{"id":7788,"date":"2003-12-01T10:04:00","date_gmt":"2003-12-01T09:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/entrevista-manuel-marroquin\/"},"modified":"2026-10-31T09:23:16","modified_gmt":"2026-10-31T08:23:16","slug":"entrevista-manuel-marroquin","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/entrevista-manuel-marroquin\/","title":{"rendered":"Manuel Marroqu\u00edn"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 26 \u00b7 Diciembre de 2003 \u00b7 pp. 21\u201330<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Entrevista al psic\u00f3logo humanista Manuel Marroqu\u00edn sobre el humanismo, la comunicaci\u00f3n interpersonal y los conflictos, los filtros de la percepci\u00f3n, la empat\u00eda (tambi\u00e9n t\u00f3nico-emocional), la aceptaci\u00f3n de uno mismo y las emociones, la unidad cuerpo-alma, el sentido del sufrimiento, la autoridad y la comprensi\u00f3n con los ni\u00f1os, la espontaneidad y el juego, y una sociedad m\u00e1s emp\u00e1tica.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p><strong>Manolo, eres un psic\u00f3logo humanista, un experto en la comunicaci\u00f3n humana. \u00bfQu\u00e9 es el humanismo?<\/strong><\/p>\n<p>Considero esta pregunta como aut\u00e9nticamente clave. Su respuesta, sin embargo, supondr\u00eda un an\u00e1lisis hist\u00f3rico extenso que, no creo, estuviera indicado, precisamente, en una entrevista como \u00e9sta. S\u00ed puede ser interesante, sin embargo, conocer algunos aspectos relevantes del devenir hist\u00f3rico del humanismo.<\/p>\n<p>En su acepci\u00f3n m\u00e1s b\u00e1sica se podr\u00eda afirmar que el humanismo hace del ser hombre una vocaci\u00f3n de perfecci\u00f3n, un proyecto de vida enriquecedor gracias al desarrollo esmerado de lo propiamente humano, mediante el ejercicio de la educaci\u00f3n y la cultura.<\/p>\n<p>Esto es as\u00ed, precisamente, porque como ya dec\u00eda P\u00edndaro, se presupone que el hombre no es un ser acabado, sino un proyecto de s\u00ed mismo que debe cultivarse. Un humanista ser\u00eda, por tanto, un educador de s\u00ed mismo y de los dem\u00e1s. De alguna manera y como primer\u00edsima definici\u00f3n del humanismo, podr\u00edamos considerarlo como toda aquella ideolog\u00eda o posici\u00f3n antropol\u00f3gica que pretende sacar el m\u00e1ximo provecho posible de los seres humanos.<\/p>\n<p>Esta noci\u00f3n, verdaderamente b\u00e1sica, fue a lo largo de la historia enriquecida por muchos ide\u00f3logos y pensadores e incluso por determinados movimientos culturales y antropol\u00f3gicos. En concreto el Renacimiento fue una de las instancias que, de alguna manera, influy\u00f3 m\u00e1s en el desarrollo del concepto del humanismo. No result\u00f3, sin embargo, un\u00e1nime el parecer de los humanistas renacentistas, aunque tuvieran, claramente, una posici\u00f3n b\u00e1sica com\u00fan: el inter\u00e9s por el hombre y su dignidad y el privilegiado lugar que deber\u00eda ocupar en el seno del universo. Podr\u00edamos decir, por tanto, que la apuesta humanista del Renacimiento desemboca en un compromiso social, cultural y educativo en pro de una verdadera promoci\u00f3n del hombre y de lo humano a trav\u00e9s de la justicia entendida como filantrop\u00eda, o sea, como un verdadero amor hacia el hombre.<\/p>\n<p>Es claro que, otras muchas y m\u00faltiples instancias contribuyeron a enriquecer este concepto del humanismo como, por ejemplo, podr\u00eda ser el humanismo integral de Jacques Maritain, que abri\u00f3 este concepto a la noci\u00f3n de trascendencia. Pero dejando a un lado todos estos desarrollos de car\u00e1cter m\u00e1s o menos hist\u00f3rico, creo que hoy tenemos que plantearnos el aut\u00e9ntico humanismo del siglo XXI, y en este siglo XXI tendremos que situar al ser humano en desarrollo pleno a trav\u00e9s de su apertura, no solamente a \u00e1mbitos trascendentes sino a la realidad integral que le circunda. Tendremos, por tanto, que pensar en el nuevo papel del hombre en el cosmos y el universo, incluyendo una nueva manera de entender la justicia y la solidaridad, que tenga en cuenta a la humanidad actual, a los hombres futuros, y tambi\u00e9n al resto de la naturaleza en la que se engloba, es decir, debemos de situar al hombre en el centro del universo pero abierto a todos los interrogantes que este mismo universo le suscita.