{"id":7815,"date":"2005-12-01T10:04:00","date_gmt":"2005-12-01T09:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/entrevista-antoni-camino\/"},"modified":"2026-10-31T09:23:30","modified_gmt":"2026-10-31T08:23:30","slug":"entrevista-antoni-camino","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/entrevista-antoni-camino\/","title":{"rendered":"Antoni Camino Taboada"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 30 \u00b7 Diciembre de 2005 \u00b7 pp. 21\u201329<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Entrevista al neuropediatra Antoni Camino sobre la neuropediatr\u00eda y la relaci\u00f3n entre el profesional y el ni\u00f1o que atiende. Defiende una medicina centrada en el paciente y en la atenci\u00f3n interdisciplinar, el valor de la escucha, la observaci\u00f3n y el uso terap\u00e9utico de la palabra, la atenci\u00f3n a los cuidadores y el cuidado de los v\u00ednculos de apego, y reflexiona sobre la medicaci\u00f3n, la discapacidad, los cambios sociales, el consumismo y la agresividad de ni\u00f1os y j\u00f3venes.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p><strong>Escuchar la palabra pediatr\u00eda sugiere eso, un m\u00e9dico pediatra que se ocupa de la salud infantil; si se habla de neurolog\u00eda la cosa ya no est\u00e1 tan clara y, si finalmente, se habla de neuropediatr\u00eda, es posible que no se sepa ubicar \u00bfqu\u00e9 atiende la neuropediatr\u00eda?<\/strong><\/p>\n<p>La neuropediatr\u00eda no existe como titulaci\u00f3n acad\u00e9mica en nuestro pa\u00eds. Sin embargo, es una especialidad necesaria en la pr\u00e1ctica cl\u00ednica para poder atender con una mayor calidad los problemas neurol\u00f3gicos que afectan al sistema nervioso durante el proceso de desarrollo y maduraci\u00f3n porque se comprende que un mismo trastorno o enfermedad no tiene la mismas caracter\u00edsticas y repercusiones cl\u00ednicas si afecta a un sistema nervioso ya maduro o si incide en uno en plena fase de maduraci\u00f3n. El per\u00edodo al que me refiero, en el que el sistema nervioso debe alcanzar la madurez se corresponde con la etapa infanto-juvenil de la vida humana. En el estado espa\u00f1ol, la neuropediatr\u00eda surge como actividad profesional especializada en los grandes hospitales pedi\u00e1tricos de Madrid y Barcelona a finales de los a\u00f1os 60 del siglo pasado y muy r\u00e1pidamente pudo extenderse a otras capitales, de tal manera que, en el dia de hoy, no es posible encontrar en Espa\u00f1a, un gran hospital pedi\u00e1trico de primer nivel sin un potente servicio de neuropediatr\u00eda.<\/p>\n<p><strong>No es lo mismo una sintomatolog\u00eda puntual, unas anginas por ejemplo, que una enfermedad de larga duraci\u00f3n o ni\u00f1os que presentan problemas en su desarrollo, \u00bfes necesario prever un ajuste en el modo de hacer en funci\u00f3n de cada caso? \u00bfser\u00eda, en ocasiones, \u00fatil el considerarlo como un acto interdisciplinar?<\/strong><\/p>\n<p>Generalizando, podr\u00eda decir que la medicina es una disciplina cient\u00edfica que se transmite a los futuros profesionales que la ejercer\u00e1n, con un mensaje impl\u00edcito de omnipotencia. Los progresos cient\u00edficos y tecnol\u00f3gicos fulgurantes hacen posible que el m\u00e9dico crea que si est\u00e1 bien preparado y asimila todos estos conocimientos podr\u00e1 enfrentar cualquier problema y podr\u00e1 ofrecer siempre a su paciente la curaci\u00f3n total, restituy\u00e9ndole el bienestar perdido circunstancialmente. El m\u00e9dico tiende a afrontar con incomodidad todo aquello que los tratados de patologia m\u00e9dico-quir\u00fargica describen como procesos que cursan de forma cr\u00f3nica o cuando se refieren tambi\u00e9n a secuelas invalidantes en procesos agudos que afectan la vida de las personas.