{"id":7770,"date":"2002-12-01T10:03:00","date_gmt":"2002-12-01T09:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/la-observacion-en-la-practica-psicomotriz\/"},"modified":"2026-10-31T09:23:08","modified_gmt":"2026-10-31T08:23:08","slug":"la-observacion-en-la-practica-psicomotriz","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/la-observacion-en-la-practica-psicomotriz\/","title":{"rendered":"La observaci\u00f3n en la pr\u00e0ctica psicomotriz como instrumento de trabajo en las intervenciones de ayuda individual y en los grupos educativos"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 24 \u00b7 Diciembre de 2002 \u00b7 pp. 17\u201323<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Las autoras exponen c\u00f3mo entienden la observaci\u00f3n en la pr\u00e1ctica psicomotriz Aucouturier: directa, participativa e interactiva, basada en la receptividad y en la resonancia t\u00f3nico-emocional del psicomotricista. Distinguen la observaci\u00f3n inicial de la observaci\u00f3n in itinere, describen el contexto (hall, sala, entrevista con los padres) y los par\u00e1metros observados (espacio, tiempo, objetos, psicomotricista y compa\u00f1eros), y concluyen que la finalidad es ayudar a pasar de la emoci\u00f3n a la representaci\u00f3n.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p>La investigaci\u00f3n sobre el tipo de observaci\u00f3n a utilizar, arranca desde la reflexi\u00f3n acerca de los principios te\u00f3ricos y las referencias epistemol\u00f3gicas de la pr\u00e1ctica psicomotriz. No ha sido sencillo identificarlos; la dificultad, a nuestro juicio, puede estar relacionada tambi\u00e9n con que la Psicomotricidad, disciplina hist\u00f3ricamente joven, naci\u00f3 del encuentro de distintas disciplinas y, por lo tanto, como siempre ocurre cuando se abre un nuevo campo de investigaci\u00f3n, las orientaciones son m\u00faltiples, y no siempre concordantes entre ellas. Desde hace a\u00f1os, los psicomotricistas investigamos sus conexiones, trabajo que sigue en la actualidad, y que consideramos especialmente \u00fatil, no s\u00f3lo para la investigaci\u00f3n epistemol\u00f3gica, sino tambi\u00e9n para el objeto de estudio de la psicomotricidad, es decir, la globalidad de la persona considerada en su conjunto; investigaci\u00f3n que parte de las referencias te\u00f3ricas generales hasta la situaci\u00f3n pr\u00e1ctica del aqu\u00ed y ahora de la observaci\u00f3n. La Psicomotricidad se ha atribuido la tarea, algo ambiciosa, de reunificar lo que la ciencia (con la C may\u00fascula) hab\u00eda fragmentado y dividido, poni\u00e9ndose como objetivo el de conectar la corporeidad, la afectividad, la inteligencia y la sociabilidad de la persona; aspectos que eran, y siguen siendo, dominios separados de distintas disciplinas.<\/p>\n<p>La metodolog\u00eda que utilizamos, tiene las caracter\u00edsticas de la observaci\u00f3n directa y participativa. En efecto, se produce en sala de psicomotricidad, en contacto directo con el ni\u00f1o (pero tambi\u00e9n con el adolescente o el adulto), con el que se interact\u00faa desde el comienzo de una intervenci\u00f3n. Por lo tanto, se trata de una observaci\u00f3n interactiva, tal y como suele definirla B. Aucouturler.<\/p>\n<p>Antes de hablar sobre qu\u00e9 observar, es necesario reflexionar sobre c\u00f3mo observar, porque la observaci\u00f3n directa y participativa no indica s\u00f3lo la participaci\u00f3n a nivel de acci\u00f3n, sino tambi\u00e9n una disposici\u00f3n emotiva interior de receptividad, de escucha de todo lo que procede del otro; se trata de dejar espacio dentro de uno mismo, con el fin de acogerlo y contenerlo. Es esto lo que se le exige al psicomotricista desde la fase de observaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La receptividad es una aptitud similar a la capacidad de r\u00e9verie a la que se refiere Bion a prop\u00f3sito de la madre, la capacidad de tener una relaci\u00f3n profunda con el ni\u00f1o, aceptando las identificaciones proyectivas, independientemente de que el ni\u00f1o las sienta como buenas o malas.<\/p>\n<p>La receptividad es la capacidad de silencio y de escucha, como espacio para acoger y contener el objeto observado en su plenitud, huyendo de uno de los mayores riesgos de la observaci\u00f3n, que es el de ver s\u00f3lo unas partes, unos sectores, y no a la persona entera, en su unidad.