{"id":7795,"date":"2004-06-01T10:02:00","date_gmt":"2004-06-01T09:02:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/efectos-iatrogenicos-en-la-practica-de-la-psicomotricidad\/"},"modified":"2026-10-31T09:23:20","modified_gmt":"2026-10-31T08:23:20","slug":"efectos-iatrogenicos-en-la-practica-de-la-psicomotricidad","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/efectos-iatrogenicos-en-la-practica-de-la-psicomotricidad\/","title":{"rendered":"Efectos iatrog\u00e9nicos en la pr\u00e1ctica de la psicomotricidad"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 27 \u00b7 Junio de 2004 \u00b7 pp. 11\u201318<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Rodr\u00edguez analiza los efectos iatrog\u00e9nicos de la pr\u00e1ctica psicomotriz, es decir, los efectos indeseables que pueden producirse aunque se pretenda hacer el bien, y los ordena en tres niveles: conceptual (posiciones epist\u00e9micas reduccionistas), actitudinal (ideales ajenos al sujeto, no observar ni escuchar) y procedimental (comprender demasiado pronto, no dar tiempo, no enmarcar ni limitar, no contextualizar ni derivar). Concluye proponiendo una actitud prudente en la persona terapeuta: \u00abmejor quedarse corto que largo\u00bb.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<h3>Introducci\u00f3n<\/h3>\n<p>Alguien ten\u00eda que hablar sobre esto. Y me he sentido compelido a hacerlo.<\/p>\n<p>A estas alturas, algo ya sabemos de la pr\u00e1ctica de la Psicomotricidad. Una Pr\u00e1ctica que se acerca al casi centenar de a\u00f1os. Con un Saber Te\u00f3rico, que toma en cuenta referentes neurol\u00f3gicos, motores, psicodin\u00e1micos y constructivistas, que nos orientan en relaci\u00f3n con otros campos gnoseol\u00f3gicos. Con una Formaci\u00f3n Personal, que nos facilita la adquisici\u00f3n de competencias en la Observaci\u00f3n y la Escucha, para posibilitar el necesario ajuste emp\u00e1tico y la disponibilidad t\u00f3nico-emocional requeridas a las producciones del ni\u00f1o (o adulto); esto es, a sus Actos y Dichos. Es decir, una Formaci\u00f3n en un Sistema de Actitudes que, aunque flexible, no es cualquiera. Y, por fin, una Tecnicidad Pr\u00e1ctica, que cual dial\u00e9ctica continua desde las dos anteriores, las abrocha en la intervenci\u00f3n y Ayuda a la particularidad del alumno o paciente, en un poder, querer y saber-hacer, y con un Proyecto preciso que orienta su Educaci\u00f3n o Ayuda Terap\u00e9utica en el \u00e1mbito cl\u00ednico. Es el llamado Sistema de Acciones, sistematizado por Aucouturier.<\/p>\n<p>Niveles de Formaci\u00f3n, que lejos, de con-formar la figura de El-Psicomotricista, apuntan a una continua pregunta por los fundamentos que sostienen su pr\u00e1ctica. Posici\u00f3n tanto \u00e9tica como epist\u00e9mica, cl\u00ednica y pol\u00edtica, del practicante que, no cerr\u00e1ndose sobre s\u00ed mismo, impiden que la Tecnicidad se convierta en una (Psico-) Tecnolog\u00eda m\u00e1s.