Introducción
En la actualidad estamos asistiendo a una nueva conceptualización y enfoque de las necesidades educativas especiales (nee.s). Es evidente que mucho se ha realizado en este campo, pero también es mucho lo que queda por hacer.
El nuevo planteamiento centra su atención en comprender y dar respuesta a las necesidades de los alumnos pero dentro de una escuela inclusiva que respete las individualidades y desarrolle una cultura colaborativa para la resolución de problemas en el proceso de enseñanza aprendizaje (Ainscow, 2001, 2002; Martín, 2005; Stainback, 1999). Uno de los aspectos fundamentales de la nueva perspectiva tiene que ver con las actitudes y expectativas de los profesores.
En relación con las nee.s, se han realizado cambios y se ha evolucionado tanto en relación con la formación del profesorado, como en los procesos de innovación y evolución en las estrategias didácticas; sin embargo pensamos que hay dos aspectos que requieren un mayor esfuerzo y dedicación: uno, es el que tiene que ver con la escuela como institución escolar, cuestiones de liderazgo, asesoramiento, etc.; y otro, es el que tiene que ver con las actitudes y expectativas de los profesores. Es a este segundo aspecto, al que nos vamos a referir en este artículo
La cuestión de las actitudes y expectativas de los profesores han sido abordadas por distintos autores, a través de análisis teóricos y de investigaciones que a nuestro juicio no han supuesto verdaderos cambios o innovaciones. El profundo arraigo de las actitudes y prácticas de los profesores suponen un escollo, a veces insalvable en la evolución de la respuesta educativa a las nee.s. Es evidente que nos estamos refiriendo a un tema complejo, huidizo, de difícil objetivización y muy resistente al cambio; pero por ello, necesitado de mayor trabajo y dedicación por parte de quienes nos dedicamos o estamos inmersos en la tarea educativa, particularmente con alumnos con nee.s
No descubrimos nada nuevo si decimos que las expectativas que un profesor tiene con respecto al rendimiento o comportamiento de sus alumnos, terminan por convertirse en profecías que se cumplen de forma inexorable: recordemos en este sentido el famoso efecto Pigmalión.
La utilización, por ejemplo, de etiquetas y categorizaciones, con afanes clasificatorios, muy al uso en relación con las nee.s, hace que el profesor se forme impresiones sobre determinados alumnos, y éstas se tornan en expectativas que influyen muy activamente en la conducta y comportamiento del profesor. El alumno, aunque tenga necesidades especiales, percibe como esa actitud se orienta con respecto a unas previsiones que el profesor ha formulado hacia él y así de forma progresiva termina de responder a la predicción “esperada” que el profesor ya había determinado previamente. Este proceso se convierte en un círculo vicioso del cual, tanto el profesor como el alumno se encuentran prisioneros. Las prácticas y esquemas de actuación educativa, en la mayoría de los casos, no hacen sino corroborar y justificar ese círculo vicioso.
1.- ¿Qué entendemos por Actitud?
Son numerosas las definiciones y conceptualizaciones que nos podemos encontrar en la literatura pedagógica, acerca de lo que se entiende por actitud. Analizándolas, podríamos señalar que actitud significa la tendencia para reaccionar de forma favorable o desfavorable hacia una persona, grupo, institución u objeto. Define un estado mental o disponibilidad que ejerce un influjo directo y dinámico sobre las respuestas del individuo.
Este estado mental o disponibilidad se manifiesta a través de un triple componente:
– Componente cognitivo: Las actitudes pueden presentarse como un conjunto sistemático y organizado de creencias, convicciones sociales, expectativas y valores, que se caracterizan por tener una consistencia y congruencia entre si.
– Componente conductual: Se manifiesta mediante la predisposición o tendencia a responder de un modo determinado, aunque no exista una relación directa entre actitud y conducta.
– Componente afectivo-emocional: Se percibe mediante una predisposición favorable o desfavorable hacia el objeto de actitud, esto implica que la actitud va acompañada de una carga afectiva, ya que transmite sentimientos positivos o negativos.
