Atención temprana y psicomotricidad: creando comunidad educativa

Nº 53 · Junio de 2017 · pp. 23–31

Resumen. Experiencia de un CDIAP de Sant Andreu (Barcelona), «La ventana de los momentos felices», de trabajo comunitario en el ámbito escolar. Explica por qué se propone la psicomotricidad como abordaje para crear relaciones de confianza y respeto entre padres, niños y profesionales, y detalla objetivos, metodología y organización de las sesiones.

“La ventana de los momentos felices”

Me gustaría compartir una experiencia que hemos planteado desde nuestro CDIAP a partir del trabajo comunitario y dentro del ámbito escolar.

Primero, voy a contextualizar brevemente de donde surge.

Aunque desde el CDIAP nuestra principal tarea es la atención terapéutica a los niños y sus familias, también dedicamos una parte de nuestro trabajo a la participación, colaboración y coordinación en tareas de prevención y detección de trastornos del desarrollo, conjuntamente con otros profesionales e instituciones.

Desde los inicios, nuestro centro se ha caracterizado por su interés y sensibilidad en acompañar a los niños y familias con problemática social. Especialmente en los barrios de Trinitat Vella, Bon Pastor y Baró de Viver, situados en un territorio más periférico y empobrecido, con un gran índice de población inmigrante.

Desde el año 1998 nos hemos desplazado a los ambulatorios de Trinitat Vella y Bon pastor para realizar primeras visitas y tratamientos, así como para promover y participar en iniciativas, como la creación de la “red de la pequeña infancia (0-3)”, constituida por profesionales de diversos ámbitos que queremos impulsar el trabajo interdisciplinario en red de todos los agentes que intervenimos en la crianza y educación de los niños de 0 a 3 años en el distrito. Dentro del CDIAP se crea una comisión encargada de reflexionar y mejorar todo lo relativo a la problemática social llamada “Comisión social”.

En nuestro equipo creemos que uno de los pilares fundamentales de nuestro trabajo es la permanente colaboración con otras instituciones. Por eso, gran parte de nuestro esfuerzo va destinado al “trabajo en red”, que beneficia directamente a los niños y a sus familias y busca un impacto a nivel comunitario y social.

A través de la práctica psicomotriz se han ido poniendo en marcha una serie de proyectos que llevamos a cabo conjuntamente con otras instituciones y profesionales del distrito. Dentro de ellas, esta experiencia que os mostraré a continuación.

El proyecto de psicomotricidad en familia “LA VENTANA DE LOS MOMENTOS FELICES” (cuyo nombre eligieron los niños del grupo de p.3 al final de la primera edición del mismo), se plantea en el curso 2012-13 en la escuela Baró de Viver como un proyecto piloto. Como una de las intervenciones propuestas dentro de la Comisión Social, para mejorar la prevención, protección y atención de los niños en riesgo social y sus familias. Dando respuesta a las necesidades bio-psico-sociales de una gran parte de la población, detectadas y compartidas desde hacía tiempo por los dos equipos de profesionales.

Inspirados por experiencias que llevan muchos años funcionando en Cataluña, como el programa “Anima’t, Juga ambells” diseñado por nuestra compañera Montse Castellá. Pionera en la inclusión de las familias en la sala de psicomotricidad dentro del ámbito educativo, donde niños y familias comparten juntos los tres primeros días de curso en la sala de psicomotricidad.

“Sin duda, la aplicación del programa facilita la adaptación de las criaturas a la vida escolar. Respetando sus tiempos, reconociendo a cada individuo y a sus familias, el recorrido resulta menos costoso emocionalmente. De ahí la satisfacción y el agradecimiento de incluir a las familias en este proceso.” (Castellà, 2013, pp. 21-24)

¿Por qué lo proponemos durante el primer trimestre de p.3?

El inicio de la etapa infantil supone para las familias un momento vivido con miedo y angustia, por lo que hemos de cuidarlo y dedicarle especial atención. La escuela es el primer espacio de socialización para el niño, es donde comenzará a compartir con otros niños de su edad y donde los adultos referentes cambian.

Los niños comienzan la escuela sin conocer apenas el espacio. Con unas personas extrañas y con la angustia de no saber cuándo volverán los padres. Para los padres es un momento realmente difícil. Han de dejar a sus hijos en un nuevo entorno, con personas que apenas conocen y depositar plena confianza en ellas.

Así como las educadoras, que tienen el gran reto de organizar este periodo del mejor modo posible. Conteniendo, acogiendo y acompañando todas estas emociones que emergen.