<\/p>\n<h3>Planteamiento<\/h3>\n<p>Pero como todo campo de intervenci\u00f3n sobre el organismo y la subjetividad humana que se precie, podemos verificar unos Efectos, que, constat\u00e1ndolos, nos abren un margen y un umbral de Indicaciones. Repito que, a estas alturas, ya conocemos algunas de las Indicaciones privilegiadas de la Pr\u00e1ctica Psicomotriz, sean en el campo educativo y preventivo, o en el de las deficiencias, minusval\u00edas, trastornos, s\u00edntomas o s\u00edndromes neurol\u00f3gicos, traumatol\u00f3gicos o psicopatol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n podremos ir m\u00e1s all\u00e1. En aras de un deseado rigor que d\u00e9 a nuestra Pr\u00e1ctica, la merecida \u201cdignidad\u201d que la sit\u00fae en el campo de las Ciencias, sean human\u00edsticas, sean experimentales. Y este m\u00e1s all\u00e1 pasa tambi\u00e9n por investigar las posibles Contraindicaciones y Efectos Secundarios (deseables o no) de la prescripci\u00f3n de una Ayuda Psicomotriz a alguien. Por no decir, los Efectos Iatrog\u00e9nicos. Sobre esto me gustar\u00eda apuntar algunas reflexiones.<\/p>\n<p>Se define \u201cIatrog\u00e9nico-a\u201d (diccionario RAE. 92) como \u201ctoda alteraci\u00f3n del estado del paciente producida por el m\u00e9dico\u201d. Tambi\u00e9n la encontramos en relaci\u00f3n a \u201cmal-praxis\u201d o, incluso, a \u201cnegligencia\u201d.<\/p>\n<p>Es decir, se trata de provocar en el alumno o paciente, efectos indeseables o perjudiciales aunque se pretenda hacer el bien, debido al desconocimiento, impericia o falta de atenci\u00f3n, voluntarios o no, de los efectos que provocan nuestras intervenciones.<\/p>\n<p>De similar manera, B. Aucouturier, en alg\u00fan momento aludi\u00f3 a cierta \u201cetapa folcl\u00f3rica\u201d de la psicomotricidad. En la que, alegremente, importaba m\u00e1s epatar y \u00abpas\u00e1rselo bien\u201d, sin importar los abordajes propuestos, ignorando las consecuencias subjetivas provocadas despu\u00e9s de cada stage.<\/p>\n<p>Etapa afortunadamente ya pasada, de \u201cmovilizaciones salvajes\u201d, donde, a modo de ejemplos, las t\u00e9cnicas de manipulaci\u00f3n se usaban indiscriminadamente, o todo nos llevaba a la relajaci\u00f3n. O se alargaban los tiempos de forma desmesurada. O se invitaba a la descarga pulsional sin l\u00edmite ni elaboraci\u00f3n alguna. O se confund\u00eda la Formaci\u00f3n Personal con una Psicoterapia v\u00eda Corporal. Recordamos bien algunos de estos efectos provocados: angustia desmedida, irrupci\u00f3n de recuerdos latentes, ca\u00edda brusca de ciertos ideales, sentimientos de despersonalizaci\u00f3n e irrealidad, vivencias regresivas, desinhibiciones, pasos al acto e impulsiones facilitadas, transferencias masivas, incluso, y en alg\u00fan excepcional caso, desencadenamientos psic\u00f3ticos, etc.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n, entonces, no era tanto lo que emerg\u00eda o se movilizaba \u2014generalmente, con la mejor de las voluntades\u2014 como la no elaboraci\u00f3n, representaci\u00f3n o distanciaci\u00f3n de los afectos y emociones vivenciados, debido a que el setting, al ser formativo, no lo permit\u00eda. Recordamos tambi\u00e9n los efectos subjetivos posteriores en la vida cotidiana, de algunos participantes.<\/p>\n<p>No en vano B. Aucouturier no dejaba de insistir a menudo en que: \u201ctodo acto humano es psicomotor aunque no todo es psicomotricidad\u201d.<\/p>\n<p>Continuando con esto, podemos considerar, y de un modo provisional, que los efectos indeseables, de nuestra practica, se pueden verificar en tres Niveles:<\/p>\n<p>&#8211; El del marco te\u00f3rico y epistemol\u00f3gico: Iatrogenia Conceptual.<\/p>\n<p>&#8211; El del Sistema de Acciones: Iatrogenia Procedimental.<\/p>\n<p>&#8211; El del Sistema de Actitudes: Iatrogenia Actitudinal.