las demandas intrapsíquicas como externas en el hoy.
Por último hablamos del aspecto más arcaico, de los estratos más tempranos de la Personalidad, el denominado Estado Niño del Ego o Arqueopsique. Toda nuestra evolución temprana, nuestro desarrollo infantil pervive en nuestra personalidad. El niño o la niña que fuimos aún permanece en nuestra estructura de Personalidad con sus rasgos, deseos, a veces temores, necesidades y emociones. Para ser mas exactos en nosotros está, y se manifiesta a menudo, el niño que fuimos si queremos simplificar, pero si somos mas rigurosos están los niños y niñas que fuimos en las diversas edades y circunstancias de nuestras vidas. Las habilidades motrices, las inhibiciones emocionales, las necesidades afectivas satisfechas y su consiguiente “memoria corporal y emocional” condicionan nuestras relaciones y manifestaciones en el hoy. Así como las fijaciones y necesidades primarias no resueltas e insatisfechas del niño o niña de una determinada edad permanecen y se muestran en forma de síntomas, de bloqueos, etc., trasladando al hoy la esperanza y la demanda encubierta que late aún en el denominado Estado Niño del Ego produciendo unas veces que los aspectos irresueltos de quien fuimos aparezcan en la “escena repetida” del hoy que trae tan sólo la reproducción del conflicto, conteniendo la esperanza secreta y a menudo no consciente de reparación.
Produciendo otras, cuando la experiencia fue saludable y positiva, una expresión fluida de espontaneidad y capacidad de intimar, jugar y disfrutar de la vida y de las relaciones con una afectividad más libre, una expresión corporal natural y fluida y un manejo saludable del espacio y en el tiempo.
El concepto de Caricias, de Posición Existencial, la importancia y tipo de Estructuración del Tiempo, los denominados Juegos Psicológicos o roles de manipulación interpersonal con sus fases y consecuencias para las relaciones y para el denominado Argumento o Guión temprano de Vida son temas que exigirán una larga revisión por su complejidad e incidencia y por tanto quedan tan solo reseñados, para decir únicamente que como veis por lo aquí expuesto el A.T. contiene una fórmula positiva e igualitaria de ver al ser humano y sus conflictos, una confianza en la inherente tendencia del ser hacia la salud incluso, a veces, a través de extrañas vías e intrincados síntomas. Es así mismo una relación terapéutica basada en el contrato relacional, en la capacidad del individuo de crecer y comprometerse de forma activa con su cambio y finalmente una teoría plenamente cimentada en el respeto profundo por todos y cada uno de los estratos del ser y su forma de manifestarse en el mundo.
BIBLIOGRAFÍA
E. Berne. “¿Qué dice Usted después de decir Hola?” Edit. Grijalbo. Págs. 26-27. Barcelona 1988.16ª Edición.
I. Stewart y Van Joines. “Análisis Transaccional Hoy. Una Nueva Introducción al A.T.” Edit. Lifespace Publishing. Pág. 45 y 111. Nothinghan (Inglaterra) 2002.
B. Avary. “Psicología de los Estados del Yo”. Documento privado de B. Avary. Texas 2003.
M.F. Masso Cantarer. “Capacidad Transformadora del Análisis Transaccional” Revista de A.T. y Psicología Humanista, págs. 3, 4 y 5. Madrid 2004.
D. Wadsworth y A. Di Vicente. “Conceptos Centrales de Análisis Transaccional” Transactional Análisis Journal. Pág. 148. Vol 33. nº 2. TAJ. 2003.
Nota de la edición digital: en el número impreso este artículo incluye una fotografía y un pequeño esquema que no se reproducen aquí. Pueden consultarse en el PDF del número.
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