No podemos olvidar que hablamos de un territorio con gran parte de la población en riesgo social. Por esta razón nos encontramos con cierta resistencia por parte de algunas familias en relación a la participación y a la constancia en actividades escolares, por lo que hemos tenido que realizar un intenso trabajo de difusión y dinamización del proyecto, informando a cada una de las familias en entrevistas individuales, en reuniones al inicio de curso y también a través de carteles y circulares explicativas del proyecto. Gran parte de las familias son inmigrantes esto va a suponer un plus de dificultad a la hora de encontrarse con una lengua y unas costumbres diferentes.

¿Cómo puede contribuir la psicomotricidad a que se establezcan relaciones de confianza y respeto entre padres, niños y profesionales?

A través de las sesiones de Práctica Psicomotriz ofrecemos un espacio y un tiempo de juego común para niños, familias y educadores. Para conseguir que los niños y niñas se sientan acompañados en el proceso de ir vinculándose con las maestras de la escuela y con los otros niños y familias del grupo. Además, permite que los padres y madres vivan la escuela como un espacio acogedor, del que forman parte activa, conociendo de primera mano la realidad de la escuela.

“…Por lo tanto, un modelo completo de bienestar infantil debe integrar la idea de que un niño en su familia y ésta en la colectividad podrán evolucionar sanamente si pertenecen a una comunidad capaz de aportar recursos para satisfacer las necesidades de los niños, al mismo tiempo que sostiene y apoya los recursos parentales de las familia (Barudy, 1998,1999)

El hecho de poder compartir el proceso de adaptación a la escuela acompañado por sus principales referentes, padres y madres, favorece que este proceso sea vivido por el niño y su familia con menos angustia y dolor de como lo podría vivir si tiene que enfrentarse a él, solo.

Durante las sesiones, acompañamos a las familias en el momento de la separación. Progresivamente se va formando el grupo de padres que se reunirá en un espacio propio acompañados por la directora y la psicóloga durante la última parte de la sesión, mientras los niños comienzan a conquistar el espacio de expresividad plástica, acompañados por la psicomotricista y la tutora. Este es un momento especialmente delicado que hemos de cuidar, acogiendo las emociones que puedan surgir sobre todo en los primeros días.

Esta primera fase nos va a dar información sobre el momento madurativo del niño y sobre cómo vive la relación con su figura de apego principal.

“A través de un estrecho vínculo afectivo con la persona se organizará el sistema de apego, generador de conductas y de estilos de relación. Este funciona alrededor de dos polos: el exploratorio, que regirá las conductas de separación por la necesidad de explorar y conocer, y “el polo de retorno al apego” alimentado por el miedo a la pérdida de protección. El equilibrio armónico de este sistema permitirá la interiorización de apego en forma de confianza a la persona cuidadora y, por tanto, el progreso de las conductas exploratorias que provocarán un acceso gradual a la autonomía”(Salvador,G.47)

¿Por qué el abordaje psicomotor?

Dentro de la sala de psicomotricidad, el niño se expresa a partir del cuerpo, del movimiento espontáneo y de la experimentación libre. A partir del material se relaciona con los otros niños y con los objetos, reflejando su propio mundo interno. Durante las sesiones, los niños se permiten mostrar tal y como son frente a la mirada de reconocimiento de sus padres y de los demás adultos que les acompañan.

Los padres, al inicio, se muestran desconcertados. Algunos más pasivos se sientan a mirar. Otros, más protectores, no permiten experimentar libremente. Progresiva y naturalmente, se va dando una transformación a nivel grupal, a partir del reclamo del niño primero hacia sus padres, y más adelante hacia otros adultos de confianza.

“Las resonancias tónico-emocionales se están dando en esta relación, los dos se unen para conseguir el objetivo que el niño se ha propuesto, la madre se deja transformar por su hijo, y empieza a confiar en él y en sus iniciativas, descubriendo que tiene un motor propio”(Anna Luna,2013 Torino)

A partir de la vivencia compartida desde la emoción y el intercambio de experiencias, los padres con más dificultades se abren a la transformación. Comienzan a entender las necesidades de sus hijos y a ajustarse a ellas.

Al perder el miedo a sentirse jugados, pueden expresar y compartir sus dificultades en el proceso de crianza en el espacio para la palabra. Esto repercute directamente en la propia percepción de sí mismos como padres, al sentirse reconocidos y al mismo tiempo a reconocer sus dificultades y abrirse hacia un proceso de cambio.

