{"id":7816,"date":"2005-12-01T10:05:00","date_gmt":"2005-12-01T09:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/el-deporte-puede-ser-educativo\/"},"modified":"2026-10-31T09:23:31","modified_gmt":"2026-10-31T08:23:31","slug":"el-deporte-puede-ser-educativo","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/el-deporte-puede-ser-educativo\/","title":{"rendered":"El deporte puede ser educativo"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 30 \u00b7 Diciembre de 2005 \u00b7 pp. 30\u201334<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Relato en primera persona de la autora sobre su itinerario deportivo en tres \u00e9pocas: la \u00e9poca dorada del baloncesto escolar, la del distanciamiento y abandono del deporte federado y de competici\u00f3n, y la del reencuentro, cuando entrena a un equipo femenino en la ikastola de su hija. Expone tres razones del potencial educativo del deporte (gestionar las tensiones emocionales, crecer y madurar, y el trabajo en grupo) y recoge lo que ha aprendido de las jugadoras.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p>Miguel \u00c1ngel Dom\u00ednguez Sevillano me ha dado la oportunidad de contar en la revista Cuadernos de Psicomotricidad, que \u00e9l dirige, alguna de mis experiencias en el mundo de la educaci\u00f3n. He elegido el tema del deporte por ser una pieza clave en mi historia de vida, en mi itinerario educativo y en la construcci\u00f3n de mi identidad personal.<\/p>\n<h3>Introducci\u00f3n<\/h3>\n<p>Inicio la narraci\u00f3n con una aproximaci\u00f3n a mi itinerario deportivo en el que diferencio tres \u00e9pocas. A la primera le llamo la \u00e9poca dorada; se corresponde con los a\u00f1os en que particip\u00e9 como jugadora en los campeonatos escolares (9-16 a\u00f1os); la segunda, la del distanciamiento y abandono; en ella me referir\u00e9 a la \u00e9poca en que me distanci\u00e9 del deporte tras unos a\u00f1os en los que compet\u00ed con licencia federativa en campeonatos nacionales (17-24 a\u00f1os); la tercera \u00e9poca, transcurre durante la d\u00e9cada de los noventa, la he denominado la del reencuentro; en ella vuelvo a aproximarme al deporte movida por el deseo de que mi hija de 8 a\u00f1os, edad en la que los escolares suelen iniciarse en la pr\u00e1ctica deportiva, tenga la oportunidad de vivir la experiencia placentera y formativa que yo viv\u00ed en mi \u00e9poca dorada.<\/p>\n<p>Contin\u00fao la narraci\u00f3n con la exposici\u00f3n de los argumentos que uso para justificar a las familias de las jugadoras que entreno en la d\u00e9cada de los noventa, el potencial educativo del deporte. Finalizo con la aportaci\u00f3n de algunas de las ense\u00f1anzas que he recibido de las jugadoras, durante los cerca de diez a\u00f1os de aprendizaje en los que he desempe\u00f1ado el rol de entrenadora-educadora.<\/p>\n<h3>Las \u00e9pocas de mi itinerario deportivo<\/h3>\n<h3>La \u00e9poca dorada<\/h3>\n<p>Considero oportuno dar algunas pinceladas que esbocen cu\u00e1l fue mi relaci\u00f3n con el deporte de equipo en mi \u00e9poca de jugadora en categor\u00eda escolar. Lo que en aquella \u00e9poca aprend\u00ed ha marcado mi forma de entender lo que debe ser el deporte educativo.<\/p>\n<p>Nac\u00ed en la d\u00e9cada de los cincuenta y comenc\u00e9 a practicar deporte en la de los sesenta; una \u00e9poca en la que la competici\u00f3n estaba orientada a los chicos. La lista de deportes que las mujeres pod\u00edamos practicar era reducida pues deb\u00eda contribuir a fortalecer el ideal de mujer de la \u00e9poca, d\u00f3cil, sumisa, fr\u00e1gil etc. En este contexto social los deportes de competici\u00f3n quedaban relegados a un segundo plano para la mujer. La pr\u00e1ctica deportiva aconsejada para las mujeres era la de deportes individuales, especialmente la gimnasia r\u00edtmica y, de entre los deportes de competici\u00f3n, los de de cancha dividida como el tenis.