El Dispositivo Institucional Mendel

Nº 43 · Mayo de 2012 · pp. 30–32

Resumen. Relata la vivencia de una exalumna con el Dispositivo Institucional Mendel durante su formación. Lo describe como proceso democrático y de aprendizaje emocional, con un intermediario entre alumnado y formadores, y lo considera aplicable a otras instituciones como la escuela.

¿Qué es el Dispositivo Institucional Mendel? ¿Qué es el DIM?

Es una pregunta que a menudo me he planteado durante mis dos años de formación. ¿Es algo más que un dispositivo, que una técnica para promover el entendimiento, la comunicación entre formadores y estudiantes? ¿Tiene algo que ver con la Formación Psicomotriz? ¿Tiene algo que ver con mi formación y desarrollo de madurez personal?

Es un proceso democrático

Es un dispositivo que permite la comunicación entre dos colectivos relacionados jerárquicamente: los formadores y los estudiantes.

Es una dinámica democrática de trabajo grupal entre iguales e inter-jerárquica. Conciencia individual y conciencia colectiva. Permite que haya permeabilidad, flexibilidad; es como un gran grupo familiar con estructura y jerarquía, pero con voluntad democrática.

Es una comunicación indirecta con el profesorado a través de un intermediario que garantiza una comunicación constructiva, es muy importante el papel de este tercero. El rol del intermediario, el tiempo de respuestas, la reflexión en la distancia y la palabra escrita, son factores que garantizan y posibilitan establecer una mejor escucha empática.

Es un aprendizaje emocional

Es fácil expresar el descontento, la queja, rebelarte ante las frustraciones, dar rienda suelta a todos tus fantasmas y ansiedades; lo difícil es poder elaborar toda esa subjetividad, todas esas emociones, de forma racional. Esto implica un aprendizaje hacia la madurez individual y social.

La verdad es que poder hablar libremente, sin la presencia de la autoridad (sin que nos escuchen) permite expresar tanto el malestar como el contento, plantear problemas, propuestas y críticas sin miedos ni culpabilidades.

Es bien difícil expresar críticas, desacuerdos sin dañar al otro. El dispositivo proporciona la posibilidad de desahogarte en el grupo de iguales, de rebelarte contra el de arriba, incluso contra el intermediario, y también te ofrece la posibilidad de elaborar los malestares, las sugerencias, las propuestas, los acuerdos y transmitirlo de tal forma, que el otro lo pueda escuchar sin que se le desaten las defensas, con respeto y de una forma constructiva. Es algo así como objetivar las emociones y saber comunicarlas empáticamente.

Destaco la importancia de la devolución de los formadores como garante de escucha de nuestro colectivo, los aprendices. Esto produce un sentimiento de confianza y de pertenencia. Es el derecho reconocido a tener una respuesta ante una serie de vivencias y emociones generadas a lo largo de la relación con nuestros formadores. Esto permite generar un ajuste entre formadores y estudiantes, abriendo una posibilidad de cambio, presente o futuro.

Es colectividad frente a individualismo, individuo y grupo

Conciencia de grupo y conciencia de individuo; se refleja lo que yo siento, se refleja lo que siente el grupo, me reflejo yo con, y en el grupo.

Es un dispositivo que me ha permitido reflexionar de forma “constante” sobre mi propia práctica, tanto individual como grupalmente. Es como reapropiarte colectivamente de la responsabilidad de tus propios actos, de tu subjetividad y poder objetivarla, racionalizarla, a través de un diálogo constructivo en el grupo de iguales. Es una reflexión colectiva del propio quehacer; es un aprendizaje de trabajo cooperativo con los iguales.

Es un intercambio de puntos de vista complementarios, que enriquece, completa y desarrolla el proceso tanto individual como colectivo. Lo que aporta cada uno es importante y necesario para el grupo y viceversa. Requiere reflexión personal, reflexión grupal y casi siempre cierto consenso grupal.

Es un espacio que te permite pensarte a ti mismo, y pensar con y en los demás, implica escucha activa, escucha empática y capacidad de síntesis.

Es autonomía y desarrollo de la identidad personal y profesional

Lo difícil es apropiarse de la responsabilidad de tus propios actos, de tus sentimientos, emociones y deseos, y por consecuencia de tu propio proceso de formación, sin delegar en el otro, en el que “manda” o en el que “sabe más.

Es costoso y es incómodo porque precisa de un hacerte dueño de tu propio proceso de una forma responsable y tomar consciencia de que puedes transformar la realidad a partir de tus acciones y decisiones.

Es una dinámica costosa, el camino hacia la autonomía siempre cuesta esfuerzo, ya que exige que seas activo y no simple receptor; exige reflexionar sobre tu proceso y comprometerte activamente con él; reflexionar sobre la oferta, sobre tu rol y el rol del otro, ponerte en su lugar, mantener una postura crítica, no asumir todo lo que te dan, no depositar la iniciativa en el otro, no hacer dejadez de tu propio proceso en manos del otro, saber acoger las diferencias y poder vivir las frustraciones.

Es coherente con la formación psicomotriz

La práctica psicomotriz tiene un marco concreto. El DIM es un marco de discusión con pautas y con normas.

La práctica psicomotriz en ayuda exige autonomía, iniciativa, escucha activa, empatía, trabajo personal, trabajo colectivo y distancia emocional, pensarse (¿qué me ocurre a mí en el intercambio con el otro?) y pensarle (¿qué le ocurre a él en el intercambio conmigo?). El DIM y su dinámica requieren prácticamente lo mismo.

Es un dispositivo necesario en cualquier institución que quiera ser democrática

Es interesante como método e imprescindible para trabajar en cualquier colectivo, sobre todo en la escuela para promover la convivencia positiva y el sentimiento de pertenencia.

El tener un agente externo, un intermediario entre la jerarquía y la base, entre la base y la jerarquía, limaría muchas asperezas y sacaría a los diversos colectivos de situaciones anquilosadas y enfrentadas.

El saber explicitar los pensamientos, deseos y criticas sin herir, sin agresividad, desde el respeto y la responsabilidad, escuchar de verdad al otro y ponerse en su lugar, conocer la realidad y la capacidad de intervenir en ella siendo responsables de nuestros actos, el ser reconocidos como individuos con identidad personal y profesional, abriría el camino hacia una escuela más democrática, donde cada uno de nosotros seríamos sujetos de nuestro propio proceso y sujetos sociales comprometidos con el presente y futuro de la educación.

Sobre Arantza Iruretagoyena. Psicomotricista, psicopedagoga y maestra.
Cómo citar: Arantza Iruretagoyena (2012). El Dispositivo Institucional Mendel. Cuadernos de Psicomotricidad, 43, pp. 30–32. Luzaro.
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