El primer día de otoño de 2015, el 23 de septiembre, todos los formadores de la Asefop recibimos un mail desde Italia, en el que se nos trasmitía una triste noticia: La vida de nuestra formadora honoraria, Fede Sartoris Chicco, se había apagado.
Aunque todos sabíamos que acababa de cumplir, ya, los 93 años, Fede nos había parecido siempre incombustible y, de pronto, nuestra Fede nos había dejado… un duro golpe para todos los que la habíamos conocido, para mí de una manera muy especial porque en ella tuve, durante muchos años, una colega, una maestra, una amiga… ahora sólo nos quedaba recordarla.
¿Qué os puedo decir a los que no la conocisteis?, ¿qué deseo recordar con los que sí habéis estado con ella a lo largo de 35 años?…Acerca de la mujer nacida en 1922, a principios del siglo XX, quiero señalar que, para mí, Fede ha sido una de las mujeres extraordinarias a las que he tenido el privilegio de conocer y de reconocer como a mis maestras (las hermanas Carme y María Aymerich, Patricia Stokoe y, cómo no, la propia Fede Chicco). Todas ellas pertenecieron a una especial generación de mujeres inteligentes, creativas y valientes que, en el período de entre guerras, decidieron formarse como profesionales en un mundo de hombres, salir al extranjero y que, después, consideraron un deber transmitir a los cuatro vientos todo el bagaje acumulado.
Todas ellas coincidieron en volcar su saber en la educación de los más desfavorecidos, cognitiva o socialmente, y también en la formación de sus docentes y terapeutas; en definitiva, abrieron el camino a las que hemos seguido tras su estela…
En su currículum profesional consta que: La doctora Fede Sartoris Chicco, desarrolló su carrera profesional en Turín (Italia). Era psicomotricista y psicoanalista Adleriana, miembro de la SIPI (sociedad italiana de psicología individual) y, además, fué formadora de psicomotricistas de la Asefop en el centro de formación permanente (CFP) de Turín.
Más concretamente puedo añadir que empezó a trabajar con niños y adolescentes con el Síndrome de Down.
A su conocimiento de la psicología individual de Adler, añadió la práctica psicomotriz de B. Aucouturier y aplicando en la sala de psicomotricidad estos dos saberes… la suma resultó algo más que las partes; en 1992, en el Congreso de Expresión, Comunicación y Psicomotricidad, de Barcelona Fede afirmaba en su ponencia sobre la integración de los niños con síndrome de Down en los grupos de práctica psicomotriz educativa: “La práctica psicomotriz que propone B. Aucouturier permite que estos niños, que individualmente tendrían muchas dificultades para experimentar en la sala de psicomotricidad, se sientan atraídos por el movimiento y la actividad corporal de los compañeros y lleguen a manifestar los mismos deseos… Es agradable poder actuar aquello que se desea, lo que hace que los niños del grupo se impliquen espontáneamente en las actividades de aseguración, motrices, simbólicas… Obviamente la intervención del psicomotricista favorecerá el desarrollo de las diversas situaciones”.
Fede perteneció al “Grupo internacional de formadores”, dirigido por Bernard Aucouturier, desde su inicio, en 1980 y se integró en la Asefop desde su fundación, en 1986, participando muy activamente, y durante muchos años, a través de la comisión de formadores, en la formación de los nuevos formadores de las diferentes escuelas europeas. También fue secretaria de la asociación y durante su mandato, a pesar de ser la formadora de más edad, a ella le debemos la informatización de la secretaría; aún la recuerdo tomando notas con su portátil e imprimiendo el acta nada más terminar la reunión…
Había conocido a Bernard Aucouturier cuando éste empezaba a difundir su práctica, Fede le animó y le apoyó desde su ciudad,Turín, donde fundó en 1975 una escuela de formación de psicomotricistas: “El Centro de Formación Permanente (CFP), Espacio Psicomotor” que es un centro de formación, de clínica, de documentación y de investigación en psicomotricidad y ámbitos afines, en su página Web, podemos leer: «Presta una especial atención a que nuestra práctica se adapte a los cambios psicosociales y culturales de la sociedad actual”.
Entre sus cualidades quiero destacar su calidad humana, su inmensa cultura y su extraordinaria inteligencia que, como solamente pasa con las grandes personas, iba acompañada de una gran humildad, como si el saber no le perteneciera y se tuviera que compartir.
Fede era además una persona generosa como formadora y como colega, desde que la conocí, la admiraba por sus aportaciones en las reflexiones durante los cursos internacionales… Ella, como nadie, lograba abrir espacio a una reflexión compartida, y sabía crear en los grupos de trabajo un clima de respeto que infundía confianza, reconociendo la singularidad y las capacidades de cada participante.
Sin embargo su acompañamiento era exigente… pero ella lo suavizaba con su mirada dulce y su sonrisa, cómplice y socarrona, y también con sus preguntas, con sus sabios comentarios e incluso con sus silencios. Todo ello nos hacía sentir que estábamos en el camino… ¡maravilloso arte de la pedagogía!
En mayo de 2015, en Turín, tuve el honor de estar con ella, por última vez, durante un seminario con los alumnos del CFP… ella siguió mostrando que, a los 92 años, seguía manteniendo su capacidad de análisis y aquella habilidad, tan suya, para hacernos profundizar a través de preguntas inteligentes y de comentarios tan interesantes que, una vez más, abrieron nuevas perspectivas, a mi como docente y también a los alumnos. Le estaré siempre agradecida por este último regalo.
Pero quizás lo más importante para mí, a nivel personal, es recordarla con su incansable entusiasmo, con su alegría y su sentido del humor… Nuestra amistad nació compartiendo habitación en los cursos internacionales, después he tenido la suerte disfrutar, con ella y su familia, algunos períodos vacacionales a nivel familiar gracias a la profunda amistad que me ha unido a ella y me une a su hija. ¡Qué buenas compañeras para compartir una cena, para visitar un museo de arte contemporáneo… para ir a una playita de la costa norte en Mallorca… para pasear por las montañas del Valle de Aosta o para recorrer las ruinas de Pompeya! Ya los estoy echando a faltar…
Para terminar, unas estrofas de “Carta a Dolors” del poeta catalán Miquel Martí i Pol, que a menudo recito mientras paseo por el campo y que me ha consolado de, ya, tantas y tantas pérdidas…
Tú ya no estás pero florecerán las rosas, madurará el trigo y el viento tal vez desvele secretas melodías;
Tú ya no estás pero el tiempo transcurre entre el recuerdo y nuestro tenaz empeño en persistir cuando nada es propicio…
No volverás nunca pero perduras en mí… y en tantas cosas que me cuesta imaginarte para siempre ausente Fede, desde donde estés ahora… ¡sigue “mirándonos a todos con buenos ojos”!.
¡Gracias por estar en mi profesión y en mi vida! ¡Vivirás siempre en mi recuerdo!
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