El método de las Constelaciones Familiares fue creado por Bert Hellinger a finales de la década de los 80, como una forma de terapia que él mismo considera dentro del grupo de las terapias breves orientadas a una solución. Bert Hellinger ha sabido aunar toda su formación y experiencia en filosofía, teología, su labor de campo como misionero y director de Centro Educativo, su especialización en Dinámica de Grupos, Psicoanálisis, Terapia Primal, Terapia Familiar Sistémica, Gestalt, Programación Neurolingüistica, etc., para ofrecer un método directo de acceso a ciertos traumas o situaciones enquistadas que permanecen en el inconsciente de las personas. Por toda esta trayectoria, el método incluye –además de su propia y especial aportación– experiencias, conceptos, técnicas y procedimientos de otras escuelas terapéuticas conjuntadas de tal forma que ofrece resultados en ocasiones francamente impactantes.
Desde este enfoque se considera que determinado tipo de hechos que han ocurrido en el sistema familiar han trastocado un ordenamiento inconsciente, que toda familia tiene, y que esta modificación tiene unas consecuencias que afectan a todo el sistema, pudiendo provocar en ocasiones desdichas e incluso enfermedad.
Aquellos hechos que influyen en el sistema suelen ser de fuerte impacto emocional y frecuentemente en el momento en que sucedieron, las circunstancias impidieron una adecuada resolución de la compleja trama emocional que conlleva; por ejemplo, la muerte de una madre o un padre cuando la hija o el hijo era aún muy pequeño, o la desaparición y rápido olvido de algún familiar cercano, o la temprana separación de una niña o niño de su familia de origen, o el impacto que le supone nacer después de que alguna hermana o hermano anterior muriese a temprana edad, o la existencia de algún importante secreto guardado con una gran carga de culpa en alguna generación anterior, etc. Estas situaciones y otras muchas van dejando “marcas” inconscientes que entran a formar parte del entramado emocional familiar, y que los nuevos miembros son capaces de captar y recoger de forma totalmente inconsciente, provocando de esta manera desajustes profundos que se manifiestan en forma de dificultades más o menos severas para vivir la vida en toda su plenitud.
El trabajo de este enfoque se encamina a “sacar a la luz” estos hechos y a “recolocar” el sistema, de forma que aquello que estaba bloqueado fluya, aquello que estaba oculto se pueda ver, aquello que estaba excluido se pueda incluir, logrando con ello un gran alivio de la persona y también del sistema familiar. Al poder abordar estas situaciones inconscientes, la persona también es capaz de asumir su propio lugar en el sistema y tomar conciencia de sus propias responsabilidades, incluidas aquéllas que tienen que ver con hacerse cargo de sus afectos y emociones frente al mundo. En palabras de alguno de los participantes; “me sitúo, me re-coloco y me hago cargo de aquello que es mío”.
No sólo el enfoque sino que también el método que se utiliza en las Constelaciones Sistémicas supone una gran aportación. Es un trabajo individual dentro de la estructura de un grupo. Es la colocación espacial en la sala de los participantes que representan a determinados miembros de la familia, lo que permite que se observen claramente las dinámicas que están presentes en el sistema familiar que se está tratando. Por un lado se muestra de forma visual, y por tanto muy clarificadora, esas dinámicas (muchas de las que surgen se perpetúan de forma inconsciente), y por otro, la persona que coordina el taller puede “recolocar”, completar y, en definitiva, encaminar la imagen hacia un posible camino de salida alternativo a ese bloqueo.
De forma rápida, respetuosa y serena los participantes en los talleres acceden a aspectos emocionales muy profundos para desarrollar, gracias a este acceso, nuevas estructuras cognitivas que ayudan a obtener un diferente enfoque y, por tanto, una nueva posibilidad de actuación ante hechos, actitudes y situaciones que se creían fuertemente bloqueadas.
En definitiva, las Constelaciones aportan a las personas que integran los talleres una novedosa visión, un nuevo ángulo de enfoque de los asuntos de la vida y, como bien sabemos por experiencia, si encontramos una perspectiva que nos conduce hacia soluciones a nuestros viejos asuntos inconclusos, tenemos muchas posibilidades de sentirnos apreciablemente más satisfechos y felices.
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