{"id":7818,"date":"2005-12-01T10:07:00","date_gmt":"2005-12-01T09:07:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/la-gracia-de-los-cuentos\/"},"modified":"2026-10-31T09:23:32","modified_gmt":"2026-10-31T08:23:32","slug":"la-gracia-de-los-cuentos","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/la-gracia-de-los-cuentos\/","title":{"rendered":"La gracia de los cuentos"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 30 \u00b7 Diciembre de 2005 \u00b7 pp. 37\u201338<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> A partir del cuento \u00abLa flor del olil\u00e1\u00bb, que su padre representaba para ella y su hermana, la autora enlaza la historia de la humanidad con su historia personal y defiende que contar o escuchar un cuento es una \u00abimpregnaci\u00f3n\u00bb mutua, algo muy cercano a la sexualidad entendida como relaci\u00f3n afectiva. Concluye que hay que contar cuentos a los ni\u00f1os porque les ayudan a estructurar su identidad y a aliviar sus heridas.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p>Freud llam\u00f3 \u201camnesia infantil\u201d a esa necesidad humana casi de supervivencia de desterrar de nuestros recuerdos aquello que nos caus\u00f3 dolor. Pero cada uno es due\u00f1o de sus recuerdos y por mi parte hay una sola cosa de mi infancia que no he olvidado ni deseo olvidar mientras viva. Data de hace m\u00e1s de cinco d\u00e9cadas y ocurri\u00f3 puntualmente cada vez que mi padre barr\u00eda de la c\u00f3moda de su dormitorio, los retratos y otros objetos y nos acomodaba ah\u00ed a mi hermana mayor y a m\u00ed para representarnos (es como \u00e9l lo hac\u00eda) el cuento de \u201cLa flor del olil\u00e1\u201d (\u201clirolay\u201d en su versi\u00f3n original).*<\/p>\n<p>La historia para los que no la conocen cuenta el anhelo del menor de tres hermanos por conseguir la flor milagrosa que curar\u00e1 la ceguera de su padre (quien es nada menos que el rey de la comarca y ha ofrecido su trono a aqu\u00e9l de sus hijos que la encuentre).<\/p>\n<p>El relato describe la ilusi\u00f3n con que el protagonista baja de \u201cla monta\u00f1a de llegar\u00e1s si podr\u00e1s\u201d con la preciosa flor as\u00ed como la envidia y la ambici\u00f3n de sus hermanos mayores que los lleva a seguirlo y a matarlo para rob\u00e1rsela y hacerse del trono.<\/p>\n<p>En cuanto a lo que a m\u00ed se refiere el relato describ\u00eda tambi\u00e9n mi propia historia en la que los protagonistas \u00e9ramos yo (perdonar\u00e1n \u201cel burro por delante\u201d pero lo consigno como lo viv\u00ed), mi hermana mayor (que solo me llevaba un a\u00f1o y cuatro meses pero a quien, por razones de car\u00e1cter o \u201cde misterios insondables\u201d, yo parec\u00eda serle indiferente) y nuestros padres (que, evidentemente, hac\u00edan la diferencia).<\/p>\n<p>No es este el lugar para autoanalizarme pero perm\u00edtaseme a\u00f1adir que me recuerdo n\u00edtidamente encaramada en la c\u00f3moda, llorando a l\u00e1grima viva mis desencuentros con mi hermana, aunque en ese momento no lo supiera concientemente y creyera que lloraba porque los hermanos de Raymundo (el h\u00e9roe) lo segu\u00edan, lo mataban, le robaban la flor y lo separaban para siempre de su padre, el rey.<\/p>\n<p>Pero esa flor no era cualquier flor (lo cual es mucho decir porque una flor es siempre una flor) as\u00ed que un buen d\u00eda cuando el rey ya estaba curado de la ceguera f\u00edsica pero estaba m\u00e1s ciego que nunca a la verdad recibi\u00f3 la visita de un pastor que ten\u00eda su reba\u00f1o en \u201cla monta\u00f1a de llegar\u00e1s si podr\u00e1s\u201d. Tra\u00eda una flauta que se hab\u00eda hecho con la ca\u00f1a de un ca\u00f1averal que hab\u00eda brotado al fondo de la monta\u00f1a, la cual no produc\u00eda m\u00fasica sino que contaba el terrible secreto ocurrido en el lugar.<\/p>\n<p>Y es as\u00ed como el anciano rey va a la monta\u00f1a, encuentra a su hijo y s\u00f3lo con ello lo vuelve a la vida, (como mi padre, a m\u00ed, con el cuento).