<\/p>\n<p>Hemos elegido un tipo de observaci\u00f3n con las caracter\u00edsticas de las que hemos hablado, porque nos parece especialmente coherente con los principios de fondo de la pr\u00e1ctica psicomotriz Aucouturier, que se refieren precisamente a los conceptos de unidad y globalidad de la persona. Esto no debe hacernos pensar que nos quedamos en una situaci\u00f3n de un todo indistinto. En efecto, es necesario saber analizar y sintetizar, pero siempre con la atenci\u00f3n dirigida a la totalidad de la persona, y no s\u00f3lo, por ejemplo, a sus competencias.<\/p>\n<p>Observar, desde esta perspectiva, comprendiendo tambi\u00e9n los aspectos de individualidad, de unicidad del otro, supone la disposici\u00f3n a observar con toda nuestra persona, y por lo tanto no s\u00f3lo con nuestros conocimientos, sino dispuestos al encuentro con el otro, incluso a nivel t\u00f3nico y emocional; esta es una caracter\u00edstica peculiar de la psicomotricidad, que la diferencia de otras disciplinas. No es casualidad que en la Pr\u00e1ctica Psicomotriz se hable de resonancia t\u00f3nico-emocional, precisamente para significar la puesta en juego del adulto en la relaci\u00f3n con el ni\u00f1o, en una b\u00fasqueda continua de la llamada justa distancia, que quiere indicar un movimiento interior de acercamiento y alejamiento emotivo, que permita comprender aquellos aspectos de multiplicidad peculiares del encuentro con el otro.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s podr\u00edamos decir que es un privilegio del psicomotricista poder traducir este concepto tambi\u00e9n a nivel corporal, en ese juego de ajuste t\u00f3nico, postural y espacial con el ni\u00f1o, que caracteriza nuestra actividad y forma de relaci\u00f3n. Para el psicomotricista, se trata de desarrollar la capacidad de comprender los procesos evolutivos presentes en las personas, sentir dentro de s\u00ed y en los dem\u00e1s el impulso a crecer, para poder aliarse con estas partes del mundo interior dispuestas a madurar, elaborando esa funci\u00f3n de contenedor de las necesidades y de la comunicaci\u00f3n, tan \u00fatil en los contextos en que se desarrollan las relaciones interpersonales. Adem\u00e1s, se trata de garantizar al ni\u00f1o un espacio de acci\u00f3n propio.<\/p>\n<p>Uno de los interrogantes m\u00e1s frecuentes que se levantan a prop\u00f3sito de la observaci\u00f3n, se refiere a la cuesti\u00f3n de la objetividad. Disponiendo de un mayor espacio, ser\u00eda interesante dar una respuesta m\u00e1s articulada; en este contexto, nos limitamos a decir que el psicomotricista que observa no es y no puede ser un registrador indiferente a los acontecimientos, sino que es una persona, dotada de emociones, sentimientos, conocimientos, que necesariamente entra a formar parte de la experiencia observada, que se produce a trav\u00e9s de actividades de percepci\u00f3n, intuici\u00f3n, introspecci\u00f3n. Franco Borgogno nos hace reflexionar sobre c\u00f3mo la observaci\u00f3n no es exenta de la relaci\u00f3n, y que creer estar realizando una observaci\u00f3n verdaderamente \u201cobjetiva\u201d es una pura ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p>El observador deber\u00eda ser consciente de que su subjetividad constituye el fondo de la percepci\u00f3n del objeto, pero no puede por esto, si quiere conocerlo, reducir el objeto a s\u00ed mismo, anexionarlo a sus deseos o a lo que desear\u00eda que \u00e9ste fuera. La comunicaci\u00f3n entre el psicomotricista y el ni\u00f1o se produce a nivel consciente, pero tambi\u00e9n a nivel inconsciente, y sabemos que este \u00faltimo puede suscitar una cierta dosis de angustia y, tal y como argumenta Devereux, el objetivo a proponerse no es el de eliminarla, llevando as\u00ed a cabo numerosos y sofisticados mecanismos de defensa, sino el de utilizar tambi\u00e9n nuestro mundo interior para avanzar en el camino hacia el conocimiento y el encuentro con el otro. La subjetividad de aquel que observa, por lo tanto, no es un molesto contratiempo del que hay que deshacerse, algo que negar, ya que \u201cel observador puede observar el otro s\u00f3lo observ\u00e1ndose a s\u00ed mismo. Es m\u00e1s, s\u00f3lo si se observa a s\u00ed mismo de una cierta manera, puede ve al otro\u201d.