<\/p>\n<p><strong>\u00bfY la comunicaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p>Su importancia es evidente, no en balde es la comunicaci\u00f3n interpersonal el elemento clave en nuestra constituci\u00f3n personal. No es posible para la persona el no comunicar, siempre comunica, y de alguna manera, necesita de esa misma comunicaci\u00f3n para su propia subsistencia. Hemos de afirmar, sin embargo, que no todas las comunicaciones, aunque aparentemente sean personales, lo son de manera que pudi\u00e9ramos calificarlas como tales. Muchas comunicaciones, aunque se dieran entre personas, no merecer\u00edan el calificativo de interpersonales, puesto que el receptor de la comunicaci\u00f3n es m\u00e1s bien considerado como un objeto y no como una persona individualizada, en ese caso la comunicaci\u00f3n tendr\u00eda un car\u00e1cter objetal m\u00e1s que personal.<\/p>\n<p>Desgraciadamente, muchas comunicaciones del acontecer cotidiano pueden incluirse en esta categor\u00eda y no contribuir\u00edan, por tanto, a nuestro propio bienestar personal.<\/p>\n<p><strong>Los conflictos entre los seres humanos est\u00e1n ah\u00ed, por muchas y variadas razones. \u00bfExiste un d\u00e9ficit en la comunicaci\u00f3n? \u00bfUna buena comunicaci\u00f3n ayudar\u00eda a gestionarlos?<\/strong><\/p>\n<p>Esta pregunta se relaciona estrechamente con lo que antes hemos mencionado. \u00a1Claro que s\u00ed! Es evidente. Cualquier teor\u00eda de resoluci\u00f3n de conflictos supone la comunicaci\u00f3n; es decir, supone que nos comunicamos, supone que escuchamos y comprendemos lo que la otra persona siente, quiere o manifiesta con respecto al objeto del conflicto y, como es natural, dicha comprensi\u00f3n supone una comunicaci\u00f3n. Cuando esta comunicaci\u00f3n interpersonal existe, la resoluci\u00f3n del conflicto se facilita grandemente, puesto que nos ayuda a evidenciar nuestras propias necesidades y las de la persona con la que existe el conflicto.<\/p>\n<p>Sin embargo, para lograr este objetivo, es necesario que, como indicamos antes, nuestra comunicaci\u00f3n sea realmente interpersonal, no objetal. Si nos cerramos en nosotros mismos, absolutizando nuestras opiniones y nuestros comportamientos o maneras de ser, es muy dif\u00edcil que podamos tener una comunicaci\u00f3n interpersonal verdaderamente aut\u00e9ntica. Nos comunicaremos porque siempre nos comunicamos, y de alguna manera la comunicaci\u00f3n es inherente a nosotros mismos, pero no nos comunicaremos con una comunicaci\u00f3n de calidad interpersonal que le haga sentirse a la otra persona como tal. Indudablemente el d\u00e9ficit, no de comunicaci\u00f3n, sino de esta clase de comunicaci\u00f3n interpersonal es algo que genera conflictividad y en definitiva soledad existencial.<\/p>\n<p><strong>Siguiendo con el tema de la comunicaci\u00f3n, se podr\u00eda decir que nuestra condici\u00f3n humana nos ha dotado de coherencias y de contradicciones. Desde ah\u00ed, y pensando en las controversias de las relaciones interpersonales, \u00bfser\u00eda saludable en ocasiones proponer al otro que olvide el qui\u00e9n y se centre en el qu\u00e9, o somos irremediablemente proclives a sentir e interpelar al otro a partir de nuestros prejuicios?