Mª José Intxausti nos presenta en esta ocasión el libro Viviendo el barrio, escrito por los miembros del equipo de la E. I. M. Arlequín y publicado por Octaedro.
Admiro el trabajo que ha realizado el equipo de Atapuerca, y cómo han sabido transmitir a muchas personas el interés y el valor de indagar en nuestro pasado lejano, para conocer aspectos esenciales –la aparición de la conciencia– en nuestra línea evolutiva como especie. Hay que encontrar los yacimientos, pero luego vienen los trabajos de desentrañar lo que yace en ellos, todo tipo de labores que exigen sumo cuidado y atención. La infancia es el mejor yacimiento que tenemos los seres humanos para comprender nuestra historia y nuestro presente. El pintor Lucio Muñoz lo dice de la siguiente manera: “Porque casi todo lo que influye en las cualidades o defectos de un ser humano arranca en la infancia. La infancia para el artista es algo muy determinante, porque es el núcleo y la referencia más profunda e incontaminada. Con frecuencia tendremos que recurrir a ella para desprendernos de las mil adherencias indeseables que la experiencia produce. Es importante mantener la facultad de ser niño durante toda la vida ya que las características más positivas del niño son la capacidad de asombro y sorpresa ante las cosas. La curiosidad y limpieza con que van adquiriendo el conocimiento. Cómo asimila la información, con qué interés la recibe y con qué ojos tan nuevos la va estructurando.”
En el libro que os presento Viviendo el barrio, escrito por Lourdes, Maite, Quinibel, Manuel, Antonia, Isabel y Trinidad, miembros del Equipo de la E. I. M. Arlequín, perteneciente al Patronato Municipal de Educación Infantil de Granada, recogen la experiencia educativa de una Escuela Infantil que tienen la Etapa de Educación Infantil completa, es decir que abarca los dos ciclos 0-3 y 3-6. Hay que decir que estos Centros que mantienen la Etapa completa, tristemente podemos considerarlos un valioso vestigio, una traza o huella de lo que pudo haber sido y no fue. El libro ya sería reseñable por esto, pero además hace hincapié en la originalidad de la mirada infantil cuando descubre su entorno y cómo esto resulta atractivo y de interés para compartirlo entre los adultos, sean familiares o no de los niños y las niñas. En la cultura de la infancia se evidencia una manera de conocer que es reveladora para quien se fija en ella, el equipo de esta Escuela Infantil ha querido rescatar esto y además, se ha planteado que, como es algo un tanto inédito para muchas personas (estén o no en contacto con la infancia) conviene que se divulgue y sea conocido.
La escuela está en el Albaicín, y este barrio con su escuela van a ser el territorio para explorar. Las personas que lo habitan, sus actividades, su historia, su aspecto, todo lo que se considere merecedor de atención (también las arquetas de las aguas sucias), van a pasar a ser material de observación y estudio para los niños y las niñas de 0 a 6 años, acompañados, eso sí, de otros muchos adultos.
La comunicación tiene un gran protagonismo entre los niños y las niñas, las maestras, las familias, la gente del barrio. Se potencia y se facilita ofreciendo diversidad de lugares (reuniones, asambleas) e interlocutores (encuentros fortuitos, mercados, rincones, equipos). Se habla para establecer y lograr diferentes metas, compartir la dirección y el sentido del trabajo, parece que a todos los niveles, le da un impulso extra. El centro propone el proyecto del trabajo, las familias lo comparten y se inicia su desarrollo. El proyecto se diversifica para que todas las edades queden insertadas en él. Las propuestas de diferentes acciones conllevan hablar sobre ellas, planificarlas y explotarlas. Estas acciones son diversas: Se mira de diferentes maneras, se busca, se observa, se pregunta, se imagina, se proyecta, se experimenta, se construye y se representa. Todo esto es recogido, ordenado, documentado y contado por el equipo que hemos presentado. Podemos encontrar en el libro fotografías con los trabajos, pequeñas conversaciones, cómo se tomaron algunas decisiones, anécdotas y cómo se solucionaron algunas dificultades.
Las personas que han hecho el esfuerzo de recopilar este trabajo quieren mostrar cómo son los niños, “acercar y hacer visibles al barrio las potencialidades de la infancia, con el fin de sensibilizar a los ciudadanos, que se entienda cómo son los niños y las niñas de estas edades, lo que hacen y de lo que son capaces” (pág. 139). Y quieren hacerlo porque perciben el interés de lo que va sucediendo en esos seis años: “Somos conscientes de que toda esta riqueza sólo puede darse en una escuela de 0 a 6 años” (pág. 11). En varios momentos del libro se constata que el intercambio y la interacción entre las diversas edades es una estrategia que se planifica y se consolida porque tiene un gran valor; interesa tanto al pequeño como al más mayor. También saben que eso es algo poco conocido o reconocido y que hacerlo público merece la pena. La lectura del libro nos ofrece mucho más que un paseo por el Albaicín. Para quien se haya quedado con curiosidad y tenga ganas de indagar en la construcción de la mirada de un pintor, ésta es la referencia del libro de Lucio Muñoz (2006) El conejo en la chistera. Madrid: Síntesis.
Descubre los cursos de Luzaro. Ver formación