“el concepto de sí mismo es una imagen que los ni- ños van construyendo de si como resultado de un proceso relacional, porque su formación depende, en gran medida, de la representación que el otro, padre o madre, tiene de los niños en general, y de sus hijos, en particular” (Barudi y Dantagnan ,45)

Las relaciones entre familia y escuela, solamente pueden ser constructivas si se basan en el respeto mutuo, la confianza y la aceptación de las particularidades.

La diversidad cultural actual de nuestra sociedad, hace que se haga más presente la diversidad en valores, costumbres y maneras de actuar. Por lo que hemos de acoger a cada familia con sus particularidades y aprender que los padres y madres son los principales educadores del niño. Hemos de confiar en su saber y acompañarles desde el respeto a ejercer una parentalidad competente.

…”De ahí la importancia de contraponer a los estilos parentales deficientes, estrategias de fomento de nuevas y renovadas capacidades parentales” (Barudi y Dantagnan ,45)

La psicomotricidad nos permite resonar tónicoemocionalmente durante la vivencia del juego en la sala. Esta movilización es lo que va a despertar un proceso de transformación en cómo se sitúan los padres, liberándose de los prejuicios hacia el ámbito escolar y abriéndose al diálogo en un ambiente de confianza.

El espacio facilita la posibilidad de expresar, dar sentido y elaborar todas las emociones y dificultades que tienen lugar durante este proceso, tanto al niño, como al adulto que encuentra un lugar donde compartir con otros padres, siendo una gran ayuda para las familias.

También las educadoras tienen la oportunidad de comprender de otro modo las dinámicas que se establecen en las familias, cambiando la mirada y favoreciendo el asentamiento de una relación más próxima y de confianza, que en entrevistas y encuentros más formales es más difícil de generar.

“Los papás van a tener también su lugar: ahora van a compartir a partir de la palabra aspectos que les interesan respecto a la crianza de sus hijos. Ellos han vivido en la sala las resonancias tónico-emocionales y han conseguido una relación significativa que les permite hablar desde sus vivencias y emociones, en un clima de confianza.” (Anna Luna,2013 Torino).

Objetivos:

Objetivo general:

Favorecer el acercamiento entre familia y escuela, ofreciendo un entorno facilitador en el que las familias se sientan acogidas y se abran a compartir y disfrutar de la vivencia en la sala de psicomotricidad. Así como crear un espacio de reflexión para los padres, en el que puedan sentirse escuchados, acompañados y donde compartan las dificultades que van surgiendo en torno a la crianza.

Objetivos específicos:

• Vivir la escuela como un espacio educativo, creado y compartido conjuntamente.

• Potenciar un buen vínculo entre las familias y la escuela que permita fluidez en la comunicación y una relación de confianza con los profesionales.

• Acompañar a los padres en la crianza de los niños, ayudándoles a entender sus necesidades a partir del juego compartido y el intercambio de experiencias.

• Acompañar a los niños en la adaptación a la escuela, facilitar el proceso de separación de los padres.

• Ofrecer a los niños un espacio privilegiado para disfrutar del propio cuerpo y del movimiento a través de la relación con el adulto referente y los iguales propiciando un desarrollo armónico.

• Acercar el CDIAP a las familias, informarles de nuestras tareas y facilitar la derivación desde el EAP en caso de que sea necesario.

Metodología:

La escuela cuenta con un espacio y material apropiados para el trabajo específico de psicomotricidad. Desde el abordaje psicomotor, les aportamos una nueva forma de investir el espacio y los materiales.

Organización de las sesiones:

Las sesiones se realizan en horario escolar de 9 a 10.30 con una frecuencia de carácter semanal y durante el primer trimestre escolar.

Los profesionales de la escuela implicados en el proyecto han sido, la tutora de p.3, la TEI y la directora. Y por parte del CDIAP, la psicóloga y la psicomotricista. La referente del EAP (equipo de atención psicopedagógica) ha estado presente de modo puntual y en las coordinaciones. Así como el Inspector de Educación que se interesó por el proyecto.

Estas sesiones se reparten en diferentes fases flexibles en función de la evolución del grupo: las primeras sesiones (3 o 4) están dedicadas a conocernos padres, niños y profesionales, y a tomar contacto con el espacio y la dinámica. Cada familia va a tener un ritmo particular que se ha de respetar y acompañar. Durante las siguientes sesiones, ya generado un clima de confianza, los niños junto con sus familias, pueden disfrutar de la actividad motriz espontánea, acompañados por los profesionales. Expresarse y continuar conociéndonos y estableciendo relaciones cada vez más estrechas. Las últimas dos sesiones serán para cerrar esta etapa, despedirnos y abrir nuevas miradas de continuidad dentro de la escuela.

