La intervención corporal en la práctica psicomotriz

Nº 58 · Mayo de 2021 · pp. 27–33

Resumen. Daniel Calméls examina la intervención corporal en la práctica psicomotriz. Parte de qué es una técnica y trata la técnica, la estrategia y la ideología, el contexto histórico, el procedimiento corporal y las formas de intervención.

Las técnicas

Una técnica es un procedimiento más o menos pautado y ordenado que proviene de la práctica. Toda técnica es la resultante de repetidas experiencias en las cuales el resultado obtenido de su aplicación es medianamente predecible o esperable y principalmente deseable. La aplicación de una técnica, entonces busca crear una modificación, torcer un rumbo, provocar un vacío, asociar lo disociado, disociar lo asociado, etc.

El registro de los procedimientos que toda técnica tiene se realiza en un lenguaje preciso y correcto. Se ordenan uno a uno los pasos recomendados, o sea que toda técnica es prescriptiva, puede ser aplicado por diversas personas, con el mismo nombre y con distintos destinatarios.

Pero si bien una técnica es un procedimiento instituido, la aplicación de la técnica es lo menos técnico, pasa por el cuerpo de quien lo aplica, pues debe ser implementada por una persona, la cual sin modificar su proceder, pone en su aplicación la marca de su estilo, su impronta personal. «Método, método, ¿qué quieres de mí? Sabes muy bien que he comido del fruto 1 del inconsciente .» J. Laforgue

Dice Maurice Merleau-Ponty “Toda técnica es técnica del cuerpo. Simboliza y amplía la estructura metafísica de nuestra carne2”

En la antigua Grecia “la acción del hombre sobre el hombre3” se denominaba praxis. En cambio “la acción del hombre sobre las cosas” se denominaba techne.

Si la técnica se aplica sobre objetos (techne), la interacción puede estar marcada por la resistencia que los objetos ofrecen al profesional que ejerce su acción. En cambio si la técnica tiene como destino otra persona (praxis), la interacción es mucho más compleja. Si la técnica es ejercida sobre una zona del organismo como por ejemplo, el procedimiento empleado en una operación quirúrgica, la persona sobre la cual se ejerce una determinada técnica puede ser reducida instrumentalmente a una zona de su organismo, a un campo limitado y puede implementarse la técnica con la idea que se la aplica a un objeto (corazón, vesícula).

Entre otras, dos fuentes metafóricas son las más frecuentes. Las ciencias médicas, parten de comparar al organismo con una “maquinaria” o la idea de una metáfora “vegetal”. De esto dan cuenta las metáforas imperantes en el campo de la vida orgánica. Para la metáfora mecánica, vaya como ejemplos cuando se nombra al corazón como una bomba y a las arterias como cañerías o tubos, etc. Así mismo la metáfora vegetal habla de trasplantes, injertos, poda neuronal, sacar el mal de raíz, etc.

En cambio si la aplicación o el uso de una técnica tienen como objeto al psiquismo o al cuerpo, la reducción a un objeto se hace más difícil. El compromiso y los cuidados que tiene que tener la persona que aplica la técnica son de otro orden. Aquí la aplicación correcta de la técnica no asegura un resultado único. La técnica mediatizada por el cuerpo tiene resonancias en el otro que de por sí generan un movimiento. Tomemos el ejemplo de la relajación terapéutica, o lo que denomino mapeo corporal, cuya práctica implica una persona que contacta con una zona del cuerpo, la nombra y luego la moviliza.

Este procedimiento: nombrar-tocar, mover, implica la voz, la acción y el toque. En la técnica puede estar señalado lo que hay que decir y hasta sugerir la forma de decirlo, pero la voz, aspecto corporal del lenguaje verbal, es única y personal, por la voz reconozco al otro, nos armamos una imagen del otro. En este caso la voz que nombra el significante mano tiene mas relevancia que este, lo cualifica, lo suaviza o lo acentúa, o sea la voz escapa de la técnica.

Debemos también plantear que el conocimiento y entrenamiento de una técnica, si bien es una herramienta necesaria, no constituye el eje central del ejercicio profesional, quiero decir que el uso de una técnica no convierte a una persona en un profesional de la salud o de la educación (quizás si, en un técnico).

