{"id":7805,"date":"2005-06-01T10:03:00","date_gmt":"2005-06-01T09:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/de-la-transferencia-al-vinculo-oportunidad-de-la-ficcion-en-los-procesos-terapeuticos\/"},"modified":"2026-10-31T09:23:26","modified_gmt":"2026-10-31T08:23:26","slug":"de-la-transferencia-al-vinculo-oportunidad-de-la-ficcion-en-los-procesos-terapeuticos","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/de-la-transferencia-al-vinculo-oportunidad-de-la-ficcion-en-los-procesos-terapeuticos\/","title":{"rendered":"De la transferencia al v\u00ednculo: oportunidad de la ficci\u00f3n en los procesos terap\u00e9uticos"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 29 \u00b7 Junio de 2005 \u00b7 pp. 15\u201321<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Izuel concibe el acto terap\u00e9utico (y el educativo) como una creaci\u00f3n compartida y defiende la ficci\u00f3n como v\u00eda para desarrollar la subjetividad: desde la alienaci\u00f3n necesaria del beb\u00e9 al deseo del otro hasta el \u00abespacio transicional\u00bb de Winnicott, donde la ficci\u00f3n permite reabrir un espacio potencial y traducir lo imaginario. Con una vi\u00f1eta cl\u00ednica de un ni\u00f1o de cuatro a\u00f1os, sostiene que conviene seguir su propuesta simb\u00f3lica en lugar de cortarla, y que el terapeuta ha de sostener un \u00abno saber\u00bb ante el otro.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p>Creo que no les ser\u00e1 ajena -si han le\u00eddo anteriormente alguno de mis art\u00edculos-, la reflexi\u00f3n de que puede considerarse el acto terap\u00e9utico, e incluso el educativo, como una creaci\u00f3n compartida.<\/p>\n<p>En realidad, en todos los procesos profesionales de acompa\u00f1amiento a otro, tanto en sus dificultades como en sus deseos de cambio y desarrollo, la creaci\u00f3n compartida es el eje que vertebra las transformaciones que en dicho proceso se dar\u00e1n.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 estoy diciendo cuando hablo de creaci\u00f3n?<\/p>\n<p>Para m\u00ed tiene tres vertientes fundamentales. La primera refiere a la posibilidad de acompa\u00f1ar -para luego atravesar- la repetici\u00f3n imaginaria que se pone en acto en toda transferencia, durante los primeros tiempos del proceso terap\u00e9utico.<\/p>\n<p>La segunda lleva aparejado el desarrollar, en las personas implicadas en la situaci\u00f3n terap\u00e9utica, modificaciones en su entramado subjetivo, en un doble trabajo simb\u00f3lico de complejizaci\u00f3n y de traducci\u00f3n de su imaginario.<\/p>\n<p>La tercera tiene como resultante la creaci\u00f3n de un nuevo v\u00ednculo que ha de permitir hacer lazo a lo social.<\/p>\n<p>Ahora bien, \u00bfpor qu\u00e9 introducir en ello el t\u00e9rmino de ficci\u00f3n? Se puede responder: por que ella es una de las v\u00edas principales para desarrollar ese camino hacia la subjetividad.<\/p>\n<p>Sabemos que la subjetividad es lo que nos diferencia los unos a los otros, la que nos hace radicalmente heterog\u00e9neos. En ella est\u00e1 inscrita nuestra historia, tanto el deseo que nos atraviesa, como la forma en la que nos relacionamos con los objetos y los significantes que pueblan nuestro universo. Sabemos tambi\u00e9n que, bajo su forma social -un tanto superficial-, nos otorga la llamada identidad&#8230;<\/p>\n<p>El camino hacia la subjetividad es el camino hacia ser sujeto, desarrollando la potencialidad del ser. Y ser sujeto es haber introyectado y elaborado la historia de nuestros v\u00ednculos de forma creativa, d\u00e1ndole nuestro propio sello, en una cadena de identificaciones, unas m\u00e1s imaginarias y otras m\u00e1s simb\u00f3licas.<\/p>\n<p>Sin embargo desarrollarla no es un camino llano. Los seres humanos nacemos inermes a un mundo, poblado de los objetos de nuestra necesidad -alimento, calor, abrigo, cuidados&#8230;-, sin tener la suficiente maduraci\u00f3n biol\u00f3gica para poder procur\u00e1rnoslos, ni el tesoro del c\u00f3digo de las palabras para poder nombrar y reclamar esos objetos. Por ello nacemos alienados a ese saber del otro \u2014generalmente la madre \u2014 sobre el uso de los significantes, que nos atravesar\u00e1 \u2014con suerte-, de su deseo.