<\/p>\n<p>Es en estas circunstancias, cuando no existe una soluci\u00f3n \u201ctotal\u201d a los problemas de salud, cuando el m\u00e9dico debe renunciar a sus ansias omnipotentes de sanar para as\u00ed poder ejercer de cuidador sol\u00edcito de su paciente, aceptando con j\u00fabilo poder aportar aquellas soluciones \u201cparciales\u201d que puedan aliviar el sufrimiento del enfermo durante todo su proceso vital. Cuando los problemas son complejos, generalmente, las soluciones parciales a las que me refer\u00eda, no las puede ofrecer un \u00fanico profesional, puesto que provienen de campos cient\u00edficos diversos. En consecuencia, la intervenci\u00f3n cl\u00ednica: diagn\u00f3stica y terap\u00e9utica, en estos casos, requiere siempre o casi siempre, un enfoque multidisciplinar.<\/p>\n<p><strong>La posici\u00f3n del m\u00e9dico, del profesor de Universidad, del educador de ni\u00f1os, se sit\u00faa generalmente, en una filosof\u00eda de \u201cdar\u201d; se sit\u00faa en alguien que sabe y otro que recibe ese saber; \u00bfser\u00eda interesante alternar con una filosof\u00eda de \u201crecibir\u201d favoreciendo al alumno o paciente \u201cdecirse\u201d y ser sujeto activo se su propio proceso de formaci\u00f3n o curaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>Durante la mayor parte de la historia de la medicina, los profesionales al no poder disponer de procedimientos diagn\u00f3sticos sofisticados ni de un arsenal terap\u00e9utico medicamentoso realmente eficaz, tenian que recurrir de forma sistem\u00e1tica a sus competencias human\u00edsticas para curar o aliviar los padecimientos de sus pacientes. Los m\u00e9dicos ten\u00edan que confiar: por una parte, en sus intuiciones psicol\u00f3gicas para convencer al paciente de su protagonismo en el proceso curativo ayud\u00e1ndole a comprender las razones de su malestar, a aceptar tambi\u00e9n las indicaciones y consejos de salud que le brindaba y, de otro lado, en su capacidad de contenci\u00f3n emocional para acompa\u00f1arle en el sufrimiento y hac\u00e9rselo m\u00e1s tolerable. Hasta \u00e9pocas muy recientes, al m\u00e9dico generalista se le llamaba \u201cm\u00e9dico de cabecera\u201d por las razones que acabo de apuntar y que le obligaban a pasar mucho tiempo en la cabecera de la cama del paciente escuchando sus quejas y sus problemas, comprendiendo su sufrimiento y reconfort\u00e1ndole con su presencia f\u00edsica, pero sobre todo, con el don de su palabra.<\/p>\n<p>El progreso cient\u00edfico y t\u00e9cnico que se ha producido de forma acelerada en los \u00faltimos 50 a\u00f1os ha hecho cambiar dram\u00e1ticamente este escenario que acabo de describir.<\/p>\n<p><strong>\u00bfSe podr\u00eda decir que coexisten una medicina centrada en la enfermedad y una medicina centrada en el enfermo? \u00bfSon complementarias o la una excluye a la otra?<\/strong><\/p>\n<p>Los cambios que se\u00f1alaba anteriormente han conducido a un escenario asistencial en donde, de forma bastante general, se pone en juego la enfermedad como \u00fanico objeto de intercambio entre el profesional y el paciente. Exagerando un poco, podr\u00eda decir que, en este escenario, el m\u00e9dico se interesa por el paciente en la medida que \u00e9ste, es portador de un problema que a \u00e9l le va a exigir enfrentarse a un reto diagn\u00f3stico y terap\u00e9utico. Por este motivo, cu\u00e1nto m\u00e1s rara sea la enfermedad que le aqueje o m\u00e1s dif\u00edcil su tratamiento, m\u00e1s interesante ser\u00e1 el paciente para el m\u00e9dico. Desde esta perspectiva se comprende que el m\u00e9dico escuche poco a su paciente y no conceda demasiada importancia a sus quejas y preocupaciones. Estima que lo \u00fanico que le puede llevar a resolver el acertijo diagn\u00f3stico van a ser las exploraciones y pruebas complementarias que va a solicitar y que le ofreceran datos objetivos acerca del padecimiento del sujeto.