El camino anatómico hacia la bipedestación

Nº 45 · Mayo de 2013 · pp. 12–18

Resumen. Describe el proceso madurativo del ser humano desde la vida intrauterina y el nacimiento hasta la bipedestación. Repasa las curvas de la columna, el pie y la maduración céfalo-caudal, y su relación con el tono y el movimiento de enderezamiento.

El principio del principio

Todo lo que acontece en la naturaleza sigue un proceso madurativo particular. Un desarrollo en función a un “plan celular”, una memoria de especie, sea vegetal o animal. En el caso del ser humano no es diferente.

Desde antes del parto, al interior del mundo acuático de nuestra vida intrauterina ya se ha venido produciendo un “calentamiento” para pasar de un medio acuático a un medio aéreo y gravitacional.

Antes de nacer, hemos empezado a patalear, llevamos tiempo entrenándonos para la lactancia succionando nuestras manos y bracitos, accionando el cuello, la columna, la pelvis, el tronco… todo esto en un medio acuático el cual es el más apropiado para un subsistema músculo-esquelético de alta plasticidad como el nuestro. Toda esta preparación para contrarrestar la influencia de la gravedad propia de un medio aéreo al que naceremos en breve.

Cuando nos dejan nacer, empujamos junto al cuerpo de la madre, que nos ayuda con la fuerza de sus contracciones, activando toda nuestra musculatura, la cual como decía se ha venido entrenando primero para este importante momento y más tarde para adaptarnos a un medio en donde la fuerza de la gravedad será un componente esencial en nuestra vida terrestre.

El espacio uterino comienza a no ser suficiente para acoger las necesidades de un organismo que ya esta maduro para poder sobrevivir fuera de él.

Apoyados en los huesos de la pelvis de nuestra madre nos vamos introduciendo poco a poco, a ritmo de contracciones, nadamos con fuerza hacia el canal del parto. Nuestro cuello esta preparado para asumir esa función que recoge toda la fuerza de nuestro cuerpo para ayudar a que la cabeza pueda empujar.

Todo nuestro Sistema y el de la madre se expresan con el ritmo primario de la vida, Contracción– Tensión-Expansión-Relajación. Un ritmo de marea, de latido, de contracciones. Ambos Sistemas están unidos en una misma función.

Nacemos amablemente estrujados, sobados, cansados. Nacemos recubiertos de una capa de grasa llamada vernix serosa.

A pesar de ese nombre, su función es fundamental en todo este proceso de alumbramiento. Enjabonados en ella hemos resbalado entre huesos por canales angostos de manera más suave y más rápida y al nacer aún nos recubre nuestra capa amiga dándonos seguridad.

Por eso no es muy saludable que nos la quiten lavándonos y poniéndonos telas extrañas por muy bonitas que les parezca a otros. Nuestro cuerpo esta bien, no tenemos frío y el único calor que necesitamos es el de nuestro compañero de viaje, el cuerpo de la madre y sus caricias.

Si nos abrazan y nos llevan a ese cuerpo, compañero de 9 meses de transformación, maduración y crecimiento, de manera instintiva nuestra boca se fusiona con el pezón materno y nuestro conocido y experimentado reflejo de succión reaparece. Luego llantos y risas.

Al deglutir la leche materna todo nuestro sistema se pone en funcionamiento y empieza a nutrirse de otra manera para la que venía entrenándose 9 lunas antes.

Comienza la vida en otro medio, nuestro Sistema Neurovegetativo se va acoplando, el corazón adapta su ritmo, el sistema digestivo, circulatorios y musculo-esquelético comienzan a transformarse para culminar esa adaptación.

Nuestros músculos inician una tonicidad acorde a las necesidades de sostén frente a este nuevo elemento que es la fuerza de la gravedad.

Pronto, quizás 12 meses, quizás algunos meses más, quizás algunos meses menos, nos pondremos de pie y comenzaremos a explorar plenamente este nuevo territorio, tan apasionante y lleno de estímulos sensoriales.

Pero para culminar este importante paso evolutivo habremos tenido que recorrer un necesario camino de maduración musculo-esquelética. Nuestros huesos aún plásticos tendrán que fortalecerse para ejercer su función de sostén y también nuestros músculos.