<\/p>\n<p>En este escrito, no mostraremos tanto una enumeraci\u00f3n exhaustiva de los posibles efectos iatrog\u00e9nicos de una Pr\u00e1ctica Psicomotriz, como de los mecanismos, que los pueden provocar, esto es, lo que ser\u00eda: una Patogenia de la Iatrogenia Psicomotriz (que es como decir, lo que, en justa \u00e9tica cl\u00ednica, debi\u00e9ramos evitar).<\/p>\n<h3>Iatrogenia Conceptual<\/h3>\n<p>Es el referido al esquema y encuadre epistemol\u00f3gico, e incluso ontol\u00f3gico del sujeto del abordaje. Dicho de otra manera, la concepci\u00f3n, el \u201ceidos\u201d o el \u201ca priori\u201d que tenemos, de lo que es un sujeto humano, de lo que lo constituye y lo encarna, van a influir decisivamente en la orientaci\u00f3n que demos a nuestro prop\u00f3sito.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con la Psicomotricidad, cl\u00e1sicamente, se han venido a dar dos posiciones epist\u00e9micas:<\/p>\n<p>Una. Nuestra pr\u00e1ctica, ser\u00eda un solo \u201cquehacer\u201d, una t\u00e9cnica que permitiera integrar todas las concepciones, sin aparente contradicci\u00f3n. Algo as\u00ed como \u201cimporta lo que hagas, aunque no sepas bien por qu\u00e9 lo haces\u201d. Es el \u201ctodo vale\u201d, no ser\u00eda necesaria referencia alguna.<\/p>\n<p>Reduccionista posici\u00f3n, dable en llamar \u201chist\u00e9rica\u201d, donde el acento es puesto en una presunta \u201cPr\u00e1ctica\u201d, bajo el enfoque de una pedagog\u00eda \u201cinductiva\u201d. Falsa posici\u00f3n, decimos, porque, se quiera o no, uno ya tiene, conscientemente o no, una idea, frente a lo que significa ser humano y por tanto c\u00f3mo tratarlo y orientarlo.<\/p>\n<p>Vemos su consecuencia en el fervor de algunos practicantes por el \u201ceclecticismo\u201d, que cual \u201cmacedonia de frutas\u201d terap\u00e9utica pudiera integrarlo todo.<\/p>\n<p>La otra posici\u00f3n: Es la de \u201cnada es suficiente\u201d. Ninguna teor\u00eda podr\u00eda dar cuenta de nuestro modo de intervenir. Se tratar\u00eda de buscar la \u201cTeor\u00eda Total\u201d, que explicara lo que hacemos y su porqu\u00e9, llegando a explicar, incluso, el origen de las diferentes patolog\u00edas. Ac\u00e1, lo importante, estar\u00eda en el medio y su clave es la \u201cintegraci\u00f3n\u201d dada por ciertos Modelos como los Hol\u00edsticos, Ecol\u00f3gicos, el Bio-Psico-Social de la medicina o el PsicoNeurol\u00f3gico, tan actual.<\/p>\n<p>Reduccionista postura, tambi\u00e9n \u00e9sta, que denominamos \u201cobsesiva\u201d, bajo la \u00e9gida de una \u201cpedagog\u00eda deductiva\u201d, que pone su acento en la valoraci\u00f3n, medici\u00f3n, testificaci\u00f3n, clasificaci\u00f3n nosol\u00f3gica, etc.<\/p>\n<p>Consecuencia de esta otra posici\u00f3n, lo vemos en el empe\u00f1o de la \u201cProgramitis\u201d ironizaci\u00f3n de la presunci\u00f3n de que todas las referencias pueden casar entre s\u00ed y poder calcular de forma objetiva lo previamente hipotetizado. Y es que no se puede saberlo todo de todos. Siquiera la pretensi\u00f3n de una Teor\u00eda Integrada, se escora siempre hacia alguna referencia privilegiada. (V\u00e9ase la actual \u201cHip\u00f3tesis del Neurodesarrollo\u201d, aceptada por algunos psicoanalistas anglosajones, para explicar la esquizofrenia).