<\/p>\n<p>La observaci\u00f3n se lleva a cabo de formas distintas, seg\u00fan los fines y en base al contexto. En lo referente a los fines, que creemos pueden ser comunes a todos, podemos distinguirlos entre conocimiento inicial y conocimiento in itinere.<\/p>\n<p>En el primer caso, observamos a un ni\u00f1o que vemos por primera vez, solo o dentro de un grupo de ni\u00f1os. La observaci\u00f3n inicial nos permite realizar un proyecto de trabajo para ese ni\u00f1o, pensar si para \u00e9l es m\u00e1s oportuna una ayuda individual o su introducci\u00f3n en un peque\u00f1o grupo con finalidades educativas; no significa siempre y autom\u00e1ticamente una intervenci\u00f3n por nuestra parte, sino, a veces, la indicaci\u00f3n hacia otros tipos de actividades.<\/p>\n<p>La observaci\u00f3n in itinere, por el contrario, es un proceso que contin\u00faa por toda la duraci\u00f3n de la relaci\u00f3n con el ni\u00f1o (incluso estando integrado en un grupo), y permite al psicomotricista modular constantemente su intervenci\u00f3n, ajust\u00e1ndola en funci\u00f3n del recorrido y de la evoluci\u00f3n del mismo ni\u00f1o. La actividad de observaci\u00f3n in itinere, por lo tanto, es parte integrante de la actuaci\u00f3n del psicomotricista, no constituye un momento separado.<\/p>\n<p>En lo referente al contexto: podemos observar a un ni\u00f1o tanto individualmente, en una relaci\u00f3n de dos, como dentro de un peque\u00f1o grupo. Antes de cada observaci\u00f3n individual inicial, se prev\u00e9 una entrevista con los padres, de la que se encarga otro operador. La elecci\u00f3n de ser dos, ya desde la fase de la observaci\u00f3n, y posteriormente en la eventual intervenci\u00f3n por nuestra parte, va en la direcci\u00f3n de ayudar a diferenciar espacios, intervenciones y modalidades. Poderse ocupar del ni\u00f1o y de los padres de forma diferenciada, permite una mayor \u00ablibertad\u00bb y disponibilidad; brinda la posibilidad de compartir y comparar los distintos niveles de intervenci\u00f3n. El operador que sigue los padres puede hacer de tercero con respecto a la pareja ni\u00f1o\/psicomotricista, y a su vez, el psicomotricista puede desempe\u00f1ar el papel de tercero en la pareja operador\/padres.<\/p>\n<p>Para el psicomotricista, tambi\u00e9n puede tener sentido escuchar la \u00abhistoria\u00bb del ni\u00f1o contada por otros, antes de empezar la intervenci\u00f3n directa. En efecto, conocer su historia puede ser de ayuda para preparar lo necesario para el primer encuentro, sabiendo la importancia que tiene, en una pr\u00e1ctica como la nuestra, el primer encuentro, cuando podemos comprender, gracias incluso al contexto ins\u00f3lito para el ni\u00f1o, una gran cantidad de indicios, se\u00f1ales, informaciones, mensajes. El \u00abrelato\u00bb del ni\u00f1o que procede de los padres, los maestros o de quienes le conozcan y le env\u00eden a nosotros, puede ser \u00fatil, sobre todo si hay mucha atenci\u00f3n por nuestra parte a no dejarnos influenciar por estas im\u00e1genes que los dem\u00e1s nos ofrecen. Son sus im\u00e1genes, es su narraci\u00f3n, es lo que otros ven de su historia. Bettelheim, por ejemplo, nos pone en guardia cuando escribe: \u201c&#8230; sustituir a sus propias observaciones las realizadas por otros, significa renunciar a la capacidad de razonar, incluso a la capacidad a\u00fan m\u00e1s importante de percibir\u201d. Por lo tanto, no se trata de sustituir, sino acoplar la historia de otros con nuestras propias observaciones.<\/p>\n<p>Suelen ser dos las observaciones individuales iniciales, a distancia de una semana; consideramos conveniente no llevar a cabo un mayor n\u00famero de observaciones iniciales, con el fin de intentar evitar el eventual apego del ni\u00f1o al psicomotricista, antes de la decisi\u00f3n de intervenci\u00f3n por nuestra parte, que no est\u00e1 descontada.