<\/strong><\/p>\n<p>Es verdad que la comunicaci\u00f3n, como dec\u00edamos antes, aut\u00e9nticamente interpersonal facilitar\u00eda la resoluci\u00f3n de los conflictos y, sobre todo, nos ayudar\u00eda a sentirnos m\u00e1s personas. Pero no cabe duda de que esto es dif\u00edcil, y lo es porque nosotros no accedemos a la percepci\u00f3n de la realidad como tal, sino a trav\u00e9s de diversos filtros con los cuales hacemos manejable esa misma realidad.<\/p>\n<p>Existen filtros que pudi\u00e9ramos llamar fisiol\u00f3gicos facilitadores de nuestra percepci\u00f3n de la realidad; pero adem\u00e1s existen otros filtros que matizan y seleccionan esa misma realidad, como podr\u00edan ser los filtros culturales, que impregnados en nuestra propia vida, condicionan nuestra percepci\u00f3n de esa misma realidad. A ese mismo condicionamiento perceptivo contribuyen tambi\u00e9n nuestros propios filtros experienciales, producto de las experiencias que han jalonado nuestras vidas. La estabilidad predictiva de nuestras primeras impresiones, los estereotipos y posibles prejuicios se abastecen de esta subjetividad perceptiva.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de estos filtros todos nosotros elaboramos un mapa de la realidad claramente subjetivo, pero cuando esta subjetividad es muy extrema, no es que el mapa no sea la realidad, pero es que ni siquiera la representa. La comunicaci\u00f3n, entonces, es muy dif\u00edcil porque nuestros mapas-gu\u00eda, nuestros prejuicios, nuestras primeras impresiones, en definitiva, nuestros filtros, pueden estar tan esclerotizados que hacen muy dif\u00edcil la percepci\u00f3n adecuada de la misma realidad.<\/p>\n<p>\u00bfQuiere esto decir que esta necesaria subjetividad supone la imposibilidad de una relaci\u00f3n interpersonal v\u00e1lida? La respuesta a este interrogante debe ser claramente negativa. No podemos dejarnos invadir por el pesimismo en algo tan profundamente humano, tan consubstancial a nuestra naturaleza de persona. Es, sin embargo, indudable que la absolutizaci\u00f3n de nuestras opiniones, creencias y valores nos lleva, muchas veces, a que la relaci\u00f3n comunicativa sea m\u00e1s conflictiva y m\u00e1s dif\u00edcil de concretar. Por el contrario, a medida que nos demos cuenta de la mediaci\u00f3n de nuestros filtros, a medida que seamos conscientes de su subjetividad y los flexibilicemos sin proyectarlos en los dem\u00e1s, en esa misma medida estaremos construyendo comunicaci\u00f3n, solidaridad y compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p><strong>Aportar\u00eda luz a estas reflexiones el concepto de empat\u00eda. \u00bfEn qu\u00e9 consiste?<\/strong><\/p>\n<p>Evidentemente. Para la comunicaci\u00f3n interpersonal tal y como lo hemos definido, y sobre todo para la escucha, inherente a esa comunicaci\u00f3n es b\u00e1sico y clave el concepto de empat\u00eda. No es \u00e9ste el lugar para presentar lo que la empat\u00eda supone para Rogers y para otros muchos, dentro de su escuela terap\u00e9utica, ni de exponer su evoluci\u00f3n hist\u00f3rica, pero si quisi\u00e9ramos definirla y, de alguna manera, poner de relieve su importancia en el momento presente.<\/p>\n<p>Consideramos la empat\u00eda, en su sentir m\u00e1s b\u00e1sico, como la comprensi\u00f3n de las experiencias, conductas y sentimientos de la otra persona tal como ella las experimenta. Supone por tanto una total apertura de car\u00e1cter no evaluativo ante las posibles comunicaciones de esa misma persona, aunque \u00e9stas expresaran opiniones, valores e ideolog\u00edas distintas a las propias.<\/p>\n<p>Muchas son las analog\u00edas propuestas para representar est\u00e1 comprensi\u00f3n emp\u00e1tica como, por ejemplo, \u201cmeterse en la piel de la otra persona\u201d, o como dice el viejo proverbio indio, \u201ccalzar los propios mocasines de la persona que escuchamos\u201d, etc&#8230; Todas esas im\u00e1genes ponen de relieve la necesidad de conectar con el marco de referencia interno de la persona a la que queremos realmente comprender.