<\/p>\n<p>Alienados s\u00ed, y tambi\u00e9n configurados primeramente por la imagen de ese otro del amor \u2014la madre\u2014 que nos devuelve una imagen unificada de nosotros mismos, contenedora de lo pulsional. As\u00ed, cuando hablamos de imaginario, nos referimos tambi\u00e9n a una imagen de nuestro propio cuerpo y a la aprehensi\u00f3n omnipotente de la realidad, que realizamos a partir de esa matriz. M\u00e1s tarde ella configurar\u00e1 nuestras creencias y dificultar\u00e1 de manera decisiva, el acceso a la realidad. Hablaremos entonces de una realidad \u201ccuajada\u201d por lo imaginario, funci\u00f3n nuclear de la repetici\u00f3n.<\/p>\n<p>El punto de partida es entonces el de una alienaci\u00f3n necesaria, pues sin ella el cachorro humano, inerme ante sus necesidades por la prematuridad biol\u00f3gica con la que nace, morir\u00eda. No obstante sabemos, por lo anteriormente citado, que la biol\u00f3gica, no es la \u00fanica muerte posible, existen otras, por ejemplo el sostenimiento de esa alienaci\u00f3n como soporte de la existencia.<\/p>\n<p>De la prematuridad biol\u00f3gica y la alienaci\u00f3n necesaria, hacia devenir ser sujeto diferenciado, capaz de escuchar y atender su posici\u00f3n deseante, ese, es un largo periplo lleno de contingencias.<\/p>\n<p>Para poder desarrollarlo, \u00bfqu\u00e9 condiciones son necesarias? Siguiendo a D. W. Winnicott \u2014y a nuestra experiencia-, diremos: la posibilidad de haber tenido en forma suficiente un espacio \u201ctransicional\u201d para la apertura de la subjetividad. Sabemos que este espacio es un \u201cterritorio ps\u00edquico\u201d que se va desarrollado por la relaci\u00f3n del ni\u00f1o con ciertos objetos que para \u00e9l tienen vida propia, quiero decir, incluso independiente de \u00e9l.<\/p>\n<p>Es un territorio en el que los apremios y las censuras, tanto de la realidad exterior como de la ps\u00edquica, quedan atenuados. No recaen directamente sobre el sujeto sino sobre sus representaciones. Es el territorio mismo de la ficci\u00f3n.<\/p>\n<p>Podemos hablar entonces de un itinerario que lleva de lo imaginario, a poder desarrollar la imaginaci\u00f3n, capacidad que conlleva, de manera necesaria, la capacidad de ficcionar. De ese modo se va abriendo el espacio simb\u00f3lico para que el ni\u00f1o -o el adulto en una reedici\u00f3n posterior-, halle sus formas de representarse el mundo y sentirse representado en \u00e9l.<\/p>\n<p>Pero como ya hemos dicho, no es un camino f\u00e1cil, puesto que implica la posibilidad de haber recibido de parte de los padres -y m\u00e1s tarde los educadores-, una serie de condiciones para su elaboraci\u00f3n. Entre \u00e9stas est\u00e1n, por ejemplo, que los padres no hayan estado en una posici\u00f3n demasiado omnipotente, como \u00fanicos detentadores del saber que le ten\u00eda que incumbir al ni\u00f1o. Tal vez tampoco demasiado ansiosos por no saber lo que le acontec\u00eda al peque\u00f1o, cuando no entend\u00edan su conducta.<\/p>\n<p>En realidad el saber funcional de los padres -sobre sus hijos- en el estado de la peque\u00f1a infancia, no es muy importante; lo que es importante es el tipo de v\u00ednculo que establecen con ellos.<\/p>\n<p>Ese v\u00ednculo, aparte de dar cabida a una fuerte ligaz\u00f3n emocional, tambi\u00e9n pasa por la posibilidad de sentirse comprometidos en la escucha y la adaptaci\u00f3n a ese no saber, y por lo tanto a permitirse ser interrogados por \u00e9l.<\/p>\n<p>Este punto, me gustar\u00eda recalcarlo, no es mera ret\u00f3rica. Lo que los ni\u00f1os aprenden no son las buenas palabras, sino los modos en los que los adultos, hacen coincidir palabra y acto, intentado producir las menores escisiones posibles entre una y otro.<\/p>\n<p>De este modo, \u00bfc\u00f3mo dar lugar al desarrollo de ese espacio para el ejercicio de su potencialidad al hijo \u2014por parte de los padres-, o al paciente \u2014por parte de los terapeutas-?