Es importante comprender que el primer apoyo, es el apoyo del bebé sobre el cuerpo de sus padres. Es decir, un sostén tónico y afectivo que le permite sentirse bien sostenido, bien equilibrado, evitando además, de esta manera, vivir la angustia arcaica de caer en el vacío.
De allí la importancia de la calidad de este sostén, que es una calidad de envoltura ofrecida por los padres.
La condición para tener buenos apoyos futuros es haber vivido un buen sostén en el origen, es decir, haber vivido una buena envoltura tónica, afectiva y de placer para evitar la angustia de caída.
La calidad de los apoyos y la calidad del equilibrio futuro están pues, en función de este sostén originario. Si el niño ha vivido un buen sostenimiento y ha sido estimulado sin exceso en su proceso de descubrir la verticalidad, podrá desarrollar armoniosamente esos apoyos para llegar a la posición de pie.
Un niño que sea estimulado excesivamente a estar de pie, corre el riesgo de no tener seguridad en el equilibrio porque la posición de pie es el resultado de un encadenamiento de diferentes apoyos y la reducción de la superficie de sustentación de éstos progresivamente. Se va reduciendo el polígono de sostenimiento para llegar a la posición de pie y es absolutamente indispensable dejarlo descubrir los diferentes apoyos que corresponden además a esquemas motores para poder ponerse de pie.
La conquista de la posición de pie es una maravilla de encadenamiento motor que le permite reducir poco a poco el polígono de sostenimiento.
Existen dos fuerzas que se oponen en este proceso: por un lado la fuerza de quedarse en el suelo para estar en seguridad y por otro lado la fuerza antigravedad de empujar hacia arriba para elevarse a la posición de pie. Más tengo los apoyos, más estoy en el suelo estable, más tengo la posibilidad de elevarme en seguridad, de allí la importancia de los apoyos.
La seguridad de los apoyos favorece la seguridad afectiva, es decir, las emociones que están relacionadas al placer, ligadas a ese deseo de crecer y de convertirse en bípedo como un adulto.
Es necesario pues, dejarlo descubrir por sí mismo las diferentes posiciones y que descubra este esquema motor: el primero es el de estar de espaldas y pasar al costado, lo repite varias veces y se pone en equilibrio de costado. Tenemos un esquema sobre la espalda, sobre el costado, que se enriquecen numerosas veces. Cuando hay una representación suficiente, que no es consciente, está en el orden de una memoria motora, se apoya boca abajo y se repite otra vez este nuevo esquema motor. Después el niño va a hacer el esfuerzo de movilizarse sobre el vientre para estirar brazos y piernas. Esto es un nuevo esquema que le va a permitir doblar sus piernas y percibir que puede apoyarse en las manos, nuevo esquema y repite este movimiento hasta que lo integre y es a partir de que él integra esta memorización que puede hacer una nueva conquista, enderezar la columna vertebral, liberar las manos y sentarse.
Para adquirir la posición sentada sin dificultad, hay que dejarlo libre.
Las posturas y los esquemas continúan. Teniendo las manos libres las utiliza para agarrarse y comienza a levantarse y a bajarse para llegar a permanecer de pie agarrado. Y es importante percibir el momento de cuando está agarrado de pie, pues allí es una unidad muy tónica de placer como diciendo: “yo soy, yo existo como ustedes, de pie”. Este es un momento muy excepcional para los padres, es la prueba que entra en los humanos y todavía más cuando habla.
Entonces si el niño es desequilibrado en sus experiencias de pie, al haber integrado este encadenamiento motor, tiene la posibilidad de encontrar en él una postura que lo asegure. Puede agarrarse si se va a caer y reencontrar la seguridad en una postura anterior. El centro de gravedad se baja y el polígono de sustentación se alarga y encuentra la seguridad afectiva.
De una emoción de miedo, encuentra una emoción de placer a través de volver a una postura anterior.
La capacidad de reajuste tónico-postural ligado al desequilibrio son pruebas de maduración psicológica porque es la prueba de que el niño puede memorizar en su cuerpo posturas de seguridad.