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 pudiera ser importante explicitar un poco lo que entendemos por \u201cmarco de referencia\u201d. Rogers consider\u00f3 la empat\u00eda como un modo de asumir comprensivamente la experiencia interna de la otra persona. Empat\u00eda, por tanto, para \u00e9l, era sin\u00f3nimo de percibir el mundo como la otra persona lo percibe. Apreciar c\u00f3mo \u00e9ste se ve a s\u00ed mismo, y dejar a un lado todas las percepciones situadas en el marco externo de referencia del propio sujeto. Dicho de otro modo, conectar con el marco de referencia perceptual de la persona, significa percibir la realidad tal como ella la percibe, desde su punto de vista y desde su propia experiencia.<\/p>\n<p>Es evidente que una comunicaci\u00f3n de estas caracter\u00edsticas no puede realizarse sin esfuerzo, puesto que la axiolog\u00eda y mentalidad propias podr\u00edan ser obst\u00e1culos muy dif\u00edciles de soslayar a la hora de conectar con la otra persona. Si yo me apego tanto a m\u00ed mismo, a lo que yo veo, a mis propias opiniones, a mis propias experiencias, es muy dif\u00edcil que pueda hacer ese esfuerzo demandado por la actitud emp\u00e1tica.<\/p>\n<p>Otro aspecto importante es el tema de la naturaleza de la empat\u00eda. Es verdad que algunos psic\u00f3logos, como Carkhuff y tambi\u00e9n inicialmente el mismo Carl Rogers, consideraban la empat\u00eda como una mera cognici\u00f3n, es decir, yo comprendo cognitivamente lo que la otra persona siente, entiendo lo que la otra persona vive o experimenta, pero no me dejo impactar emocionalmente por ello. Se atribuye por tanto a la empat\u00eda una mera naturaleza cognitiva.<\/p>\n<p>Autores como Carkhuff, Berenson, Aspy, etc., mantienen esta misma opini\u00f3n en el momento presente. Mi posici\u00f3n personal, coincidente con la \u00faltima etapa \u201crogeriana\u201d, ser\u00eda que sin llegar a considerar a la empat\u00eda como una sinton\u00eda emocional total con la otra persona (eso ser\u00eda simpat\u00eda), s\u00ed ser\u00eda pr\u00e1cticamente imposible no dotarla de un cierto car\u00e1cter emocional o repercusi\u00f3n afectiva, producto de la comunicaci\u00f3n con la experiencia de la otra persona. Si yo me estoy comunicando con alguien y ese alguien est\u00e1 experimentando determinados sentimientos, por ejemplo tristeza, depresi\u00f3n, frustraci\u00f3n, etc., es muy dif\u00edcil considerar que la naturaleza de mi comprensi\u00f3n emp\u00e1tica pudiera ser \u00fanicamente cognitiva. Me inclino, pues, a admitir con otros m\u00faltiples autores, e incluso Rogers en su \u00faltima etapa, la necesidad de una cierta repercusi\u00f3n afectiva de esa misma percepci\u00f3n que nosotros hacemos del \u00e1ngulo de referencia de la otra persona. Esto nos acercar\u00eda a una concepci\u00f3n de la empat\u00eda m\u00e1s natural y humana y, en definitiva, m\u00e1s cercana a la misma persona con la que nos comunicamos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfSer\u00eda aceptable afirmar que existe una empat\u00eda t\u00f3nico-emocional, es decir, una manifestaci\u00f3n de la empat\u00eda a trav\u00e9s de la expresi\u00f3n del tono corporal que evidencia nuestra aceptaci\u00f3n y comprensi\u00f3n del otro sin mediar palabra?<\/strong><\/p>\n<p>No cabe duda que un concepto de empat\u00eda como el descrito ayudar\u00eda much\u00edsimo m\u00e1s a la comunicaci\u00f3n interpersonal, y nos har\u00eda sentirnos mucho m\u00e1s personas, facilitar\u00eda tambi\u00e9n la escucha de la que estamos tan necesitados. Se habla frecuentemente de comunicar, pero much\u00edsimo menos de escuchar la comunicaci\u00f3n de los dem\u00e1s; es decir, de entender y comprender a la persona desde la experiencia que dicha persona vive. Esta escucha para m\u00ed es clave y la empat\u00eda o comprensi\u00f3n emp\u00e1tica, como queramos denominarla, es un ingrediente absolutamente necesario para