La terapia asistida con caballos

Nº 47 · Mayo de 2014 · pp. 26–31

Resumen. Presenta las terapias ecuestres desde la experiencia de una psicóloga vinculada al mundo del caballo: qué son, qué tiene de especial el caballo como mediador, cómo es el proceso y la sesión terapéutica, y las conclusiones.

El caballo como mediador

“Platero es pequeño, peludo, suave, tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Solo los espejos de azabaches de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro” “Él comprende bien que lo quiero, y no me guarda rencor. Es tan igual a mí, tan diferente a los demás que he llegado a creer que sueña mis propios sueños”

Platero y Yo de Juan Ramón Jiménez

Llevo muchos años vinculada al mundo del caballo, comencé mi carrera como psicóloga sin conocer la existencia de las Terapias Ecuestres, a pesar de que yo, por aquel entonces, pensaba en el beneficio que los animales tenían sobre las personas. Tras un largo y duro camino, me encuentro inmersa en la aventura de sacar adelante mi propia empresa de Terapias Ecuestres. En ningún momento imaginé que mi pasión por los caballos iba a reportarme tantos beneficios en mi profesión como psicóloga.

Las Terapias Ecuestres son relativamente nuevas en España, puesto que ha sido uno de los países que más ha tardado en introducir e implantar estas terapias, y más aún en regularizar su práctica. Mucha gente se muestra escéptica ante estos tratamientos, en cierto modo es comprensible, por ello invito a los lectores a que acudan a una o varias sesiones, para que observen el maravilloso y enorme trabajo que se lleva a cabo y sobre todo, para observar los resultados que se obtienen en pocas sesiones.

¿Qué son las terapias ecuestres?

Son terapias complementarias a las tradicionales, que utilizan al caballo como mediador para mejorar la calidad de vida de las personas contribuyendo a un mejor desarrollo físico, psíquico, social, cognitivo, ocupacional y/o emocional.

Las terapias ecuestres engloban diversas modalidades según el cuadro clínico del paciente utilizando diferentes estrategias terapéuticas, adaptándose así, a las necesidades de cada caso. Las distintas modalidades que ofrecen las terapias ecuestres son:

• Hipoterapia: está indicada para personas que apenas puedan ejercer alguna acción sobre el caballo. Tiene por objeto prevenir, curar, mejorar o recuperar una disfunción física, ya sea congénita o adquirida, y así lograr una estimulación, tanto psíquica como física. Se aprovecha de los recursos físicos que proporciona el caballo: la transmisión del calor corporal del cuerpo del caballo a la persona, de impulsos rítmicos del dorso del caballo al cuerpo de la persona y de un patrón de locomoción tridimensional equivalente al patrón fisiológico de la marcha humana.

• Psicoterapia asistida con caballos: se utiliza al caballo como herramienta para el aprendizaje y el crecimiento emocional. Con esta terapia se pretende lograr la rehabilitación psico-educativa, social y emocional a través del contacto con el caballo y la motivación que éste genera, mediante ejercicios de monta o pie a tierra. Esta modalidad se basa en la utilización del instinto y los hábitos del caballo, así como su contacto y el medio ambiente en el que se habita, como instrumento facilitador del proceso terapéutico.

• Volteo terapéutico: es la realización de ejercicios gimnásticos sobre el caballo, con éste parado o en marcha. El caballo es controlado por un monitor, mientras el jinete realiza ejercicios sobre él. Los ejercicios están orientados psicopedagógicamente para intervenir así en el desarrollo de conductas psicosociales positivas, desarrollando la psicomotricidad, la cognición y la atención.

• Equitación adaptada: se trata de la equitación tradicional orientada al deporte y el ocio, pero con adaptaciones pedagógicas y de reglamento, en su caso, si fueran necesarias. El objetivo es desarrollar al máximo las habilidades del jinete, frente al manejo del caballo. Es el medio para llegar a un fin terapéutico.

En todas las modalidades se realizan actividades que comprenden distintos momentos del contacto con el caballo:

• Contacto inicial con el caballo

• Higiene y cepillado del caballo

• Preparación del caballo

• Monta y/o ejercicios pie a tierra

• Recogida

• Limpieza de materiales

¿Qué tiene de especial el caballo?

