Editorial

Nº 33 · Junio de 2007 · p. 6

Resumen. Presenta los contenidos del número y plantea una reflexión sobre lo que la sociedad hace por la autenticidad educativa y los vínculos afectivos en la primera infancia, con preguntas sobre conciliación, ratios, espacios y formación de profesionales.

En el anterior número quedó pendiente realizar una reflexión sobre la etapa 0-3 y su situación en nuestro panorama educativo. Echando un vistazo al contenido de este nuevo número de nuestra revista, podemos encontrarnos con la segunda parte del artículo de Sonia Compostela, en donde una vez más encontramos la importancia de los primeros años de la vida del ser humano.

Mª Jesús Mardomingo, en la entrevista, nos habla de la importancia de la relación entre padres e hijos en el desarrollo de aquéllos, y de la autenticidad como actitud educativa.

Sylvia Carné, haciendo referencia a la “tarjeta de sesiones” nos dice: “Después del nacimiento, el bebé necesita sentirse envuelto por nuevas envolturas que promuevan un bienestar físico y psíquico. La calidad de las envolturas promueve la interiorización de una “unidad dual de placer” permitiendo que el niño incorpore en sí la permanencia del objeto-madre, sintiéndose protegido y unificado a través de la calidad afectiva del vínculo que se le ha ofrecido.”

Itaso y Ana nos hablan de “otra forma” de mirar al niño, a partir de la Práctica Psicomotriz.

¿Y qué hace actualmente nuestra sociedad a favor de esa “autenticidad educativa”, de ese ofrecimiento de vínculos de “calidad afectiva”, de esa, podríamos decir, “ética educativa” en beneficio de hijas e hijos? ¿Qué hace para transformar su mirada sobre las niñas y niños?:

  • ¿Dificultar la compatibilidad entre ser padres y ser trabajadores? (personas con una autonomía económica que les posibilite no depender de terceros).
  • ¿Permitir grupos, excesivos en su número, de niños pequeños que precisarían una privilegiada atención (“otra mirada”) por parte de los adultos educadores que les acompañan?
  • ¿Construir edificios sin espacios ni materiales adecuados para esa “expresividad motriz” que tan bien conocemos?
  • ¿Impartir una formación insuficiente a profesionales que van a estar con niñas y niños?
  • ¿Presionar para convertir cuanto antes a los bebés en alumnas y alumnos, olvidándose de que los primeros años de vida son para construir el deseo y el placer de SER, la seguridad de SER QUERIDO, SOSTENIDO y CONTENIDO?

Tal vez haya llegado el momento de que nuestra voz se vaya escuchando en los Centros en donde trabajamos, en las Instituciones, en las publicaciones especializadas y en las de información general. No permitamos que el futuro se construya sobre unos seres humanos cuya infancia les haya enseñado a “buscarse la vida”, a “sostenerse a sí mismos”. Seres sin confianza en nadie, ni en sí mismos ni en los otros. Con la rabia de sentirse abandonados y la necesidad de ser queridos, sin poder reconocerlo, y tapándolo con personalidades agresivas y eficazmente exitosas en una sociedad competitiva (TENER para no sentir la falta de SER).

Que no seamos culpables/responsables de un futuro así.

Cómo citar: Cuadernos de Psicomotricidad (2007). Editorial. Cuadernos de Psicomotricidad, 33, p. 6. Luzaro.
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