conseguirla. Partiendo de esta afirmaci\u00f3n no ser\u00e1 dif\u00edcil de comprender c\u00f3mo la empat\u00eda pudiera mostrarse a trav\u00e9s de una sinton\u00eda emocional, incluso con repercusi\u00f3n corporal, en la escucha de determinadas experiencias. Sabiendo que no somos un compuesto de dos realidades separadas, cuerpo-mente, o psique-soma, sino una realidad total; somos un cuerpo, no tenemos un cuerpo, no ser\u00eda muy dif\u00edcil de comprender como la reverberaci\u00f3n o sinton\u00eda emocional, producto de la empat\u00eda, tuviera un reflejo en el propio \u00e1mbito corporal de la persona que la ejerce.<\/p>\n<p><strong>Muchos sentimientos y emociones nos invaden en la cotidianeidad; algunos de ellos nos hacen \u201cmal vivir\u201d. \u00bfEn qu\u00e9 residir\u00eda la aceptaci\u00f3n de uno mismo?<\/strong><\/p>\n<p>Es verdad. Tenemos que reconocer que existen cantidad de sentimientos y emociones que nos invaden continuamente en el acontecer cotidiano de nuestras propias vidas y que nos hacen sentirnos mal. Realmente el tema de la aceptaci\u00f3n de uno mismo y de las limitaciones propias siempre ha sido clave, no en vano es el objetivo que lograr en much\u00edsimas terapias, o de much\u00edsimas escuelas terap\u00e9uticas.<\/p>\n<p>Goleman en sus trabajos sobre la inteligencia emocional ha expuesto diversos aspectos de necesaria consideraci\u00f3n, que vienen a clarificar esta materia: el primer aspecto ser\u00eda la conveniencia de un cierto conocimiento de uno mismo, es decir, cierto conocimiento de las emociones que nos embargan, las que estamos experimentando; una cierta metacognici\u00f3n reflexiva sobre c\u00f3mo nos afectan las situaciones que vivimos o experimentamos. A partir de ah\u00ed, de ese autoconocimiento de uno mismo y de las emociones que nos invaden, vendr\u00eda un segundo aspecto importante. No basta con un conocimiento propio; por muy exhaustivo que \u00e9ste sea, es necesario adem\u00e1s aceptar las limitaciones incambiables puestas de relieve por ese mismo conocimiento, es decir, de nada sirve el conocimiento propio si nos rebelamos ante las limitaciones propias que frecuentemente palpamos en el acontecer cotidiano.<\/p>\n<p>Entonces, la primera variable estar\u00eda constituida por el autoconocimiento y la segunda por la aceptaci\u00f3n de las propias limitaciones descubiertas en este mismo conocimiento. Aceptaci\u00f3n que deber\u00eda provenir de una vivencia propia, del valor que tiene la persona por s\u00ed misma, no por comparaci\u00f3n con los dem\u00e1s. En este sentido he de reconocer que me molestan horrores los t\u00e9rminos ampliamente utilizados en la literatura anglosajona de \u201cperdedor y ganador\u201d, \u201c\u00a1es un perdedor, es un ganador!\u201d. La persona que realmente se conoce y act\u00faa de acuerdo con sus posibilidades y limitaciones, no estableciendo su propia felicidad por comparaci\u00f3n, es siempre un \u201cganador\u201d. La felicidad aut\u00e9ntica tiene que nacer del conocimiento y aceptaci\u00f3n propias, objetivo final, como he indicado anteriormente, de todas las escuelas terap\u00e9uticas.<\/p>\n<p><strong>Si la emoci\u00f3n sobreviene autom\u00e1ticamente y Freud dijo: \u201cLa emoci\u00f3n decide, la raz\u00f3n justifica\u201d, \u00bfestamos a merced de nuestras emociones?