Editorial

Nº 51 · Mayo de 2016 · p. 6

Resumen. Editorial del número 51. Señala que, pese a la diversidad de puntos de vista, los artículos coinciden en ideas como acompañamiento, comunicación, relación, respeto, escucha y vinculación, y en la necesidad de construir espacios educativos y terapéuticos. Recuerda que en el grupo importa tanto la dinámica grupal como la de cada sujeto.

Al momento de redactar la editorial de nuestra revista, siempre hay una mirada que busca ver si hay cierta coherencia o concurrencia entre los contenidos o si se impone la diversidad, e incluso ideas que pueden parecer disonantes.

En esta ocasión, aun habiendo diferentes puntos de vista, hay una gran coincidencia en el fondo de los artículos publicados.

Palabras/ideas como “acompañamiento”, “comunicación”, “relación”, “respeto” ,“atención”, “disponibilidad”, “ser accesibles”, “escuchar”, “tener en cuenta”, “juego compartido”, “conocer el deseo del otro”, “confiar”, “dar tiempo”, “respetar la historia”, “cuidar y cuidarse” “vincularse”, etc. etc., aparecen una y otra vez en estas páginas y nos indican que hay una búsqueda común: la necesidad de construir espacios educativos y terapéuticos que permitan acceder a modos de vida más agradables y humanizados.

En este trabajo de investigación y creación de teorías y prácticas a veces compartimos acuerdos y en otras ocasiones disentimos e incluso nos vivimos como contrarios. Pero si compartimos esas ideas que aparecen al inicio de esta editorial podremos caminar juntos aunque sea con distinto paso, con distinto calzado.

Y nuestras miradas irán descubriendo un paisaje que nos acompaña y que es común: el deseo de vivir y de compartir la vida con otras y otros, tratando de amortiguar los sufrimientos y hacer crecer los momentos felices, sin falsas utopías ni ideales irreales.

En el “resumen de” en este número se nos dice: “Sentir (las niñas y niños) que sus mundos internos merecen respeto y atención por parte de los adultos que les rodean es algo primordial.”

Posibilitar la construcción de este interior a partir del que la persona se siente verdaderamente viva y puede ir al encuentro de otros interiores realmente vivos es la única posibilidad de convivir en un exterior habitable y compartido.

Solo a través de actitudes que posibiliten vínculos confiables y seguros, que aporten la posibilidad de una separación e inidividuación progresivas, desarrollando herramientas adecuadas de sociabilidad; solo a partir de estos procesos de maduración psicológica, se podrán construir sociedades más cooperativas y con más lugares de encuentro y de diversidad respetuosa.

En la Práctica Psicomotriz Educativa decimos que trabajamos con grupos constituidos por individuos, en los que tan importante es la dinámica grupal como la dinámica interna de cada sujeto y su proceso de acceso a una identidad saludable.

¡Que la sociedad no se coma al individuo ni éste a la sociedad!

Cómo citar: Cuadernos de Psicomotricidad (2016). Editorial. Cuadernos de Psicomotricidad, 51, p. 6. Luzaro.
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