<\/p>\n<p>La existencia en la constituci\u00f3n del Ser humano no solo de la contradicci\u00f3n l\u00f3gica sino de la paradoja subjetiva, provoca una absoluta imposibilidad de encontrar la Teor\u00eda Unificada que d\u00e9 cuenta simult\u00e1neamente: de la emergencia del sujeto y objeto, de lo individual y lo social, de la esfera p\u00fablica y privada (R. Rorty). Es el precio que pagamos por el hecho de ser parlantes, sexuados y mortales, como fundamentos de la subjetividad humana (es la \u201cimposibilidad de la relaci\u00f3n sexual\u201d, J. Lacan).<\/p>\n<p>Como vemos, aunque muy resumido, estas dos posiciones, tendr\u00edan algo de c\u00f3mico, si no fuera porque van acompa\u00f1adas de una evidente falta de rigor que, a menudo, nos conducen a callejones sin salida.<\/p>\n<p>Rigidez, simplismo, uniformidad y unilateralidad, son alguno de los nefastos efectos producidos en esta concepci\u00f3n de las curas.<\/p>\n<p>Elegir una opci\u00f3n epist\u00e9mica, dentro de un paradigma cient\u00edfico determinado, a sabiendas de saberse en p\u00e9rdida o limitado en el todo-hacer o todo-saber (\u00abCastraci\u00f3n Epist\u00e9mica\u201d dir\u00eda), permite entrar en Conversaci\u00f3n con el Otro, haciendo permeables las fronteras del conocimiento y dando a cada sujeto otro margen para colocar y hacer escuchar su voz.<\/p>\n<h3>Iatrogenia Actitudinal<\/h3>\n<p>Si existen determinadas Actitudes, por parte del educador o terapeuta, que son favorecedoras de un proceso de cambio y de \u201cinvenci\u00f3n\u201d subjetiva. Tambi\u00e9n hay otras que lo impiden, llevando a provocar nocivos efectos, en el proceso de transformaci\u00f3n personal.<\/p>\n<p>En otro lugar (ver Referencias), aludimos extensamente a estos factores de cambio. Fij\u00e9monos que estas condiciones no son caprichosas o aleatorias. Son esos requisitos, que tanto en el Hacer como en el Decir, animan, empujan e invitan a dejar en suspenso las certezas subjetivas que sostienen a un sujeto amarrado a su s\u00edntoma, para permitir el advenimiento de una nueva significaci\u00f3n, y otra posici\u00f3n diferente respecto a su goce repetitivo fantasm\u00e1tico.<\/p>\n<p>Por tanto, una inversi\u00f3n de dichas condiciones, provocar\u00e1 justamente, efectos contrarios a los supuestamente preconizados. Veamos:<\/p>\n<p>Suponer que \u201cTodo es Educable\u201d, que \u201cCada caso no es \u00fanico\u201d o que \u201cExiste El profesor Ideal\u201d. Son argumentos sostenidos por el mantenimiento de un alabado cientificismo de la personalidad. Una ontolog\u00eda Cognitiva aliada a las Neurociencias, muy en boga, hoy en d\u00eda, hace creer en las virtudes modificadoras del moldeamiento del sistema de creencias. Ilusi\u00f3n de objetividad, que siempre choca con la particularidad dada por las significaciones particulares, ante lo escuchado y prescrito.<\/p>\n<p>Ya S. Freud nos alert\u00f3 del \u201cfuror sanandi\u201d, que aqueja a los m\u00e9dicos en su intento de curar eficazmente y a toda costa, provocando, a menudo efectos adversos.<\/p>\n<p>Por no nombrar el retorno de una nueva forma de Moral Social de \u201cdiscriminaci\u00f3n negativa\u201d, respuesta ante lo \u201cpol\u00edticamente correcto\u201d. Moral \u201claica\u201d y \u201cblanda\u201d, pero no por ello menos prejuiciosa y denegante de toda subjetividad. O aludir al nuevo Giro Religioso tomado por los actuales pensadores de la posmodernidad (Derrida, Vattimo, Tr\u00edas&#8230;)<\/p>\n<p>Cuidado con el \u00abDeseo de Ayudar\u201d, que tanto se oye, y que a menudo, refleja las propias proyecciones personales del practicante, que anteponen una presunci\u00f3n de Ideal de: Alumnos, Padres, Ciudadanos, Hijos, Trabajador o Creyentes.