<\/strong><\/p>\n<p>Es claro que esta afirmaci\u00f3n no supone que estemos a merced de nuestras propias emociones. Las emociones existen como estados de nuestro ser de naturaleza agradable o desagradable y es cierto que nosotros actuamos much\u00edsimas veces movidos por sus impulsos. Pero esto no siempre tiene que ser as\u00ed. Reflexionar, como nos aconseja Greenberg, acerca de tus sentimientos en vez de actuar impulsivamente, resulta b\u00e1sico en la integraci\u00f3n cabeza-coraz\u00f3n. Una de las razones por las que resulta \u00fatil empatizar con los sentimientos de otras personas es que fomenta, precisamente, esa reflexi\u00f3n. Los sentimientos no son ni buenos ni malos, pero s\u00ed pueden ser adecuados o no. Una persona, por ejemplo, que experimenta la muerte de un ser querido, podr\u00e1 sentirse triste y ese ser\u00e1 un sentimiento adecuado, pero si esa persona se deprime y se a\u00edsla de todo el mundo, adoptando un comportamiento de huida de su propia actividad cotidiana, es evidente que su sentimiento o emoci\u00f3n es inadecuado. Esas emociones pueden y deben de ser reconocidas, guiadas y hasta cierto punto controladas en sus repercusiones. En este sentido, considero que el acercamiento propugnado por la psicolog\u00eda cognitiva es verdaderamente acertado.<\/p>\n<p><strong>Hace a\u00f1os en una charla en la Sociedad Filarm\u00f3nica de Bilbao insinuaste la idea del hombre entendido como una globalidad y no como una dicotom\u00eda cuerpo-alma. \u00bfNos hablas de ello?<\/strong><\/p>\n<p>S\u00ed, es cierto, y \u00e9ste es un tema, el de la dicotom\u00eda cuerpo-alma o psique-soma, que ha sido muy discutido a lo largo de los a\u00f1os, pero sobre el que yo creo que hoy existe bastante unanimidad. No existe separaci\u00f3n, no hay dicotom\u00eda entre el cuerpo y el alma, todo est\u00e1 implicado. Somos una unidad y una unidad constituida como persona \u00fanica e individual. Es verdad que much\u00edsimas veces hemos tratado estas realidades como algo separado o incluso antag\u00f3nico. De hecho, muchas escuelas terap\u00e9uticas, por ejemplo el psicoan\u00e1lisis u otras, han mantenido un acercamiento \u201cmental\u201d a la terapia, mientras que otras han propugnado el \u201ccuerpo\u201d como un mejor medio de ayuda terap\u00e9utica. Evidentemente se ha exclusivizado uno de los dos elementos, prescindiendo de la otra realidad, como si ambas fueran entidades separadas. Considero, sin embargo, que en estos momentos, el reconocimiento de la unidad alma-cuerpo nos tiene que conducir a planteamientos terap\u00e9uticos basados en esta misma unidad y no en una separaci\u00f3n dicot\u00f3mica de car\u00e1cter conceptual, por fortuna superada.<\/p>\n<p><strong>Has profundizado mucho en los estudios de Frankl en un intento de dar sentido al sufrimiento humano y poder aliviar las tensiones que padece el hombre actual como el estr\u00e9s, la depresi\u00f3n, la somatizaci\u00f3n; \u00bfes posible dar un sentido constructivo al dolor?<\/strong><\/p>\n<p>El problema del sufrimiento y del dolor siempre ha sido un tema de dif\u00edcil soluci\u00f3n. La \u00e1scesis cristiana tradicional basada precisamente en la divisi\u00f3n del alma y el cuerpo, conced\u00eda al dolor el valor de controlar y dominar los \u201cdeseos y pasiones corporales\u201d. Esta visi\u00f3n no es, sin embargo, admisible en la actualidad. El dolor y el sufrimiento no tienen valor por s\u00ed mismos y en s\u00ed mismos, es decir, no pueden ni deben ser buscados por su propia entidad. El problema hay que situarlo en el dolor y el sufrimiento inevitable. \u00bfCu\u00e1l es la posici\u00f3n a adoptar ante ese paro laboral o ante ese c\u00e1ncer detectado, o esa enfermedad incurable? \u00bfLa desesperaci\u00f3n? \u00bfla mera resignaci\u00f3n? Aqu\u00ed la respuesta tiene que venir, necesariamente, de la necesidad de dotar de un sentido a ese sufrimiento y en el talante con el que uno se sit\u00faa ante ese sufrimiento. Es indudable que la visi\u00f3n cristiana de la vida y la labor de V\u00edctor Frankl con su acercamiento psicol\u00f3gico a la naturaleza humana, han contribuido a ayudar al ser humano a dotar de sentido al sufrimiento vital. Quiz\u00e1 \u00e9sta sea en mi opini\u00f3n su m\u00e1xima aportaci\u00f3n, de indudable importancia en la realidad cotidiana.