El caballo produce efectos físicos beneficiosos en las personas. El calor corporal y su gran tamaño, transmiten protección y solidez al abrazarlo y tocarlo. Estimula la concentración y la motivación, colabora en el aumento de la autoestima, y la capacidad de percibir estímulos.

En el área física el caballo presenta tres principios fundamentales:

• Transmisión del calor corporal, que contribuye a la relajación del paciente

• Transmisión de impulsos rítmicos, que estimulan y activan el sistema nervioso del jinete

• Transmisión de un patrón de locomoción, equivalente al patrón fisiológico de la marcha humana.

Estas tres características hacen que sea uno de los únicos animales domésticos que puede ayudar a mejorar la calidad de vida de personas con capacidades diferentes (Gross, 2009).

Primer principio: el calor corporal del caballo es de 38ºC y puede incrementar después del movimiento hasta 41ºC, al ser mayor que la temperatura del cuerpo humano. Esto adquiere gran importancia en las terapias ecuestres, porque el cuerpo del caballo se puede aprovechar como fuente de calor para distender y relajar musculatura y ligamentos, y estimular la sensopercepción táctil.

El movimiento de un buen caballo de terapia es suave y rítmico, lo cual provoca una sensación de ser mecido, lo que genera sentimientos de seguridad y protección.

Segundo principio: el caballo trasmite por medio del movimiento de su lomo impulsos rítmicos al cinturón pélvico, a la columna vertebral y a los miembros inferiores del jinete. Al caminar en paso trasmite de 90 a 110 impulsos por minuto a la pelvis del jinete; al caminar en trote se aumentan la cantidad y la intensidad de éstos.

Los impulsos los provocan los músculos lumbares y ventrales del caballo, que se contraen y distienden alternativamente en forma rítmica y regular en el paso y el trote. Cuando los miembros posteriores del caballo se adelantan alternadamente debajo del centro de gravedad, se provoca una elevación alterna de la grupa y de la musculatura lumbar del caballo. Este movimiento hacia delante fuerza al cinturón pélvico del jinete a adaptarse con un movimiento basculante.

Los impulsos fisiológicos se propagan hacia arriba por medio de la columna vertebral hasta la cabeza, provocando reacciones de equilibrio y enderezamiento del tronco. Estos impulsos también se trasmiten a las piernas del jinete, provocando un relajamiento de los aductores y los ligamentos pélvicos.

El propósito de la fisioterapia consiste en proporcionar estímulos fisiológicos para regularizar el tono muscular y desarrollar el movimiento coordinado. La transmisión de estos impulsos fisiológicos rítmicos y regulares forman la base de las terapias ecuestres, lo que la convierte en una fisioterapia con amplios efectos sobre la neuromotricidad (Strauss, 1993).

El valor psicoterapéutico, mejora la confianza primaria en sí mismo y en el mundo que rodea al paciente. Provoca en el jinete toda una gama de experiencias psicosensoriales que se aprovechan en el área psicológica y psiquiátrica.

Tercer principio: el propósito de este tercer principio es grabar y automatizar el patrón fisiológico de la marcha, restablecer la flexibilidad y elasticidad de los ligamentos pélvicos, disolver contracturas musculares y propiciar un balance dinámico del tronco y la cabeza hacia su estabilización.

Este principio adquiere especial importancia en el tratamiento de disfunciones neuromotoras con afectación del patrón locomotriz, puesto que brinda la posibilidad de experimentar el patrón de marcha en forma sentada sin requerir el uso de las piernas, así pues podría decirse que el paciente camina sentado; este patrón fisiológico se graba en el cerebro y con el tiempo se automatiza posibilitando su transferencia a la marcha pedestre.

El caballo está dotado de una extraordinaria sensibilidad para la percepción de lo que le rodea. Es capaz de aceptarnos tal y como somos y es por ello que siempre se va a establecer una relación sincera. Siempre están disponibles y, con su carácter tan dócil, nos aportan calma y seguridad, así como despiertan en nosotros interés y preocupación por su bienestar. No exigen altos niveles de competencia social ni verbal, de manera que nos permiten interactuar con ellos de un modo más puro.

Son animales fuertes y robustos, que, al permitirnos establecer una relación con ellos, influyen de manera positiva en la autoestima, la cual se ve reforzada. Promueven el autocontrol y cumplimiento de las normas de seguridad, dado el respeto que infunden.