<\/p>\n<p>Este enfoque asistencial es incompatible con el de la medicina centrada en el paciente. En este \u00faltimo enfoque, por supuesto, el objeto de intercambio entre el paciente y el m\u00e9dico es la sintomatolog\u00eda que comprende no s\u00f3lo el conjunto de quejas, sufrimientos o preocupaciones ciertas que el paciente accede a contar a su m\u00e9dico, sino tambi\u00e9n aquellas que le oculta consciente o inconscientemente, o las que tergiversa o miente. En este supuesto, lo que verdaderamente le interesa al profesional es la experiencia propia del paciente con su enfermedad o problema porque esto es lo \u00fanico que existe y que puede atenderse: la enfermedad \u201cencarnada\u201d en un sujeto. \u00c9sta es la perspectiva desde la que yo trato de ejercer mi profesi\u00f3n m\u00e9dica.<\/p>\n<p><strong>Zubiri, psicoanalista, ha escrito: \u201cla psicosom\u00e1tica es la gran olvidada de la medicina\u201d; \u00bfqu\u00e9 opinas?<\/strong><\/p>\n<p>En realidad, por lo que acabo de decir se deduce que, tal como yo contemplo el ejercicio de la medicina, en sentido amplio, todos los problemas o enfermedades son psicosom\u00e1ticas, puesto que afectan simult\u00e1neamente al organismo y a la mente que son los componentes indisolubles del sujeto. Sin embargo, en sentido estricto, la psicosom\u00e1tica trata de atender aquellas situaciones patol\u00f3gicas en las que se pueden objetivar lesiones org\u00e1nicas sin que se puede identificar otra etiolog\u00eda que la derivada de un sufrimiento psicol\u00f3gico no elaborado por el paciente. En consecuencia, dentro del escenario de la medicina centrada en la enfermedad, la psicosom\u00e1tica no s\u00f3lo no despierta un gran inter\u00e9s sino que, a menudo, se niega su existencia.<\/p>\n<p><strong>En general, tal como los conocemos, los actos m\u00e9dicos se dirigen al cuerpo y sus s\u00edntomas; no obstante, el ni\u00f1o es un ser de globalidad: cuerpo, afectividad, inteligencia; ello \u00bfte sugiere alguna reflexi\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>Cuando el paciente que atender es un ni\u00f1o, no s\u00f3lo hay que tomar en cuenta todas estas variables sino que adem\u00e1s, dada la condici\u00f3n que tiene de dependencia de sus cuidadores durante esa etapa de su vida, el m\u00e9dico debe considerar con sumo cuidado la situaci\u00f3n para no cometer graves errores en su quehacer cl\u00ednico. La atenci\u00f3n al ni\u00f1o de corta edad no se debe considerar, a mi juicio, como algo posible sin la atenci\u00f3n simult\u00e1nea a sus cuidadores; es decir a su familia, porque son ellos los transmisores de las quejas y del sufrimiento del hijo, pero desde su perspectiva personal y cuanto m\u00e1s peque\u00f1o es el ni\u00f1o, no hay nada que afect\u00e1ndole a \u00e9l, los progenitores no se sientan, en alguna medida, concernidos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfMedicaci\u00f3n s\u00ed? \u00bfMedicaci\u00f3n no? \u00bfDepende?<\/strong><\/p>\n<p>Los f\u00e1rmacos como cualquier otra modalidad terap\u00e9utica deben ser usados con unas indicaciones precisas. Adem\u00e1s, para poder prescribirlos desde una \u00e9tica profesional, debemos ser capaces de considerar seriamente tanto los efectos deseados como aquellos que pueden ser adversos para el paciente. Este balance: beneficio-perjuicio, nos servir\u00e1 como elemento fundamental para basar y justificar nuestra prescripci\u00f3n.<\/p>\n<p>El f\u00e1rmaco nunca debe pensarse como el recurso que nos permite dar algo al paciente que nos demanda ayuda, cuando no sabemos qu\u00e9 m\u00e1s le podr\u00edamos dar. Dicho de otra manera, no deber\u00edamos utilizarlo como aquello que viene a substituir otras cosas m\u00e1s complejas y costosas para el profesional: la escucha, el uso terap\u00e9utico de la palabra y el acompa\u00f1amiento f\u00edsico y mental en el sufrimiento y en el malestar de nuestros pacientes.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 importancia le das a la observaci\u00f3n para realizar los diagn\u00f3sticos de los ni\u00f1os atendidos?