La adopción. Adoptar. Las niñas y niños adoptados. Es una cuestión que tiene mucha presencia en la sociedad actual y, de manera especial en el campo educativo y terapéutico.
Como todos los temas que están “de moda”, ello tiene su lado positivo y sus peligros. Como positivo el que se le dedique atención y se creen recursos para estudiar el tema, conocerlo y comprenderlo mejor, de forma que se vayan dando respuestas más ajustadas a las necesidades de esta situación. Como peligros el escuchar y/o leer demasiadas opiniones, creencias, prejuicios, etc. de manera que, en lugar de ayudar y dar seguridad, puede crearse confusión y muchas dudas en las personas adoptantes. Esperemos que nuestra contribución sirva para sostener y acompañar, y no para confundir.
En un principio no era nuestra intención publicar un número monográfico sobre la adopción, pero, de una forma natural, hemos ido consiguiendo entrevistas y artículos de profesionales de gran experiencia en el tema, lo que nos ha ofrecido la oportunidad de dedicar especial atención a un tema importante y denso.
Cuando hablamos de adoptar tenemos que comenzar por pensar en la diversidad de motivos existentes a la hora de llegar a esta decisión. De alguna manera también podríamos decirlo en cuanto a la decisión de tener descendencia biológica, pero en el caso de la adopción nos encontramos con todo un proceso burocrático, y un gran número de elecciones previas a realizar: cuestiones como elegir de qué nacionalidad o raza sea la criatura, de qué edad, sano o quizás con alguna enfermedad, etc. etc.
Una decisión compleja, que exige una gran toma de conciencia por parte de las personas adoptantes con respecto al paso que van a dar y lo que puede suponer en sus vidas.
La adopción no es un problema, podríamos decir que puede ser el principio de la solución para muchas niñas y niños. Pero lo que sí sabemos es que toda personita que llega a la situación de ser adoptada es porque, como mínimo, ha sufrido la pérdida o el abandono por parte del entorno que debía cuidarle. Y sabemos que tiene una historia detrás, con más o menos dificultades, que ha modulado su forma de ser y estar en el mundo, su manera de relacionarse y de reaccionar ante el entorno. Por supuesto, la edad de adopción va a ser un factor también de gran importancia, en cuanto a la profundidad de los efectos de la historia vivida sobre el infante y su estructura personal.
Todo ello supone que la adopción pueda ser una vivencia muy compleja, con necesidad de mucha fortaleza y generosidad por parte de la familia que adopta, no debiendo esperar que quien ha sido adoptado devuelva todo lo que se le da con premura y diligencia.
Para terminar, pensemos en una imagen: una niña o un niño que ha perdido su entorno familiar, que está en una institución en la que está más o menos cuidado. Un día unas personas muy agradables le llevan a otro lugar, quizás con otra cultura, otro idioma, otra raza…En este lugar son muy amables pero enseguida esas personas le llevan a otro lugar (escuela infantil) en donde hay muchas niñas y niños, suceden muchas cosas, y esas personas tan amables no están (¿también desaparecerán?). Y podríamos seguir dando imágenes de todo lo que vive un infante adoptado y a la velocidad que lo va a tener que vivir. Acompañar sin prisas pero con atención este proceso vital es básico para la seguridad y el desarrollo de las personas adoptadas.
Para ayudar un poco en todo esto, os ofrecemos unas interesantes aportaciones de profesionales que se han preocupado en escuchar y tratar de comprender este proceso. No se trata de preocupar, sino de responsabilizar, de forma que la adopción no desborde a quienes la viven, sirviendo para enriquecer sus vidas y la de todos los que les rodeamos.
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