<\/p>\n<p><strong>Los ni\u00f1os en muchas ocasiones prueban al adulto, le provocan, como si estuvieran demandando algo como l\u00edmites, normas, ser atendidos, queridos y escuchados&#8230; \u00bfEs posible una dial\u00e9ctica entre actitudes de comprensi\u00f3n y tolerancia y el ejercicio de la autoridad?<\/strong><\/p>\n<p>Considero esta pregunta como clave en cualquier contexto educacional. No solamente considero posible la dial\u00e9ctica referida, sino que la considero necesaria. Siempre me han parecido equivocados los simplismos dicot\u00f3micos. La mera tolerancia sin un ejercicio de autoridad responsable corre el riesgo de transformarse en libertinaje. El ejercicio de la autoridad sin escucha, cari\u00f1o y tolerancia es tiran\u00eda. Precisamente en la adecuada y equilibrada interacci\u00f3n del binomio comprensi\u00f3n-autoridad reside el \u00e9xito de cualquier receta educativa.<\/p>\n<p>Ser\u00eda conveniente recordar que el mismo C. Rogers, padre como se recordar\u00e1 de la \u201cno directividad\u201d, habl\u00f3 de ciertos l\u00edmites, que deb\u00edan de servir de marca a la relaci\u00f3n terap\u00e9utica. Creo recordar que, precisamente, al tratar de la terapia de juego infantil, expuso con claridad esas limitaciones tendentes a situar adecuadamente la autoridad del terapeuta como elemento de aprendizaje.<\/p>\n<p><strong>Nosotros, profesionales de la Pr\u00e1ctica Psicomotriz, influenciados por los postulados de la pedagog\u00eda no directiva, observamos que los ni\u00f1os en un clima de espontaneidad y a trav\u00e9s de actos de juego logra muchos y variados objetivos y, al mismo tiempo, nos ofrecen una informaci\u00f3n valiosa sobre ellos, lo que ciertamente nos posibilita intervenir y ayudar; no obstante, constatamos que diferentes profesionales de la infancia presentan resistencias a dejar al ni\u00f1o en movimiento, siendo ello su principal medio de comunicaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 opinas de ello?<\/strong><\/p>\n<p>Mi opini\u00f3n aqu\u00ed es tambi\u00e9n clara. Me parece que se cometer\u00eda un grave error si se prescindiera de ese clima de espontaneidad al que alude la pregunta. No me considero experto en psicomotricidad, pero creo que no hace falta serlo para considerar que, precisamente, en la espontaneidad, en la actividad, en el juego, es donde m\u00e1s vitalmente se manifiesta el ni\u00f1o, donde m\u00e1s se evidencian determinados aspectos personales, que en otras circunstancias pasar\u00edan desapercibidos. Si queremos tomar en serio la afirmaci\u00f3n de la realidad unitiva del cuerpo-mente a la que ya hemos hecho referencia anteriormente, tambi\u00e9n tendremos que admitir su aplicabilidad a la realidad infantil de la que forma parte el juego, no s\u00f3lo como elemento observacional de comportamiento, sino tambi\u00e9n como herramienta de su modificaci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>Para terminar, una cultura, una sociedad instalada en mayores actitudes de empat\u00eda, \u00bfayudar\u00eda a hacer este planeta m\u00e1s habitable?<\/strong><\/p>\n<p>No quisiera pecar de reduccionismo en la respuesta a tan importante pregunta. S\u00e9 de sobra que multiplicidad de variables sociales, econ\u00f3micas, culturales, etc. podr\u00edan atribuirse influencia en la habitabilidad de nuestro mundo. Reconozco tambi\u00e9n la fuerza egoc\u00e9ntrica, ego\u00edsta y potencialmente destructora que yace en el coraz\u00f3n de todo ser humano, por eso mi respuesta a la pregunta planteada tendr\u00e1 necesariamente que tener un car\u00e1cter ut\u00f3pico.<\/p>\n<p>No me cabe la menor duda de que la mejora de esta sociedad en que vivimos pasa por la consideraci\u00f3n del \u201cotro\u201d como ser humano, es decir, como persona con todo lo que ello implica. La empat\u00eda, con todo lo que supone de renuncia propia para comprender, aceptar y valorar al \u201cotro\u201d, que como yo forma parte de este sociedad, se me antoja una condici\u00f3n necesaria para que nuestro \u201cyo\u201d, necesariamente egoc\u00e9ntrico, pueda abrirse a la realidad de un \u201cnosotros\u201d compartido, que haga m\u00e1s habitable nuestro planeta.