<\/strong><\/p>\n<p>Me parece un instrumento diagn\u00f3stico primordial si se sabe utilizar en toda su complejidad. Por un lado, el profesional debe saber observar sin prejuicios, dej\u00e1ndose impresionar por todo aquello que va surgiendo fluidamente en la relaci\u00f3n asistencial y, por otra parte, tambi\u00e9n debe mirar selectivamente, con una intencionalidad previa, basada en sus conocimientos t\u00e9cnicos, para poder captar aquellos datos de la realidad f\u00edsica y emocional que le van a permitir entender no solo qu\u00e9 es lo que le sucede al paciente, sino tambi\u00e9n esbozar incluso alguna hip\u00f3tesis etiol\u00f3gica.<\/p>\n<p><strong>La observaci\u00f3n se realiza a partir de una determinada posici\u00f3n epistemol\u00f3gica del observador \u00bfhasta qu\u00e9 punto ello influye en la metodolog\u00eda de intervenci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>Decisivamente. Hay que tener en cuenta, que todo aquello que hace el profesional, lo hace a partir de una concepci\u00f3n m\u00e1s o menos consciente acerca de cu\u00e1l es su papel en la relaci\u00f3n asistencial y cu\u00e1l reserva para el paciente. Tambi\u00e9n la idea que el m\u00e9dico tenga acerca de la salud y de la enfermedad, determinar\u00e1 la orientaci\u00f3n de su tarea diagn\u00f3stica y terap\u00e9utica.<\/p>\n<p><strong>\u00bfEn el proceso de la intervenci\u00f3n es conveniente implicarse emocionalmente y participar activamente en la relaci\u00f3n que se establece con el ni\u00f1o y con los padres? \u00bfMejor guardar una prudente distancia? O \u00bfa veces cerca, a veces lejos?<\/strong><\/p>\n<p>En cualquier relaci\u00f3n humana, incluso si \u00e9sta es muy puntual y no tiene continuidad, existe una implicaci\u00f3n emocional por parte de cada uno de los participantes en ese encuentro. Esta implicaci\u00f3n ser\u00e1 distinta para cada sujeto, en funci\u00f3n de lo que se juegue o crea jugarse en el envite. Por lo tanto, parece muy improbable que la relaci\u00f3n asistencial (en la que se juegan cosas muy importantes, tanto para el m\u00e9dico como para el paciente y su familia), pueda ser experimentada por los participantes como algo desafectivizado y distante. Lo que me parece decisivo, para utilizar convenientemente y de forma terap\u00e9utica la relaci\u00f3n asistencial, no es que el profesional deba luchar a brazo partido con sus sentimientos y sus emociones para evitar que surjan y no interfieran en su labor, sino que m\u00e1s bien, debe ser capaz de observarse a s\u00ed mismo para \u201creconocer\u201d lo que le ocurre en cada momento y, de esta manera, conseguir: por un lado, no ser, \u00e9l mismo, esclavo de esa turbulencia emocional y, de otro lado, \u201cre-conocer\u201d tambi\u00e9n lo que le sucede a los otros participantes en la relaci\u00f3n, con el fin de captar ciertos elementos diagn\u00f3sticos y adem\u00e1s para tratar de evitar que el paciente o su familia sufran, en la m\u00e1s absoluta soledad, los serios embates de su afectividad que ha sido trastornada por las circunstancias por las que consultan. En la medida que sea competente en esa tarea, podr\u00e1 tratar de canalizar convenientemente su emotividad para utilizarla como instrumento diagn\u00f3stico y terap\u00e9utico y evitar confundirse inconscientemente con el sujeto que debe ser atendido o bien confundir al paciente.<\/p>\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 valor otorgar en el proceso curativo a los v\u00ednculos de apego que el ni\u00f1o establece con quienes se ocupan de \u00e9l: padres, familiares, m\u00e9dico, etc.?<\/strong><\/p>\n<p>Por regla general, cuando un ni\u00f1o sufre una discapacidad cong\u00e9nita o adquirida, el v\u00ednculo afectivo con sus cuidadores o figuras de referencia, resulta afectado por este hecho. Esta modificaci\u00f3n potenciar\u00e1 o neutralizar\u00e1 las alteraciones o dificultades que pudieran existir previamente, puesto que el v\u00ednculo afectivo precede el nacimiento o incluso la existencia del hijo. Por lo tanto, el profesional debe estar atento a captar todos aquellos indicios, manifestaciones o pruebas que le puedan orientar acerca de las peculiaridades del recorrido y las contingencias del v\u00ednculo emocional entre los progenitores y el ni\u00f1o, durante todo el proceso de atenci\u00f3n y abordar las dificultades, tanto del ni\u00f1o como de la familia, dentro del marco de la relaci\u00f3n asistencial, con la colaboraci\u00f3n del equipo interdisciplinar.