Las sesiones tienen una duración aproximada de 90 minutos. Seguimos la estructura de una sesión PPA preventiva-educativa.

El ritual de entrada o acogida dura unos 15 minutos aproximadamente: el espacio de la palabra, encontrarnos, saludarnos, nombrarnos, conocernos niños, padres y profesionales.

Después, unos 40-45 minutos de actividad motriz espontánea: niños y adultos comparten juegos juntos. Seguidos de recogida en común del material y paso a la calma, y separación. Los padres marcharán cuando llegue el momento (el espacio final se va generando progresivamente, durante las primeras sesiones padres y niños terminan juntos la sesión).

Más adelante, cuando padres y niños llevan un recorrido, introducimos el espacio de expresividad plástica final que durará unos 20 o 30 minutos, para los niños acompañados por la tutora y la psicomotricista. Y paralelamente, el grupo de padres “tertulia” dinamizada por la psicóloga y la directora de la escuela.

Valoración del proyecto piloto:

El objetivo general se ha alcanzado positivamente. La participación de las familias en la actividad, acompañando a los niños en el espacio de juego conjuntamente con los profesionales, ha favorecido la mayor asistencia de los niños a la escuela y una mayor confianza entre familia y profesionales.

Así mismo los objetivos específicos:

1. Se ha facilitado la experiencia de vivir la escuela como un espacio educativo, donde todos los agentes (niños, padres y maestros) son protagonistas del crecimiento de los infantes.

2. las familias que han asistido regularmente han ido ganando confianza y se ha facilitado un dialogo fluido y sincero entre ellas y la escuela. Creándose vínculos afectivos dentro del grupo de madres, que favorecen relaciones de ayuda fuera del espacio escolar.

3. En las sesiones conjuntas se han podido observar las necesidades de los niños, tanto a nivel individual como grupal, y se han adecuado las actuaciones de los adultos.

Paralelamente, en el grupo de familias se han compartido experiencias de crianza que les preocupaban, ayudándose entre ellas y creando una pequeña red de apoyo en la escuela.

4. Se ha trabajado progresivamente. Intentando respetar el tiempo que los niños necesitan para poder separarse de los padres con tranquilidad. A alguna familia le ha resultado complicado poder tolerar la conducta del niño, ante su proceso de separación, y ha dejado de asistir.

5. La participación de los niños ha sido muy positiva. Ha habido una evolución desde el inicio del trabajo en todos los infantes, han disfrutado y experimentado con su cuerpo en la relación con iguales y adultos, tanto referentes como implicados en el proyecto.

6. Se ha facilitado información y un mejor conocimiento del CDIAP a través de los profesionales que han participado. Se ha detectado, conjuntamente con el EAP y la escuela, un niño con dificultades a nivel de relación que se ha derivado al servicio. Se ha establecido un lazo positivo con una familia que ya era atendida en el servicio. Y ha mejorado la colaboración de una familia que ya se había intentado derivar desde la guardería.

¿Cómo queda depositado nuestro trabajo en la escuela?

Al finalizar nuestra intervención, hay una demanda clara de continuidad desde la escuela y desde las propias familias que valoran mucho el espacio de padres ya constituido. El trabajo queda depositado en el ámbito escolar. A partir de aquí, nuestra relación se trasforma: hacemos un asesoramiento trimestral a la tutora del grupo, continuamos una estrecha coordinación con EAP y escuela, y ofrecemos atención terapéutica directa a las familias que lo necesiten.

Del grupo de padres, han salido portavoces del AMPA que han impulsado la creación de espacios de padres dentro de la escuela. Y por otro lado, espacios de diálogo para compartir, como talleres más especializados, donde se hacen propuestas incluidas en la dinámica de la escuela: taller de cocina, teatro, y manualidades.

Continuidad del proyecto: diferentes ediciones

Tras la valoración positiva del proyecto piloto, hemos continuado realizando la propuesta a lo largo de los años en diferentes escuelas de la zona. Este curso hemos llevado a cabo la quinta edición, con las energías e ilusión de muchas personas que hemos unido fuerzas para llevarla a cabo.

