{"id":7827,"date":"2006-06-01T10:07:00","date_gmt":"2006-06-01T09:07:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/el-sueno-de-anthropos\/"},"modified":"2026-10-31T09:23:36","modified_gmt":"2026-10-31T08:23:36","slug":"el-sueno-de-anthropos","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/el-sueno-de-anthropos\/","title":{"rendered":"El sue\u00f1o de Anthropos"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 31 \u00b7 Junio de 2006 \u00b7 pp. 38\u201339<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Texto literario en prosa po\u00e9tica, con un ep\u00edgrafe de Vicente Aleixandre, dirigido a Anthropos, el ser humano, entre la muerte (Thanatos) y el amor (Eros), la esperanza y el silencio. Termina con la imagen de un sue\u00f1o que nace y de lo que nunca muere.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<blockquote><p>S\u00ed, una flor quiere a veces ser un brazo potente<br \/>Pero nunca ver\u00e9is que un \u00e1rbol quiera ser otra cosa<br \/>Un coraz\u00f3n de un hombre a veces resuena golpeando<br \/>Pero un \u00e1rbol es sabio y plantado domina.<\/p><\/blockquote>\n<blockquote><p>Vicente Aleixandre<\/p><\/blockquote>\n<p>Llegaron de lejos y miraban m\u00e1s all\u00e1. Anthropos estaba disponible, para s\u00ed mismo y para sus semejantes.<\/p>\n<p>Hab\u00eda una mar, una luna. Hab\u00eda p\u00e1jaros de sue\u00f1os, aguas verdes que Her\u00e1clito quiso mostrar en perpetuo movimiento.<\/p>\n<p>Pero ah\u00ed no existe Anthropos. El \u00e1rbol cede, no combate. \u00c9l est\u00e1 muy lejos, no quiere dejarse ver. \u00bfHa perdido? \u00bfO s\u00f3lo espera pacientemente, mientras Thanatos cree derrotar a Eros sin problemas? \u00bfPor qu\u00e9 no se mueve Anthropos? \u00bfPor qu\u00e9 rechinan sus dientes de fr\u00edo? \u00bfO es ira impregnada de tristeza?<\/p>\n<p>Parece que todo vuela sin t\u00e9rminos camino del Oriente. Transido de misterios all\u00ed donde no hay p\u00e1jaros pero ruedan silencios. El no quiere, no, no quiere renunciar a tragar ese polvo, esa tierra aterida, el sue\u00f1o mordido.<\/p>\n<p>Amar es s\u00f3lo olvidar la vida, cerrando los ojos, abriendo la oscuridad de un l\u00edmite sin fronteras, una miseria reconfortante en la que hundirse sin final. Quiere vivir como la hierba, como la nieve acechante, una m\u00fasica del destino que llama a los que aman. \u00bfNos ha traicionado el cosmos? \u00c9l, que con tanto anhelo construy\u00f3 los siglos de las luces para observar en tan poco tiempo una inefable ca\u00edda hacia la nada, un hundimiento sin esperanza, una mirada perdida en lejan\u00edas eternas.<\/p>\n<p>Pero no puede ignorarse la presencia del que vive, del que est\u00e1 en medio de las hachas rizadas, mostrando un cuerpo transparente, h\u00famedo y claro, lleno de sangre y de dolor. Implora al cosmos, porque Dios no existe, quiere creer, pero no puede, porque un sinf\u00edn de misterios envuelve con sus galas la noche oscura del tit\u00e1n, del Prometeo que quiere llevar el fuego y la luz de la esperanza y de los sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Ah\u00ed no existe Anthropos porque altas miradas envuelven sus l\u00edmites. Un sol que env\u00eda ondas de oro, un ramo de fuego que se alza en el combate del pensamiento, neg\u00e1ndose a morir, convirtiendo el dolor en silencio y la muerte en amor. \u00bfManda Thanatos? \u00bfO es otra ilusi\u00f3n? Y solo imaginamos la derrota. Quiz\u00e1s nada exista y nada sea fin. Quiz\u00e1s todo sea ilusi\u00f3n, incluida la derrota. Una victoria de una mano que no existe en la inmensidad del aire. Porque no hay una voz que clama, una profundidad sin noche en la que la vida se alza inmensa y Thanatos cede, finita vaguedad de una seca mirada.