{"id":7772,"date":"2002-12-01T10:05:00","date_gmt":"2002-12-01T09:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/esther-chicco\/"},"modified":"2026-10-31T09:23:09","modified_gmt":"2026-10-31T08:23:09","slug":"esther-chicco","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/esther-chicco\/","title":{"rendered":"Esther Chicco"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 24 \u00b7 Diciembre de 2002 \u00b7 pp. 31\u201334<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Esther Chicco cuenta c\u00f3mo lleg\u00f3 a la psicomotricidad en los primeros a\u00f1os 70, su recorrido profesional en Tur\u00edn y su actividad actual. Describe un jueves en los grupos de prevenci\u00f3n con ni\u00f1os menores de tres a\u00f1os y sus madres, los temas de la experiencia psicomotriz entre los 2 y los 3 a\u00f1os, y explica por qu\u00e9 ese trabajo con ni\u00f1os peque\u00f1os le ayuda en los grupos de ayuda con ni\u00f1os en dificultad.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p>Mi encuentro con la psicomotricidad ciertamente no es reciente. Cuando se me pidi\u00f3 que contara mi experiencia en este campo, no oculto haber tenido alguna resistencia en volver a recordar y, de alguna manera, volver a recorrer un camino en parte ya pasado pero a\u00fan actual, cuyos or\u00edgenes quedan ya algo desenfocados.<\/p>\n<p>Son los primeros a\u00f1os 70; me encuentro en un momento psicol\u00f3gico para m\u00ed muy dif\u00edcil, en un contexto social y cultural de r\u00e1pida transformaci\u00f3n, en algunos aspectos apasionante, pero en otros bastante dif\u00edciles de comprender plenamente y vivir serenamente. En mi intento, com\u00fan para muchos de mis coet\u00e1neos, de dar un sentido a lo que ocurre a mi alrededor y a mi existencia en general, encuentro m\u00e1s o menos casualmente a algunos personajes que se revelar\u00edan fundamentales en mi formaci\u00f3n (me refiero en primer lugar a Bernard Aucouturier, pero tambi\u00e9n a Trudy Shoop, a Renate Oppikofer, a Raymond Murcia, a la profesora Marcella Balconi), y empiezo a conjuntar las potencialidades intuidas en la naciente, al menos para m\u00ed, psicomotricidad, con las ganas de viajar y compartir con otros experiencias significativas (personales, a\u00fan antes que profesionales), y con los estudios que entonces estaba llevando a cabo en el \u00e1mbito filos\u00f3fico y psicol\u00f3gico (y el encuentro, a trav\u00e9s de sus escritos, con personajes del calibre de Wallon y Ajuriaguerra, y, en otros aspectos, con Winnicott y Anzieu).<\/p>\n<p>Seguramente, al menos al principio, mi inter\u00e9s por la psicomotricidad no fue un inter\u00e9s de tipo profesional; por lo menos, no totalmente. Una profesi\u00f3n de ayuda, como la nuestra, a menudo es escogida para ayudarse a s\u00ed mismo a trav\u00e9s de los dem\u00e1s, y no viceversa. Lo importante es darse cuenta y no preocuparse demasiado por ello. En cualquier caso, en torno al 72-73, el aspecto profesional se vuelve para m\u00ed m\u00e1s importante, con la b\u00fasqueda de una formaci\u00f3n m\u00e1s org\u00e1nica, tanto te\u00f3rica como pr\u00e1ctica, las primeras experiencias por Europa, y tambi\u00e9n en Tur\u00edn, donde vivo y trabajo, y donde me invento, con otros compa\u00f1eros, un grupo de investigaci\u00f3n, estudio y experimentaci\u00f3n sobre la psicomotricidad, preferentemente en el \u00e1mbito educativo, que se introduce de forma quiz\u00e1s algo ingenua, pero seguramente eficaz, en el movimiento de transformaci\u00f3n de la escuela, dando un importante impulso a todos esos cambios en el \u00e1mbito pedag\u00f3gico, que marcaron el movimiento de los docentes a principio de los a\u00f1os 70.