2.- A vueltas con las actitudes.
Es bien sabido que la actitud que el profesor asume respecto de sus alumnos tiene gran importancia en su evolución. Hay estudios que prueban cómo cuando los profesores pensaron bien de sus alumnos y se imaginaron que estos alumnos eran inteligentes, aplicados, esforzados y exitosos, efectivamente se fraguaron expectativas elevadas acerca de ellos y éstos respondieron en general a dichas expectativas. Al contrario, profesores que de partida supusieron que de sus alumnos no se podía obtener resultado alguno significativo, bajaron el nivel de expectativas sobre los mismos, y éstos efectivamente, no sobresalieron en sus resultados. Se da aquí el conocido fenómeno de la profecía autocumplida. En este sentido se da el caso de que los profesores con una actitud positiva hacia sus alumnos, que creen en ellos y esperan más de ellos, son también profesores que dedican más tiempo, esmero, y preocupación pedagógica y didáctica hacia ellos. A estos profesores se les ocurren actividades creativas que estimulan al alumno, se prodigan en gestos y palabras de ánimo, acogida y refuerzo. Lo contrario ocurre con los profesores que no creen en sus alumnos o que tienen mala imagen de ellos (Ysern de Arce, J. L., 2002).
En relación con la mejora de las actitudes, actualmente está cobrando mucha fuerza el fenómeno de la resiliencia, entendida como la capacidad de algunos sujetos para sobreponerse a las adversidades. (Cyrulnick, 2001, Uriarte, 2005). Gracias a él sabemos que la naturaleza nos depara grandes sorpresas: por ejemplo, se sabe que niños donde parecía indicar que no había “nada que esperar” por haber vivido en ambientes muy opresores, muy desfavorecidos en todos los sentidos, estos niños fueron capaces de sobreponerse y modificar sus actitudes y procesos de aprendizaje, gracias a la mejora o cambio de las expectativas y actitudes de sus profesores. Es necesario por tanto romper el círculo vicioso al que ya no hemos referido anteriormente,
3.- Más sobre las Actitudes: algunas características
Distintos autores (Munby, 1988; Hargreaves, 1996; Martín, 2001; Sepúlveda 2004), han identificado algunas características:
– Carácter estable y permanente: esto indica que las actitudes son un conjunto consistente de creencias y actos; esto no implica que no puedan cambiar, por el contrario, pueden crecer, deteriorarse o desaparecer, según los factores imperantes, ya sean de índole externos o internos.
– Las actitudes son aprendidas: ya que se adquieren principalmente, a través del proceso de socialización. Interviniendo factores ambientales, sociales, familiares, y laborales, entre otros.
– Las actitudes desempeñan un papel dinamizador en el conocimiento y en la enseñanza, ya que se tiende a conocer mejor aquello hacia lo cual se tiene una actitud positiva, no prestando atención a los objetos, situaciones, o personas asociadas a elementos negativos.
– Las actitudes son transferibles. se pueden generalizar y transferir en diferentes situaciones y de diversos modos.
4.- Para qué sirven: algunas funciones de las actitudes
– Todas las actitudes cumplen una función de evaluación estimativa, es decir, es un estado de preparación ante un objeto. Las actitudes guían los procesos perceptivos y cognitivos del profesor.
– Funciones autodefensivas. Esta función aplicada al campo profesional se refiere a que a través de las actitudes, el docente puede «protegerse» de sentimientos negativos hacia sí mismo o del propio grupo. Las actitudes actuarían como mecanismo de defensa frente a los hechos cotidianos desagradables..
– Función instrumental, adaptativa o utilitaria. La base de esta función, se centra en que las actitudes ayudan a las personas a alcanzar objetivos deseados. A veces se adoptan actitudes que no creen conflictos con el «otro» para conseguir de esa manera, simpatía o un acercamiento con el grupo o colectivo.
