La observación como opción epistemológica en psicomotricidad

Nº 23 · Junio de 2002 · pp. 8–12

Resumen. Núria Franc defiende la observación como opción epistemológica en psicomotricidad: desde la investigación cualitativa, la observación participativa con implicación permite captar el significado y el contenido latente de lo que ocurre en la sala. Expone las características de esta observación (consciente, sistemática, planificada y selectiva), la necesidad de pasar de la técnica a la metodología observacional y los parámetros de relación que debe abarcar, y termina recordando que el respeto al otro lo mantiene siempre como sujeto.

Los procesos relacionales y comunicativos que se establecen en el marco de cualquier intervención educativa o terapéutica desde la perspectiva de la psicomotricidad, como cualquier otro fenómeno social, son procesos dinámicos y cambiantes y como tales inacabados y con una dimensión semiótica fundamental.

En la sala de psicomotricidad nos encontramos ante un conjunto de múltiples realidades sociales, cada una con su perspectiva subjetiva individual, y para el psicomotricista tan importantes deben ser las representaciones de los hechos como los mismos hechos, las características que se pueden observar como la interpretación subjetiva que de ellas hacen de los participantes.

Todo lo que sucede tiene una dimensión objetiva, el contenido formal, aquello observable de cualquier situación; una dimensión subjetiva, es decir, el significado que tiene para los participantes, y en el marco de esta subjetividad encontramos el contenido latente que en función del significado que una situación adquiere para cada participante le hace “poner en juego” determinados contenidos evidentemente subjetivos y a menudo involuntarios. Nuestro trabajo consiste en captar el significado y el contenido latente de las acciones cosa que merece un alto grado de observación y sensibilidad.

¿Bajo qué paradigma podemos realizar esta observación?

Hablando como lo estamos haciendo de subjetividad, la opción ante la que debemos inclinarnos es la de la investigación cualitativa.

El conocimiento científico ha sido enmarcado tradicionalmente por una epistemología positivista, basada en la explicación de fenómenos a partir de establecer causas y dependencias funcionales entre antecedentes y consecuentes. La observación como opción epistemológica ofrece una alternativa de acceso al conocimiento que intenta explicar los fenómenos sociales partiendo de una lógica diferente y cuestionando dicha epistemología.

La observación participativa con implicación, que es la que corresponde al psicomotricista en su quehacer cotidiano, es una buena base de construcción de conocimiento porque nos aporta elementos de juicio más cercanos a la realidad dinámica y cambiante de una sesión, y porque sin duda, nos ayuda a darnos cuenta:

• De cómo el comportamiento humano y concretamente el comportamiento de los participantes en una sesión de psicomotricidad, es el comportamiento de un sujeto, no de un objeto y, en consecuencia, tiene un carácter subjetivo y así debe entenderse.

• De la dificultad de explicarlo sólo en términos lineales de antecedentes y consecuentes.

• De la dimensión histórica y social del comportamiento de las personas y de la necesidad de descubrir su significado partiendo, no de una visión reducida al mismo comportamiento como un hecho cerrado en él mismo, sino de una visión abierta a las circunstancias ecológicas que han participado y participan en la singularidad de cada uno.

• De que la observación de un grupo o persona en concreto ofrece elementos para comprender de manera general algunos de los comportamientos que podemos llegar a encontrar más adelante en otros grupos o personas.

Partir de la observación como opción epistemológica comporta tener en cuenta y respetar las características de la investigación cualitativa, entendiendo que al partir de datos cualitativos, la comprensión y conceptualización que haremos será fruto de las pautas que nos ofrecen los datos desde una perspectiva holística, y que es necesario observar y comprender los comportamientos contextualizándolos al máximo.

Esta opción nos pide ser conscientes de las características que comporta una actividad de esta índole:

• Debe ser un proceso consciente, deliberado, sistemático y específico.

• Debe permitir que otras personas comprendan cómo se ha realizado y puedan valorar su adecuación.

• Debe planificarse que es lo que se va a observar, cómo y cuándo, y debe referirse a alguna pregunta concreta que va más allá de la necesidad de controlar sucesos cotidianos.