<\/p>\n<p>Empiezo mi actividad profesional como psicomotricista, y luego tambi\u00e9n como psic\u00f3loga y formadora en psicomotricidad, con asesoramientos eventuales, que se van transformando en colaboraciones m\u00e1s estables en las escuelas, con los ni\u00f1os y docentes, en los servicios psicopedag\u00f3gicos municipales, y finalmente dentro del Servicio Sanitario Nacional. Cambi\u00e9 muchos lugares y \u00e1mbitos de trabajo, y siempre me gust\u00f3 este aspecto algo n\u00f3mada e itinerante de mi compromiso profesional, que presenta la riqueza de poder entrar en contacto con las realidades m\u00e1s diversas existentes en el territorio, en Tur\u00edn, pero tambi\u00e9n en situaciones de comunidades locales m\u00e1s peque\u00f1as y deprimidas, y sobre todo siempre me permiti\u00f3 poder desarrollar al mismo tiempo actividades de prevenci\u00f3n y educaci\u00f3n, de terapia, formaci\u00f3n e investigaci\u00f3n. Trabajar en \u00e1mbito p\u00fablico significa tambi\u00e9n poder encontrar a padres y ni\u00f1os que presentan dificultades muy diversas, y que proceden de toda clase de entornos socioculturales. Tambi\u00e9n implica, y para m\u00ed esto es absolutamente fundamental, la posibilidad de no trabajar solo en mi propia sala o gimnasio, sino poder compartir con otros profesionales, incluso de profesiones distintas, ideas, proyectos, dificultades.<\/p>\n<p>Actualmente, mi actividad est\u00e1 repartida entre la formaci\u00f3n (dentro de la escuela de psicomotricidad de Tur\u00edn, con los docentes de mi territorio de competencia y los psic\u00f3logos reci\u00e9n licenciados), la terapia (con especial inter\u00e9s en profundizar las potencialidades del trabajo de grupo de ayuda), la prevenci\u00f3n (los grupos con los ni\u00f1os de cero a tres a\u00f1os) y la investigaci\u00f3n te\u00f3rica, a partir de la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Para dar algo de consistencia, inter\u00e9s y actualidad a lo que hasta ahora he contado, voy a intentar dejarles entrar en un \u00e1mbito particular de mi experiencia laboral diaria, \u00e1mbito que me interesa y me compromete especialmente, tanto en la pr\u00e1ctica como desde el punto de vista de las reflexiones te\u00f3ricas. Me refiero al trabajo de prevenci\u00f3n con ni\u00f1os muy peque\u00f1os, que desde hace unos diez a\u00f1os llevo a cabo con otros compa\u00f1eros psicomotricistas y psic\u00f3logos dentro del Servicio de psicolog\u00eda del ASL 8, en el que trabajo.<\/p>\n<p>Un jueves por la ma\u00f1ana cualquiera, desde octubre hasta junio, a las 9. Un peque\u00f1o gimnasio vac\u00edo en la escuela primaria de un peque\u00f1o pueblo del primer cintur\u00f3n turin\u00e9s. Fuera del gimnasio, en la calle, se encuentran los puestos del mercadillo semanal, que a menudo, en este periodo, est\u00e1n sumergidos en la niebla. Junto con una compa\u00f1era y algunas personas voluntariosas en periodo de pr\u00e1cticas, monto el espacio donde, durante todo el d\u00eda, encontraremos a padres y ni\u00f1os (por la ma\u00f1ana, los dos grupos de experiencia psicomotora con los peque\u00f1os por debajo de los tres a\u00f1os, y por la tarde los grupos de ayuda, con los ni\u00f1os de la escuela materna, de 5-6 a\u00f1os y de 7-8 a\u00f1os) e intentaremos tambi\u00e9n descodificar y reflexionar sobre lo que les ocurre a los grupos y a cada uno de los ni\u00f1os. Limpiamos el gimnasio (tambi\u00e9n esto es un aspecto importante de nuestro trabajo&#8230;), disponemos el material y organizamos el espacio para el juego sensoriomotor y todos los diferentes espacios que consideramos puedan ser \u00fatiles para facilitar experiencias de juego corporal para ni\u00f1os muy peque\u00f1os (las torres, la casa, el monte, la plataforma con los agujeros para entrar por debajo&#8230;).<\/p>\n<p>Un caf\u00e9, un \u00faltimo vistazo alrededor: las bolas est\u00e1n en su sitio, as\u00ed como el cesto de los tesoros para los ni\u00f1os que a\u00fan no andan&#8230; Decidimos qui\u00e9n va a jugar con los ni\u00f1os, qui\u00e9n va a estar la mayor parte del tiempo con las madres, qui\u00e9n va a observar y tomar nota de lo que ocurra, qui\u00e9n en su caso va a grabar en v\u00eddeo la sesi\u00f3n, qui\u00e9n ir\u00e1 a apoyar a unos ni\u00f1os que en este momento se encuentran en dificultad. Est\u00e1n preparadas las etiquetas con los nombres de los ni\u00f1os y los papelitos de la cita a entregarles antes de irse. O\u00edmos en el hall las primeras voces. Dejamos entrar a los ni\u00f1os y a los mayores: \u00a1empezamos!