Nuestra columna comenzará a crear sus curvas fisiológicas y cuando todo esto este preparado nos pondremos de pie y comenzaremos una nueva relación con el mundo.

Las curvas de la columna

Nuestra columna comienza a madurar una suave lordosis cervical en la lactancia, por medio de los pequeños intentos de levantar la cabeza y mirar el mundo que nos rodea. Será la relación con el exterior, con la madre, lo que iniciará todo un proceso de tonificación muscular del cuello que al poco tiempo se convertirá en el facilitador para que nos pongamos de pie.

Esta tonificación muscular continuará madurando en todo el proceso inicial de exploración del mundo y lo más importante esta tonificación muscular se desarrolla desde la motivación de la criatura, desde su deseo inherente de relacionarse, de explorar y de alcanzar “logros” en ese nuevo mundo al que acaba de nacer.

Así, alcanzar la pelota que se escapa. Coger un objeto alejado. Trepar por el desnivel de un cojín. Mirar el rostro del adulto. Bajar un escalón. Subir un escalón. Coger, prensar, tirar, etc.

En esta maduración psicotónica jugarán un papel fundamental los padres, al permitir y facilitar, entre otras cosas, el mayor contacto de la niña o niño con el suelo. Al facilitar los medios para que vaya descalzo el mayor tiempo posible. Y también al acoplarse al ritmo de su hija o hijo, permitiendo que las acciones se resuelvan con su ritmo y por ella o él mismo.

Los padres son fundamentales en este acompañar, en este animar solidariamente tanto los esfuerzos como los “logros psicomotrices” de sus hijas e hijos para que maduren equilibradamente. La clave está en acompañar sin intervenir, permitiendo de esta manera que sea el propio niño quien resuelva las diferentes situaciones que se plantea. Sólo deberíamos intervenir si observamos peligro real para nuestros pequeños. Paso a paso, poco a poco vamos dominando el espacio.

En el proceso de exploración, relación y dominio del espacio aéreo y gravitacional iremos alcanzando la posición de pie. Será a partir de ese momento que se consolidarán nuestras curvas raquídeas y se construirán nuestros apoyos, los arcos plantares.

En los estudios realizados por Gesell, la aparición de los músculos en el feto respeta el siguiente orden:

  • Músculos de la Cabeza.
  • Músculos del Tronco.
  • Músculos de los Brazos.
  • Músculos de las Piernas.
  • Músculos de las Manos.
  • Músculos de los Pies.
  • Músculos de los Dedos. Músculos del Tobillo.

La relación estable entre el cuello, las curvas raquídeas y los arcos plantares de los pies determinarán a nivel anatómico un parte importante de la posición y de la postura.

Al ser la columna una única unidad funcional (se divide por razones pedagógicas en cervical, dorsal, lumbar, sacral), esta suave lordosis cervical creará por reflejo una suave cifosis dorsal la cual a su vez facilitará otra suave lordosis lumbar para terminar con una suave cifosis sacra (como el meandro de un río).

Las curvas fisiológicas se irán formando, acoplando, moldeándose, conforme precisemos de una mayor movilidad.

Estas curvas fisiológicas se desarrollan poco a poco antes de ponernos de pie y posteriormente irán madurando como el resto de nuestro de cuerpo.

¿Porqué nuestra columna tiene curvas y por el contrario no es recta (en un plano sagital)? ¿Qué funcionalidad cumplen las curvas de nuestro raquis?

La respuesta, en pocas palabras, es: porque si no tuviéramos curvas necesitaríamos unos pies tan grandes como los zapatos de un payaso para sostenernos.

La columna se curva con la finalidad biológica, de desplazar nuestros pesos para poder sustentarnos en los pies, cuya amplitud y superficie de apoyo no serían suficiente para sostener el “edificio corporal” que se le viene encima.

Los miembros inferiores, las piernas, al principio se encuentran en flexión, abducción y rotación interna y poco a poco, se irán extendiendo a medida que su musculatura se vaya ejercitando. La maduración tónica de la musculatura de la pelvis, en relación con la musculatura cervical será lo que nos facilitará el paso a la posición de pie.