<\/p>\n<p>Ideal cargado de Sentido ajeno al sujeto y que invade las Pr\u00e1cticas Terap\u00e9uticas.<\/p>\n<p>Y es que, podemos constatar, cada vez m\u00e1s, los Efectos segregativos, que la Ciencia aliada con el Mercado provoca.<\/p>\n<p>Una Demanda de Ayuda, s\u00f3lo tendr\u00eda raz\u00f3n de ser, cuando surja de una duda, malestar o s\u00edntoma que instalen la pregunta por su significaci\u00f3n posible. Si esta condici\u00f3n previa no est\u00e1 dada, solo devendr\u00e1 en intervenci\u00f3n invasiva desde la normativizaci\u00f3n del Otro.<\/p>\n<p>\u201cNo Observar\u201d. \u201cNo Escuchar\u201d. \u201cNo Acompa\u00f1ar\u201d, son consecuencias de lo anterior.<\/p>\n<p>Si Uno ya Sabe sobre el Otro, \u00bfqu\u00e9 sentido tendr\u00eda, acogerle, observar y escuchar los \u00cdndices Significativos de su personal Expresividad? Es decir, se tratar\u00eda o no, de dar un radical y verdadero valor a lo que el Otro testimonia.<\/p>\n<p>Efectos de sentirse rechazado, mirado como \u201crobot\u201d, tratado como objeto o \u201canimalito\u201d, cuantificado y evaluado, \u201cno le interesa nada de m\u00ed\u201d, son referidos muy a menudo. Pero sobre todo, evita al practicante \u201centerarse de nada\u201d, reduciendo su intervenci\u00f3n a una acci\u00f3n reeducativa o rehabilitadora.<\/p>\n<p>\u201cProyectar\u201d. \u201cSeducir\u201d. \u201cDramatizar\u201d. Es alguna de las formas, que toman desde el lado del educador o terapeuta su \u201cno querer saber de eso\u201d. Las resistencias est\u00e1n del lado del Analista, nos recordaba J. Lacan.<\/p>\n<p>\u201cNo hay peor (psico)terapeuta que \u00e9l (psico)terapeuta sin Formaci\u00f3n\u201d, dir\u00eda yo, es decir, el que haciendo uso del \u201cpoder discrecional de la palabra\u201d (J. Lacan), cae en la tentaci\u00f3n de se\u00f1alar e interpretarlo todo y a todos. Provocando una aut\u00e9ntica \u201cparanoia\u201d o \u201cerotomania\u201d transferencial, en el abuso del poder de su saber supuesto.<\/p>\n<p>Y los consiguientes Efectos de: dependencia, \u201ccuelgue\u201d, estar \u201cpendiente\u201d del Otro, Sugesti\u00f3n, \u201cacting-outs\u201d, falta de autonom\u00eda e iniciativa, repeticiones, empuje al \u201cdeber\u201d culpabilizaci\u00f3n, deuda, etc.<\/p>\n<h3>Iatrogenia Procedimental<\/h3>\n<p>\u201cComprender demasiado\u201d. Comprender demasiado o demasiado pronto, son maneras de anteponer el Ego del educador o terapeuta a la observaci\u00f3n y escucha de los Actos y Dichos de alguien. Con esta comprensi\u00f3n cargada de sentido, a menudo prejuicioso, el Practicante centra su atenci\u00f3n en lo que supone que de \u00e9l se espera, por parte de: padres, instituci\u00f3n educativa, sanitaria, etc.<\/p>\n<p>Es decir, es la Comprensi\u00f3n, el sentido apresurado de las producciones, lo que les reasegura contra su propia dificultad frente a la angustia que supone el vac\u00edo instalado para permitir la aceptaci\u00f3n y la \u201cneutralidad benevolente\u201d frente al sujeto. Mejor la \u201cDocta Ignorancia\u201d (S. Agust\u00edn).<\/p>\n<p>Efectos pat\u00f3genos producidos: una evidente dificultad de instalaci\u00f3n de la \u201cTransferencia\u201d, entendida \u00e9sta como el \u201camor producido al saber supuesto del Otro\u201d. Si el otro, en vez de presentar su \u201csuposici\u00f3n\u201d de saber muestra su \u201ccertero\u201d saber, ya no me interesa. Y sin instalaci\u00f3n de transferencia, no hay cura posible. Encontramos la producci\u00f3n de sugesti\u00f3n y alienaci\u00f3n al \u201cConocimiento de la adecuada Receta del Bienestar\u201d.