<\/p>\n<p>Los grupos del jueves por la ma\u00f1ana son grupos abiertos: no es necesario apuntarse o justificar presencias o ausencias. Son grupos en los que no se requieren \u00abprestaciones\u00bb o rendimientos, en cuanto est\u00e1n pensados como espacios y momentos en los que a adultos y ni\u00f1os se les ofrece la posibilidad de realizar unas experiencias compartidas de movimiento y juego con el cuerpo, los dem\u00e1s y los objetos. Ambos, ni\u00f1os y adultos son al mismo tiempo, y al mismo t\u00edtulo, actores: ambos realizan la acci\u00f3n y la interacci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para las madres, abuelas y pap\u00e1s presentes, el grupo tambi\u00e9n se convierte en un momento de encuentro e intercambio con los dem\u00e1s adultos, un momento en el que se pueden compartir las dificultades, la soledad, la incapacidad, pero tambi\u00e9n el placer de existir junto con un ni\u00f1o peque\u00f1o. Adem\u00e1s, la posibilidad de encuentro con los operadores presentes, en actitud de escuchar y compartir, y no de exigir ni juzgar, hace crecer a las madres, en un movimiento de imitaci\u00f3n espont\u00e1nea, de ca\u00edda de tensi\u00f3n, de participaci\u00f3n en las dificultades de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Para los ni\u00f1os, que son de una edad entre los 3-4 meses y los dos a\u00f1os, aproximadamente, se abren diferentes posibilidades: los ni\u00f1os m\u00e1s grandecitos, pueden comenzar a explorar espacios de acci\u00f3n, contextos de juego, de experiencias y relaciones diferentes, mientras los ni\u00f1os m\u00e1s peque\u00f1os, permanecen en un espacio preparado para ellos, en el que puedan satisfacer su necesidad de contacto y presencia cercana de sus madres. Los mayores (de 9-10 meses en adelante), empiezan a ir y venir desde los espacios m\u00e1s abiertos y amplios al rinc\u00f3n de los peque\u00f1os, atra\u00eddos por un lado por la situaci\u00f3n de tranquilidad y por los juegos de los m\u00e1s peque\u00f1os, y, por otra, por los est\u00edmulos ofrecidos por los espacios m\u00e1s pensados para ellos. Los m\u00e1s peque\u00f1os, por su parte, van alej\u00e1ndose poco a poco de su rinc\u00f3n, para explorar el amplio mundo exterior. Es decir, somos testigos de un cruce entre movimientos \u00abregresivos\u00bb y momentos de crecimiento dentro de cada sesi\u00f3n. Y esto es muy tranquilizador y apreciado tambi\u00e9n para sus madres, que pueden ver al mismo tiempo a sus peque\u00f1os de hoy, a los de ayer y sus futuras posibilidades de crecimiento y cambio.<\/p>\n<p>El grupo siguiente, a las 10:45 horas. S\u00f3lo unos meses mayores: edad 2-3 a\u00f1os y, sin embargo, todo es distinto. Aunque s\u00f3lo fuera por el volumen de las voces que escuchamos en la sala de espera y luego en el gimnasio, y por la cantidad de movimiento y energ\u00eda que estos ni\u00f1os expresan. El periodo entre los 2 y los 3 a\u00f1os es ciertamente un periodo importante, especial, y tambi\u00e9n algo dif\u00edcil de vivir para los ni\u00f1os, pero tambi\u00e9n para todos los adultos que giran a su alrededor.<\/p>\n<p>Y naturalmente, tambi\u00e9n la organizaci\u00f3n de la sala y el papel de los psicomotricistas presentes cambia un poco, porque entre los dos y los tres a\u00f1os, la experiencia psicomotora es diferente de la que el ni\u00f1o ha realizado pocos meses antes, y se desarrolla alrededor de algunos temas que hemos intentado esquematizar:<\/p>\n<p>El placer compartido del juego sensoriomotor, la explosi\u00f3n del movimiento: correr, subir, deslizarse, trepar, saltar, entrar dentro de algo, caer desde, la monta\u00f1a, el escondrijo, la piscina.<\/p>\n<p>La presencia y la ausencia, la separaci\u00f3n y el reencuentro: desaparecer y reaparecer, esconder, alejar y reaparecer el otro, dormir y despertarse, entrar y salir, el t\u00fanel y la casa.<\/p>\n<p>La experiencia de la unidad del cuerpo: caer y levantarse de nuevo, desmontar y volver a montarse, diseminar y volver a reunir, tirarlo todo y volver a ponerlo todo junto, las bolas y los contenedores, las torres.<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n de s\u00ed mismo, el placer de actuar y transformar: tener el permiso de coger algo, o cogerlo incluso sin permiso, hacer rabiar a alguien a prop\u00f3sito, entrar en espacios prohibidos, el placer de ponerse en contraposici\u00f3n, de ser m\u00e1s listos que el adulto, de echar abajo las torres, de tener el adulto bajo control, y tambi\u00e9n: volverse m\u00e1s grandes, subir m\u00e1s arriba, correr m\u00e1s r\u00e1pido, lanzar m\u00e1s alto y m\u00e1s lejos, golpear, chillar, etc.