{"id":7800,"date":"2004-06-01T10:07:00","date_gmt":"2004-06-01T09:07:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/la-memoria-perdida\/"},"modified":"2026-10-31T09:23:24","modified_gmt":"2026-10-31T08:23:24","slug":"la-memoria-perdida","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/la-memoria-perdida\/","title":{"rendered":"La memoria perdida"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 27 \u00b7 Junio de 2004 \u00b7 pp. 38\u201339<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Texto breve sobre la memoria y la infancia: el adulto tiende a olvidar, pero a veces la memoria se presenta fecunda y evoca escenas infantiles (las escaleras, el cine, el t\u00fanel oscuro, el \u00faltimo elegido) ligadas a fantasmas de acci\u00f3n, reaseguraci\u00f3n y angustias arcaicas. Defiende rememorar como una forma de comprender el futuro encarnado en la infancia.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<blockquote><p>\u201cLo que pasa, es que no sabemos lo que nos pasa, y por eso pasa, lo que nos pasa.\u201d (Ortega y Gasset).<\/p><\/blockquote>\n<p>La memoria es extra\u00f1a y selectiva. Se parece a la vacilaci\u00f3n de los sue\u00f1os.<\/p>\n<p>El adulto, sumido en sus rutinas consentidas, combatidas, consciente o inconscientemente olvida, anestesiando o amordazando lo que un d\u00eda fue, ajeno a su g\u00e9nesis y a las emociones, sentimientos, palabras y signos que le construyeron; vive, intenta vivir desde la implacable realidad y el pragmatismo de su cotidianeidad. Es posible que est\u00e9 cansado para poder acordarse o el descreimiento embargue su vida. Quiz\u00e1 deba ser as\u00ed o no pueda ser sino as\u00ed.<\/p>\n<p>No obstante, en ocasiones la memoria sorprende y se presenta prolija, fecunda; suele acontecer este fen\u00f3meno en los oasis y en las aristas de la vida; entonces, el alma se vac\u00eda de recuerdos como en un viaje inici\u00e1tico hacia adentro, como viajeros que se esperan a s\u00ed mismos.<\/p>\n<p><em>\u201cLas escaleras tienen siete pelda\u00f1os hasta cada descansillo; d\u00edas, meses de intentos y repeticiones: cuatro, cinco, seis y siete pelda\u00f1os recorridos de un solo impulso, apoyados en la barandilla, potentes, omnipotentes, voladores.\u201d (Fantasmas de acci\u00f3n: de verticalidad).<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cPiernas delgadas, peque\u00f1as, pantalones cortos, faldas largas, zapatos desgastados por la erosi\u00f3n de mil peripecias, rostros expectantes, boca entreabierta, mirada fija, ce\u00f1o fruncido, manos tensas, silencio, rodillas que se tocan, pensamiento galopando, una inhibici\u00f3n t\u00f3nica y, en segundos, el fin del mundo: pies martilleando r\u00edtmicamente el suelo, atronando el espacio, aplaudiendo fren\u00e9ticamente, una explosi\u00f3n t\u00f3nico-emocional; la enorme pantalla estremecida porque el h\u00e9roe, el bueno, el malo, el pillo, el enorme monstruo, el m\u00e1s fuerte todav\u00eda han resuelto, confundido o embrollado al destino y sus desatinos.\u201d (Reaseguraci\u00f3n dram\u00e1tica-omnipotencia m\u00e1gica).<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cEl t\u00fanel oscuro, enigm\u00e1tico; del otro lado el misterio de lo desconocido: miedo y soledad..\u201d (angustias arcaicas).<\/em><\/p>\n<p><em>\u201cFue el \u00faltimo elegido para formar parte de los dos equipos; sinti\u00f3 que no val\u00eda nada, que no era nada, que nunca ser\u00eda nada.\u201d (La frustraci\u00f3n: la dificultad de crecer).<\/em><\/p>\n<p>Rememorar no es habitar el pasado sino permitirse comprender el futuro siempre naciente, encarnado en esa infancia lanzada al vuelo infinito en pos de la eterna y siempre nueva conquista del mundo. Rememorar es captar resonancias en el otro: el peque\u00f1o, del ni\u00f1o que un d\u00eda lati\u00f3 en nuestro coraz\u00f3n; mirar, mirarse, mirarle, y el mirado verse visto, reconocido. En esa confluencia se abrazan el pasado, el presente, y el futuro: el bueno, el malo, la ilusi\u00f3n, el dolor, el asombro, la fascinaci\u00f3n, la frustraci\u00f3n, lo m\u00e1gico, la transgresi\u00f3n, la esperanza y una inmensa curiosidad que empuja inevitablemente a transitar las calles del deseo pobladas de anhelos de identidad que anidan en el ensue\u00f1o&#8230;<\/p>\n<p>&#8230; Y quiz\u00e1 as\u00ed, esos infantes, despu\u00e9s de muchos atardeceres, ya que todos somos tierra de los siglos, cuando la confusa realidad llame a sus puertas, puedan caminar erguidos en la vereda de sus d\u00edas.<\/p>\n<p class=\"nota-edicion-digital\"><em>Nota de la edici\u00f3n digital: en el n\u00famero impreso este art\u00edculo incluye fotograf\u00edas que no se reproducen aqu\u00ed. Pueden consultarse en el PDF del n\u00famero.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Daniel Garmendia (2004). La memoria perdida. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 27, pp. 38\u201339. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto breve sobre la memoria y la infancia: el adulto tiende a olvidar, pero a veces la memoria se presenta fecunda y evoca escenas infantiles (las escaleras, el cine, el t\u00fanel oscuro, el \u00faltimo elegido) ligadas a fantasmas de acci\u00f3n, reaseguraci\u00f3n y angustias arcaicas. 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