<\/p>\n<p>La dificultad para formar equipos era algo menor si estudiabas en un centro privado como era mi caso. Mi equipo, \u201cEl Santa Teresa\u201d, fue el primer equipo femenino del colegio en deportes de competici\u00f3n. Cinco ni\u00f1as de entre nueve y diez a\u00f1os, impulsadas por la ilusi\u00f3n transmitida por un joven jugador de baloncesto llamado Alfonso, decidimos inscribirnos en el campeonato escolar<\/p>\n<p>Recuerdo que perdimos el primer partido por 40-0, las canastas nos llov\u00edan por todos lados, Aquella derrota en el marcador no nos alej\u00f3 de las canchas de baloncesto. Diferentes factores hicieron que el subid\u00f3n de adrenalina que todas experimentamos durante el partido contribuyera a que quisi\u00e9ramos seguir practicando aquel deporte que nos hab\u00eda posibilitado sentir tan variadas emociones y sensaciones.<\/p>\n<p>Analizado desde hoy, creo que el valor educativo y formativo de la experiencia que vivimos se debi\u00f3 en gran parte al talante de nuestro entrenador, un muchacho con una gran sensibilidad y empat\u00eda. Alfonso desde el primer momento nos contagi\u00f3 su afici\u00f3n por el baloncesto y nos hizo part\u00edcipes de su plena confianza. Recuerdo sus charlas insistiendo en que no tom\u00e1ramos como referente de \u00e9xito o fracaso el tanteo reflejado en el marcado sino nuestra actitud en la cancha.<\/p>\n<p>Nuestro entrenador supo sustentar la identidad del equipo en la composici\u00f3n de un grupo humano cohesionado. Nadie se sent\u00eda cuestionada o marginada. Cada una ten\u00edamos adjudicada una tarea y Alfonso, con su actitud y saber hacer, hizo posible que todas nos sinti\u00e9ramos competentes en el desarrollo de nuestra funci\u00f3n.<\/p>\n<p>A m\u00ed me adjudic\u00f3 el puesto de base, mi quehacer era repartir juego y mantener organizado el equipo. Nunca hab\u00eda llegado a imaginar que entre mis cualidades estuviera la de liderar un grupo; sin embargo, en el desarrollo de los entrenamientos y partidos lo hac\u00eda con total naturalidad. Lo llamativo de esta cuesti\u00f3n es que en mi vida diaria yo era una ni\u00f1a sumisa, con muchas limitaciones a la hora de mostrarme asertiva ante los otros. El baloncesto, entre otras muchas cosas, me dio la oportunidad de darme cuenta de que entre mis cualidades se encontraba la capacidad de asumir responsabilidades, as\u00ed como la de liderar grupos de trabajo.<\/p>\n<h3>La \u00e9poca del distanciamiento y abandono<\/h3>\n<p>La magia del deporte se rompi\u00f3 con 16 a\u00f1os cuando dej\u00e9 el deporte escolar y pas\u00e9 al federado. Fui la \u00fanica componente del equipo de escolares que sigui\u00f3 practicando baloncesto. El deporte en estado neutro segu\u00eda ah\u00ed, pero el nuevo contexto hacia de \u00e9l una experiencia muy distinta para m\u00ed, menos atractiva y placentera.<\/p>\n<p>Entre las caracter\u00edsticas que desaparecieron con relaci\u00f3n a la \u00e9poca anterior destacar\u00eda las siguientes: la corresponsabilidad en el funcionamiento del equipo, las risas y la diversi\u00f3n en los entrenamientos y el esp\u00edritu de equipo. En su lugar gan\u00f3 presencia la repetici\u00f3n machacona de ejercicios en un ambiente de tensi\u00f3n, incluso de cierta crispaci\u00f3n que repercut\u00eda negativamente en la cohesi\u00f3n y esp\u00edritu de grupo.<\/p>\n<p>Pasaron los a\u00f1os, march\u00e9 a Madrid, curs\u00e9 la licenciatura de Educaci\u00f3n F\u00edsica y simultane\u00e9 mis estudios con la pr\u00e1ctica deportiva en equipos de alta competici\u00f3n. Los entrenadores que tuve orientaban sus esfuerzos a la b\u00fasqueda de la victoria, ganar era lo prioritario. El ambiente de rivalidad y desconfianza que se generaban en el equipo no eran de mi agrado. Dej\u00e9 de disfrutar de la experiencia deportiva.<\/p>\n<p>Comenc\u00e9 a alejarme del deporte para dirigir mi mirada hacia otras maneras diferentes de vivir, sentir y escuchar el cuerpo. En aquella \u00e9poca emerg\u00eda con fuerza una nueva cultura corporal que trataba de analizar el extra\u00f1o fen\u00f3meno que es la corporeidad de nuestra existencia, esta nueva cultura del cuerpo capt\u00f3 mi inter\u00e9s y abandon\u00e9 el deporte.