La práctica profesional no se remite solo a una actividad sino a una inter-actividad, en ese sentido “la técnica es necesaria, (aunque) no suficiente” Régis Debray4.

Técnica se diferencia de recurso, la técnica es general el recurso es particular, la técnica se asienta en una sistematización, el recurso es interés personal. Acudo a mis recursos en el contexto de una disciplina y los organizo para que aporten a la tarea: saberes e intereses sobre el canto, la música, la narración de cuentos, el dibujo y la pintura, etc.

En cambio la técnica corresponde a una disciplina, ha sido asentada en la tarea educativa, terapéutica y se pudieron evaluar sus resultados.

La práctica psicomotriz y los procesos creativos se rigen bajo la lógica de la eficacia, lo cual permite que convivan los recursos y las técnicas, a diferencia de la lógica de la eficiencia5 que ordena la producción de objetos en serie.

LA INTERVENCIÓN CORPORAL

Técnica – estrategia- ideología

La técnica no sustituye el conjunto de ideas que nos orientan a pensar el por qué de signos y señales que se perciben en la práctica clínica. La técnica, su ejecución, es el modo de llevar a cabo una estrategia. Escribe Bergés Jean: “El reeducador se aferra a la técnica como a una máscara y el niño le responde también mediante una máscara6.”

La estrategia es una elección, que materializa en actos una ideología, una forma de concebir la niñez.

Contexto histórico – Orígenes

• Represivo: Búsqueda de dominio sobre el otro, aplicación de un castigo. Estado- Familia- Religión. Proceso que va de las prácticas que se dirigían al organismo a las prácticas que afectan al cuerpo.

• Mágico sanador: Impostación de manos. Toque curativo. Magnetismo.

• Correctivo: de carácter ortopédico, kinesiología, traumatología. La idea de un niño moldeable convoca a la intervención desde un lugar correctivo: “no hubo imagen más popular que la del moldeamiento físico del niño, al que se consideraba como cera blanda, yeso o arcilla a la que había que dar forma7.”

• Normativo: Educación Física tradicional. No se trata de corregir sino de evitar posibles desvíos. Poner en común un modelo de posición, postura y actitud postural.

En la educación la intervención corporal se hizo necesaria cuando se encaro la educación infantil. Las dificultades que encontraban los niños para reproducir el modelo que mostraba el maestro o el instructor. Es ante esta dificultad que el instructor abandona su lugar en el “frente” de la clase y se acerca al alumno para intervenir con sus propias manos en la construcción de una postura, de un movimiento de una actitud.

• Estimulante: Masajes, deshacer un nudo, bajar el tono, estimulación propioceptiva.

• Asistencial: en función de brindar cuidados. Crianza. Funciones maternales.

Las intervenciones lúdicas en la crianza comienzan hace más de medio siglo “A mediados del siglo XX se comienza a jugar con el niño. Hasta el siglo XVIII el niño era considerado un adulto en miniatura8 .”

Durante la crianza los criadores ponen en actividad la mayoría de sus sentidos en forma excepcional. Ponen su cuerpo y sus manifestaciones corporales en la relación.

Los criadores tocan, besan, huelen, miran, sonríen, palpan, escuchan, muerden, ríen, friegan, canturrean, rozan, susurran, prueban, acarician, cuentan.

El adulto al usar sus sentidos para comunicarse y expresar sus sentimientos hacia el bebé, habilita estos sentidos en el propio niño, le otorga jerarquía y validez para ponerse en funcionamiento en la comunicación humana, humaniza los sentidos más primarios, dignifica los medios que el bebé tiene para comunicarse. El adulto le otorga un sentido al cúmulo de señales que el niño percibe, y en estos actos de comunicación, trasforma las señales en signos, o sea los introduce en el campo de la comunicación humana con su carga cultural y simbólica.

Procedimiento corporal

La técnica empleada en el trabajo con niños pequeños, es un procedimiento corporal. Aunque se intervenga solo con el lenguaje verbal, la operatividad de la intervención requiere de una puesta del cuerpo en los matices de la voz.

Los efectos estimulantes de la intervención corporal del profesional (siempre y cuando sea adecuada) nos confirma que los juegos tradicionales pueden ser de utilidad en la tarea educativa y terapéutica, en la medida que la intervención contemple un sentido9.

