Formación personal: ¡A vueltas con el nombre!

Nº 49 · Junio de 2015 · pp. 21–26

Resumen. Desde el equipo de formación AEC de Barcelona (ASEFOP), reflexiona sobre el término «Formación personal» en las formaciones en Práctica Psicomotriz Educativa y Preventiva. Repasa sus componentes —formación personal, teórica y pedagógica— y la concepción holística e integrativa que los sustenta.

Apreciados y posibles lectores:

Desde el equipo de formación AEC de Barcelona perteneciente a la ASEFOP y después de más de 40 años de cursos de verano en la Escuela Municipal de Expresión y Psicomotricidad “Carme Aymerich”, y 20 promociones de formaciones en Práctica Psicomotriz Educativa y Preventiva según la línea del profesor Bernard Aucouturier estamos dando vueltas e intentando ajustar el trabajo que en las formaciones lleva el título de Formación Personal.

Nuestra ideología holística y la metodología integrativa que son la base de la formación que impartimos todas las Escuelas que formamos la ASEFOP permiten movilizaciones globales y exigen implicaciones y compromiso más allá de la vertiente profesional pues es a la persona en formación a quien va referido; sea cual sea su licenciatura y profesión de base.

Esta es una concepción de la psicomotricidad como profesión “muy práctica”, como una disciplina que se afianza desde las vivencias corporal, motriz, emocional y relacional para alcanzar los niveles del pensamiento.

Por tanto, utilizamos el término “Formación personal”, es decir, en donde la persona se expresa y muestra en toda la Formación:

“Los contenidos, siguiendo nuestra especificidad, están organizados para ayudar a las personas a ser los protagonistas de este proceso formativo y está estructurado en tres ejes articulados entre lo vivido en el trabajo corporal, la experiencia en las prácticas en sala de psicomotricidad y la conceptualización teórica:

Formación personal

Un proceso formativo que facilita la escucha del otro a partir de la disponibilidad personal. Este proceso pasa básicamente por la vía corporal mediante situaciones de grupo, de pareja, de trío e individual, seguidas de momentos de reflexión personal y colectiva, que llevan a la dimensión simbólica (representación por medio de diversos lenguajes expresivos y de producciones plásticas).

Formación teórica

Un marco teórico de línea dinámica que ayuda a situar la Práctica Psicomotriz y a construir la base psicopedagógica que permite al alumnado analizar e integrar los conceptos necesarios para la comprensión de la expresividad motriz de las niñas y los niños. La discusión en pequeño grupo, el debate abierto, y los textos de soporte, permiten que las aportaciones de los expertos se vayan integrando en la práctica educativa cotidiana para que la teoría sea realmente una reflexión sobre la propia práctica.

Formación pedagógica

“Eje en el que se articula y encuentra justificación la formación teórica y la personal. Se desarrolla a través de una búsqueda centrada en la observación interactiva de los niños y en la definición de los principios y de las estrategias de intervención, para hacer camino y proceder de forma autónoma en la sesión, a través de prácticas guiadas y supervisión en los propios centros de trabajo de las personas participantes.” (AEC tríptico formación PPA educativa)

Cada eje se anuda y complementa con los otros dos: el qué hacer, el cómo hacer y el por qué y para qué hacer. Es una formación interactiva e interrelacionadora que permite a cada cual encontrar el sentido desde el eje que le sea más asequible para desde allí completarlo y unirlo a los otros contenidos en una especie de retroalimentación .

Hagamos un poco de historia: a la PPA de Bernard Aucouturier comúnmente se la conoce como Psicomotricidad Vivencial y a la psicomotricidad de André y Anne Lapierre se la conoce como Psicomotricidad Relacional, y en muchas ocasiones se mezclan los términos y dichos autores ya que en el inicio fue una sola formación. Fueron ellos los que acuñaron el término de Formación Personal: “la finalidad de la formación personal es alcanzar la capacidad de comprender y de comprenderse, de llegar a ser uno su propio espejo…” (Aucouturier, Darrault y Empinet 1985).

En todo caso, el aspecto de la formación personal – corporal – grupal ha sido para nuestra Escuela, uno de los puntos de mayor investigación donde el equipo se ha reforzado.

No es por casualidad que artículos, libros y memorias de nuestros compañeros tengan este tema como referencia prioritaria: Josep Rota, José Ángel R. Ribas, Rikardo Acebo, Mª Ángeles Cremades, Anna Luna y yo misma. Las tres Escuelas del Estado Español tenemos conexiones e intercambios.

Estamos en contacto con otros equipos formativos que desde sus instituciones abordan los estudios en Psicomotricidad: Joaquín Serrabona, Montserrat Antón, Juan Mila, Cori Camps, Miguel Llorca, Verónica Antón. Son equipos con constitución multidisciplinar donde se construye conocimiento y se profundiza en la investigación.