De ahí que es tan importante el gateo en los niños, pues las musculaturas que precisan tonificarse para ponernos de pie, son las del cuello, la musculatura paravertebral y las de la pelvis y éstas son las que se ponen en acción en el gateo.

Cuando el niño intenta levantarse, en un primer momento, acercará sus miembros superiores e inferiores a la columna vertebral cuya musculatura continúa desarrollándose como lo hacía en la posición cuadrúpeda y sentada, con movimientos dirigidos a corregir los desequilibrios producidos por la cabeza. A partir de cuando adquiera la posición bipedeste se reagrupará en un todo, tanto en el plano mecánico como a nivel del esquema corporal, actuando como una marioneta donde cada movimiento que realiza a nivel de los miembros influirá sobre el tronco y viceversa.

La posición de la cabeza cumple una función primordial: “mantener o restaurar la horizontalidad de la mirada” (equilibrio de nuestro Sistema Vestibular).

Para ello, a nivel anatómico, cuenta con los músculos esternocleidomastoideos los cuales van a proporcionarle una supremacía y una relativa independencia del raquis. Estos músculos están unidos, por unas conexiones nerviosas, al complejo vestibular y a los núcleos oculomotores, participando así en nuestro equilibrio y en la coordinación entre la dirección de la mirada y los movimientos del cuello o de la cabeza, por medio del nervio espinal.

En estos momentos en los que comenzamos a incorporarnos, se empezará a consolidar la bóveda plantar (el arco del pie). Ves, es por esto que nuestros hijos/as al nacer tienen los pies regordetes y sin un arco plantar consolidado.

Nuestra naturaleza es muy sabia, pues ¿para qué necesita un bebé el arco plantar si hasta dentro de unos meses su posición será la de estar tumbado, gatear, rodar y sobretodo estar al bracito?

La función tónica, se da en el sentido contrario a la ley céfalo-caudal en la que primero maduran los telerreceptores y de ahí hasta el control de nuestros esfínteres.

Pero nuestra función tónica, base de la modulación antigravitacional, que posibilita al hombre la postura bípeda característica, realiza una maduración caudocefálica, de ahí la enorme importancia del contacto con el suelo para las niñas y niños, de la que depende la armonización automática y voluntaria.

Será la relación con el suelo, con la tierra, la que a modo de feedback reorganiza a nivel neurológico y psicomotor todas y cada una de las señales que nuestro organismo sensorial va captando y estructurando para mantenernos en equilibrio.

Mediante esta maduración se percibe, cómo cada actividad motriz presupone una actividad postural.

El movimiento no se opone a la postura. La acción no se opone a la actitud bípeda. La coordinación no se opone a la equilibración.

Se trata, utilizando la terminología de Hamburguer, de una progresiva reactivación (feed back) propioceptiva, en la cual se encuentra la función tónica que pone todas las estructuras somáticas (músculos, tendones, articulaciones, vísceras, órganos, aparatos vitales, etc.) en confrontación integral con las estructuras cerebrales. Aquí esta la aparición del enfoque psicosomático o psicomotor del desarrollo humano.

El Pie

En cuanto al pie, gracias a su disposición ósea, representada por el número de huesos que lo forman y por la complejidad de su sistema muscular y articular, tiene la facultad de apoyarse en el suelo cuando estamos de pie, aunque la posición del miembro inferior no sea perfectamente vertical.

En este movimiento de adaptación del pie a las posiciones del miembro inferior, los músculos dinámicos (músculos anteriores del miembro inferior y los músculos peroneos laterales) desempeñan un papel esencial.

Vemos como este complejo sistema articular del pie va a permitir el buen desarrollo del paso y la adaptación en un suelo desigual, de ahí la importancia de no olvidarnos de que, “es el pie el que debe adaptarse al suelo y no el suelo el que se adapta al pie” (esto también cuestiona, el uso, en ocasiones indiscriminado, de las plantillas ortopédicas).

La estructura del arco plantar es parecida a la de un arco gótico. El centro del arco es sostenido por la presión ascendente que recibe de sus pilares. Cuanta más carga reciben los pilares, más sube el arco.

