Hay miradas que se acercan
Otras que se alejan
Algunas se miran, pero sólo coquetean
En cambio éstas, están cerca y se alcanzan, se transforman, se contagian…
Educación por el Arte y Psicomotricidad, dos «miradas» que me acompañan desde hace algunos años y que me han permitido descubrir y transformar (eso continúa) muchas situaciones de mi vida. Las describo como “miradas”, porque van más allá de meros conceptos o teorías, traspasando el umbral cognitivo llegando a la emoción, al corazón… como las «miradas».
Educación por el Arte y Psicomotricidad responden a dos áreas importantes dentro del desarrollo integral de las niñas y niños. Cada una de ellas aporta lo esencial para un sano crecimiento en general, siendo la «libre expresión», unas palabras en común que ambas comparten; y por qué, se preguntarán Ustedes.
Para aclarar este punto vamos a colocar un ejemplo práctico:
En un salón de clases la maestra está llevando a cabo un Taller de Pintura con 15 alumnos de 4 años y medio de edad, y ella les propone escuchar diferentes ritmos musicales, observando en las niñas y niños sus diversas reacciones. Luego de este momento les pregunta lo siguiente: ¿cuál de estas canciones les da miedo? Y ¿por qué? A continuación cada una de las niñas y niños va expresando situaciones o momentos cotidianos en los cuales han pasado miedo y los van compartiendo con el grupo de compañeros y con la mirada y escucha del adulto. Algunas de sus respuestas fueron:
– Esa canción a mí no me gusta porque se parece a la oscuridad.
– Esa música es fea porque es cuando la gente grita muy fuerte y a mí no me gusta.
– A mí me da miedo dormir solita.
– Yo me acuerdo cuando casi me “come” el agua en la piscina, me dio mucho miedo pero mi papá me salvó…
Luego de este momento de Asamblea con el grupo de niñas y niños, pasan a un Taller de Pintura (con la ayuda de alguna técnica), donde pintan aquellos miedos que les ha provocado la música. Al finalizar su producción las niñas y niños pueden contarle al adulto lo que pintaron y éste mantiene un registro de estas narraciones. A veces pintan lo que cuentan en la asamblea, pero otras veces cambian y cuentan algo distinto, lo cual es válido ya que se trata de sus emociones. Ellos saben que siempre habrá un adulto que los escuche.
Al finalizar el taller todos observamos las producciones del grupo en general y van reconociendo cuál es su producción y cuál es la de los otros compañeros, mientras expresan qué fue lo que les gustó y no les gustó de este taller junto al adulto.
Como vemos en este ejemplo, las niñas y niños tienen la oportunidad de expresar con libertad sus emociones, sus opiniones, sus experiencias. Dentro de un ambiente contenedor que va siendo modulado por un adulto capaz de escuchar y de brindar las herramientas necesarias que permitan a niñas y niños la distanciación y por ende la transformación de sus emociones.
La libre expresión cubre una amplia gama de actividades corporales y procesos mentales. Las niñas y niños se expresan pintando, modelando en arcilla, danzando, cantando, jugando a ser el papá o la mamá, inventando, construyendo grandes barcos o casas, jugar a ser un súper héroe o un fantasma, saltando desde las espalderas, lanzando pelotas …
Todo esto es expresión.
En el caso de la Educación por el Arte, las niñas y niños van a participar de un proceso dinámico, dentro del cual, el arte les va a permitir que afirmen su expresión, utilicen su capacidad para jugar, canalicen sus pulsiones vitales, desarrollen una actitud espontánea, libre, creadora y crítica que les deparen una vida más plena y feliz.
«Para nuestros niños el arte puede ser la válvula reguladora entre su intelecto y sus emociones. Puede convertirse en el amigo al cual se retorna naturalmente cada vez que algo nos molesta, – aún inconscientemente — el amigo al que se dirigirán cuando las palabras resultan inadecuadas». (Lowenfeld: El niño y su arte).
El arte es el amigo que plasma, refleja aquello que no pueden decir las palabras. En nuestra niñez, muchas veces no podemos expresar mediante palabras, lo que nos molesta o lo que nos desagrada, porque la mayoría de veces no somos escuchados o aún no podemos hablar; es entonces que utilizamos el arte como un medio de comunicación, como un lenguaje, expresando lo que sentimos. Convirtiéndose así el arte en un vehículo extraordinario a través del cual las personas pueden interactuar con otras.