Es en referencia a todos ellos y en especial a José Ángel Rodríguez Ribas que los contenidos de este artículo y de esta revista pueden ver la luz.

Nos cuestionamos el término personal por corporal, pues es en este eje donde desde la vivencia, con el cuerpo y la acción, vivimos en propia piel experiencias que forman parte de la vida evolutiva de la infancia, modos de sentir y actuar arcaicos: experimentación tónica, coordinación, equilibrio, contrastes: tensión-distensión, sensaciones: propioceptivas, interoceptivas, exteroceptivas…, es una reapropiación sensorial, tónica y motriz en relación con un grupo y por medio del placer.

Un trabajo de introspección y con “efectos psicoterapéuticos”: conocer su propia expresividad motriz para poder decodificar la expresividad motriz del otro, dar sentido a las señales corporales: cuerpo, gesto, postura, tono, voz, ritmo, mirada, silencios, esperas, lenguaje, contenidos inconscientes vinculados a la propia historia de relación: resignificándolos.

El conocimiento de su expresión psicomotriz, puesto que son su cuerpo y su movimiento los instrumentos privilegiados de trabajo y facilitadores de la relación vincular y dialéctica que ha de establecer con el otro. Conocimiento de su cuerpo y aprendizaje de actividades que lo aproximarán al entendimiento y le darán comprensión de sus alumnos y pacientes: ponerse en el lugar de la persona…, torpe, miedosa, híper, hipo…, y estar más disponible para establecer una relación empàtica con ella.

Un trabajo centrado desde el cuerpo y el movimiento en el proceso de construcción del rol, funciones, papel del psicomotricista para segurizar, dar soporte y claridad, hacer de espejo, ser símbolo de ley, garante del marco referencial. La formación corporal se realiza en el grupo formativo que contiene y trasciende a cada individuo y a la vez da sentido al trabajo: • Tono y emocionalidad • De la experiencia personal a la construcción grupal. • De lo vivencial al esfuerzo de mentalizar, de representar. • Mirada psicomotriz: globalidad del desarrollo, movimiento como manifestación e instrumento de la estructuración psíquica, sobre el movimiento y el gesto en la comunicación. • Integración de dualismos. • La relación con el otro a través de las reacciones tónico-emocionales (H. Wallon). •

La inteligencia nace de la acción, acciones sensoriomotrices transformadas (J. Piaget). • De la actividad espontánea hacia la habilitación para el juego. •

Descentración progresiva: representación y elaboración de las vivencias para aumentar la consciencia corporal, regular los fantasmas propios, construir la imagen inconsciente del cuerpo.

Este es el sentido de la Formación Corporal en grupo y la utilidad sería ir afinando las actitudes y las competencias de intervención.

Para los equipos formativos, todo lo expuesto hasta el momento nos hace tener un gran respeto y responsabilidad hacia esta parte de la Formación puesto que “las propuestas expresivas movilizan a las personas” en temas y asociaciones personales y nos compromete como profesionales para aplicar encuadres y dispositivos que salvaguarden la identidad, la confidencialidad y haya discreción en los contenidos y en la intimidad.

“Pero la formación personal no es una terapia de adultos: el cambio de una persona no es el objetivo inmediatamente buscado, tan sólo es la consecuencia de todo lo que se ha vivido” (Aucouturier, Darrault y Empinet 1985)

Nuestra intervención ha ido evolucionando para que las funciones y roles más “paternalistas” y omnipotentes, los aspectos masivos transferenciales y contratransferenciales, las resistencias, las proyecciones fantasmáticas, no devalúen las necesarias resonancias tónico-afectivas recíprocas y empáticas.

La evolución de estrategias y dispositivos que utilizamos se iniciaron por parte de los formadores con la co-intervención, es decir, 2 personas animando al grupo de participantes en diferente rol: Uno más activo en y para el grupo y el otro formador dedicado a su compañero para darle cuenta de sus intervenciones: propuestas de situaciones, inducciones técnicas, contrastes de estilo no directivo y de las respuestas y reacciones desde el hacer (juegos de seguridad profunda, actividades simbólicas, creaciones plásticas y de representación…) al decir (verbalizaciones y palabra) que desencadenaba el grupo.

Los roles han ido variando según fuimos investigando los beneficios de cada uno de ellos:

• Animador y observador;

• Observación participante;

• Disimetría de funciones;

• Participación alternante en el trabajo corporal grupal y en el trabajo de palabra grupal;

• Colaboración no presencial de un tercero;

• Dinámica de grupos;

• Supervisión;

• Trabajo de investigación del equipo formativo;

• Acción tutorial;

• ¡Y mucho estudio individual y colectivamente!

