El niño autista: enfoque psicomotor y sensorial

Nº 39 · Junio de 2010 · pp. 7–15

Resumen. Presenta el seguimiento psicomotor individual de un niño autista en un centro de día a lo largo de varias sesiones. Subraya el papel de los juegos corporales y las vivencias sensoriales —contactos, presiones, envolturas— para construir el sentimiento de unidad y la envoltura corporal.

Introducción

Esta presentación de la ayuda psicomotriz individual realizada con un niño autista es una tentativa personal de situar al niño en su evolución y dar sentido a algunos comportamientos, posturas, actitudes corporales y utilizaciones de objetos frecuentemente encontrados en nuestra clínica con los niños autistas.

Presentación del niño

El niño tiene casi 5 años cuando entra en nuestro centro de día. Su seguimiento estará garantizado en el marco de un grupo de vida. Frecuentará distintos talleres que cubrirán los campos corporales, expresivos, cognitivos y sociales.

En su último año de tratamiento, frecuentará la escuela durante algunas horas por semana, y se beneficiará también de un seguimiento individual en logopedia.

El equipo de terapia familiar se entrevistará regularmente con los padres.

Algunos datos de la anamnesis

El niño se habría desarrollado normalmente hasta los 15 meses, luego presenta una regresión y pierde las pocas palabras que decía; es el último de tres hermanos.

Los padres explican que en la escuela a la que ha acudido (1er año de parvulario) estuvo bien atendido: se ha socializado, se ha abierto a la relación, ha aprendido a defender sus objetos, se opone cuando un adulto quiere imponerle su voluntad y es capaz de imitar algunos comportamientos y puede repetir algunas melodías.

Le gusta encontrar un contacto cercano cuando tiene que consolarse; puede llorar cuando no ve a nadie cerca; pide atención por parte del adulto, puede correr rápidamente pero no se pone en peligro.

Come bien y de todo; duerme toda la noche pero se mantiene despierto mientras los adultos están levantados. Es fuerte, lleno de energía y siempre en movimiento.

Pretende controlar al adulto, se mete los objetos en la boca y puede morder o arañar ante la frustración.

Los exámenes médicos realizados no destacan nada orgánico, ni problemas al nivel ORL (oído). El diagnóstico de autismo infantil con hiperactividad se propone antes de su entrada en el centro, con un problema asociado de retraso mental medio.

El objetivo de la ayuda psicomotriz individual

Contempla un trabajo de estructuración psíquica y de construcción de la identidad, a través del consiguiente acercamiento corporal, favoreciendo la distensión y el establecimiento de una envoltura corporal más unificada y diferenciada.

El seguimiento comienza en enero de 2005, a razón de dos sesiones de una hora por semana. La técnica utilizada es la práctica psicomotriz Aucouturier en su vertiente de ayuda individual.

Nuestra acción se basa en unos principios básicos, que son importantes de recordar:

  • La evolución del niño se considera dentro de un conjunto de relaciones emocionales, no es un ser aislado.
  • Nuestra acción se centra en una dinámica de maduración psicológica inseparable de una dinámica de placer. El psicomotricista se implica profundamente, se compromete con el niño autista en un diálogo tónico-emocional donde todo son matices: una posición, una mirada, una sonrisa, una inmovilidad, un gesto; es la autenticidad que es experimentada por el niño y el psicomotricista debe tener confianza en su espontaneidad, de ahí la cuestión de su formación.
  • Esta ayuda al niño es inseparable de un dispositivo espacial y temporal que facilita el desarrollo de la función simbólica de reaseguración que es la permanencia.
  • La acogida, la escucha, la disponibilidad son conceptos vivenciados de nuestra filosofía. Creemos en el proceso del niño, en su singularidad y nos negamos a fijar a priori los límites de sus potencialidades.
  • En el marco de esta actividad, el niño utiliza libremente el material, material que puede encontrar en cada sesión.

Este niño demostrará iniciativas asombrosas en la utilización del material, y en la búsqueda de algunos objetos. Cada sesión presentará algunas repeticiones pero veremos también aparecer novedades, novedades que serán conservadas y elaboradas por el niño.

Desarrollo del seguimiento psicomotor

Al principio del seguimiento el niño se muestra agitado, en un movimiento incesante, pasando de una cosa a otra, mostrando una necesidad incontrolable de volver a tirarse contra los cojines puestos en posición vertical para luego dejarse caer; progresivamente va a solicitar ser llevado y situado en las colchonetas. Este interés va a impulsarle a construir conmigo esta estructura vertical que progresivamente construirá solo, pero siempre para ser levantado y llevado.

Está en la búsqueda de apoyos, como si tuviera que encontrar el suelo, es decir, una base sólida. Investirá rápidamente la funda de un colchón para introducirse, cubrirse completamente y asomar la cabeza, como en un juego de “cucú” pero sin mirada de intercambio conmigo; aparece una necesidad de envoltura, de continente.

La mirada está, por así decirlo, ausente, a veces mira de lado; cuando el niño está cercano a mí, cara a cara, su mirada se disocia.

