¿Qué es la psicomotricidad?

La Práctica Psicomotriz tiene por objetivo la maduración psicológica de los niños y niñas a través de la vía motriz.

La práctica psicomotriz tiene como objetivo ofrecer a las niñas y niños un espacio cuidadosamente estudiado y preparado para que puedan desarrollar recursos propios con los que afrontar los procesos de maduración psicológica necesarios para un desarrollo suficientemente saludable.

Un espacio que cuenta con la presencia de una persona/profesional que cuenta con una intensa y rigurosa formación en actitudes como la escucha, la empatía, el acompañamiento, la capacidad de acogida, de sostenimiento, de seguridad y de contención de las acciones. movimiento y juegos de las niñas y niños, así como de su comprensión y sentido.

¿Qué entendemos por maduración psicológica? El proceso que va de la acción, el juego y el movimiento a la generación de pensamiento, es decir el proceso por el que el niño accede al mundo simbólico y desarrolla sus representaciones mentales conscientes e inconscientes a partir de sus acciones, sus sensaciones y sus emociones.

Los niños reales son niños que saltan, corren, ríen, gritan, lloran, y todo ello tiene un sentido cuyas claves nos proporciona la teoría que, basada en la comprensión psicodinámica de la actividad infantil, nos permite comprender el sentido profundo de todo ello y en consecuencia nos abre un campo de intervención ajustada para que el niño transforme sus impulsos, los canalice, los exprese, incluso los represente en imágenes y creaciones propias.

Para todo ello la Practica Psicomotriz se basa en una pedagogía de espacios y tiempos que permite al niño realizar el proceso que va del “placer de jugar y de moverse al placer de pensar” en un marco concreto que es la Sala de psicomotricidad, un espacio rico, variado y lleno de color, en el que la presencia de un adulto atento que acoge y contiene las producciones de los niños y las niñas, sus dificultades, sus miedos, sus descubrimientos, sus deseos, su placer y sus emociones, acompaña de manera activa y empática su proceso de maduración.

Por todo ello podemos decir que la Práctica Psicomotriz favorece el desarrollo armónico de la persona porque es un medio privilegiado para estimular los procesos de crecimiento y de desarrollo de la propia identidad a partir de aquello que es más genuino en la infancia que es el juego espontáneo.