Alvaro Beñaran nos ofrece su crónica sobre las últimas Jornadas de Psicomotricidad que organizó Luzaro.
Hacer un resumen de las VIII Jornadas de Psicomotricidad… diría “emoción”. No; mejor diría “emoción reflexionada” o “reflexión sobre la emoción, los sentimientos, los afectos”. Y diría que se puede hablar del amor sin dejar de pisar tierra, dando respuestas prácticas y eficaces a las necesidades de la educación y de la ayuda terapéutica.
Nos reunimos más de 400 personas, y fuimos partícipes de muchos momentos de grandes y profundas reflexiones sobre todo aquello que afecta a la vida de la ayuda educativa y terapéutica. Las canciones, los juegos, el teatro, etc.; ganas de vivir, de vivir bien, de con-vivir.
Recogiendo la expresión de los rostros de los asistentes y sus comentarios después de las charlas, puedo decir que tengo la impresión de que estas Jornadas no decepcionaron, y que movilizaron muchas emociones, muchos pensamientos y muchas futuras prácticas. Fue un honor y una gozada compartirlas con ponentes de tan alta calidad profesional y humana, tanta como la del grupo de teatro “Luz verde” que fue una ponencia más, por su contenido y profundidad de planteamientos, con humor.
Jornadas con amor y con humor. Y con claridad de propuestas para trabajar.
Hay algo que siempre nos parece importante cuando planteamos unas Jornadas: aportar el punto de vista de la PPA, complementado con otras visiones, diferentes pero siempre cercanas. Aportar deseos, direcciones, sin perder la realidad del día a día, y la necesidad de construir instrumentos que nos permitan hacer frente a la tarea diaria de educar y ayudar en la dificultad.
A ello nos ayudaron:
Carles Parellada (reconocer al otro como “legítimo otro”, y no vernos a nosotros reflejados en el otro).
Alberto Lasa (Pensar en el otro, que piensa que yo pienso).
Bernard Aucouturier (el psicomotricista es un compañero simbólico de las acciones jugadas por el niño).
El grupo de teatro “Luz Verde” (de cómo jugar con los propios límites para ir más allá: gracias a Juan Cruz, ayudantes y actores y actrices).
Creo que la idea más importante que nos transmitieron estas Jornadas es que es posible situarse de otra manera, buscar nuevas formas (no tan nuevas) de establecer las relaciones con los otros, para buscar modos más humanizados/humanistas de crecer.
La persona del psicomotricista, la evolución de la agresividad en la infancia, a través de los cantos y juegos infantiles, la Práctica Psicomotriz y las relaciones entre familia y Escuela, fueron los temas propuestos. Y pudimos constatar la coherencia de todas las reflexiones y experiencias que fueron expuestas, desde diferentes ámbitos.
Creo que de unas Jornadas lo más esencial es aquello que cala en uno, que uno se lleva dentro y de alguna manera sirve de factor transformador de su manera de ser y hacer como profesional en el futuro.
Yo recogería algunas ideas, que, por supuesto, tal vez no sean las vuestras:
Carles Parellada: cada uno podemos hacer desde nuestro lugar, desde nuestra responsabilidad. No debemos quemarnos en los enfrentamientos, gastar energías inútilmente. Asumamos nuestras responsabilidades, trabajemos con amor y dedicación desde donde estamos. Dedicar nuestras energías a construir, no a luchar.
Alberto Lasa: lo que hacemos tiene relación directa con lo que pensamos o con lo que no pensamos. El psicoanálisis nos dice que la primera representación mental es la satisfacción alucinatoria del deseo. En los primeros juegos infantiles se viven las sensaciones corporales y los afectos.
Bernard Aucouturier: El niño se reasegura por la vía del juego. El niño transforma su malestar en bienestar a través del juego. ¿Cómo favorecer la descentración tónico-emocional en el niño?: asegurando que el niño pueda acceder a los diferentes niveles de simbolización, una vez atenuadas sus angustias por mediación de la acción motriz y el juego, en el ambiente de seguridad que el psicomotricista construye y sostiene.
Como veis, son ideas sueltas, tal vez inconexas (no lo creo), pero son las pequeñas-grandes ideas, pensamientos, emociones, que han quedado en mi memoria. Y, quizás, os sirvan a vosotros para recuperar vuestros propios recuerdos, y si no estuvisteis en las Jornadas, os damos un poco de envidia para que en las IX no faltéis.
Descubre los cursos de Luzaro. Ver formación
