Ring, ring…. Aupa Zian…¡Soy Ion! ¿Qué tal va todo? … Me ha comentado Álvaro que a ver si puedes escribir algún artículo sobre la práctica psicomotriz… Bueno ya le daré unas vueltas y te comentare algo. ¿Que qué ha supuesto para mí la formación en la Práctica Psicomotriz?
Mi relación con la Práctica Psicomotriz se puede decir que fue por casualidad; bueno, y un poco por necesidad también. No estando contento con las clases de Educación Física que impartía a los más chiquis, oí hablar de la psicomotricidad.
En aquel entonces buscaba unas recetas para solucionar las clases y nada más. Para rato me imaginaba yo la importancia que iba a adquirir a posteriori el tema. Recetas ninguna, pero tanto la formación (la educativa y la de ayuda) como la experiencia que he ido adquiriendo en la práctica, no tengo duda de que me han hecho crecer como persona. Crecimiento, que se puede traducir en un cambio interno y un gran sentimiento de transformación, tanto en el ámbito personal como en el profesional. Y de los dos me alegro.
En lo personal
Lejos queda ya aquella primera vez que arranqué el coche y marché a Trintxerpe. Acudía al curso de sensibilización; mi primer contacto con la Escuela. Sin saber muy bien a dónde ni muy bien tampoco a qué, allí me presenté. Tenía los nervios a flor de piel. Me sentía nervioso por la emoción, la incertidumbre, con un punto de ansiedad por no llegar tarde, preocupado por si se me olvidaba algo, por las nuevas relaciones, por el deseo de que se fueran aclarando las cosas, el ajuste de mis expectativas, etc.
Pasado ese primer momento de encuentro y presentación, una vez puestos ya en acción, creo que me sorprendió gratamente cómo, poco a poco, nos metimos todos/as en las dinámicas de juego. Y desde ese juego cómo nos abríamos a la relación, a la comunicación.
Aceptando, acogiendo, respetando al otro y a los otros. Cómo, con la participación, implicación y complicidad de cada uno, fuimos creando el grupo, nuestro grupo. Surgía en nosotros el deseo del movimiento y muchísima emoción en el juego. Todos nos sentíamos otra vez como niños. ¡Todo eso me atrapó! Cada juego, cada instante recuerdo que los vivíamos a tope. Siento que cuanto más se entrega uno en el juego mayor es el placer de sus conquistas. En manos de cada uno queda pues hasta dónde nos involucramos.
Las propuestas se desarrollaban en los tiempos de vivencia y en los tiempos de verbalizaciónrepresentación de las mismas. Propuestas que como un hilo conductor nos llevaban de unas experiencias a otras, de un día a otro, casi sin darnos cuenta hasta el final del curso. Finalizó ese primer fin de semana, pero tras esa intensa e interesante experiencia le siguió la formación educativa y más tarde, también la de ayuda.
Todas esas vivencias, emociones y frustraciones vividas en la sala han favorecido el aprendizaje y el cambio. Aprendizaje en el día a día, en cada actividad y en cada ejercicio, en cada momento de tener que expresar, comunicar, verbalizar lo vivido y lo sentido.
Y por otra parte el cambio. Un cambio que en todos estos años he vivido, una transformación personal lenta pero muy intensa y muy profunda. Sin duda tiene un poso importante de lo vivido; una experiencia personal y única.
La magnitud de todo esto la veo cuando compañeros/as cercanos emprenden ese camino, esa aventura que a mí tanto me ha aportado. Se refleja en ellos/as la misma inquietud, ilusión e ímpetu que en su día otros tuvimos. Me imagino que… ¡Algo les habré contagiado! Eso para mí es muy grande. Es motivo suficiente de alegría.
Y si de algo estoy convencido es que este camino recorrido no tiene retorno, no tiene vuelta. Que de una manera u otra seguiré en una formación continua de la Práctica Psicomotriz, ya que si algo he aprendido es que la “práctica” la hacemos entre todos y todas, cada cual desde sus vivencias y sus experiencias, aportando lo mejor de esa aventura, para que, cada niño o niña conecte con lo mejor de ese ser que lleva dentro.