<\/p>\n<p>Anthropos est\u00e1 lejos, demasiado lejos para ser cierta la verdad de la muerte. Grita en un coraz\u00f3n de silencio y espera. Una infinita tristeza en su mirada, preludio de esperanzas nuevas, un cielo derrumbado en noches de cristal.<\/p>\n<p>Generosa luz de la inocencia en el p\u00e1lido eco de la \u00faltima estrella, un cristalino fulgor diciendo adi\u00f3s a los hombres. En la suavidad de las laderas donde besa la luna, un mundo estremecido m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismo. Eras t\u00fa, Anthropos, de nuevo escondido, pero llameante, lleno de fuerza, en una mirada de infinita ternura. La quietud de tu mirada, la dulce sonrisa intacta, s\u00ed, intacta. A pesar del soplo de la luz y el regocijo de la luna ferviente, ignorando su ef\u00edmero destino.<\/p>\n<p>All\u00ed viv\u00edas, contemplando la tierra. Vigilando atentamente, donde nac\u00edan los gritos de la inocencia masacrada por el poder de la muerte. All\u00ed estabas t\u00fa, vi\u00e9ndolo todo.<\/p>\n<p>Ya lo sab\u00eda, porque te hab\u00eda visto. No pod\u00edas enga\u00f1arme. Solo esperabas. \u00bfPero qu\u00e9 esperabas? \u00bfC\u00f3mo saber lo que espera el \u00e1rbol fuerte y firme? \u00bfC\u00f3mo saber lo que piensa la inteligencia? \u00bfC\u00f3mo calcular la estrategia de la sensibilidad y saber lo que ocurre? No era Dios qui\u00e9n mandaba, eras t\u00fa, \u00a1Ah cruel y astuto encantador! \u00a1C\u00f3mo esperas hasta el final mientras todo muere! Para que no muera, para que siga viviendo, para que las lenguas de la inocencia marchita digan palabras entre tus ramas.<\/p>\n<p>Anthropos del amor y de la consolaci\u00f3n, fulgor de la Filosof\u00eda, paciente, atenta, expectante. Pero tambi\u00e9n astuta, plena de intrigas para proteger la flor que grita y se desconsuela sin inteligencia, sin pensamiento. El fin del mundo de la luz es principio de la mirada l\u00e1nguida del m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>No, no es ahora cuando la noche va cayendo, vuestras frentes se hieren con los nacientes rayos de la vida, del amor, del silencio. Algo espera ah\u00ed, en el horizonte marchito de la luna naciente. Algo que muere para vivir, una resurrecci\u00f3n del silencio, una mano que tiende su misterio.<\/p>\n<p>No, no es la vida ni la materia la que muere, no es el amor, ni el silencio quienes abandonan las difusas miradas humanas. Es un sue\u00f1o que nace, revive en la esperanza de recientes lunas tristes y nuevas estrellas l\u00e1nguidas, al lado del \u00e1rbol, de la fuerza, de lo que nunca muere. \u00a1Ah Anthropos, qu\u00e9 sue\u00f1o tan hermoso nos has hecho vivir!<\/p>\n<p class=\"nota-edicion-digital\"><em>Nota de la edici\u00f3n digital: en el n\u00famero impreso este art\u00edculo incluye im\u00e1genes que no se reproducen aqu\u00ed. Pueden consultarse en el PDF del n\u00famero.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Agust\u00edn Ramos.<\/strong> Agust\u00edn Ramos es Decano de la facultad de Bellas Artes de la Universidad P\u00fablica Vasca\/ Euskal Herriko Unibertsitatea<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Agust\u00edn Ramos (2006). El sue\u00f1o de Anthropos. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 31, pp. 38\u201339. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto literario en prosa po\u00e9tica, con un ep\u00edgrafe de Vicente Aleixandre, dirigido a Anthropos, el ser humano, entre la muerte (Thanatos) y el amor (Eros), la esperanza y el silencio. 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