<\/p>\n<p>Doy fe de que esta historia es rigurosamente cierta en dos versiones: la primera, todos la conocemos bien, es la historia de la humanidad (del poder y del poder del amor) y la segunda es mi historia personal.<\/p>\n<p>Y por eso, mucho m\u00e1s que por mi inter\u00e9s de siempre en el \u201ctema de los cuentos\u201d si hoy me preguntan qu\u00e9 es lo que creo que es un cuento, les dir\u00e9 que para m\u00ed es pura sexualidad, entendiendo que la naturaleza de la sexualidad humana, es esencialmente relacional y afectiva; capaz de in-corporarnos (f\u00edsica, mental y emocionalmente) de la manera m\u00e1s concerniente y plena con uno mismo y a partir de uno, con los dem\u00e1s y con la vida entera.<\/p>\n<p>Contar un cuento, o escucharlo, es vivir una impregnaci\u00f3n, por la cual entra uno en el otro (o en los otros) y el otro (o los otros) en uno para crear, juntos, significados diferentes para cada uno de un valor indescriptible para entenderse y entender la vida.<\/p>\n<p>Impregnar (del lat\u00edn: impraegnare \u2014o, vulgarmente, \u201cpre\u00f1ar\u201d-) significa exudar sensaciones, emociones y evocaciones que fluyen y se escapan del cuerpo (piel, \u00f3rganos, historia y pensamientos) del que lee o cuenta el cuento y que van a infiltrarse en el cuerpo del que lo escucha y viceversa, (gesto por gesto, olor por olor, sonido por sonido y silencio por silencio) as\u00ed como en los personajes, anecd\u00f3ticos o reales y hasta en el (o en los) que inventaron el cuento para ellos sin conocer sus caras ni sus nombres. S\u00f3lo su modo de ser humanos.<\/p>\n<p>Y el modo de ser humanos con un cuento (de concebirse unos a otros en ese momento) es el mismo para todos desde todos los tiempos&#8230; con una sola pero abismal diferencia: una cosa es la \u201camnesia infantil\u201d de los adultos y otra muy distinta la \u201cmente en blanco\u201d de los ni\u00f1os. (Tal vez no seamos tan amn\u00e9sicos despu\u00e9s de todo cuando casi no existe adulto que desee volver a ser ni\u00f1o).<\/p>\n<p>Cont\u00e9mosles cuentos a los ni\u00f1os. Lo necesitan para estructurar humanamente su identidad. Conced\u00e1mosles la gracia de la vida; aquella de la que dan cuenta los cuentos, justamente, cuando a alg\u00fan personaje se le \u201cconcede la gracia de pedir un deseo\u201d: el deseo de que alguien en este mundo los ayude a explicarse las cosas que les pasan (que ni ellos mismos saben cu\u00e1les son); que lo haga de manera m\u00e1gica como corresponde a su pensamiento y ofreci\u00e9ndoles, de pasada, un b\u00e1lsamo para aliviar el dolor de sus inubicables heridas.<\/p>\n<p>Eso puede ser imposible hasta para el mejor padre o la mejor madre pero no, para la humanidad entera que para eso precisamente concibi\u00f3 los cuentos.<\/p>\n<p>* \u201cLa flor del lirolay\u201d es una antiqu\u00edsima leyenda ib\u00e9rica, muy difundida en Latinoam\u00e9rica.<\/p>\n<p class=\"nota-edicion-digital\"><em>Nota de la edici\u00f3n digital: en el n\u00famero impreso este art\u00edculo incluye una fotograf\u00eda que no se reproduce aqu\u00ed. Puede consultarse en el PDF del n\u00famero.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Ana Mar\u00eda Izurieta.<\/strong> Ana Mar\u00eda Izurieta es comunicadora y promotora de Retyama, Asociaci\u00f3n para la Educaci\u00f3n por el Arte de Lima, Per\u00fa.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Ana Mar\u00eda Izurieta (2005). La gracia de los cuentos. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 30, pp. 37\u201338. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A partir del cuento \u00abLa flor del olil\u00e1\u00bb, que su padre representaba para ella y su hermana, la autora enlaza la historia de la humanidad con su historia personal y defiende que contar o escuchar un cuento es una \u00abimpregnaci\u00f3n\u00bb mutua, algo muy cercano a la sexualidad entendida como relaci\u00f3n afectiva. 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