<\/p>\n<p><strong>\u00bfC\u00f3mo manejar las resonancias t\u00f3nico-emocionales rec\u00edprocas, el transfer y contratransfer que se generan?<\/strong><\/p>\n<p>Para manejar adecuadamente todas estas variables, es necesario adquirir una formaci\u00f3n b\u00e1sica espec\u00edfica que le permita al profesional acceder a la competencia para captar sus propios estados emocionales y poder canalizarlos de forma eficiente. Tambi\u00e9n representa una buena ayuda una supervisi\u00f3n espec\u00edfica y peri\u00f3dica de su trabajo y la colaboraci\u00f3n de un equipo interdisciplinar.<\/p>\n<p><strong>Si el ni\u00f1o, por razones de edad u otros motivos, no puede \u00abdecirse suficientemente\u00bb, alguien dir\u00e1 por \u00e9l, generalmente los padres. En tal situaci\u00f3n es observable un ni\u00f1o sufriente, unos padres sufrientes; \u00bfc\u00f3mo abordar semejante complejidad?<\/strong><\/p>\n<p>Siempre que pensamos en un ni\u00f1o, impl\u00edcitamente nos vemos obligados a considerar tambi\u00e9n como algo inseparable de \u00e9l a los sujetos cuidadores o referentes emocionales para \u00e9l, puesto que la condici\u00f3n de ni\u00f1o impone un cierto grado de dependencia que fluct\u00faa, generalmente, en funci\u00f3n de la edad. Sin embargo, cuando nos referimos a ni\u00f1os con discapacidades m\u00e1s o menos graves, la condici\u00f3n de ni\u00f1o, es decir su dependencia en relaci\u00f3n con los adultos cuidadores, deja de relacionarse exclusivamente con la variable edad y se vincula m\u00e1s con la discapacidad, de tal manera que se corre el riesgo que la persona discapacitada sea tratada por sus cuidadores como un ni\u00f1o durante toda su vida y \u00e9ste acepte y asuma ese trato como algo natural e inevitable.<\/p>\n<p>Si este problema no es abordado diligentemente por el profesional, a la discapacidad originaria se van a a\u00f1adir, inexorablemente, las discapacidades secundarias derivadas de esta congelaci\u00f3n del sujeto en un estado infantiloide que le va a impedir su necesaria progresi\u00f3n en la conquista de su responsabilidad personal.<\/p>\n<p>El trabajo del profesional para evitar esta cat\u00e1strofe se orientar\u00e1 a hacer posible el duelo de la separaci\u00f3n y la emergencia de una plena diferenciaci\u00f3n entre el deseo del sujeto paciente y el de sus cuidadores.<\/p>\n<p><strong>Autores como Winnicott, Melanie Klein, Anna Freud y otros conceden suma importancia a la primera infancia; se pone el acento en la identidad, en representaciones, en el apego, en el objeto (madre) conquistado-perdido, reencontrado, etc.; en todos estos acentos la referencia es la interacci\u00f3n entre el ni\u00f1o y quienes se ocupan de \u00e9l. Como contraste, la cotidianeidad nos muestra un modo de vivir en el que todo o casi todo separa: guarder\u00edas, horarios intensivos, televisi\u00f3n, autob\u00fas escolar&#8230; Despu\u00e9s llega Internet, el tel\u00e9fono m\u00f3vil&#8230; \u00bfSer\u00eda conveniente revisar los modos de hacer, ser y estar con la infancia?<\/strong><\/p>\n<p>En mi opini\u00f3n, durante la segunda mitad del siglo pasado se han producido, en el mundo desarrollado del que formamos parte, cambios revolucionarios en nuestra forma de vivir y de pensar.<\/p>\n<p>Por un lado, hemos asistido a un progreso sin precedentes en la igualdad de derechos por raz\u00f3n de g\u00e9nero gracias, sobre todo, a la posible separaci\u00f3n entre sexualidad y reproducci\u00f3n propiciada por las medidas contraceptivas, eficaces, c\u00f3modas y baratas. Como consecuencia de todo ello, ha sido posible, entre otras cosas, una masiva entrada de la mujer en el escenario del trabajo retribuido.<\/p>\n<p>Por otro lado, se han registrado cambios tecnol\u00f3gicos profundos que han permitido nuevas formas de comunicaci\u00f3n y posibilidades inimaginables en la capacidad de procesamiento de la informaci\u00f3n que han incidido de forma notable en el desarrollo de nuevos estilos de vida: familiar, social y laboral.