La construcción y el funcionamiento del cuerpo tienen una carga de subjetividad. En un niño pequeño la subjetividad se muestra en su corporeidad, en esa manera particular que tiene para tomar del cuerpo de sus criadores, en forma selectiva, una serie de rasgos que matizará con su estilo, desarrollando sus manifestaciones corporales.

Mecanizar – ritualizar

No podemos dejar a un lado la subjetividad, si pudiéramos anular la subjetividad no seríamos humanos, seríamos máquinas. Y siendo máquinas nuestros actos serían respuestas mecánicas. Entre otras acciones, como profesionales, no podríamos evitar el hecho de mecanizar nuestras intervenciones corporales. Podemos diferenciar entre lo que sería mecanizar o ritualizar las intervenciones.

La sistematización de las intervenciones nos va a permitir operar profesionalmente en un campo de cruce de subjetividades.

Sami–Ali, refiriéndose a la Psicomotricidad francesa, dice que “Poco a poco y después de múltiples vacilaciones, la psicomotricidad llega a descubrir una terrible evidencia: que la aplicación de una técnica se realiza fatalmente en una situación en la que dos subjetividades se comunican y se enfrentan

Si se automatiza la intervención, se le ubica al niño en lugar de objeto de la automatización. Por lo tanto nada de su singularidad va a ser contemplada. Por otro lado el profesional que se refugia en un acto repetitivo y esteriotipado, pierde su condición subjetivante en pos de una objetivación que enajena su trabajo y por lo tanto su condición de sujeto.

Si bien la automatización de las intervenciones en la práctica con niños deja al profesional en una condición de autómata, es necesario una sistematización del trabajo y una normativización de las intervenciones que me permitan el acceso al uso de una herramienta de trabajo.

Es por eso que la sistematización de las intervenciones nos va a permitir operar profesionalmente en un campo de cruce de subjetividades.

Características de la intervención corporal en la práctica psicomotriz

Un análisis de las intervenciones corporales me lleva a reunir las características en seis nombres, estas son su carácter profesional, intencional, hipotético, contextual, direccional y aproximativo.

1) Profesional: Se realiza desde un lugar de asimetría, y enmarcado dentro de un trabajo profesional, bajo la responsabilidad de sus actos y consecuencias.

En este sentido la intervención presentifica la tarea profesional y a la persona del profesional que la lleva a cabo.

2) Intencional: No surge de un acto casual, o accidental. Se realiza con conciencia y voluntad.

3) Hipotética: Responde a un hipótesis, que los resultados de las intervenciones pueden confirmar o no.

4) Contextual: Posee un carácter temporal, responde a una situación particular en un espacio y tiempo determinado. Por lo tanto va a tener un sentido en ese contexto y no en otro.

5) Direccional: Tiene una dirección precisa, busca la aparición de una conducta, una sensación, un pensamiento, etc. Que sea direccional no quiere decir que sea directiva, no está formulada como una orden o un mandato.

6) Aproximativa: Su ejecución carece de certeza, no cuenta con un blanco preciso. Por más que tenga dirección, esta no busca “puntería”. Su efecto está en la reiteración, por eso raramente se trata de “La Intervención”, sino de las intervenciones.

Gestos preparatorios:

La intervención corporal puede estar precedida por gestos preparatorios, marcas de actitud postural 11 que anuncian lo que vendrá. Esta particularidad permite que el niño se prepare para aceptar, rechazar o consentir lo que la intervención ofrece.

Si la intervención no se anuncia puede tener un carácter sorpresivo y la sorpresa se resuelve de forma refleja, vía memoria orgánica. En cambio los gestos preparatorios, la actitud de partida, le informa al niño de un acontecer de carácter lúdico, ordenador o resolutivo.

Consentir – acordar:

Si se trata de una intervención que recuerde o actualiza el encuadre, consentir tiene un sentido positivo. Si se trata de una acción lúdica consentir reemplaza al acuerdo y sin acuerdo no hay posibilidad de juego compartido. Se puede consentir con el cumplimiento de las reglas de un encuadre que plantea el adulto, se los acepta aunque no se acuerde.

FORMAS DE INTERVENCIÓN CORPORAL

Síntesis

La temática de la intervención profesional estuvo presente en mis primeros libros, entre ellos Del sostén a la transgresión12 , cuya primera edición fue en 2001.