– De algún modo las actitudes nos permiten categorizar la información que nos llega como nuevas experiencias, y pueden ayudar a simplificar y comprender la complejidad del mundo que nos rodea.
5.- Cómo se forman las Actitudes: algunos factores que inciden
En el tema de las actitudes una de las cuestiones que ha constituido mayor interés y preocupación, es conocer cuáles son los factores que inciden o tienen una mayor repercusión en la formación y/ o cambio de actitud de los profesores en relación con la diversidad de alumnos en el aula. Diferentes estudios (León Guerrero 1994; Bartolomé Pina, 1977; Martín González, 2001, Sepúlveda 2004;), señalan la repercusión de una serie de factores, unos de mayor incidencia o repercusión que otros y, en la mayoría de los casos, con unos resultados contradictorios, lo que nos da idea de la complejidad del tema al que nos estamos refiriendo.
Presentamos a continuación una síntesis de factores y aspectos que consideramos tienen una mayor incidencia y repercusión en la formación y modificación de las actitudes y expectativas de los profesores.
5.1.- Factor experiencia-vivencia de la realidad
Es un factor que tiene cierta incidencia, pero no determinante. Algunos aspectos que se han analizado son:
– Los años de experiencia. Según algunas investigaciones no arrojan una relación significativa entre los años de experiencia docente del profesor y sus actitudes. Algunos trabajos ponen de manifiesto que cuanto mayor sea el número de años que el profesor lleva ejerciendo la docencia, los profesores muestran unas actitudes más negativas hacia los alumnos con nee.s
– La falta de experiencia en el área de educación especial. Los estudios si corroboran condiciones de miedos y prejuicios hacia los alumnos con nee.s. Otros estudios señalan que los docentes con menor experiencia, se da la paradoja que, presentan una actitud más positiva, una mayor conformidad con los alumnos con nee.s
– Calidad de dichas experiencias. Otros factores en relación con la experiencia se refiere a la calidad de dichas experiencias. Los profesores que han tenido una experiencia positiva en relación con los alumnos nee.s, manifiestan una actitud más positiva, que aquellos que no se han sentido satisfechos profesionalmente o que consideran su experiencia y pácticas con estos alumnos como negativas.
– La edad, sexo, área geográfica del ejercicio profesional. En este sentido los resultados de las investigaciones plantean datos contradictorios sobre la verdadera incidencia. La conclusión sacada es que igual que los profesores de más edad; los estudiantes y profesores noveles, necesitan revisar y actualizar sus “viejas creencias acerca de la diversidad las relaciones con los alumnos, el currículo y la escolarización. En cuanto al sexo y el área geográfica parece definitivo que estos dos aspectos, resultan poco importantes para el estudio de las actitudes del profesorado.
5.2.- La institución
Las investigaciones actuales están centrando su atención en el estudio de la institución escolar como una dimensión muy relevante, o de fuerte incidencia, en la formación y modificación de las actitudes de los profesores. La escuela, sus características, proyecto educativo, cultura de integración, la pertenencia a un grupo y el tipo de relaciones etc., son factores que van apareciendo como condicionantes o cooperadores necesarios para la formación del complejo puzzle que son las actitudes
A nuestro juicio, hay tres factores que deberían tenerse muy en cuenta y sobre los que habría que dedicar esfuerzo e investigación:
– La comunicación: Sabemos que la pertenencia a un grupo va conformando las actitudes del individuo y dentro de ese grupo se desarrolla un proceso de comunicación. La propiedad intrínseca de la comunicación, es la de crear o cambiar en el receptor las actitudes con respecto a la realidad. y según la fuerza que puede tener el emisor, el canal y sobre todo el mensaje recibido por el receptor, se adquiere una nueva forma de entender la realidad, de posicionarse de ella y transmitirla.
– La conducta: El comportamiento del profesor, ante una determinada realidad profesional es consecuencia directa, de las expectativas y actitud que posee respecto a esa realidad. En este sentido, la conducta puede considerarse, por una parte, como factor que determina el asentamiento de actitudes, y, por otra parte, como un factor de cambio. A través de la conducta se alcanza tanto el fortalecimiento de la actitud, como la formación de las actitudes. Diversas investigaciones han puesto de manifiesto la gran importancia de este aspecto pero también su gran complejidad a la hora de estudiarlo e investigarlo.