<\/p>\n<p>D\u00e1ndole, desde la m\u00e1s temprana infancia el lugar de sujeto a advenir, pudiendo sostenerlo \u2014y sostenerse- a partir de reconocerlo como portador de su propia diferencia.<\/p>\n<p>Permitiendo que para nosotros, ya se trate del hijo, del paciente o del alumno, \u00e9ste sea portador de rasgos que podamos interiorizar, que nos podamos identificar no con \u00e9l, sino con alg\u00fan rasgo suyo, tal vez con alguna de sus palabras. Hacerlo portador en acto de un saber que permite reinterpretarnos, escucharnos a nosotros mismos de un modo distinto.<\/p>\n<p>Ya s\u00e9 que me estoy dirigiendo a profesionales, y tal vez lo que les transmito les parece obvio, pero me parece importante recalcar que no es posible establecer una relaci\u00f3n de ayuda sin comprometerse a construir un v\u00ednculo de no saber todo con y para el otro y por supuesto respecto a nosotros mismos, como terapeutas pero tambi\u00e9n como sujetos.<\/p>\n<p>Ver\u00e1n que no les hablo de un no saber funcional, sino de un no saber que define un saber sobre la estructura misma de la incompletud que nos acu\u00f1a como sujetos.<\/p>\n<p>Por un lado va a ser importante para nosotros, no partir de una posici\u00f3n de saber ni sobre el paciente, ni sobre como vamos a reaccionar ante lo que este nos vaya presentando. Un no saber sobre quien y como es esa persona que viene a nosotros en demanda de ayuda, ese estar en posici\u00f3n de \u201cextranjero\u201d ante una lengua que no se conoce, ser\u00e1 lo que permitir\u00e1 darle justamente la posibilidad de crear un espacio potencial para el desarrollo de su subjetividad.<\/p>\n<p>En la cl\u00ednica observamos a chicos\/chicas, que han tenido una falsa adaptaci\u00f3n \u2014alienados absolutamente en el deseo de los padres-, que no han podido constituir(se- en)ese espacio. Son los casos por ejemplo de ni\u00f1os\/as que aprenden de memoria las cosas y las repiten tal como las han aprendido, adquieren h\u00e1bitos y cumplen las normas a satisfacci\u00f3n de los adultos, incluso pueden sacar notas brillantes, pero por ejemplo, m\u00e1s adelante en sus estudios, cuando estos se basan cada vez m\u00e1s en conocimientos que requieren las capacidades del razonamiento y la reflexi\u00f3n, fracasan estrepitosamente.<\/p>\n<p>Por no hablar de las dificultades afectivas que presentan en relaci\u00f3n con sus compa\u00f1eros, su falta de plasticidad con la rigidez consecuente en la relaci\u00f3n \u2014constataci\u00f3n del fracaso de los procesos de identificaci\u00f3n simb\u00f3lica-, el poder resignar las p\u00e9rdidas, etc.<\/p>\n<p>La prueba de la interiorizaci\u00f3n de la ley simb\u00f3lica ha sucumbido. Toda su estructuraci\u00f3n basada en la memorizaci\u00f3n y la repetici\u00f3n, en la incorporaci\u00f3n masiva de esos modelos parentales \u2014en la alienaci\u00f3n al deseo del otro-, queda obsoleta y sucumbe.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 digo entonces cuando propongo la introducci\u00f3n del espacio simb\u00f3lico de ficci\u00f3n en la terapia?<\/p>\n<p>Para responder, antes les tendr\u00e9 que hablar someramente de aquello que entiendo por realidad, puesto que ficci\u00f3n y realidad van \u00edntimamente emparejadas, se entra\u00f1an y se extra\u00f1a la una a la otra.<\/p>\n<p>Ustedes ya saben que para el hombre existen como m\u00ednimo dos realidades, la ps\u00edquica poblada de los sue\u00f1os, las fantas\u00edas y en definitiva organizadas por el fantasma ($ \u25ca a), y la realidad exterior.<\/p>\n<p>Sabemos tambi\u00e9n que el Yo vela para producir esa conexi\u00f3n con la realidad exterior. Pero es ilusorio, en cuanto a lo que de humano acontece, pensar que hay una realidad que sea m\u00e1s palpable que otra. Para el ser humano, su construcci\u00f3n sobre la realidad es la realidad misma.<\/p>\n<p>Si eso es as\u00ed, \u00bfpor qu\u00e9 introducir entonces el t\u00e9rmino de ficci\u00f3n?