{"id":7782,"date":"2003-06-01T10:06:00","date_gmt":"2003-06-01T09:06:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/al-pasar-el-puente\/"},"modified":"2026-10-31T09:23:14","modified_gmt":"2026-10-31T08:23:14","slug":"al-pasar-el-puente","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/al-pasar-el-puente\/","title":{"rendered":"Al pasar el puente"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 25 \u00b7 Junio de 2003 \u00b7 pp. 39\u201340<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Relato breve sobre Ana, una asistente social de mediana edad que, tras reconocerse en el reflejo de un escaparate, medita sobre el paso del tiempo y, ya de noche, escribe un texto po\u00e9tico sobre la infancia, el cuerpo y la dignidad antes de dormirse junto a su marido.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<blockquote><p>\u201cNo se pierde lo que se ha tenido; se pierde lo que no se ha tenido\u201d<\/p><\/blockquote>\n<p>Ana, asistente social, de mediana edad, en ocasiones deambulaba por las calles porque pasear sin rumbo le proporcionaba sensaci\u00f3n de libertad, de liberarse un poco de sus rutinas y siempre cab\u00eda la posibilidad de descubrir algo nuevo. Aquella tarde, despu\u00e9s de un largo tiempo curioseando por los rincones de la ciudad entr\u00f3 en una zona comercial, se detuvo delante de un escaparate, observ\u00f3 lo que exhib\u00edan y comenz\u00f3 una de esas habituales inspecciones a las que se somet\u00eda delante de las lunas de los establecimientos. En el proceso del minucioso y obsesivo examen las dos preguntas que acud\u00edan a su mente, no por repetidas ced\u00edan en el grado de su intensidad: \u201c\u00bfSoy yo \u00e9sta que veo?\u201d \u201c\u00bfC\u00f3mo he llegado hasta aqu\u00ed?\u201d Le provocaba estupor y asombro las transformaciones que el paso del tiempo hab\u00eda efectuado en su cuerpo; donde anta\u00f1o emerg\u00eda exuberancia y coqueter\u00eda el presente le devolv\u00eda laxitud y una cierta abulia; la viveza de la mirada hab\u00eda sido substituida por una expresi\u00f3n apagada; ello la sum\u00eda en un trance metaf\u00edsico acerca del paso del tiempo y de la fragilidad de la existencia. Agobiada, mir\u00f3 el reloj y camin\u00f3 presurosa hacia la cita que ten\u00eda con su familia, su marido y sus hijos. El calor de la falta de respeto tan sano que presid\u00eda las relaciones de sus hijos la reconfortaron y sinti\u00f3 un pellizco de bienestar.<\/p>\n<p>Por la noche, ya en casa al abrigo de la quietud y el silencio Ana meditaba en c\u00f3mo asumir aquellos inmensos contrastes entre el sentimiento que produce la felicidad y la infelicidad, y que era m\u00e1s dulce el sabor de la alegr\u00eda que el de la tristeza; absorta, percibi\u00f3 c\u00f3mo lentamente le invad\u00eda la melancol\u00eda: reflexionaba en c\u00f3mo ocupaba sus d\u00edas, en que le convendr\u00eda hacer ciertos cambios; se interrogaba si la vida le hab\u00eda substra\u00eddo lo que tuvo o en realidad nunca lo tuvo y no fueron m\u00e1s que sue\u00f1os; pensaba en el oficio de vivir.<\/p>\n<p>Ana, desvelada, con un ligero sudor fr\u00edo que la hizo desprenderse de la bata, como tantas otras veces se dispuso a contarle cosas al papel para ahuyentar los malos esp\u00edritus. Garabate\u00f3 una primera frase: \u201cno se puede escapar de la corriente, la cuesti\u00f3n estriba en c\u00f3mo colocar las velas\u201d.<\/p>\n<p>Ana, no era totalmente consciente, pero la monoton\u00eda que se hab\u00eda instalado en su vida la llevaba a rebuscar entre las cenizas un poquito de fuego, a poder atisbar un presagio de bonanza; rompi\u00f3 folios, se anim\u00f3, se desanim\u00f3 porque sus confidencias acerca de sus desvelos m\u00e1s profundos deb\u00edan quedar adornados con un toque po\u00e9tico con el que ella se identificaba plenamente.