El proceso y la sesión terapéutica

Para poder dar comienzo a la terapia asistida por caballos, hay que plantear unos objetivos de tratamiento y contar con un consentimiento médico. Los objetivos de tratamiento de cada caso son planteados a partir de una entrevista inicial, para que la intervención de cada paciente sea personalizada y responda a sus necesidades.

En una sesión el número de profesionales necesarios depende de la autonomía, el grado de afectación y el número de pacientes. Dos es el número mínimo de profesionales requeridos para una sesión individual de terapia y cuatro el máximo (dos a los laterales del caballo, uno guiando el caballo y otro montado con el paciente, monta gemela). En las sesiones grupales dependerá del número de pacientes.

La estructura general de una sesión a grandes rasgos, se desarrolla siguiendo una metodología de trabajo general que se adapta a las necesidades de cada paciente. El primer contacto consiste en acercarse al caballo, sacarlo de la cuadra, para luego cepillarlo, buscar y colocar el equipo de monta, e ir a la pista. Por lo general y salvo los cuadros con mayor afectación, esta estructura es válida para cualquier paciente, variando la cantidad, el tipo y la intensidad de apoyos que se le prestan para cumplir dichas tareas.

Tras la preparación del caballo, llega el momento de la monta. El aire más utilizado es el paso. La sesión se puede desarrollar en la pista o en campo. El tipo de actividades a realizar dependen de los objetivos definidos tras la evaluación, y varían desde ejercicios de relajación y estiramiento, hasta juegos psicopedagógicos, de volteo, y ejercicios pie a tierra. En una sesión de terapia asistida con caballos, no sólo se han de incluir actividades de monta, es igual de importante el papel de las actividades pie a tierra con el o los caballos.

Es necesario un correcto seguimiento de las sesiones por parte de los profesionales que correspondan (psicólogo, fisioterapeuta, trabajador social, pediatra…), según las características de cada paciente.

Finalmente se elaboran los informes en los que se recogen los objetivos, resultados, conclusiones y pronóstico de dicha intervención.

Conclusiones

Las Terapias Ecuestres siguen siendo hoy en día un tipo de terapia muy novedosa, que aportan un punto de vista diferente. En ningún caso pretenden reemplazar a las terapias convencionales, sino que deben de combinarse con éstas.

La motivación que suscitan los animales es lo que explica en un primer momento la efectividad del tratamiento con caballos. El caballo funciona como catalizador y acelera un proceso que de otra forma habría sido más lento y complicado, por tanto, los pacientes tienen una evolución más rápida de lo que cabría esperar, siendo más sencillo conseguir los objetivos terapéuticos, incluso en los casos de pacientes más resistentes.

Desde el punto de vista emocional, el caballo es terapéutico porque transmite afectividad, es cariñoso y se deja cuidar sin que exista la necesidad de comunicarse verbalmente con él (Jiménez Hortwiz). Es el nexo entre el paciente y el terapeuta y es a través de su interacción como facilita el aprendizaje, la comunicación y la recuperación de las personas, con el objetivo de generalizar los resultados a todas las áreas de su vida.

Bibliografía

  • Máster en Terapias Ecuestres curso 2011-2012 , Universidad Pablo de Olavide, Sevilla.
  • Gross Naschert, Edith. “Equinoterapia: La rehabilitación por medio del caballo”. Ed. Trillas 2006
  • Goirigolzarri, Isabel. “Equitación Terapéutica (EQT)”. Ed. Lettera 2009
Sobre Ana Vargas. Ana Vargas es licenciada en Psicología por la Universidad Pontificia de Comillas. Neuropsicóloga Infantil por la Universidad Complutense de Madrid y Experta en terapia de Conducta Infanto-Juvenil por Grupo Luria Madrid. Lleva más de 15 años vinculada al mundo del caballo y la equitación, a través de la Psicoterapia Asistida con Caballos. Actualmente trabaja en ÉQUMA Terapias Ecuestres como neuropsicóloga.
Cómo citar: Ana Vargas (2014). La terapia asistida con caballos. Cuadernos de Psicomotricidad, 47, pp. 26–31. Luzaro.
¿Te interesa la formación en psicomotricidad?
Descubre los cursos de Luzaro. Ver formación