Queremos hacer mención especial a este trabajo de participación alternante de los formadores en el discurrir de las sesiones desde el hacer al decir: Para las personas en formación, el objetivo es su autoformación “acompañada”, que se apoderen de su propio proceso mitigando la influencia y dependencia de los formadores a través de ciertos dispositivos y dinámicas: • Trabajo corporal en sala, es el tiempo de acción a partir de experiencias sensorio-motrices y lúdicas en un fondo de no directividad y utilizando agrupamientos diversos; • La creación de trinomios permanentes que se utilizan en la formación corporal para trabajos corporales y para dar cuenta de las movilizaciones intimas producidas, compartiendo con los formadores funciones de referencia, de contención y de elaboración; • El dispositivo institucional Mendel que las escuelas de la ASEFOP conocimos en los encuentros anuales que realizamos de la propia mano de Gerard Mendel, sociopsicoanalista que basa dicho dispositivo antropológico en las relaciones horizontales homogéneas que existen en los grupos y en la reapropiación de su “acto-poder” ligado al placer de la realización, de la creación y de la motivación: somos lo que hacemos; la elaboración conceptual de la formación corporal que, en diferentes momentos y formas, los participantes tutorizados estudian para ir de los actos a su conceptualización y entender sus efectos; • Momentos de descentración y de representación en los que se toma cierta distancia de lo vivido a través de experiencias y producciones como el dibujo, el modelado, las construcciones, la escritura, las narraciones, la relajación y se pasa de la vivencia a la experiencia;

• Tiempos de elaboración para decirse desde las cadenas asociativas inconscientes donde se para el cuerpo y se mueve el pensamiento, donde puede hacer su aparición “la escena latente” (J. A. Rodríguez

2013); momentos de pausa, de corte, de toma de distancia que permiten la emergencia de recuerdos, emociones, puentes, asombros, deseos…

• Tiempo de expresividad verbal donde se privilegia el decir libre, ya sea de la sesión de expresividad motriz o sea de cualquier otra situación. Los aspectos subjetivos y significativos de cada quien se ponen en marcha con facilidad.

Después de estos años y de las variaciones experimentadas a partir de la psicopedagogía de las fases sucesivas del profesor Bernard Aucouturier (1990), podemos decir que actualmente la sesión la estructuramos en estas tres fases ya detalladas:

• Tiempo de expresividad motriz

• Tiempo de elaboración

• Tiempo de expresividad verbal

Estas fases siguen el desarrollo y evolutiva de la maduración humana. Anna Luna lo explicita poniéndolo en paralelo a los organizadores del desarrollo general del niño, conceptos elaborados por Myrtha Chokler, “…cómo los adultos en la formación en psicomotricidad reviven situaciones básicas que les ayudarán a evolucionar, facilitando la interacción del sujeto con el mundo” (2010): desde los iniciales momentos de vinculación con el formador y con el grupo como referentes para poder compartir emociones y vivencias a partir de la relación y la comunicación por medio de las “impresiones tónico-emocionales que producen”; y lanzarse a la exploración como medio para moverse, “para ser y para aprender a pensar” así como a la seguridad postural que influye en la estructuración del psiquismo hasta acceder al orden simbólico formado de “representaciones sociales que se interiorizan desde el inicio con una fuerte carga en la subjetividad” Myrtha Chokler (2005).

Referencias bibliográficas:

  • Acebo Urretxu, R. (2008). La formación personal en la práctica psicomotriz Aucouturier. Memoria final de acceso a formador ASEFOP. Bilbao.
  • Arnaiz, P.; Rabadán, M.; Vives, I. (2001). La psicomotricidad en la escuela. Málaga: editorial Algibe.
  • Aucouturier, B. (2004). Los fantasmas de acción y la práctica psicomotriz. Barcelona: editorial Graó.
  • Aucouturier, B.; Darrault, I.; Empinet, J.L. (1985). La Práctica Psicomotriz. Reducación y Terapia. Madrid: editorial Científico Médica.
  • Luna Muns, A. (2010). El proceso de vinculación y de separación: dos pilares de la formación en psicomotricidad. Memoria final de acceso a formador ASEFOP. Barcelona.
  • Mila, J. (2008). De profesión psicomotricista. Madrid: editorial Miño yDávila.
  • Rota, J. (2015). La intervención psicomotriz: de la práctica al concepto. Barcelona: editorial Octaedro.
  • Sánchez, J.; Llorca, M. (2008). Recursos y estrategias en psicomotricidad. Málaga: editorial Algibe.
Sobre Iolanda Vives. Iolanda Vives es psicóloga, terapeuta psicomotriz, formadora del equipo AEC – ASEFOP y profesora asociada de la Universidad de Barcelona
Cómo citar: Iolanda Vives (2015). Formación personal: ¡A vueltas con el nombre!. Cuadernos de Psicomotricidad, 49, pp. 21–26. Luzaro.
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