<\/p>\n<p>Pues bien, si el Yo es para el sujeto agente de conexi\u00f3n con la realidad exterior, tambi\u00e9n \u2014por su construcci\u00f3n imaginaria- es un palacio de espejismos. Sin embargo, eso mismo le permite ser estancia de los distintos personajes de su historia, historia de sus identificaciones, que a nivel simb\u00f3lico pueden jugarse como personajes en el espacio de la ficci\u00f3n para producir un nuevo recorrido simb\u00f3lico.<\/p>\n<p>As\u00ed la ficci\u00f3n es un aparato simb\u00f3lico que intenta reabrir ese espacio potencial \u2014y vital- para el desarrollo del sujeto, que tal vez qued\u00f3 \u2014en su momento- conculcado. En \u00e9l, tanto la realidad como la realidad ps\u00edquica, no lo invaden directamente; piden ser traducidas y, tal vez, deformadas para poder ser aceptadas.<\/p>\n<p>El otro d\u00eda, supervisando un caso en una formaci\u00f3n, aparec\u00eda una terapeuta muy cuidadosa, implicada con el ni\u00f1o, que pod\u00eda y sab\u00eda vencer sus resistencias a entrar en relaci\u00f3n con ella, que ante la peque\u00f1a violencia que le presentaba, le facilitaba espacios para ritualizarla y transformarla. Todo muy correcto, pero tal vez todo demasiado r\u00e1pido, en apenas seis sesiones.<\/p>\n<p>Ese ni\u00f1o \u2014de cuatro a\u00f1os-, ven\u00eda por un lado con la demanda de la maestra de que no prestaba atenci\u00f3n y molestaba a sus compa\u00f1eros, y de la madre de que no progresaba.<\/p>\n<p>Sus pinturas eran muy ordenadas, los colores no se mezclaban, entraba y sal\u00eda de las propuestas de la terapeuta sin excesiva provocaci\u00f3n, pero tambi\u00e9n casi sin demanda. Una escenificaci\u00f3n de \u00bfqu\u00e9 me quieres?, o sea, una soldadura entre \u00bfqu\u00e9 quieres de m\u00ed? y \u00bfme quieres?<\/p>\n<p>Sin embargo en algunos dibujos, y de manera como descontextualizada, dec\u00eda que hab\u00eda un beb\u00e9 y un hombre que quer\u00eda matarlo. En otros momentos cog\u00eda un mu\u00f1eco y nombraba, mirando a la terapeuta, \u201cle arranco la cabeza&#8230;\u201d a la que esta respond\u00eda \u2014sin imponerse-: \u201cno, pobre&#8230;, tal vez ser\u00e1 mejor que no\u201d, ante lo cual, el ni\u00f1o obedec\u00eda y parec\u00eda quedar apaciguado.<\/p>\n<p>A tenor de esa peque\u00f1a vi\u00f1eta cl\u00ednica anterior. Podemos preguntarnos, \u00bfser\u00e1 suficiente para la cura de este ni\u00f1o, inhibir su conducta para reforzar el v\u00ednculo con la terapeuta?<\/p>\n<p>Obviamente no lo sabemos, pero \u00bfcreemos que de este modo se est\u00e1n trabajando sus ansiedades m\u00e1s primarias?, \u00bfse est\u00e1 permitiendo una elaboraci\u00f3n de sus conflictos o se est\u00e1 estableciendo un pacto, que excluye esos materiales que ante momentos de crisis, reaparecer\u00e1n volviendo a poner en primer plano lo no elaborado?, \u00bfse est\u00e1 permitiendo reabrir ese espacio potencial para el desarrollo subjetivo?<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n podr\u00edamos decir: si el ni\u00f1o hace recaer la pregunta sobre el objeto \u2014proyecci\u00f3n y transici\u00f3n tal vez necesaria de sus ansiedades-, \u00bfpor qu\u00e9 volverla al v\u00ednculo directamente \u201c&#8230;tal vez ser\u00e1 mejor que no\u201d dice la terapeuta, sacando al objeto de la escena? \u00bfHubiera sido m\u00e1s oportuno seguir la propuesta del ni\u00f1o, trabajando sobre lo que le acontec\u00eda al objeto, sobre el peligro que se cern\u00eda sobre \u00e9l y permitir desplegar sus representaciones? Nos parece que a esta respuesta hay que responder afirmativamente.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 introducir entonces, en el espacio terap\u00e9utico, la ficci\u00f3n?<\/p>\n<p>Por que pienso que la ficci\u00f3n hiende esa realidad cuajada, ese v\u00ednculo al otro falsamente adaptado. Porque permite al ser humano explorar y crear sus realidades alej\u00e1ndolo de los procesos de alienaci\u00f3n, que lo han constituido a partir de su necesidad, pero que en la actualidad pueden estar obturando el acceso a su deseo.