A partir de la reciente publicación del DECRETO 13/2016, de 2 de febrero, de Intervención integral en Atención Temprana en la Comunidad Autónoma del País Vasco y el Protocolo de Seguimiento del Desarrollo Infantil: El Entorno Educativo de la Atención Temprana, se ha reavivado en nuestras comunidades educativa y terapéutica el debate sobre cómo enfocar esta delicada e interesante cuestión.
Podemos decir que es una buena noticia que el tema se haya planteado en ambos ámbitos como algo importante y necesario, y que esto haya sido asumido desde las Instituciones Públicas.
Otra cosa es el nivel de acuerdo que cada uno o cada una de nosotros y nosotras podamos tener con lo legislado, pero en cualquier caso, bienvenido sea.
La Atención Temprana, tal y como Xabier Tapia propone, debería comenzar por la calidad de la educación infantil. Tanto en los ámbitos familiares como escolares y sanitarios, si se dedicasen esfuerzos, presupuestos, estructuras y actitudes adecuadas para trabajar en esta calidad educativa y de atención a la infancia, todo sería más fácil sin duda.
Con este nuevo monográfico hemos querido ofrecer experiencias y puntos de vista que nos puedan servir para situarnos y construir nuestro punto de vista con respecto a la Atención Temprana, tomando como referencia nuestra práctica y su manera de entender la infancia, tanto en su desarrollo sano como cuando aparecen las dificultades más o menos graves que lo amenazan.
Desde la práctica psicomotriz queremos poner en relieve algunos principios que debería animar una Atención (verdadera) Temprana:
No olvidar, cuando aparecen las dificultades, la persona (del niño o niña y de sus familiares) y también los efectos que produce sobre la construcción del psiquismo, de la percepción sobre uno mismo y sobre el mundo que nos rodea, así como de las relaciones entre ambos.
Además de los trabajos rehabilitadores, correctores o relativos a la “curación del cuerpo”, aportar al niño o niña espacios, tiempos y posibilidades para trabajar sobre los efectos que las dificultades han provocado o están provocando en su proceso de maduración psicológica.
Hablamos de lugares en los que estar acompañado por adultos formados para que cada niña y niño encuentre la suficiente seguridad para aportar sus propios recursos autónomos a la contención y disminución de sus dificultades.
Y estos recursos son el deseo de actuar, de jugar, de simbolizar, de comunicar-se, surgidos a partir de liberarse de sus miedos y desconfianzas.
No pongamos al niño o niña continuamente ante su dificultad. Pongamos nuestra mirada en lo que sabe, en lo que puede. Que comience a recuperar la confianza en sus posibilidades, sin sentirse juzgado o juzgada.
Atención Temprana. Mirada. Tener en cuenta. Valorar. Posibilitar. Acoger. Sostener. Acompañar…
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