Manifiesta poco interés por los objetos pequeños.

Se muestra tenso, crispado, viviendo mal las frustraciones sobre todo en los finales de sesión donde pretende morderme o arañarme la mano o el brazo.

Después de una decena de sesiones, manifiesta su placer de venir y puede llorar con grandes lágrimas al final de la sesión, mostrándome todo su desamparo cuando dejamos la sala, pero se puede dejar consolar.

Con el fin de sostener al niño en este paso difícil, se pensó un ritual: consiste en entregarle después de cada sesión una tarjeta de cita, hecha a su nombre con la fecha de su próxima sesión. Esta tarjeta le es entregada y puesta a la vista en su aula, para permitirle gestionar mejor la separación.

Voy a hablaros de unos extractos de 7 sesiones que abarcan el período de intervención, es decir, de enero de 2005 a julio de 2007. He elegido los extractos que me parece que mejor ilustran la intervención psicomotriz con este niño, tal como la concebimos en el marco de la práctica psicomotriz Aucouturier.

1ª sesión, después de dos meses de intervención, en marzo de 2005

1ª secuencia

  • El interés del niño se desplaza hacia las colchonetas colocadas en horizontal en que entra, sale, separa… y a veces reúne dos a dos.
  • Pasa de una cosa a otra con rapidez, yo pretendo ajustarme a su ritmo y ofrecerle estructuras, donde pueda experimentar continentes; reconstruyo intentando reunificarle y ajustarme a él.
  • Yo podría hacer el vínculo con el concepto de la “Sintonía Emocional” de Stern donde la emoción se comparte entre la madre y el niño, pero aquí esta sintonía no está aún establecida y hay que construirla en común.

Mi preocupación es intentar reunificarle: ¿“Cómo voy a encontrar a este niño?”

2ª secuencia

  • Se coloca de espalda a la pared y busca mi mano.
  • Sin mirada hacia mí
  • Entra en la funda

Yo respondo a su petición de acercamiento, así como a los empujes de los pies y rodillas a partir de la envoltura. Son los primeros intercambios en una proximidad.

3ª secuencia

  • El niño construye conmigo una torre vertical, luego otra torre solo con los cilindros.
  • Trata de hacer caer la torre de cojines intentando que caigan sobre él.

En el suelo le hago presiones en la totalidad del cuerpo para hacerle vivir sus propios límites corporales.

4ª secuencia

  • Corto, toma apoyo de las manos sobre la colchoneta y sobre la hilera de cojines.
  • Entra en el túnel horizontal; una parte de sus piernas y sus pies permanecen fuera.

Le propongo un continente, acepta y entra en el túnel.

Le toco en la planta de los pies.

5ª secuencia

  • Entra en las colchonetas.
  • Yo completo la construcción.
  • Se deja caer.

Yo le acompaño en su caída sosteniendo las colchonetas y ofreciéndole un contacto de la mano en la cabeza.

2ª sesión, en torno a julio de 2005

1ª secuencia

  • Primeras sonrisas dirigidas.
  • Contenido en la tela, saca la cabeza, sonríe, se cubre y se levanta.
  • Pretende morderme la cara en las primeras aproximaciones.
  • La mirada comienza a fijarse.

En los juegos compartidos con la funda mantengo el contacto a partir de sus pies.

2ª secuencia

  • Toma la iniciativa de ir a buscar un balón hinchable, balón que inviste desde hace algunas sesiones, y a continuación va a colocarse en el ángulo de una pared; observa la pared, la toca con el balón y lo repite varias veces para permanecer un momento inmóvil de espalda a la pared.

3ª secuencia

  • En el suelo boca abajo cuando su espalda entra en contacto con la colchoneta, su tonicidad cambia.

Comienza a moverse más lentamente.

  • Va a vivir una experiencia corporal propioceptiva a partir de rodar y del contacto y apoyo sobre el suelo.

Parece reapropiarse de sus sensaciones.

4ª secuencia

  • En la hamaca, viene al contacto y permanece un momento con su espalda contra mí.

Parece por primera vez vivir una experiencia de continencia a partir de mi cuerpo sin la introducción de un intermediario.

5ª secuencia

  • Va a buscar las formas que se encajan, vacía la caja, vuelve a cerrar la tapa.
  • Separa todas las piezas y las retiene entre sus piernas.

Yo reúno lo que dispersa.

  • Dispersa todo de nuevo, y reúne las dos partes de un pequeño barril amarillo, luego las dos partes de un pequeño barril azul.

6ª secuencia

  • Con un medio barril en cada mano, se desplaza; los reúne, deposita el barril verticalmente sobre el suelo y toma los dos aros que se encuentran al suelo.
  • Coloca sus rodillas y su cabeza dentro por dos veces, luego coloca su cabeza y sus pies.
  • Va a reencontrar el eje vertical, va al ángulo de la pared y se coloca frente él tocando la línea del ángulo con la barbilla.

Parece encontrar una experiencia de continente a partir del aro.

