Os presentamos el libro El yo y los mecanismos de defensa de Anna Freud, mediante el resumen de Mª José Intxausti
Através de las páginas http://psiconet.org y de http://www.psicomundo.com tenemos acceso a una rica información. Son dos direcciones que os invito a visitar; entrando por cualquiera de las dos, se va de una a otra. Llegué a ellas buscando información biográfica de Anna Freud, la autora de El yo y los mecanismos de defensa (1980) Paidós. El libro tiene dos partes: A. Teoría de los mecanismos de defensa y B. Dos ejemplos de defensas típicas (mi comentario se centrará en la primera). El contenido del texto es muy rico por lo que conviene leerlo varias veces y, desde luego, seguro que es muy interesante trabajarlo entre varios. Buscaba su biografía para centrar el libro, pero a través de la información que he conseguido en estas direcciones, el peso de lo biográfico ha ido ganando terreno, quizás, porque me ha parecido muy interesante cómo se reflejan muchos de estos aspectos en el desarrollo teórico que conforma el libro.
Anna Freud, nació en Viena el 3 diciembre de 1895. Fue la sexta y última hija del matrimonio de Sigmund Freud y Martha Bernays. Su padre tenía entonces 39 años, y hasta su muerte a los 83 años, su relación fue muy estrecha tanto familiar como profesionalmente; su madre, que contaba 34 años en éste su último alumbramiento, murió a los noventa, cuando se acaba de publicar un libro sobre ella con el título Martha F. de Nicolle Rosen en editorial Circe.
Su formación inicial y sus primeros trabajos se desarrollaron en el ámbito pedagógico. Ingresó en el Profesorado de Educación Elemental y ejerció la docencia hasta caer enferma de tuberculosis, tras lo cual abandonó la docencia en 1920. Este aspecto “pedagógico” aparece en muchas de sus recomendaciones y en el valor que otorga a la educación y a las tareas preventivas.
Conoce la génesis de los conceptos psicoanalíticos. “Desde los 14 años se le permitía asistir en silencio a las reuniones de los miércoles del Comité de los Siete Anillos. Su padre la analizó en dos ocasiones. Y a los 27 ingresa en la Sociedad Psicoanalítica de Viena como psicoanalista de niños, con el trabajo Relación entre fantasías de flagelación y sueño diurno, pues la clínica con adultos era «vedada» a los profanos”.
Pero no se queda simplemente como garante de una herencia que, por otra parte, va transformándose. S. Freud, fue un creador dinámico y sus numerosos discípulos también aprendieron esto del maestro. Anna conoce de manera “natural” la obra, y también conoce los círculos teóricos en los que se va fortaleciendo. En esta primera parte del libro tenemos muchos ejemplos de este dominio, tanto de los conceptos teóricos que explica con claridad, como de sus cambios o transformaciones. Mientras Freud, en 1934, terminaba su primer borrador de «Moisés y la religión monoteísta», Anna iniciaba EL YO Y LOS MECANISMOS DE DEFENSA, regalándole la primera edición a Freud al cumplir éste los ochenta años en 1936.
Su labor quiere ir más allá, y aunque aparentemente el campo de la infancia podría ser un campo “menor”, es el que ella elige como propio, no por más simple, sino por no explorado y sin embargo estar lleno de interés. Desde la teoría “de los adultos”, busca la especificidad del psiquismo infantil, hay muchas muestras de esto, ella buscaba, cuestionaba. Este esfuerzo se encuentra con un conflicto recurrente en el desarrollo del psicoanálisis, el enfrentamiento entre varias corrientes o autores. Como ejemplo, en la página 42 encontramos que menciona como argumento válido la obra de W. Reich, un futuro “excluido” del marco oficial. Y en la página 47, menciona a la “escuela inglesa” (en 1925, Jones había invitado a Melanie Klein a ir a Londres porque esperaba que su presencia fortaleciera al grupo inglés, con la que ella tendría muchas diferencias). Sabemos que ya el simposio de Londres en 1927, patrocinado por Ernest Jones, es una fiel y clara exposición de las diferencias teóricas y técnicas que prevalecían entre ella y Melanie Klein. Y que en 1971, en el Congreso Internacional en Viena, en gran parte por estas desavenencias Anna presentó entonces su renuncia a la IPA aunque Rangell, le ofreció el cargo de presidenta honoraria. No se puede olvidar que en 1938 la familia Freud decide trasladarse a Londres, aunque Anna Freud ya estaba allí desde 1930. Un hecho vital que, sin embargo, tiene connotaciones importantes a nivel profesional ya que la Sociedad Británica de Psicoanálisis y toda la actividad que Anna Freud desplegó allí (la creación de centros de tratamiento y formación), convivían en un mutuo recelo. En el libro de Maud Mannoni (1980) La teoría como ficción, en el capítulo 4 El niño y el psicoanálisis, tenemos una excelente información sobre todas estas controversias.
Su peso institucional, sus esfuerzos y su trabajo por contribuir marcaron su vida y su obra. En 1982 padeció un ataque cerebral que afectó su motricidad y habla, no así su lucidez mental. Murió mientras dormía en la madrugada del 9 de octubre de 1982.
Estoy segura que una atenta lectura de El yo y los mecanismos de defensa os aportará una mejor comprensión de ciertos conceptos y sugerentes ideas.
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