Deberemos abandonar prejuicios y creencias, desarrollando la capacidad de sorprendernos y maravillarnos como si cada día fuera el primero y cada observación única, aceptando incondicionalmente cada comportamiento, viéndolo como un hecho único, digno de reflexión y estudio y como el mejor en el momento en que aparece simplemente porque “justamente esto” es lo que la persona que tenemos delante sabe o puede hacer en un momento determinado.

Se trata de obtener una información que podamos interpretar y que nos permita usarla, por una parte, en la construcción de conocimiento y, por otra, como reflexión permanente sobre nuestra acción para mejorarla.

La construcción de conocimiento de que estoy hablando se refiere al conocimiento de la persona que tengo delante, a la que debo comprender, respetar y amar. De ninguna manera conseguiré “conocerla” plenamente, pero sí puedo acercarme a intuiciones respetuosas.

Optar, pues, por la observación como opción epistemológica nos obliga a acercarnos a la metodología observacional y al conocimiento de la observación como técnica.

En relación al segundo aspecto mencionado, nos encontramos con que dada la inmensa variedad de situaciones que de forma simultánea se suceden en la sala de psicomotricidad, no hallamos ningún modelo de investigación que puede abarcar al mismo tiempo esta gran complejidad, y debemos limitarnos solamente a algunas de ellas; así pues, estamos ante una técnica que no puede aportarnos información sobre toda la realidad y, por consiguiente, de carácter selectivo.

Antes de empezar, pues, debemos decidir los aspectos en los que vamos a centrarnos: la finalidad de la observación, qué fragmentos de la realidad observaremos, a qué sujetos, cuáles serán los procedimientos de análisis e interpretación de la información, etc.

El hecho de elegir está directamente relacionado con los intereses del observador y puede estar mediatizado, igual que el análisis e interpretación posteriores, por sus categorías significantes: su proyecto de intervención y el marco de referencia teórico al que se remita para encontrar modelos explicativos de la realidad observada. Estos hechos condicionan y pueden incluso “contaminar” la observación y debemos ser muy conscientes de ello.

La psicomotricidad, como disciplina que es, merece que seamos capaces de ir más allá de la observación meramente como técnica para llegar a la metodología observacional, de tal forma que podamos hacernos escuchar y que nuestro trabajo adquiera cada vez más credibilidad para que, como decía hace un momento, podamos construir un conocimiento que siguiendo la lógica y las fases del método científico, desde la identificación de un problema hasta la propuesta de una respuesta contrastada, si bien provisional, nos permita crecer, mejorar nuestras intervenciones e, insisto, construir una disciplina de estudio con un cuerpo teórico-práctico cada vez más sólido.

Para ello debemos partir de un proyecto de intervención bien definido y seguir las etapas y fases de dicho método: Formulación del problema, recogida de datos, análisis de los mismos, interpretación de los resultados y su posterior comunicación.

He empezado hablando de los procesos relacionales y comunicativos que se dan en cualquier sesión de psicomotricidad; así pues, para cualquier enfoque de intervención psicomotriz que se sitúe básicamente en esta perspectiva, los parámetros de observación tienen que abarcar las distintas situaciones de relación en que el ser humano se encuentra inmerso, esto es, la relación con el otro, con los objetos, con el espacio, con el tiempo y consigo mismo.

Se trata de un conjunto de relaciones que van a permitirle construirse como persona y construir su conciencia corporal situándose en el mundo organizando el espacio y el tiempo.

Acabar recordando que el respeto hacia «el otro» hace que nunca pueda llegar a ser mi «objeto», el depositario de mi «saber». Sobre una base de reconocimiento se construye una interrelación que lo mantiene siempre en la categoría de sujeto en relación a mí.

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Nota de la edición digital: en el número impreso este artículo incluye fotografías que no se reproducen aquí. Pueden consultarse en el PDF del número.

Sobre Núria Franc. Núria Franc es maestra, psicomotricista y licenciada en psicopedagogía. Ha trabajado durante 27 años en centros específicos de educación especial como maestra y psicomotricista. También es formadora de psicomotricistas. Actualmente trabaja como profesora de Desarrollo Psicomotor de la Facultad de Educación de la Universidad de Vic (Barcelona).
Cómo citar: Núria Franc (2002). La observación como opción epistemológica en psicomotricidad. Cuadernos de Psicomotricidad, 23, pp. 8–12. Luzaro.
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