<\/p>\n<p>La ficci\u00f3n en tanto ecuaci\u00f3n simb\u00f3lica diferenciada de la realidad alienante, implica el desarrollo de una estructura que inscribe el espacio, el tiempo y la acci\u00f3n, como una reinterpretaci\u00f3n \u2014dram\u00e1tica si se quiere- de lo cuajado en nosotros respecto a la realidad inmediata.<\/p>\n<p>La ficci\u00f3n reh\u00fasa ilustrar o a reproducir la realidad, por lo que justamente deviene instrumento para su conocimiento, su develamiento.<\/p>\n<p>Ella abre un espacio del que se puede entrar y salir a voluntad, en el que la realidad no se impone, y en el que la fantasm\u00e1tica interna se traduce y se reinterpreta. Con la ficci\u00f3n creamos la capacidad \u2014mediante la capacidad de desembrague de la que nos hablan los ling\u00fcistas- de poder construirnos un v\u00ednculo con la realidad, sin estar sometidos a ella.<\/p>\n<p>Se trata al mismo tiempo de un v\u00ednculo s\u00f3lido en cuanto a la constituci\u00f3n de su tejido simb\u00f3lico, por que en el la realidad no es rechazada defensivamente, sino que es traducida e introyectada a lo asimilable para el sujeto.<\/p>\n<p>Trabajar con la ficci\u00f3n requiere de la habilidad:<\/p>\n<p>\u2022 de dejar desfilar en atenci\u00f3n libre las representaciones del deseo y de las fantas\u00edas,<\/p>\n<p>\u2022 de la creaci\u00f3n de un marco y de unas reglas simb\u00f3licas que permiten al sujeto diferenciar el terreno de la realidad y el de la ficci\u00f3n \u2014fecundado \u00e9ste por la imaginaci\u00f3n\u2014<\/p>\n<p>\u2022 y al mismo tiempo desarrollar una unidad de \u201clectura\u201d, un corte sobre lo imaginario al modo de los poetas, que a trav\u00e9s de otorgar una combinatoria distinta a los significantes, ponen en relaci\u00f3n los diversos mundos que habitan entre nosotros y de los cuales no tenemos demasiada noticia por estar escindidos.<\/p>\n<p>La ficci\u00f3n opera en la represi\u00f3n unas veces como un corte \u00edntimo, sutil, otras como un rodeo imprescindible. Casi como la denegaci\u00f3n, esa forma de levantamiento de la represi\u00f3n, bajo la cual el material inconsciente aflora a la conciencia, pero que a diferencia de la denegaci\u00f3n, no presta sus servicios bajo los procesos de la escisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Es en definitiva trabajar con la ficci\u00f3n, nos propone un contacto \u00edntimo y sutil con ese saber que representa al inconsciente y nos permite volver a entrar otra vez en la escena del deseo.<\/p>\n<p>Una vez m\u00e1s comprendemos as\u00ed que el uso de la ficci\u00f3n en la terapia se sit\u00faa a caballo entre lo imaginario y lo simb\u00f3lico, sin olvidar horizonte \u00faltimo de lo real, ya que como dec\u00eda E. Chillida, es necesario que tal horizonte exista para poder tener una cierta perspectiva.<\/p>\n<p class=\"nota-edicion-digital\"><em>Nota de la edici\u00f3n digital: en el n\u00famero impreso este art\u00edculo incluye una fotograf\u00eda que no se reproduce aqu\u00ed. Puede consultarse en el PDF del n\u00famero.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Miquel Izuel Carri\u00e0.<\/strong> Miquel Izuel Carri\u00e0 es psic\u00f3logo cl\u00ednico y psicoanalista. Actualmente es presidente de Grefart (Asociaci\u00f3n para la investigaci\u00f3n y la formaci\u00f3n en Arte-terapia).<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Miquel Izuel Carri\u00e0 (2005). De la transferencia al v\u00ednculo: oportunidad de la ficci\u00f3n en los procesos terap\u00e9uticos. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 29, pp. 15\u201321. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Izuel concibe el acto terap\u00e9utico (y el educativo) como una creaci\u00f3n compartida y defiende la ficci\u00f3n como v\u00eda para desarrollar la subjetividad: desde la alienaci\u00f3n necesaria del beb\u00e9 al deseo del otro hasta el \u00abespacio transicional\u00bb de Winnicott, donde la ficci\u00f3n permite reabrir un espacio potencial y traducir lo imaginario. 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