<\/p>\n<p>En esa sensaci\u00f3n infinita de instantes cual n\u00e1ufrago, Ana aferrada al bol\u00edgrafo, escribi\u00f3:<\/p>\n<p>\u201cAcompa\u00f1ar, compartir, dejarte tocar por los sue\u00f1os y deseos infantiles, despertar al ni\u00f1o dormido; la complacencia instalada, la complicidad sostenida.<\/p>\n<p>El viento soplando, ululando, el cuerpo dolorido buscando su dignidad, parar los afanes, tomar conciencia de la postura y en la lentitud la expansi\u00f3n y una profunda respiraci\u00f3n, sentir y nada m\u00e1s; la mirada no se nutre de la realidad del objeto sino de la subjetividad del sujeto: la irrupci\u00f3n entra\u00f1able, envolvente, m\u00e1gica de \u00e1ngulos ins\u00f3litos en el enfoque de la cotidianeidad; la brisa acaricia el rostro y los barrotes met\u00e1licos acogen al resguardo de su firmeza.<\/p>\n<p>Abrirse al mundo, vivir, desde lo sencillo, fugacidad perpetua, ausencia de pensamiento, mano de ni\u00f1o que se arrulla en la tuya, hojas verde marr\u00f3n oto\u00f1ales lanzadas al agua, comida de peces, y ver como los Sherlock Holmes diminutos observan, indagan, exploran, y el tiempo huracanado se detiene manso en su placidez; y ese cuerpo, digiriendo la impotencia de no mantener el camino gr\u00e1cil, heroico y visceralmente ut\u00f3pico que se va, se yergue fatigoso aupado a la dignidad buscada al amparo de los ni\u00f1os padre y en el no deseo lo tienes todo.<\/p>\n<p>\u00a1Oh nubilidad, primavera vital, fertilidad, creaci\u00f3n, juro mantenerte: ni el verano de la madurez, ni la hojarasca caduca de la decrepitud borrar\u00e1 tu explosi\u00f3n perenne!\u201d<\/p>\n<p>Ana, cansada, se acurruc\u00f3 en simetr\u00eda con la espalda y piernas de su marido y esper\u00f3 el sue\u00f1o ronroneando un persistente mon\u00f3logo interior acerca de c\u00f3mo la vida nos mueve y nos enreda.<\/p>\n<p class=\"nota-edicion-digital\"><em>Nota de la edici\u00f3n digital: en el n\u00famero impreso este art\u00edculo incluye dos fotograf\u00edas que no se reproducen aqu\u00ed. Pueden consultarse en el PDF del n\u00famero.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Daniel Garmendia (2003). Al pasar el puente. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 25, pp. 39\u201340. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Relato breve sobre Ana, una asistente social de mediana edad que, tras reconocerse en el reflejo de un escaparate, medita sobre el paso del tiempo y, ya de noche, escribe un texto po\u00e9tico sobre la infancia, el cuerpo y la dignidad antes de dormirse junto a su marido.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":[],"cuaderno_seccion":[18],"cuaderno_autoria":[180],"cuaderno_numtax":[187],"class_list":["post-7782","cuaderno_articulo","type-cuaderno_articulo","status-publish","hentry","cuaderno_seccion-escritos-breves","cuaderno_autoria-daniel-garmendia","cuaderno_numtax-no-25"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo\/7782","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/cuaderno_articulo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7782"}],"wp:term":[{"taxonomy":"cuaderno_seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_seccion?post=7782"},{"taxonomy":"cuaderno_autoria","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_autoria?post=7782"},{"taxonomy":"cuaderno_numtax","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_numtax?post=7782"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}