<\/p>\n<h3>La \u00e9poca del reencuentro<\/h3>\n<p>Una vez abandon\u00e9 el deporte, durante varios a\u00f1os me inici\u00e9 en el estudio de la corporeidad indagando en diversas disciplinas desde la psicolog\u00eda hasta la antropolog\u00eda pasando por la psicolog\u00eda social, la filosof\u00eda y el psicoan\u00e1lisis. En este tiempo tuve dos hijos y con ellos volv\u00ed a plantearme el sentido del deporte como experiencia educativa.<\/p>\n<p>Mi hijo, quiz\u00e1s por aquello de ser chico y tener un padre deportista, comenz\u00f3 a jugar al f\u00fatbol en el equipo de la Ikastola con 7 a\u00f1os; hoy, a sus 23 a\u00f1os, contin\u00faa disfrutando de la pr\u00e1ctica del f\u00fatbol en un equipo de categor\u00eda regional.<\/p>\n<p>Mi hija, quiz\u00e1s por ser chica y porque en la ikastola no hab\u00eda ning\u00fan equipo femenino, nunca mostr\u00f3 inter\u00e9s por el deporte. Cuando se aproxim\u00f3 a la edad en que yo comenc\u00e9 a jugar baloncesto record\u00e9 lo mucho y bueno que aquella experiencia aport\u00f3 a mi crecimiento personal y social. Decid\u00ed hacer lo posible para que la ikastola ofreciera a las ni\u00f1as la posibilidad de experimentar la pr\u00e1ctica deportivo-educativa. Los pasos que di fueron los siguientes:<\/p>\n<p>Primero: contactar con las madres de ni\u00f1as que realizaban sus estudios en el mismo curso que mi hija y hablarles de los beneficios de una pr\u00e1ctica deportivo-educativa.<\/p>\n<p>Segundo: buscar la implicaci\u00f3n de las madres en la tarea de animar a sus hijas a formar un equipo.<\/p>\n<p>Tercero: implicar al equipo directivo del centro para que regulara el uso de espacios para las pr\u00e1cticas realizadas en horario extraescolar. No creo que nadie se extra\u00f1e si digo que en la ikastola no hab\u00eda equipos femeninos y que nadie contaba con que las chicas quisieran practicar deporte de equipo.<\/p>\n<p>Cuarto: asumir el rol de entrenadora-educadora, ya que no encontr\u00e9 a nadie que se ofreciera para entrenar un equipo femenino.<\/p>\n<p>Quinto: convocar una reuni\u00f3n con cada uno de los colectivos: familias, responsable del centro, entrenadora-educadora, etc., antes de comenzar el campeonato para poner sobre la mesa el objetivo de aquella pr\u00e1ctica que nos dispon\u00edamos a comenzar y cu\u00e1l la funci\u00f3n que cumplir por parte de cada uno de los colectivos implicados.<\/p>\n<h3>Algunas razones para justificar el potencial educativo del deporte<\/h3>\n<p>A continuaci\u00f3n recojo tres de las razones que utilic\u00e9 en la reuni\u00f3n con las familias y dem\u00e1s colectivos, para argumentar el potencial educativo que posee el deporte.<\/p>\n<p>&#8211; A trav\u00e9s del deporte podemos ayudar a los escolares a aprender a gestionar sus tensiones emocionales.<\/p>\n<p>El deporte nos ofrece la posibilidad de colocar al escolar en situaci\u00f3n de experimentar estados de \u00e1nimo muy variados. Esta experiencia le posibilita aprender sobre s\u00ed mismo para a partir de este aprendizaje realizado, estar en disposici\u00f3n de poner en marcha estrategias de afrontamiento que le ayuden a gestionar situaciones de tensi\u00f3n emocional.<\/p>\n<p>&#8211; A trav\u00e9s del deporte podemos ayudar a los escolares a aprender a crecer y madurar.<\/p>\n<p>El deporte de competici\u00f3n coloca al practicante ante una situaci\u00f3n de enfrentamiento de la que saldr\u00e1 ganador o perdedor. De alguna manera, competir es aceptar el riesgo de perder ante los ojos de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s hay escolares que no practican deporte por temor a mostrar a los dem\u00e1s lo que consideran carencias o puntos d\u00e9biles de su personalidad. La negaci\u00f3n a participar en juegos de competici\u00f3n puede que sea una manera de expresar el temor a crecer, a asumir responsabilidades.