<\/p>\n<p>\u201cNo dar tiempo\u201d.\u201d Invadir\u201d. \u201cDesconocer el Deseo Inconsciente\u201d. Consecuencias espacio-temporales de lo anterior. Desconocer que el deseo inconsciente, es el motor del aprendizaje, o que los S\u00edntomas son formaciones o satisfacciones sustitutivas del deseo inconsciente reprimido, implica desconocer, a su vez, que el deseo se juega, por definici\u00f3n, en la falta. Hay deseo porque aparece la falta.<\/p>\n<p>No inventar el vac\u00edo temporal que supone \u201cla espera\u201d, o espacial, que implica \u201cla quietud\u201d, o el vac\u00edo de sentido que conlleva el \u201csilencio\u201d, son otras tantas maneras de impedir la emergencia del sujeto del inconsciente.<\/p>\n<p>\u00bfCon qu\u00e9 Efectos se manifestar\u00e1? Con la imposibilidad de asunci\u00f3n del deseo particular de cada uno. O sea, en un \u201cno saber lo que se quiere\u201d. O en una dificultad para el cambio (\u201cdando palos de ciego\u201d) y la consiguiente inhibici\u00f3n O la salida precipitada ante una enga\u00f1osa atenuaci\u00f3n de la angustia.<\/p>\n<p>\u201cNo Enmarcar o Limitar\u201d. \u201cNo fomentar la Elaboraci\u00f3n\u201d. \u201cNo Responsabilizar\u201d.<\/p>\n<p>Referidos a las propias condiciones del trabajo terap\u00e9utico en s\u00ed. Tres condiciones \u00edntimamente unidas. L\u00edmites, que son ante todo los de la propia castraci\u00f3n, que la alienaci\u00f3n al lenguaje constituye. Y que posibilitan instaurar las condiciones para crear el corte, una fisura, un borde, ante la inercia repetitiva de goce sintom\u00e1tico. L\u00edmites espaciales, temporales, relacionales, que \u201cde la buena manera\u201d, animan, incitan, cuestionan o invitan a alguien a la responsabilidad que supone un hacerse cargo y responder con las propias significaciones de aquello que irrumpi\u00f3 como malestar.<\/p>\n<p>Elaboraci\u00f3n, entonces en las variadas manifestaciones expresivas. Juego sensoriomotor, pero tambi\u00e9n la expresividad pl\u00e1stica, gr\u00e1fica, manual, corporal, dram\u00e1tica, relacional y sobre todo la propia palabra, de la que uno \u2014como deseo del Otro\u2014 responde.<\/p>\n<p>En este marco suele ser com\u00fan, caer en \u00ablas trampas de la Tecnicidad\u201d. Como la Trampa de \u201cla directividad\u201d, la de \u201cla manipulaci\u00f3n sutil\u201d, la de un \u201cdejar hacer, no controlado\u201d o, tambi\u00e9n, de \u201csostener un estatuto ambiguo\u201d entre los lugares ni\u00f1oadulto.<\/p>\n<p>Efectos producidos por esta situaci\u00f3n: Por de pronto podremos constatar cierto alivio de la conducta sintom\u00e1tica, producida por la mera \u201cdescarga\u201d o abreaci\u00f3n libidinal.<\/p>\n<p>Pero la no claridad en el Dispositivo, impedir\u00e1 cualquier transformaci\u00f3n en el orden de la verdad del sujeto, provocando confusi\u00f3n, falta de l\u00edmites, trivializaci\u00f3n, desimplicaci\u00f3n, mera diversi\u00f3n, desresponsabilizaci\u00f3n, incluso hast\u00edo, aburrimiento o angustia&#8230;<\/p>\n<p>\u201cNo contextualizar\u201d. \u201cNo decir: \u00a1No!