Deseo y representación. Convergencias de psicoanálisis y teoría feminista

Nº 24 · Diciembre de 2002 · pp. 35–36

Resumen. Mª José Intxausti resume el libro de Silvia Tubert, que consta de tres partes: una base teórica y dos de aplicación (el cuerpo femenino, la anorexia, la adolescencia, la reproducción asistida, la menopausia). Se centra en una idea, el ser humano y su deseo, y con citas de Tubert sobre el sujeto del inconsciente reflexiona sobre la dificultad de saber lo que se quiere.

Un libro denso y luminoso, en su estilo y en su lenguaje y, por ello, un libro que nos guía por temas complejos, con análisis y significaciones de gran profundidad. La autora parte de un intenso conocimiento tanto del psicoanálisis como de la teoría feminista, y no se queda en el plano abstracto, sino que traslada todo ello a lo real. El libro tiene tres partes. En la primera encontramos todo el soporte de contenidos teóricos, referente a los dos polos que quiere poner en relación; y en la segunda y tercera nos conduce a la aplicación de esos contenidos, para ofrecernos una posibilidad de entender fenómenos diversos: la construcción cultural del cuerpo femenino (la moda, la cirugía estética, etc.), la anorexia, la adolescencia, las técnicas de reproducción asistida, la menopausia. Esta es una pequeña guía de la estructura del libro. En lo que concierne a su contenido, me resulta imposible hacer ni siquiera un esbozo de resumen (¡cuenta tanto!), por lo que me voy a ceñir sólo a una idea, que creo que es la que podría aglutinar un sentido general de la obra: el ser humano y su deseo. Para ello me voy a apoyar en unas páginas claves para entender ciertos conceptos, que luego se van a ir enriqueciendo y ampliando a lo largo del libro; me refiero a un apartado titulado Psicoanálisis y que está dentro del segundo capítulo.

¿Pero qué quieres? Ésta es una pregunta presente a lo largo de toda nuestra vida, que sin duda hemos hecho a alguien, o a nosotras y nosotros mismos, o que nos han hecho, en innumerables ocasiones. Quizás no recordemos fiablemente cuando fue la última vez, pero estoy segura de que no ha transcurrido mucho tiempo. Es también una pregunta que está unida a la incertidumbre: en general, no se suele obtener una respuesta clara y precisa; al contrario, en muchas ocasiones se responde con un ambiguo no sé. Dice Silvia Tubert: “Las consideraciones freudianas acerca del sujeto, en efecto, cuestionan y refuerzan el concepto ilustrado del ser humano como esencialmente racional en tanto lo definen como un ser originaria y primariamente deseante. Lo esencial en él no es la capacidad racional, como para Platón o Kant, ni la capacidad de hablar, razonar y comprometerse en la vida política, como para Aristóteles, ni por el poder de producir objetos de uso y de cambio, como para Marx; son los deseos inconscientes, muchos de ellos inaccesibles para siempre al preconsciente o a la consciencia, los que constituyen la fuerza dominante de la vida psíquica” (pág. 64).

Pues piénsalo. Porque si tú no lo sabes. Ante el desconcierto de no conocer nuestros propios deseos, nos aplicamos concienzudamente a la tarea de averiguar cuáles son. No es fácil, pero es urgente. Sentir la falta de deseo nos desazona, nos inquieta, también nos paraliza, nos deprime y otras muchas cosas más.

No sabes lo que quieres. Es una afirmación que nos indigna, porque ¿quién mejor que uno mismo? La profundidad de la mirada cuando uno se interroga, no es una pose, y la perplejidad ante lo difícil que resulta “conocerse” no es gratuita. El autoconocimiento presenta grandes vacíos si sólo lo ligamos a lo consciente, “… la consciencia pierde su papel de centro del sujeto y de las relaciones de significación. El sujeto freudiano es el sujeto del inconsciente, del deseo que él mismo desconoce” (pág. 66). El deseo además de ser inconsciente, tiene una naturaleza muy difícil de ser captada por la razón, a no ser que…

Yo sé lo que quiero. No nos queda más remedio que intentar saber, y para ello está la razón, pero una razón que no huya, ni se esconda de la aporía: duda, perplejidad, contradicción insoluble que aparece en un razonamiento (Son célebres las aporías o paradojas sofísticas de Zenón de Elea). Viene del griego απορια, carencia de camino de paso. ¡Tantas veces no sabemos por dónde tirar! ¿A quién preguntaremos? ¿Qué respuesta esperamos? «Cuando Freud dice que “no hay ninguna instancia por encima de la razón”, se refiere a una razón que no es ajena al sentido del inconsciente: de la experiencia del inconsciente debería surgir una capacidad de discernimiento y de veracidad que hiciera posible una nueva responsabilidad moral, que incluyera el reconocimiento del deseo inconsciente, tanto en uno mismo como en los otros” (pag.75).

Este planteamiento nos amplia la búsqueda (pero hacia dentro) y de alguna manera nos aleja de certezas simplistas. La publicidad, sin embargo, sea del signo que sea, nos acerca a ellas y el entorno social que ilustra nuestro yo ideal también. El deseo, es nuestro núcleo pero es complejo, conflictivo y lleno de singularidad y subjetividad.

Nota de la edición digital: en el número impreso este artículo incluye la imagen de la cubierta del libro que no se reproduce aquí. Puede consultarse en el PDF del número.

Sobre M.ª José Intxausti Gabilondo. Mª José Intxausti nos resume esta obra de Silvia Tubert, publicada por Editorial Síntesis en el año 2001.
Cómo citar: M.ª José Intxausti Gabilondo (2002). Deseo y representación. Convergencias de psicoanálisis y teoría feminista. Cuadernos de Psicomotricidad, 24, pp. 35–36. Luzaro.
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