<\/p>\n<p>Finalmente, estamos viviendo un acelerado progreso, sin precedentes en la historia, en lo que se refiere a los conocimientos cient\u00edficos, en especial, en el campo de la salud que han permitido ya, entre otras cosas, un aumento considerable en la longevidad y una mayor cualidad en la vida humana.<\/p>\n<p>Es comprensible que todos estos cambios acelerados no se asuman completamente con la misma rapidez por el conjunto de la sociedad y que, durante este proceso paulatino de incorporaci\u00f3n de estas nuevas ideas y formas de vida, se produzcan tensiones y disfunciones que sean generadoras de un fuerte malestar. Una tensi\u00f3n muy fuerte que se est\u00e1 viviendo en estos momentos por parte de muchas familias y tambi\u00e9n de muchas empresas del entramado productivo, es la necesidad de los individuos de hacer cada vez m\u00e1s compatible la dedicaci\u00f3n al trabajo con la vida familiar. En este escenario de cambios profundos en el modo de vida de los ciudadanos, la decisi\u00f3n de quien debe asumir el importante y decisivo rol de cuidador de los ni\u00f1os es cada vez m\u00e1s dif\u00edcil porque el abanico de posibilidades de elecci\u00f3n se va abriendo y la responsabilidad de esa oscura y dif\u00edcil tarea no es muy apetecible para los individuos adultos, frente a otras ofertas m\u00e1s brillantes en el plano personal y social.<\/p>\n<p>De todas formas, si miramos hacia atr\u00e1s, nos podemos dar cuenta que la capacidad de adaptaci\u00f3n del ser humano es incre\u00edble y como ya se ha producido en otras situaciones precedentes, todos los cambios, incluso los m\u00e1s revolucionarios, acaban asimil\u00e1ndose y la civilizaci\u00f3n humana resulta beneficiada en su conjunto. Desde esta visi\u00f3n optimista del ser humano, pienso que tenemos que resignarnos a aceptar que nada puede ser exactamente como en el pasado y que constantemente debemos estar dispuestos a ensayar nuevas formas de convivencia sin idealizar nada de lo que se ha vivido en \u00e9pocas precedentes y, a la vez, tratar de escoger acertadamente, entre las diferentes propuestas que ir\u00e1n surgiendo gracias a este esfuerzo adaptativo.<\/p>\n<p><strong>Parad\u00f3jicamente, en un momento de tantas ausencias, nunca estuvo el ni\u00f1o (en nuestra sociedad occidental) tan atendido materialmente \u00bfNo producir\u00e1 ello confusi\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>Desde mi punto de vista, el mayor riesgo al que se enfrenta nuestra sociedad occidental es el consumismo que consiste, a mi entender, en la sobrevaloraci\u00f3n por parte de los individuos de la dimensi\u00f3n del \u201cposeer\u201d a costa de la dimensi\u00f3n del \u201cser\u201d. Esta especie de llam\u00e9mosle \u201cpecado\u201d de la sociedad occidental, afecta tambi\u00e9n, en mayor o menor medida, como es l\u00f3gico, a la relaci\u00f3n familia-ni\u00f1o. Con la mala conciencia de no saber, no poder o no querer dar compa\u00f1\u00eda y afecto a los ni\u00f1os, los adultos tratamos infructuosamente de compensarlos con d\u00e1divas materiales y evitando poner limitaciones a sus impulsos y deseos, como si lo que nos importara fuera que, por encima de la condici\u00f3n de cuidadores-educadores, pudi\u00e9ramos ser considerados por ellos como una especie de \u201chadas madrinas\u201d dispuestas a adquirir, con la \u201cmagia\u201d del esfuerzo del trabajo o de nuestras rentas, todo tipo de bienes de consumo para colmar todas sus ansias de poder, dominio y posesi\u00f3n y evitar as\u00ed que puedan constatar la experiencia de sentirse hu\u00e9rfanos de unos valores m\u00e1s humanos que puedan promover su civilidad y, en consecuencia, la humanizaci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Para terminar; se est\u00e1n encendiendo alarmas, pilotos rojos que nos indican que algo no va, algo no marcha: agresividad creciente, el bulling que aumenta, falta de valores.