<\/p>\n<p>El grupo se convierte en una primera experiencia de separaci\u00f3n vivida en un determinado momento, bien realizada, no traum\u00e1tica, una experiencia de crecimiento, en la que intentamos acompa\u00f1ar tanto a los ni\u00f1os como a sus madres (o a sus abuelas, a\u00fan m\u00e1s&#8230;). Concretamente, cuando consideramos que ha llegado el momento, proponemos a las madres que se alejen durante algunos momentos, y luego durante toda la sesi\u00f3n, tras explicarlo de forma natural a los ni\u00f1os, que pueden finalmente contarles a sus madres, cuando les vuelven a ver al terminar el trabajo de grupo, \u00a1una experiencia s\u00f3lo suya!<\/p>\n<p>Ha habido un aspecto muy interesante de los grupos del jueves. En efecto, en ellos participan ni\u00f1os \u00absanos\u00bb, pero tambi\u00e9n ni\u00f1os con dificultades, con minusval\u00eda, o con problemas de relaci\u00f3n con los dem\u00e1s. Nos damos cuenta cada vez m\u00e1s c\u00f3mo, a esa edad, la posibilidad de realizar un recorrido de experiencia psicomotora en un grupo de ni\u00f1os que viven bien, incrementa las posibilidades de crecimiento y evoluci\u00f3n tambi\u00e9n para los ni\u00f1os con dificultades, permitiendo, junto con sus padres, acercarse con menos angustias a una eventual futura actividad terap\u00e9utica.<\/p>\n<p>Son las 11:45 horas. Tras el tiempo dedicado al dibujo o a las construcciones, los ni\u00f1os van a llamar a sus madres, un corro todos juntos, la entrega de la tarjeta con la cita para el pr\u00f3ximo jueves (\u00bfy c\u00f3mo se puede uno ir sin ella?). El peque\u00f1o gimnasio queda vac\u00edo.<\/p>\n<p>Quedamos en la estancia, algunas reflexiones en caliente; se vuelve a poner todo en orden para la tarde y hay un momento de debate y reelaboraci\u00f3n. Y \u00e9ste es otro aspecto fascinante de nuestro trabajo. Es decir, la posibilidad de comprender un poco mejor, precisamente a partir de lo que hemos visto desarrollarse bajo nuestra mirada, el mundo del ni\u00f1o peque\u00f1o, su expresividad motora, su manera de volverse mayor, de organizar su propio pensamiento, de ampliar sus posibilidades de experiencia, de construirse t\u00f3nica y afectivamente, de adquirir una identidad propia. Pero es absolutamente indispensable que la investigaci\u00f3n te\u00f3rica parta de la pr\u00e1ctica, y est\u00e9 siempre firmemente anclada en la misma.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, por la tarde, encontramos a los ni\u00f1os con dificultades en los grupos de ayuda. Hay una l\u00f3gica, a la que no s\u00e9 renunciar en este planteamiento de trabajo: yo pienso que me encontrar\u00eda de forma distinta con los ni\u00f1os en dificultad y sus padres, si por la ma\u00f1ana no \u00abjugara\u00bb con ni\u00f1os peque\u00f1os y absolutamente normales. Pienso que no podr\u00eda trabajar con ni\u00f1os dif\u00edciles, que sabr\u00eda aprovechar menos sus potencialidades, sus partes hermosas y positivas, sus capacidades de crecimiento. Yo misma contactar\u00eda menos con ellos, seguramente ser\u00eda menos optimista y con menos ganas de jugar, y probablemente ser\u00eda menos capaz de ayudarles.<\/p>\n<p class=\"nota-edicion-digital\"><em>Nota de la edici\u00f3n digital: en el n\u00famero impreso este art\u00edculo incluye una fotograf\u00eda que no se reproduce aqu\u00ed. Puede consultarse en el PDF del n\u00famero.<\/em><\/p>\n<p>La traducci\u00f3n es de Roberto Babini.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Esther Chicco.<\/strong> Esther Chicco, de Turin (Italia), es psic\u00f3loga, psicomotricista y formadora de la PPA. Cuenta en su haber con una larga experiencia en la investigaci\u00f3n de la pr\u00e1ctica psicomotriz.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Esther Chicco (2002). Esther Chicco. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 24, pp. 31\u201334. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esther Chicco cuenta c\u00f3mo lleg\u00f3 a la psicomotricidad en los primeros a\u00f1os 70, su recorrido profesional en Tur\u00edn y su actividad actual. 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