\u201d \u00abNo derivar\u201d: Que el ni\u00f1o hace s\u00edntoma de aquello que del deseo y del goce se juegan en el orden parental es bien sabido. Que siendo el ni\u00f1o s\u00edntoma, entonces, de los padres, es lo \u00fanico que, a menudo, puede ser presentado, tambi\u00e9n lo constatamos cotidianamente. Pero por esto, no nos exime de escuchar y de atender lo que del deseo del Otro hace letra en el ni\u00f1o. Padres, hermanos, profesores u otros allegados, pueden dar a o\u00edr su voz, con la condici\u00f3n de pedirlo. Y con la condici\u00f3n de mantener la alianza con el paciente.<\/p>\n<p>\u00a1Un Terapeuta no debe ser derogado, ni \u201ccorreveidile\u201d de nadie!<\/p>\n<p>Uno s\u00f3lo es responsable de la Hip\u00f3tesis que marca la orientaci\u00f3n de la cura.<\/p>\n<p>Correlativa a esta contextualizacion, estar\u00e1 lo que podemos llamar la \u201cCastraci\u00f3n del Dispositivo\u201d. No hacerse cargo de aquello que no se crea poder contener o poder saber hacer. Sea por falta de pericia profesional, sea por el marco institucional, sea por la relaci\u00f3n con los cercanos al paciente etc. Saber decir \u00a1No!, de \u201cesto no me puedo hacer cargo\u201d, saber, al fin, de los propios l\u00edmites, sin que se conviertan en denegaciones del rol de terapeuta, es la mejor muestra no s\u00f3lo de honestidad profesional, sino que tambi\u00e9n es una v\u00eda para evitar males, a menudo irreparables, causados por el narcisismo del arrojo y la ignorancia.<\/p>\n<p>No olvidemos que la Supervisi\u00f3n es uno de los pilares de la Formaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfCon qu\u00e9 Efectos notaremos esto? Uno de los m\u00e1s conocidos: Los padres, aduciendo cualquier excusa interrumpen el tratamiento de su hijo. \u00a1Se lo llevan! A menudo cuando los resultados empiezan a hacerse evidentes. Son comunes tambi\u00e9n las intromisiones, las indicaciones de qu\u00e9 hacer con el ni\u00f1o. La rivalidad o la amabilidad excesivas con el Terapeuta tambi\u00e9n se comprueban. Por no nombrar la confusi\u00f3n, angustia o desorientaci\u00f3n que aquejan al practicante en sus intervenciones.<\/p>\n<h3>Postfacio<\/h3>\n<p>Como ya hemos apuntado se abre todo un campo para repensar, las consecuencias de la Pr\u00e1ctica que nos ata\u00f1e. Esto no ser\u00eda as\u00ed, si un particular deseo no dejara de animar, a cada uno, una cl\u00ednica, que a la postre, no es mas que \u00e9tica.<\/p>\n<p>A modo de conclusi\u00f3n y sin que de ninguna manera suponga consejo alguno, sugiero algunos puntos que a uno, personalmente, le han servido.<\/p>\n<p>Un Terapeuta, entonces, justamente orientado \u201cdebiera\u201d poder situarse tal como: un poco \u201ctonto\u201d (\u00a1no demasiado! El de la \u201cignorancia docta\u201d), un poco \u201cpayaso\u201d (para desinvestir y desdramatizar el sintoma), un poco \u201cchismoso\u201d (cuente, cuente&#8230;\u201d\u201d) y algo \u201cpu\u00f1etero\u201d (no dar necesariamente lo que se pide). O bien, y dicho de otra manera: \u201cmejor quedarse corto que largo\u201d, que es como decir tomar a la \u201cprudencia\u201d, tan estimada por Arist\u00f3teles, como referencia de nuestro deseo.<\/p>\n<h3>Referencias<\/h3>\n<p>Real Academia Espa\u00f1ola. Diccionario de la Lengua Espa\u00f1ola. 92. Madrid. Ed. Espasa Calpe.<\/p>\n<p>Miller, J. Alan. 98. El Hueso de un An\u00e1lisis. BBAA: Ed. 3 Haches.<\/p>\n<p>Aucouturier, B. 85. La Practica Psicomotriz. BCN: Ed. Cient\u00edfico-T\u00e9cnica.<\/p>\n<p>Freud, S. (1925). 72. \u201cInhibici\u00f3n, Sintoma y Angustia\u201d. Madrid: Biblioteca Nueva.