– La intervención educativa: Este es un aspecto muy relevante, ya que la actitud del profesor, por la propia intencionalidad del acto educativo, al que hay que añadir además la sistematización de la intervención en función de objetivos y contenidos preestablecidos, inciden de tal modo, que al transformar las actitudes subyacentes y adecuarlas al contexto formativo, también éste debe ser capaz de producir cambios específicos en su conducta observable.
5.3.- El Desarrollo personal y profesional del profesor
Este es otro de los factores que según diferentes estudios: (Marcelo, 1996; Bolívar, 1997; Gallego 2002, Martín, 2001), tiene gran incidencia en la configuración de las expectativas y actitudes de los profesores. Dentro de este factor hay dos aspectos que destacamos:
– La dimensión personal de los profesores: El estudio e investigación sobre las características de la personalidad, el estilo de aprendizaje como adulto, el tipo de preocupaciones, los ciclos vitales en los que se encuentran, etc. posibilitan, de forma particular, la consolidación de las actitudes.
– El desarrollo profesional: Los aspectos que tienen que ver con el entrenamiento y formación teórico-práctica de los profesores de educación especial, son también relevantes. Los estudios reflejan el hecho de que la mayoría de los docentes de educación regular no han tenido una adecuada preparación ni contacto suficiente con sujetos de necesidades educativas especiales. Diversos trabajos señalan la importancia de los aspectos de tipo formativo y práctico. La falta de formación incide de modo notorio en sus propias motivaciones e implicaciones
6.- El cambio y modificación de las expectativas y actitudes de los profesores: una propuesta de actuación:
Pensamos que un plan de actuación para la formación y/o cambio, o en su caso mejora de las actitudes de los profesores con respecto a los alumnos con nee.s., debería tener en cuenta dimensiones y factores que hemos venido identificando como relevantes y que combinados convenientemente pueden servir de predictores de las actitudes hacia los alumnos con nee.s
A continuación presentamos las dos dimensiones, con sus correspondientes variables, en las que pensamos se debería trabajar.
1.- La dimensión personal
– Dimensión de la personalidad del profesor
– El aprendizaje adulto y la formación del Profesorado
– Las preocupaciones de los profesores
– Los ciclos vitales de los profesores
– La influencia de la socialización profesional
2.- La dimensión institucional
– Política tradicional de la escuela respecto a la integración.
– Política de distribución de alumnos entre las distintas clases.
– La actitud del director del centro hacia la integración
– La calidad de apoyo recibida por el profesor tutor y de educación especial.
– Ideología (liberal o conservadora).
– Trabajar el fenómeno de la resiliencia.
– También elementos de alto valor colaborativo, el nivel de apoyo administrativo.
– La existencia de apoyos psicopedagógicos.
– Tipo de enseñanza.
– Nivel de confianza del profesor a la hora de seleccionar los métodos pedagógicos adecuados para alumnos con nee.s.
7.- Limitaciones
Queremos señalar que somos conscientes de las limitaciones de nuestra propuesta. Es una propuesta. Evidentemente es necesario un mayor grado de concreción y desarrollo en las cuestiones que hemos planteado, pero ello excedería el objetivo de este artículo. Nuestra pretensión al escribir estas líneas era reflexionar sobre el importante pero controvertido tema de las actitudes y el enorme papel que juegan en la respuesta educativa a las nee.s. Son opiniones y puntos de vista hechos para compartir y hacer participe al profesor de nuestras inquietudes, en la seguridad de que juntos conseguiremos que las piezas de este gran puzzle puedan ir encajando lo mejor posible.
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Nota de la edición digital: en el número impreso este artículo incluye fotografías que no se reproducen aquí. Pueden consultarse en el PDF del número.
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