<\/p>\n<p>El deporte ofrece la posibilidad de aprender a \u201cganar\u201d y, \u201cperder\u201d; la vida es polaridad y el deporte tambi\u00e9n. La frustraci\u00f3n puede ser formativa, el problema reside en disponer de la capacidad de gestionar la frustraci\u00f3n para ponerla al servicio del crecimiento personal.<\/p>\n<p>&#8211; A trav\u00e9s del deporte los escolares pueden aprender los beneficios personales y sociales del trabajo en grupo.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n deportiva puede contribuir a crear espacios en donde trabajar el sentido de pertenencia al grupo frente al individualismo. Son muchos los psic\u00f3logos que alertan sobre el peligro de aislamiento que produce una sociedad masificada que ha depositado su confianza en la raz\u00f3n y la tecnolog\u00eda. En este sentido, el deporte educativo puede ser un buen ant\u00eddoto contra los comportamientos hiperindividualistas tan corrientes en nuestra sociedad.<\/p>\n<h3>Aspectos rescatados de mi experiencia como entrenadora deportiva.<\/h3>\n<p>Tras nueve a\u00f1os de entrenadora \u2013educadora, ped\u00ed a las jugadoras del equipo de baloncesto que expresaran por escrito lo que hab\u00eda supuesto para ellas la experiencia deportiva vivida.<\/p>\n<p>De sus escritos, a modo de telegrama, he extra\u00eddo los siguientes puntos que quiz\u00e1s puedan servir de orientaci\u00f3n para aquellas personas que decidan asumir la responsabilidad de utilizar el deporte femenino con fines educativos.<\/p>\n<p>&#8211; Lo que les impuls\u00f3 a apuntarse fue ilusi\u00f3n por jugar juntas. No importaba a qu\u00e9.<\/p>\n<p>&#8211; Les atrap\u00f3 la fuerza del grupo de amigas del que se sent\u00edan parte.<\/p>\n<p>&#8211; Todos los partidos eran importantes y agradables, aunque perdieran.<\/p>\n<p>&#8211; Les motiv\u00f3 a seguir el ambiente alegre y positivo que el equipo les ofrec\u00eda, adem\u00e1s del deseo de superaci\u00f3n personal.<\/p>\n<p>&#8211; Son conscientes de que esta experiencia ha sido posible gracias a la colaboraci\u00f3n de muchas personas: familiares, seguidores, monitores, ayudantes, jugadoras, entrenadora&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; El baloncesto les ha ense\u00f1ado que en la vida hay cosas m\u00e1s importantes que ganar una competici\u00f3n como son la superaci\u00f3n personal y el preocuparte por los otros y saber que los otros se preocupan por ti.<\/p>\n<p>&#8211; El baloncesto que han vivido ha sido una experiencia positiva con la que han crecido como personas.<\/p>\n<p>Para finalizar, quiero agradecer a todas y cada una de las componentes del equipo, del que fui entrenadora-educadora, la oportunidad que me dieron de aprender y disfrutar con ellas.<\/p>\n<h3>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/h3>\n<p>D\u00fcrckheim, Karlfried. (1996) Rendimiento deportivo y la madurez humana. Ediciones Mensajero. Barcelona.<\/p>\n<p>Lowen, Alexander (2001) El Lenguaje del Cuerpo. Heder. Barcelona.<\/p>\n<p>Perls, Fritz (2005) Sue\u00f1os y Existencia. Cuatro vientos. Chile.<\/p>\n<p class=\"nota-edicion-digital\"><em>Nota de la edici\u00f3n digital: en el n\u00famero impreso este art\u00edculo incluye una fotograf\u00eda que no se reproduce aqu\u00ed. Puede consultarse en el PDF del n\u00famero.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Ana Mar\u00eda Macazaga.<\/strong> Ana Mar\u00eda Macazaga L\u00f3pez es Licenciada en Educaci\u00f3n F\u00edsica, Doctora en Filosof\u00eda y Ciencias de la Educaci\u00f3n y Experta en Deporte Escolar.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Ana Mar\u00eda Macazaga (2005). El deporte puede ser educativo. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 30, pp. 30\u201334. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Relato en primera persona de la autora sobre su itinerario deportivo en tres \u00e9pocas: la \u00e9poca dorada del baloncesto escolar, la del distanciamiento y abandono del deporte federado y de competici\u00f3n, y la del reencuentro, cuando entrena a un equipo femenino en la ikastola de su hija. 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