<\/p>\n<p>Rguez Ribas, J. \u00c1. 93. \u201cDe la Ayuda Psicomotriz a la Pr\u00e1ctica Corporal\u201d(Seminario In\u00e9dito). Universidad Tarragona.<\/p>\n<p>Rguez. Ribas, J. \u00c1. 02. \u00abUn Ensayo sobre los Principios terap\u00e9uticos de la Practica (Psicomotriz) Educativa\u201d.<\/p>\n<p>Aleman, J. 01. El Inconsciente: Existencia y Diferencia Sexual. Madrid: De. S\u00edntesis.<\/p>\n<p>Rguez. Ribas, J. \u00c1. 02. \u201cLa \u201cQuietud\u201d del Psicomotricista\u201d. BCN: Rev. Entrel\u00edneas N\u00ba 11. (APP).<\/p>\n<p>Rguez. Ribas, J. \u00c1. 01. \u00abOtras notas para una Epistemolog\u00eda de la Pr\u00e1ctica Psicomotriz (Ensayo sobre la raz\u00f3n del Cuerpo y del Juego)\u201d. (Conferencia in\u00e9dita). Sevilla.<\/p>\n<p>Rguez Ribas, J. \u00c1. 02. \u00ab\u00a1Pap\u00e1&#8230; me aburro! (Apuntes para una \u00c9tica Alternativa a la Moral Global)\u201d (Conferencia In\u00e9dita). Sevilla.<\/p>\n<p class=\"nota-edicion-digital\"><em>Nota de la edici\u00f3n digital: en el n\u00famero impreso este art\u00edculo incluye fotograf\u00edas que no se reproducen aqu\u00ed. Pueden consultarse en el PDF del n\u00famero.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre J. \u00c1ngel Rodr\u00edguez.<\/strong> Jos\u00e9 \u00c1ngel Rodr\u00edguez es m\u00e9dico, psicoanalista y psicomotricista. Miembro de la ELP de la Asociaci\u00f3n Mundial de Psicoan\u00e1lisis, formador en P.P.A. de la ASEFOP y profesor de la Ftad. Ccias de la Actividad F\u00edsica (EADE. M\u00e1laga). Coordina el Curso de Formaci\u00f3n en Pr\u00e1ctica Psicomotriz, organizado por la Diputaci\u00f3n de Sevilla. Miembro AEC, APP y del Comit\u00e9 Cient\u00edfico AEPICSE.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> J. \u00c1ngel Rodr\u00edguez (2004). Efectos iatrog\u00e9nicos en la pr\u00e1ctica de la psicomotricidad. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 27, pp. 11\u201318. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rodr\u00edguez analiza los efectos iatrog\u00e9nicos de la pr\u00e1ctica psicomotriz, es decir, los efectos indeseables que pueden producirse aunque se pretenda hacer el bien, y los ordena en tres niveles: conceptual (posiciones epist\u00e9micas reduccionistas), actitudinal (ideales ajenos al sujeto, no observar ni escuchar) y procedimental (comprender demasiado pronto, no dar tiempo, no enmarcar ni limitar, no contextualizar ni derivar). Concluye proponiendo una actitud prudente en la persona terapeuta: \u00abmejor quedarse corto que largo\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":[],"cuaderno_seccion":[16],"cuaderno_autoria":[198],"cuaderno_numtax":[197],"class_list":["post-7795","cuaderno_articulo","type-cuaderno_articulo","status-publish","hentry","cuaderno_seccion-dossier","cuaderno_autoria-j-angel-rodriguez","cuaderno_numtax-no-27"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo\/7795","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/cuaderno_articulo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7795"}],"wp:term":[{"taxonomy":"cuaderno_seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_seccion?post=7795"},{"taxonomy":"cuaderno_autoria","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_autoria?post=7795"},{"taxonomy":"cuaderno_numtax","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_numtax?post=7795"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}