El arte puesto al servicio de la educación adquiere una dimensión formativa que beneficia la personalidad individual y colectiva de los educandos, que busca sacar a flote aquellas capacidades que permanecen adormecidas en lo más profundo de su ser. El arte no es un fin en sí mismo, sino que educar por el arte significa que la educación de las niñas y niños es el objetivo final y que el arte es el vehículo del que nos servimos para promover este fin.
En la educación por el arte se le da mucha importancia al proceso más que al producto, el producto está subordinado al proceso creador, busca reforzar al niño y a sus posibilidades y no al producto que éste logre.
Y ¿qué perfil debe tener el maestro dentro de la Educación por el Arte?
«…la relación establecida entre el maestro y niño es factor de suprema importancia. El crecimiento de la confianza, la eliminación del miedo, la fuerza aglutinante del amor y la ternura —he aquí los elementos con los cuales debe trabajar el maestro— no sólo la asimilación de conocimientos, la aceptación de la disciplina…» (Herbert Read: Educación por el Arte).
La relación horizontal entre el maestro y las niñas y niños es importante y necesaria ya que permite un tipo de comunicación más cercana y espontánea.
El maestro motiva, acepta sus necesidades y deseos, a la vez que está atento al proceso de aprendizaje. Aprovecha sus manifestaciones espontáneas y las propuestas de solución que ofrecen, organizando las muchas búsquedas individuales y reuniéndolas cuando es posible en creaciones grupales conjuntas.
El maestro dentro de la propuesta de Educación por el Arte, permite que las niñas y niños se expresen, se equivoquen, valoren sus capacidades y su ser en general, propongan soluciones, a la vez que va estructurando, a través de límites , rutinas y normas, sus actividades
Esta propuesta educativa tiene como prioridad los problemas afectivos de los educandos, dándoles la oportunidad de manifestarlos (a través del arte), tratando de buscar alternativas de solución, respetando el ritmo de cada una de las niñas y niños, valorando sus avances y ayudándolos en sus dificultades.
Es importante que el maestro o maestra que se dedique a trabajar dentro de la Educación por el arte se esfuerce por prepararse tanto a nivel cognitivo, como a nivel emocional, ya que en la práctica con el niño hay que manejar diferentes recursos psicológicos, pedagógicos, artísticos, que nos permitan brindarles las herramientas necesarias para su óptimo desarrollo.
«… el buen maestro de arte tomará siempre a sus niños y a sus dibujos completamente en serio. Quizás esto cuenta más que cualquier otra cosa…» (Herbert Read: Educación por el Arte).
Cuando se es maestro de Educación por el Arte, debe importarnos prioritariamente el proceso que va teniendo cada uno de los niños y niñas, más que las producciones que éstos generen. Asociemos cada una de sus producciones a sus emociones, a las situaciones cotidianas que va viviendo y nos daremos cuenta que un día usará determinados colores y otro día no querrá utilizar los pinceles y deseará pintar con esponjas…
Observemos como va siendo la relación con los materiales y las técnicas que les brindamos, preguntémonos por qué determinada técnica lo movilizó más que otra o por qué siempre cuando hablamos de sus miedos o cosas desagradables quiere pintar con las manos —éstos son ejemplos prácticos-. Recordemos que cada producción de un niño habla de él, de sus emociones, de sus pensamientos, de su vida. Es por esto que la parte estética de las producciones en general de los niños y niñas, si bien, es importante, no es prioritaria.
Por ende, con todo lo que hemos descrito en líneas anteriores, el ambiente escolar dentro de esta propuesta educativa debe ser de espontaneidad, de libertad de expresión, de humor, de límites claros que seguricen a los niños y niñas, de confianza, de respeto y de mucha creación conjunta o individual.
Este ambiente escolar que describimos también se hace extensivo para el equipo de maestros, maestras y demás personal que labore en esta propuesta educativa, incluyendo a las familias y a la comunidad.
Herbert Read en su libro Educación por el Arte enuncia una frase que me parece muy significativa a la vez que emocionante: “esta educación no es de las que se proponen a formar artistas, sino de las que sirven para contribuir a formar hombres”.
Esta frase encierra el objetivo de la Educación por el Arte y en definitiva es esclarecedora de cualquier duda o interrogante. Y es que esta educación, es para la vida, para las emociones, las cuales generan los aprendizajes, enriqueciendo así el aspecto cognitivo que también es importante dentro del desarrollo de niñas y niños. Es una educación integral que toma en cuenta todas las áreas del desarrollo, siendo la principal la de los afectos.