<\/p>\n<p>Como recientemente se ha escrito (Garc\u00eda Monge, 2003), el nosotros basado en la escucha emp\u00e1tica, exige flexibilidad y comprensi\u00f3n, evitando el ansia de poder y supone un \u201cyo\u201d no considerado \u201ccentro y norma universal\u201d, sino un \u201cyo\u201d que se integra y crece, capaz de escuchar y de convivir con lo plural y diverso, sin pretender uniformar y estandarizar a los dem\u00e1s. Este \u201cnosotros\u201d no nace sencillamente del dato de realidad que me dice que adem\u00e1s de m\u00ed existen otras personas, sino que implica un dinamismo dif\u00edcil y arriesgado basado en el aprendizaje de la convivencia, la comunicaci\u00f3n y comprensi\u00f3n. La empat\u00eda es clave para el logro de todas esas realidades.<\/p>\n<p>Terminar\u00e9 adhiri\u00e9ndome a la afirmaci\u00f3n de C. Rogers: \u201cSer\u00e1 f\u00e1cil entender la importancia social de la comprensi\u00f3n emp\u00e1tica, si pensamos que en el fondo se trata de una actitud que contribuye a legitimar nuestra propia realidad de personas\u201d.<\/p>\n<p><strong>Muchas gracias.<\/strong><\/p>\n<p class=\"nota-edicion-digital\"><em>Nota de la edici\u00f3n digital: en el n\u00famero impreso este art\u00edculo incluye fotograf\u00edas que no se reproducen aqu\u00ed. Pueden consultarse en el PDF del n\u00famero.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Manuel Marroqu\u00edn.<\/strong> A Manuel Marroqu\u00edn, catedr\u00e1tico de psicolog\u00eda y fil\u00f3sofo, le pertenece una dilatada trayectoria profesional. Su formaci\u00f3n acad\u00e9mica le llev\u00f3 a recorrer medio mundo. Ha ocupado cargos de responsabilidad en la Universidad de Deusto, en la que es actualmente Director del Departamento de Psicolog\u00eda. Es autor de numerosos libros (La escucha como acompa\u00f1amiento, La comunicaci\u00f3n interpersonal, Desarrollo de habilidades sociales, etc.); tambi\u00e9n ponente en congresos y colaborador de numerosas revistas. Tanto el epicentro de su obra como su profesionalidad se sit\u00faan en torno a la psiocolog\u00eda humanista y las relaciones interpersonales. Entrevista realizada M. A. Dom\u00ednguez Sevillano durante el setiembre pasado.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Manuel Marroqu\u00edn (2003). Manuel Marroqu\u00edn. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 26, pp. 21\u201330. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entrevista al psic\u00f3logo humanista Manuel Marroqu\u00edn sobre el humanismo, la comunicaci\u00f3n interpersonal y los conflictos, los filtros de la percepci\u00f3n, la empat\u00eda (tambi\u00e9n t\u00f3nico-emocional), la aceptaci\u00f3n de uno mismo y las emociones, la unidad cuerpo-alma, el sentido del sufrimiento, la autoridad y la comprensi\u00f3n con los ni\u00f1os, la espontaneidad y el juego, y una sociedad m\u00e1s emp\u00e1tica.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":[],"cuaderno_seccion":[40],"cuaderno_autoria":[195],"cuaderno_numtax":[193],"class_list":["post-7788","cuaderno_articulo","type-cuaderno_articulo","status-publish","hentry","cuaderno_seccion-entrevista","cuaderno_autoria-manuel-marroquin","cuaderno_numtax-no-26"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo\/7788","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/cuaderno_articulo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7788"}],"wp:term":[{"taxonomy":"cuaderno_seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_seccion?post=7788"},{"taxonomy":"cuaderno_autoria","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_autoria?post=7788"},{"taxonomy":"cuaderno_numtax","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_numtax?post=7788"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}