La simetría se construye simultáneamente a esta experiencia tónico-postural que permite pasar a jugar con sus apoyos estando agarrado. Pone un pie, y levanta el otro, repite la experiencia del otro lado, y experimente sobre un solo pie y el otro. Va memorizando sensaciones de simetría y esto se refuerza más con la percepción simétrica de su cuerpo en los espejos, simetría del cuerpo del otro y de sí mismo.
Insisto en la experiencia de placer que va a vivir en las experiencias de desequilibrio y equilibrio para esta conquista de la simetría.
El niño adquiere representaciones de sí que son representaciones posturales y que nacen de esta experiencia fundamental del deseo de ponerse de pie. Son representaciones ligadas a la experiencia del cuerpo. No son representaciones conscientes, se pudiera hablar de esquema corporal inconsciente.
En la práctica educativa es importante dejar al niño descubrir la posición de pie y de variar todos los apoyos posibles, de allí la importancia de las colchonetas para favorecer todo ese desequilibrio y que lo viva en seguridad.
La posición de pie no se enseña, el niño aprende sólo con la condición que le demos las mejores condiciones para llegar allí, de allí la importancia del trabajo en las guarderías.
En esta representación de las posturas podemos imaginar que el niño tiene una representación que está relacionada con la intensidad de sus apoyos. Es en función de sus sensaciones de apoyo que ha creado esta representación. Es en la relación con el suelo que él representa. Podemos imaginar como él puede representar su cuerpo a partir de los apoyos. Podríamos imaginar que la representación es como algo muy grande en la base que va como una pirámide.
Con los niños en dificultad para ponerse en la posición de pie, la única solución para ayudarlos es hacerlos partir del suelo sobre la espalda. Incluso un niño con parálisis cerebral, alguien con problemas de equilibrio, en posición de pie frágil, la única solución es el suelo y llevar al niño al placer de descubrir y volver a descubrir el suelo, porque es el punto de partida de la seguridad. Es necesario rehacer con el niño una dinámica de placer, para desarrollar sus representaciones posturales, única condición para conseguir la posición de equilibrio estable.
Hay padres que quieren que los niños se sienten lo antes posible, es el problema de su angustia. Hay una angustia enorme al observar la lentitud del desarrollo de la posición de pie y del lenguaje. Ellos van a poner al niño cojines para la posición de sentado. El niño no tiene esquema posturales, está sentado, calzado con los cojines y no tiene adquirida esta postura, cae para atrás, para un lado, porque no tiene maduración, entonces va a utilizar los músculos de la vida de relación, musculatura superficial de los brazos que envuelve y va a crearse tensiones en su cuerpo con una musculatura que no permite el reequilibrio, más tarde tendremos un niño hipertónico que tendrá miedo a la hora de desequilibrarse.
Un bebé que cae de costado, vive la angustia de caída y la caída hacía atrás es peor porque está ligada a la muerte, porque mientras que la caída hacía delante tiene apoyos, nada apoya la caída hacía atrás.
Levantar al bebé por los dos brazos para sentarse es crear un falso esquema motor de levantarse, el niño se dobla en dos, se apoya sobre un codo y mete la pierna sobre el costado y se pone de pie. Si dejamos al niño descubrir libremente la posición de pie en seguridad, todos los niños pasarán por las mismas posturas. Cuando nos dicen: “sí, mi bebé no gateó, se quiso parar de una vez” allí podemos pensar que el niño fue precipitado.
Es importante la calidad del medio pues está completamente en relación con el mundo afectivo. Si modificamos el medio, modificamos su tono, su emoción, su placer.
Hasta la edad de 6 años, el niño tiene una referencia del espacio muy corporal, hasta la descentración. Todo lo que descubre de sus conceptos de cerca, abajo, suave, lo descubre porque tiene una relación muy estrecha con el espacio, porque no hay una separación suficiente entre él y el mundo externo. Él crea los objetos como él los vive, es decir, como él los toca, los siente. Por ejemplo un aro de plástico, para él es otra cosa, es algo que puede morder, que es frío. No tiene nada que ver con el concepto que tenemos nosotros.
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