Es evidente, después de todo lo descrito en párrafos anteriores, que la Educación por el Arte maneja premisas o pautas muy cercanas a las de la Práctica Psicomotriz. Es así que volviendo al concepto de Libre Expresión que mencionábamos al inicio de este artículo, podemos decir que en el caso de la Educación por el Arte, es el Arte (Pintura, dibujo, modelado, música…) el medio de expresión de las niñas y niños; y en el caso de la psicomotricidad es la vía corporal (correr, saltar, esconderse, trepar, lanzar…) la que les permite expresarse.
Ambas “miradas” comparten este respeto por los procesos y distintos ritmos de las niñas y niños, a la vez que defienden la individualidad de cada uno de ellos, tomando en cuenta sus emociones y sus afectos. Así mismo les brindan las herramientas necesarias para su sano crecimiento, siendo el adulto que acompaña, capaz de favorecer su transformación y por ende su evolución.
Es importante que el psicomotricista y el educador comprendan el sentido de los mensajes no verbales de los niños y que respondan a ellos lo mejor posible, por medio de la calidad de su gestualidad, de su calidad emocional pero también por medio del lenguaje verbal (Bernard Aucouturier: Los fantasmas de Acción y la Práctica Psicomotriz).
Las niñas y niños buscan comunicarse, expresarse y depositan su confianza en otro “adulto” que les devuelva ese espejo de placer que les permita ser reconocidos y valorados como tal.
Tanto en la Práctica Psicomotriz como en la Educación por el Arte, el adulto se preocupa por comprender el sentido de los mensajes de las niñas y niños, acudiendo a su calidad emocional y al uso de la palabra.
Cuando mencionamos la calidad emocional, nos referimos al desarrollo de nuestra actitud de acogida empática: de escucha, de comprensión y de respeto en la relación con el niño, enriqueciendo así nuestra disponibilidad y su confianza hacia un otro “adulto”. Con respecto a la utilización del lenguaje verbal, hacemos referencia, a que el adulto a través de la palabra puede contener y acoger la expresión de los niños y niñas, ayudando a ponerle “palabras” a sus emociones. Así mismo puede motivar e invitar a las niñas y niños a que hablen de sí mismos y de sus emociones, teniendo en cuenta el desarrollo integral de cada uno de ellos, sin precipitarnos en sus procesos.
De este modo al utilizar «la palabra” favorecemos la simbolización, la distanciación y por ende la transformación de los procesos emocionales de las niñas y niños.
En ambos espacios toman en cuenta premisas muy similares que generan una coherencia educativa que enriquece y beneficia el proceso de desarrollo de las niñas y niños.
Pero ¿existe algún lugar en que se practique esta coherencia educativa?
Pues la respuesta es sí. Hace 21 años en Perú se formó la Asociación para la Educación por el Arte RETAMA, y desde aquel día de su creación hasta el día de hoy, el equipo de personas que han participado y participan de su historia, vienen investigando, descubriendo y reafirmando todas estas premisas mencionadas.
Se trata de una propuesta revolucionaria que se centra en el juego y en el acompañamiento afectivo que promueve la libre expresión de las niñas y niños, teniendo como base metodológica la Educación por el Arte y la Práctica Psicomotriz, creada por Bernard Aucouturier.
Trabajar con estas dos “miradas” dentro de un Centro Educativo ha sido una de mis mejores experiencias, como maestra, psicomotricista y como persona. La coherencia educativa, de la que tanto se habla y mencionan es real, existe y genera en los niños y niñas evoluciones increíbles.
Este lugar, RETAMA, significa mucho para mí, me permitió acercarme a la Práctica Psicomotriz Aucouturier y a la Educación por el Arte, pero sobre todo me permitió conocer y estar cerca de un equipo de profesionales — compañeras — amigas/os, que se esfuerzan para continuar investigando, enriqueciendo y mejorando cada día más esta maravillosa propuesta, que hace felices a muchas familias peruanas.
En una próxima oportunidad les contaré los detalles y especificidades de esta interesante propuesta educativa.
Por lo pronto me toca ir finalizando este artículo y no quiero hacerlo sin antes agradecer y expresar mi total cariño a todas aquellas personas que me permiten continuar en este “caminar”: a las de siempre, a las de hoy y a las que vendrán…
Nota de la edición digital: en el número impreso este artículo incluye una fotografía que no se reproduce aquí. Puede consultarse en el PDF del número.
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