La Práctica Psicomotriz genera modalidades de intervención diferentes a otras prácticas. La implicación corporal en la tarea se plantea a modo de una “intervención profesional” cuyos objetivos son diversos.

Sin pretender configurar un inventario, podríamos enumerar algunos de los objetivos de las intervenciones corporales; éstos son: motivar y desbloquear la expresividad y la comunicación, estimular el desarrollo de la creatividad favoreciendo el libre ejercicio de las coordinaciones generales y las praxias, acompañar los aprendizajes de desequilibrio, encausar la práctica de la agresividad, contener corporalmente los estados de angustia y desorganización, estar disponible en una diversidad de formas (tanto sea actitudinalmente como a través de la mirada, la escucha, etc.) dar permiso y sostener las prohibiciones, no juzgar.

Estas son acciones que, en su totalidad, requieren para su implementación de un saber y un conocimiento mínimo sobre el campo de la corporeidad, o sea de una capacitación profesional.

Se trata de acciones intencionadas, desarrolladas dentro o fuera del espacio de juego13 , que se estructuran, más allá de sus contenidos, como formas de intervención corporal. Formas en tanto modos de proceder, disposición del cuerpo y las acciones con relación a otro cuerpo.

Para poder entender los modos de intervención fue necesario ponerles un nombre que diferenciara las acciones, nombre que a su vez posibilitara un entendimiento en común entre los profesionales.

Las funciones de crianza fueron tomadas como guía: Sostén, acompañamiento y provocación. El grupo de acciones de máximo contacto corporal con el niño o el adulto eran situaciones de sostén y las formas que derivan son: Sostén, Apoyo, Sostén de continencia.

Las correspondientes al acompañamiento son: Ofrecimiento. Acción complementaria

Las que derivan de la provocación: Oposición. Indiferencia. Imitación. Persecución. Desafío. Seguimiento. Ausencia, etc.

Otras formas de intervención correspondían a verbalizaciones y cabría designarlas como: Consignas generalizadas – particularizadas. Narración fenoménica. Locución. Significación del objeto.

Daniel Calméls, Buenos Aires 2021 Psicomotricista – escritor

Notas

1. Laforgue, cit. por Jean Lescure (1980), “Introducción a la poética de Bachelard”, en Gastón Bachelard, La intuición del instante, Buenos Aires, Siglo XX.

2. Merleau-Ponty Maurice (1977), El ojo y el espíritu, Buenos aires, Paidós. 3 y 4. Debray Régis (1994), Vida y muerte de la imagen, historia de la mirada en occidente, España, Paidós.

5. Para profundizar este concepto ver Calméls Daniel (2013), Fugas, el fin del cuerpo en los comienzos del milenio, ensayo, Buenos Aires, Biblos. 6. Bergés Jean (1982), “Diagnóstico y terapia en psicomotricidad”, en Cuerpo y Comunicación, de Alonso Fernández Francisco, Madrid, Pirámide.

7. Mause Lloyd (1993), Historia de la infancia, en: Alvarado Maite – Guido Horacio (comp.), Incluso los niños. Apuntes para una estética de la infancia, dirección: Daniel Link, Buenos Aires, La Marca. 8. Mause Lloyd, Historia de la infancia, ídem anterior

9. Calméls Daniel (2014), El cuerpo cuenta, La presencia del cuerpo en las versificaciones, narrativas y lecturas de crianza. 2º edición, Rosario, Homo Sapiens.

10”.

10. Sami–Ali (1979), Cuerpo real, cuerpo imaginario. Buenos Aires, Paidós. 11. Ver el concepto de “actitud postural” en Calméls Daniel (2 ed. 2019), Infancias del cuerpo, Buenos Aires, Biblos.

12. Calméls Daniel (2012, tercera edición), Del sostén a la trasgresión, El cuerpo en la crianza, Buenos Aires. 13. Utilizamos aquí el concepto de juego como uno de los recursos técnicos que dispone el profesional en su tarea, aunque el juego en sí no es una técnica.

Sobre Daniel Calméls. Psicomotricista – Escritor
Cómo citar: Daniel Calméls (2021). La intervención corporal en la práctica psicomotriz. Cuadernos de Psicomotricidad, 58, pp. 27–33. Luzaro.
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