Tener una mirada sobre la niña o niño que nos permita entender qué nos quiere decir, qué nos quiere contar sobre sí mismo, sobre sus deseos y sus miedos, sobre sus placeres y displaceres, es una de las bases de la práctica psicomotriz.
Es decir, una mirada descentrada en la que realmente tengamos en cuenta todo lo que es del orden de “lo suyo”, manteniendo “lo nuestro” en un estado de contención suficiente que evite, en la mayor medida posible, proyectar nuestros propios deseos y miedos sobre la niña o niño, convirtiéndole en objeto de nuestras necesidades y no en sujeto de su propio “camino” de maduración.
Esa “mirada descentrada” sobre la niña o niño supone una “mirada centrada” sobre sí misma por parte de la persona psicomotricista, lo que conlleva la necesidad de un proceso continuo de formación por parte de la misma, proceso dirigido tanto al desarrollo personal como a las competencias profesionales (actitudes, observación, estrategias, etc.).
Hablamos, pues, de la formación permanente: cursos de formación personal, conferencias, jornadas, seminario estable de “formación permanente”, revista, etc., que nos permiten profundizar en esa “mirada dialéctica” sobre nosotras o nosotros y la niña o niño, ofreciéndonos espacios de acción, reflexión y comunicación con el resto de profesionales.
En la Escuela de Psicomotricidad de la UNED-Bergara somos conscientes de esta necesidad y tratamos de dar respuesta a la misma, en el convencimiento de que quedan muchas puertas por abrir y muchas ventanas a las que asomarse.
Queremos animaros desde estas líneas a participar en este proceso compartido de crecimiento y profundización, con la seguridad de que ello nos llevará a poder vivir, progresivamente de forma más ajustada, el placer de acompañar a la niña y al niño en su proceso autónomo de maduración psicológica.
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