Editorial

Nº 32 · Diciembre de 2006 · p. 6

Resumen. Dos autores del número citan el mismo proverbio africano, «para educar a un niño hace falta una tribu entera». El editorial se pregunta por la relación entre individuo y sociedad y recuerda la importancia de los tres primeros años de vida.

Es curioso que en este número de la revista dos autores hayan coincidido en citar un proverbio africano: “para educar a un niño hace falta una tribu entera, todo un pueblo”. Es curioso que, cada vez más, se hable de la necesidad de que todos y cada uno de los miembros de la sociedad tomemos responsabilidad en el desarrollo de ésta. Se habla de la necesidad de la participación, todo se organiza con sistemas que posibiliten que las personas (“el público”) tomen parte de alguna manera en lo que se está realizando. Una y otra vez se nos insiste sobre la importancia del individuo, su creatividad, su capacidad de decisión, de elección, sus derechos, sus responsabilidades, su posibilidad de llegar a ser aquello que desee.

Individuo… sociedad. ¿Individuo contra sociedad? ¿Individuo en sociedad? Hace falta todo un pueblo para educar a un niño… el encuentro de la casa, la calle y el aula.

Hay algo en este discurso que exige de una fina lectura, de una cuidada reflexión: ¿es lo mismo ser individuo, conquistar la individualidad, y ser individualista? ¿Es posible defender las ideas propias, los deseos propios y convivir con las ideas y deseos de los demás?

¿Y cuáles son esas ideas propias, de dónde vienen, de dónde proceden los deseos? Pertenecemos a familias, a sistemas familiares, en los que hay huellas, marcas inconscientes del entramado emocional familiar. Pertenecemos a sociedades, países, culturas……una historia.

Una historia, una continuidad. Una base sobre la que tratar de ponerse de pie. La construcción de unos buenos apoyos. “Ponerse de pie” , no “que te pongan de pie”. Los apoyos propios. Haber sido sostenido, para sostenerse y poder sostener. Una comunidad educativa, que construye buenos apoyos, desde donde cada uno poder iniciar el camino de la autonomía. Algo que se inicia en los primeros momentos de la vida.

Los primeros 36 meses de vida es cuando se construye poderosamente el “estilo afectivo” de una persona (que condicionará la estructura psicológica de la autonomía), nos dice José Antonio Marina en su artículo, y aquél depende de la seguridad que los padres aporten o no al niño en esta época.

Los tres primeros años de vida. Nuestro “famoso” 0-3” de la educación infantil: habría mucho que hablar de la educación en esta etapa. Y el “maltrato” que viene sufriendo por parte de nuestra sociedad, nuestra comunidad “educativa”. Lo dejaremos para la próxima editorial.

Cómo citar: Cuadernos de Psicomotricidad (2006). Editorial. Cuadernos de Psicomotricidad, 32, p. 6. Luzaro.
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