A lo largo de estas cinco ediciones nos hemos encontrado con situaciones muy diferentes en cada escuela, en cuanto a número de alumnos matriculados, origen de las familias, disponibilidad del centro, y espacio y material adecuados. Esto ha supuesto un gran reto que hemos estado dispuestos a asumir en todo momento.

Valoración general y propuesta de mejora:

• Duración: Ofrecer 2 años en el mismo centro facilita la consolidación del modelo y la posibilidad de que la escuela lo incorpore en cursos posteriores con profesionales de la escuela y EAP.

• Implicación del equipo educativo fundamental: Ellos son los referentes, los mediadores, y con quien han de vincularse las familias

• Previa aproximación a la practica psicomotriz: Importancia de que la tutora y la TEI conozcan la dinámica de la sesión y que estén sensibilizadas con el sentido de la práctica psicomotriz.

• Peso en la difusión: A partir de la invitación de una estrategia de rodeo, no invasiva pero si acogedora y facilitadora, es fundamental que llegue a los padres que en general se encuentran desbordados por la llegada de informaciones que son nuevas para ellos y especialmente en las familias inmigrantes que no comprenden la lengua.

• Formato maleable: Dependiendo del funcionamiento particular de cada centro.

• Continuidad en la escuela: La continuidad a partir del segundo trimestre, queda depositada en la escuela con el soporte del profesional del EAP que asiste semanalmente al centro, y con orientaciones del especialista en psicomotricidad del CDIAP que acudirá al centro trimestralmente.

Reflexiones

• Creemos plenamente, que la vivencia a partir de la práctica psicomotriz en un espacio de respeto y seguridad afectiva, facilita la constitución del grupo de padres. Esta movilización, a partir de la emoción compartida con sus hijos, con otros niños, con otros padres y con los profesionales, favorece la apertura hacia el diálogo, la confianza en la escuela y la creación de futuros grupos de padres dentro del ámbito escolar.

• La Práctica Psicomotriz es una herramienta que permite al psicomotricista acompañar a los niños y a su familia, acogiéndolos en sus propias necesidades, partiendo de una mirada llena de amor y libre de juicio.

• Estoy convencida de que todos los proyectos de este tipo ayudan a crear comunidad educativa, desde la propia vivencia, logrando que todos los profesionales nos sintamos colaborando conjuntamente.

• Todas las personas que hemos sido participes del proyecto, lo hemos ido construyendo día a día. Hemos aprendido enormemente unos de otros. Nos hemos emocionado de las situaciones vividas y hemos dejado plantada una semillita que continuará creciendo. Una ventana abierta para continuar compartiendo, colaborando y creciendo juntos.

Referencias bibliográficas:

  • Grupo de Atención Temprana. (2001). Llibre Blanc de l’Atenció Precoç(1a ed.). Barcelona: Diputació de Barcelona. Àrea de Benestar Social, Diputació de Barcelona. Institut d’Edicions
  • Salvador Beltrán, G (2009) Familia experiencia grupal Básica. Temas de salud mental. Fundación Vidal i Barraquer. Paidós.
  • Luna Muns, A. (Torino,23 febrero 2013) Accompagnare i Banbini, auitare le famiglie: una terapia in relazione,
  • Barudy ,J,.yDantagnan ,M. (2010)Los desafíos invisibles de ser madre o padre. Gedisa Editorial
  • Castellá, M. Blanco, M. Revista especializada en psicomotricidad Entre líneas (Junio 2013).Contemplando a la familia dentro del centro escolar en el grupo de adaptación, partiendo del programa “Anima’t ,juga ambels..”
  • Arnaiz, P., Rabadán, M. i Vives, I. (2008). La Psicomotricidad en la escuela: una práctica preventiva y educativa. Málaga: Aljibe.
  • Aucouturier, B. (2004). Los fantasmas de acción y la práctica psicomotriz. Barcelona: Graó.
  • Xarxa d’Atenció a la Petita Infància de Sant Andreu. (2013). Creant Comunitat educativa a Baró de Viver: “La finestradelsmomentsfeliços” Entrevista amb Anna Luna. http://santandreu0-3.blogspot.com. es/2013/04/creant-comunitat-educativa-baro-de.html
Sobre Pilar Crespo Sánchez. Pscóloga y Terapeuta Psicomotriz en el CDIAP Rella-Niu del distrito de Sant Andreu, Barcelona. Formadora de la AEC-ASEFOP
Cómo citar: Pilar Crespo Sánchez (2017). Atención temprana y psicomotricidad: creando comunidad educativa. Cuadernos de Psicomotricidad, 53, pp. 23–31. Luzaro.
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