En lo profesional
A través de la formación he descubierto una práctica que se ajusta a las necesidades del alumnado de Educación Infantil y primer ciclo de Educación Primaria. Sin duda pienso que es una actividad apta y muy adecuada para trabajar con los diferentes grupos. Y por supuesto, una herramienta muy eficaz para trabajar con los/las niños y niñas de ayuda.
Ha supuesto un cambio en la manera de ver y entender al niño/a. Un cambio que le hace pensar a uno sobre las maneras que tenemos de hacer y poder ajustar la metodología de trabajo.
Desde una base pedagógica y filosófica adquirida en la formación creo que estamos capacitados para cuestionarnos muchas cosas, de ahí que podamos reflexionar y, por qué no, atrevernos también a plantear nuevos retos y nuevas propuestas que favorezcan el cambio.
Para esto es imprescindible lo adquirido en los seminarios de formación teórica. Teorías, reflexiones, experiencias, procesos madurativos, características de los/as niños/as…, nos ayudan a crear ese marco teórico para entender mejor nuestra labor. Se habla también de la Práctica Psicomotriz, que a decir verdad, ¡Ya me costó a mí aclararme de qué espacios y tiempos me estaban hablando!
Las sesiones de observación y de coparticipación fueron dos experiencias muy interesantes. En general a los profesionales de la educación nos cuesta abrir las puertas del aula y dejar ver lo que hacemos. Y en la formación, creo que es de valorar que el profesorado permita el acceso al alumnado a sus sesiones; permita él/ella también ser observado en su trabajo. Creo que es la manera de acceder a unas actitudes ya una tecnicidad que solamente situados en un plano teórico no se podrían entender y, mucho menos integrar.
La formación práctica fue la manera de situarme por fin dentro de la sala. Fue entonces cuando empecé a tomar consciencia de las dimensiones que tenía la práctica. Crear condiciones para que la realización de las prácticas fuera posible me hizo reflexionar y ordenar esas ideas que rondaban sueltas por mi cabeza. Situaciones puede haber mil, pero cada uno desde donde está y con lo que tiene, ya tiene un reto importante para construir. Digo construir, porque en definitiva hay que crear esas condiciones, lo más adecuadas posibles, para conseguir ese marco del que tantas veces nos han hablado. Un marco donde podamos trabajar a gusto, seguros de nosotros mismos y de lo que hacemos.
Fue el momento también de asumir las riendas de un grupo. Realizar un trabajo constante, un seguimiento y afinar la tecnicidad de uno mismo. Las visitas que la tutora realizó a clase recuerdo que las viví con mucha inquietud, ¡Uyyy! esa sensación de ser observado en tu trabajo al principio cuesta. A partir de esas devoluciones hechas por la tutora (¡musubatNati!) tengo la sensación de haber aprendido y avanzado mucho. Me ayudó a adquirir una tecnicidad más consciente y más ajustada.
Todo esto no tendría sentido sin las vivencias personales que cada cual experimenta en los seminarios de formación personal. Seminarios que nos hacen re-encontrarnos con el placer del juego y el movimiento. Propuestas individuales, de pareja, de pequeño o gran grupo que cada uno las vive como puede. En base a la implicación, ganas y estado emocional y físico de cada uno, pueden ser de niveles cada vez más y más profundos. Unos seminarios donde se siente el marco; un marco que nos hace sentir seguros tanto física como emocionalmente. Con todo esto he aprendido que podemos disfrutar mucho más de nuestro trabajo. Mirar a los/as niños/ as desde otra perspectiva y acompañarlos en ese proceso de aprendizaje y maduración en el que están inmersos. Y nosotros aprendemos a la vez quelo hacen ellos. Nos toca sembrar y crear unas condiciones que, como profesionales, nos permitan disfrutar más con nuestro trabajo. Si disfrutamos nosotros en el aula ¿no lo harán también los niños/ as? Yo creo que sí. Si disfrutan los/las niños/as con su trabajo, y si el trabajo es el juego… ¡Pues mejor que mejor! Tenemos que creer en ellos y en las capacidades que todos/as ellos/as tienen, no limitar sus posibilidades.
Ion y Álvaro, de una u otra forma, han hecho posible el que yo pudiera dar esos cambios; son dos profesionales que me han acompañado en todo este proceso. Son, seguramente, los que más claramente han observado esas transformaciones que yo he dado. En parte se lo debo a ellos. Esker milabioi eta ondo izan!
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