“La gravedad no aplasta el arco plantar, sino que lo eleva”. Cuando el arco del pie se aplana en el suelo es porque los pilares, sin un centro sólido, ceden. “Es la rotación interna del fémur la que hace bascular el pie y aplana el calcáneo”.

La planta del pie, vista en conjunto, podemos compararla a una bóveda sostenida por tres arcos (interno, externo, transversal) y por tres puntos de apoyo (1º metatarsiano, 5º metatarsiano, tuberosidad posterior del calcáneo), estando estos puntos de apoyo comprendidos en la huella plantar.

En cuanto a la estática, en el plano postural, se ve con facilidad la evolución del niño entre el nacimiento y los dos años. El recién nacido, no puede mantener la cabeza, pero a los dos años ya se ha producido una madurez muscular y tónica que permite la marcha.

Esta evolución, depende de la progresión común de todas las vértebras: la Ley Céfalo-caudal (descubierta por Coghill en 1929), que en resumen demuestra que: “el crecimiento avanza en ondas sucesivas desde la extremidad cefálica hasta la extremidad caudal”. Por ello, el desarrollo del control cortical sobre la actividad neuromuscular evoluciona según una dirección cráneo-caudal, empezando por el segmento cefálico y continuando hasta los miembros inferiores.

La relación céfalo-caudal de la maduración

El orden de aparición de los músculos, supone el orden madurativo y tónico. Por tanto, las primeras estructuras del comportamiento humano son de orden motor y bioenergético. Sólo más tarde, serán de orden mental. El movimiento refleja el comportamiento en estrecha analogía con la organización progresiva del sistema nervioso.

A medida que el niño adquiere comportamientos motores, experimenta una psicología que le es propia y que está en paralelo con la estructuración progresiva del sistema nervioso. Por eso, no es de extrañar que todo conflicto o inquietud suscite una reacción muscular de defensa.

Hay una relación de equivalencia entre una tensión nerviosa y una tensión muscular. Según Janet: “toda tensión nerviosa se acompaña de una tensión muscular” y “toda perturbación psíquica genera una alteración de la motilidad”, puesto que la unidad de la persona se encuentra globalmente afectada.

Es por ello que la “acción psicomotriz es tan importante y tan reparadora en todos aquellos que casos que presentan déficits madurativos y por tanto psicomotores.

Par terminar esta reflexión sólo decir que: “todos los movimientos de enderezamiento se inician, a partir de la maduración tónica de la musculatura del cuello, siguiendo el proceso madurativo céfalo-caudal y será que al entrar en contacto con la tierra, culminará la función tónica, desarrollando las diferentes capacidades neurológicas de que disponemos para vivir y desenvolvernos plenamente en este mundo en al que hemos venido por un tiempo.”

“Piensa globalmente y actúa localmente”

Bibliografía:

  • El primer año en la vida del niño. René Spitz. Ed. Fonde de Cultura Económica
  • Saltando las Olas. María Montero-Rios Gil. Ed. Obstare.
  • Diario de un Educastrador. J. Celma. Ed De la Flor. BBAA1972
  • La vida fetal, el nacimiento y el futuro de la humanidad. Michael Odent. Ed. Hacer
  • Ontogénesis de la Motricidad. Victor Da Fonseca. Ed.Colección Textos Fundamentales
  • Biología de la Indefensión. Nacho Montero-Rios Gil. Autoedición 2010.
Sobre Nacho Montero-Ríos Gil. Terapeuta craneosacral biodinámico. Psicólogo y psicoterapeuta reichiano. Coordinador del equipo de salud de la Fundación Red Sostenible y Creativa. Investiga en los procesos de dolor y sobre los desequilibrios hormonales, anímicos–cognitivos y metabólicos, con neonatos, adultos y ancianos.
Cómo citar: Nacho Montero-Ríos Gil (2013). El camino anatómico hacia la bipedestación. Cuadernos de Psicomotricidad, 45, pp. 12–18. Luzaro.
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Nota de la edición digital: el artículo impreso incluye ilustraciones (posturas del desarrollo motor, esquema de las curvas de la columna y dibujos del pie) que no se reproducen aquí. Están en el PDF del número.