Permanezco en contacto con él mediante con mi mirada.

3ª sesión, octubre de 2005

1ª secuencia

  • El niño encuentra el placer de saltar en altura siendo sostenido; placer compartido juntos.
  • Sube al marco de la ventana y toca con las dos manos el techo.

Parece que busca vivir una experiencia de verticalidad.

2ª secuencia

  • En la posición acostada, aparecen momentos de proximidad con intercambios alegres y distendidos.

Son para mí momentos de intercambio y comunicación.

4ª sesión, marzo de 2006

1ª secuencia

  • Permanece un momento sostenido en mis brazos.

¿Parece encontrar un contacto con el cuerpo, que lo calma, que parece conocer y reencuentra?

  • Al volver sobre la colchoneta parece que se lleva un breve momento el pulgar a la boca.

2ª secuencia

  • Rodarlo sobre la colchoneta

Emisión de ruidos con la boca guardando al mismo tiempo el contacto con sus pies.

Todo ello tumbado.

3ª secuencia

  • Toma la iniciativa de colocarse en la hamaca, le ayudo a hacerlo.
  • Se instala solo, se balancea.

Yo mantengo el contacto por el intercambio sonoro y la mirada alejándome al mismo tiempo un poco.

  • Se coloca transversalmente en la hamaca, cabeza y piernas fuera de la envoltura-hamaca.

Lo recoloco para que se sienta mejor contenido y me alejo.

  • Permanece un momento solo balanceándose.

Permanezco en contacto con él por la mirada.

5ª sesión, julio de 2006

1ª secuencia

  • Monta sobre el banco colocado en altura, con mi ayuda.
  • Deja caer una pequeña pelota como para percibir la profundidad
  • Luego, salto “a dos”.

2ª secuencia

  • Va a trepar de nuevo y a saltar solo.
  • A continuación va a deslizarse bajo la manta, y saca sus piernas.

Yo le reunifico en silencio.

  • Intercambios de placer compartidos vinculados al placer de reencontrarse.

6ª sesión, octubre de 2006

1ª secuencia

  • Permanezco más a distancia, es él quien se acerca y se aleja de mí.
  • Lo mismo con el túnel… aproximación, luego alejamiento.

La diferenciación parece instalarse.

2ª secuencia

  • Aparecen los transvases de pelotas donde sigo estando a distancia, permaneciendo al mismo tiempo en contacto por la mirada y las palabras.
  • Le devuelvo todas las pelotas cuando vuelca el cubo sobre su cabeza.
  • Recogemos las pelotas juntos.

Está tranquilo y reanuda su actividad de transvases.

  • Pone el cubo sobre su cabeza… viene hacia mí.

Parece que quiere que nuestras dos cabezas estén en un único cubo.

  • Luego se aleja y sigue el transvase de las pelotas de un cubo al otro.

7ª sesión

1ª secuencia

  • En la funda, sigue buscando siempre las presiones sobre el cuerpo.

Las presiones comienzan a poder hacerse directamente sobre el cuerpo.

  • La mirada es viva, chispeante y directa, el placer está presente.

Al final de la sesión le presento dos libros sensoriales, fieltros y papel para dibujar, luego se firmará su tarjeta de cita.

Conclusiones

Los juegos corporales vividos en una relación de intercambios, en una relación de placer compartido, son para nosotros los psicomotricistas una estrategia fundamental para constitución de un sentimiento de unidad sí.

Desarrollar este sentimiento de unidad puede permitir al niño hacer frente a las angustias de caída o de no límite cuando éstas le invaden, y puede permitirle ser más sólido cuando se siente amenazado por la angustia.

Habéis podido ver que este camino es largo, que el niño tiene necesidad que guardar un determinado tipo de reaseguración, que es necesario no dejarse desalentar por las repeticiones ya que este rodeo por el cuerpo ayuda al niño a estructurarse psíquicamente..

Lo que nos permite guiar nuestro enfoque psicomotor, es encontrar cómo permitir al niño poder entrar en contacto con el otro.

¿Qué proponerle para acceder a una formación de la envoltura sin encerrarse ni encerrarlo?

Cuando los niños autistas se atan a un único elemento sensorial, están con la falta de un continente; es necesario entonces volver de nuevo de manera sensorial a la envoltura del cuerpo, a la piel, que supone la localización de un límite, por medio de sensaciones corporales como los contactos, las presiones, los estiramientos, el peso, el calor y por manipulaciones, masajes y envolturas, experiencias que deben vivirse en una relación emocional intensa con el terapeuta.

El día en que este niño pueda expresar sus emociones, saldrá de su aislamiento (B. Aucouturier. El método Aucouturier ED. El Bouck 200).

Sobre Annette Bauer. Annette Bauer es terapeuta en psicomotricidad y formadora de la Asefop en la Escuela Belga de Práctica Psicomotriz.
Cómo citar: Annette Bauer (2010). El niño autista: enfoque psicomotor y sensorial. Cuadernos de Psicomotricidad, 39, pp. 7–15. Luzaro.
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