<\/strong><\/p>\n<p>Los ni\u00f1os y j\u00f3venes criados en los valores del consumismo, como acabo de decir, se comprende que van a ser menos competentes para someterse a la necesaria autocr\u00edtica de sus ideas y comportamientos y, en consecuencia, van a ser m\u00e1s f\u00e1cilmente manipulables ideol\u00f3gicamente por l\u00edderes sociales transmisores de valores sociales y culturales radicales y destructivos. Por otra parte, cuando lo que el individuo idealiza es la posesi\u00f3n de las cosas, la dificultad o la imposibilidad para el acceso a esa propiedad, es decir, no ser suficientemente rico, puede ser vivido con mucha rabia y una extrema frustraci\u00f3n. Al contrario, si hay una capacidad ilimitada para conseguirlo todo, el sujeto se ver\u00e1 abocado a la desaparici\u00f3n de todo deseo lo que inevitablemente le conducir\u00e1 al tedio y al vac\u00edo. Estas ideas y sentimientos se pueden constituir en el germen de actitudes y comportamientos violentos, en determinadas condiciones y situaciones.<\/p>\n<p>A todo esto hay que a\u00f1adir que en este escenario, la competici\u00f3n y la rivalidad entre los individuos para conseguir alcanzar la cima del poder, es decir: el \u00e9xito econ\u00f3mico y social depende en gran medida de las habilidades para poner en juego las dotes de una fuerte agresividad para salir airoso de la furiosa competencia. Creo que estas pueden ser algunas de las razones que permiten comprender mejor el sesgo de las manifestaciones conductuales de los ni\u00f1os y j\u00f3venes en nuestro pa\u00eds y en la sociedad occidental del mundo desarrollado.<\/p>\n<p><strong>Muchas gracias.<\/strong><\/p>\n<p class=\"nota-edicion-digital\"><em>Nota de la edici\u00f3n digital: en el n\u00famero impreso este art\u00edculo incluye fotograf\u00edas que no se reproducen aqu\u00ed. Pueden consultarse en el PDF del n\u00famero.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Antoni Camino.<\/strong> Entrevista efectuada por Miguel \u00c1ngel Dom\u00ednguez Sevillano a Antoni Camino Taboada, especialista en Pediatr\u00eda y Neurolog\u00eda por la Universidad de Barcelona. Es primer presidente y socio fundador de la ACAP (Asociaci\u00f3n Catalana de Atenci\u00f3n Precoz). Adem\u00e1s es neuropediatra de los servicios de Atenci\u00f3n Precoz del Instituto Municipal de Personas con Discapacidad de los Ayuntamientos de Barcelona y de Mollet del Vall\u00e9s.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Antoni Camino (2005). Antoni Camino Taboada. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 30, pp. 21\u201329. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entrevista al neuropediatra Antoni Camino sobre la neuropediatr\u00eda y la relaci\u00f3n entre el profesional y el ni\u00f1o que atiende. Defiende una medicina centrada en el paciente y en la atenci\u00f3n interdisciplinar, el valor de la escucha, la observaci\u00f3n y el uso terap\u00e9utico de la palabra, la atenci\u00f3n a los cuidadores y el cuidado de los v\u00ednculos de apego, y reflexiona sobre la medicaci\u00f3n, la discapacidad, los cambios sociales, el consumismo y la agresividad de ni\u00f1os y j\u00f3venes.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":[],"cuaderno_seccion":[40],"cuaderno_autoria":[215],"cuaderno_numtax":[213],"class_list":["post-7815","cuaderno_articulo","type-cuaderno_articulo","status-publish","hentry","cuaderno_seccion-entrevista","cuaderno_autoria-antoni-camino","cuaderno_numtax-no-30"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo\/7815","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/cuaderno_articulo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7815"}],"wp:term":[{"taxonomy":"cuaderno_seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_seccion?post=7815"},{"taxonomy":"cuaderno_autoria","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_autoria?post=7815"},{"taxonomy":"cuaderno_numtax","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_numtax?post=7815"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}