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o y los padres (o el padre), son acogidos en el hall, un espacio que consideramos muy importante, y que, en cierto sentido, ya forma parte del proceso de observaci\u00f3n. El hall es el espacio de acceso a los lugares internos, es el espacio intermedio entre la sala y el exterior, entre el dentro y el fuera; es el lugar de conocimiento, encuentro, espera, preparaci\u00f3n, lugar de intimidad (el ni\u00f1o se desviste y se viste de nuevo) y, sobre todo, lugar de despedidas. En el hall, se pueden realizar muchas observaciones sobre las formas en las que se produce la separaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La verdadera observaci\u00f3n se produce en la sala de pr\u00e1ctica psicomotriz, un lugar pensado para el ni\u00f1o, en el que \u00e9l puede expresarse en un \u00e1rea de seguridad. No nos detendremos en la descripci\u00f3n de la sala, sino que nos limitaremos a apuntar algunos de los elementos que la caracterizan.<\/p>\n<p>La sala de pr\u00e1ctica psicomotriz no es un fondo neutro, sino significante. Todo est\u00e1 ubicado de forma que el ni\u00f1o perciba de inmediato que el lugar est\u00e1 all\u00ed para \u00e9l, que tiene la posibilidad de elegir ad\u00f3nde ir, qu\u00e9 hacer. El mobiliario no tiene una \u00fanica funci\u00f3n, sino que se presta a muchas posibilidades de juego: juego simb\u00f3lico y actividad de representaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El espacio disponible se llena de sentido, \u201csemantizado\u201d por la acci\u00f3n del ni\u00f1o. En efecto, jugando de forma espont\u00e1nea, el ni\u00f1o entra en contacto con sus deseos m\u00e1s profundos: pone en escena su historia afectiva en el aqu\u00ed y ahora de una historia de la que \u00e9l es el protagonista. De hecho, podemos pensar que los or\u00edgenes del imaginario y la capacidad de simbolizar son corp\u00f3reos, y proceden de las experiencias m\u00e1s antiguas del ni\u00f1o, de la alternancia de vivencias de placer y no-placer, bienestar y malestar, que el ni\u00f1o ha vivido en la relaci\u00f3n con la madre.<\/p>\n<p>La observaci\u00f3n en pr\u00e1ctica psicomotriz se basa en unos par\u00e1metros precisos, que aqu\u00ed indicamos separadamente, por necesidades de exposici\u00f3n, pero que est\u00e1n en estrecha relaci\u00f3n uno con otro, y se basan en las categor\u00edas t\u00edpicas de la comunicaci\u00f3n no verbal. Los par\u00e1metros se refieren a las relaciones: la relaci\u00f3n del ni\u00f1o con el espacio, el tiempo, los objetos y los dem\u00e1s. El ni\u00f1o, sujeto de las relaciones, es observado, tal y como afirma B. Aucouturler, en su expresividad motriz, es decir, en su forma del todo original que tiene de estar en este mundo, de ser s\u00ed mismo, de expresar lo que est\u00e1 viviendo aqu\u00ed y ahora y, al mismo tiempo, de contar su historia arcaica.<\/p>\n<p>Observaremos su morfolog\u00eda, su forma de moverse, de desplazarse, de actuar, su tono, sus posturas, sus gestos, su m\u00edmica facial, su mirada, sus reacciones neurovegetativas (rubor, sudaci\u00f3n, etc.), su voz, su lenguaje verbal con sus contenidos. Anotaremos si su coordinaci\u00f3n din\u00e1mica global y su control postural son adecuados a su edad, qu\u00e9 posturas adopta, cu\u00e1les son sus apoyos en el suelo cuando anda. \u00bfExiste contacto, o anda casi volando (contacto con la realidad)? \u00bfSus gestos poseen una funci\u00f3n simb\u00f3lica?<\/p>\n<p>Espacio y tiempo, categor\u00edas fundamentales e inseparables, no se consideran de por s\u00ed, sino en su coloraci\u00f3n afectiva de la vivencia del ni\u00f1o. Sobre esta base, podremos anotar, por lo que respecta al espacio, c\u00f3mo usa el espacio. Cu\u00e1les son los espacios que el ni\u00f1o utiliza; cu\u00e1les privilegia; c\u00f3mo pasa de uno a otro; qu\u00e9 ha facilitado o inducido este paso; qu\u00e9 rupturas lo han marcado; qu\u00e9 tipos de actividades sensomotoras, simb\u00f3licas, de construcci\u00f3n, etc., realiza el ni\u00f1o y d\u00f3nde; c\u00f3mo ocupa el espacio: con el cuerpo o s\u00f3lo con la mirada o la voz, etc.; la sucesi\u00f3n de las acciones que realiza tiene una coherencia propia, o parece estar provocada por est\u00edmulos de todo ocasionales. Y mientras act\u00faa, \u00bfes capaz de mantener una atenci\u00f3n continua, prolongada o s\u00f3lo moment\u00e1nea?<\/p>\n<p>En la relaci\u00f3n del ni\u00f1o con el tiempo, anotaremos c\u00f3mo utiliza el de la sesi\u00f3n; si en lo que respecta al tiempo utiliza un determinado espacio, la sucesi\u00f3n en el uso de los espacio y objetos, la duraci\u00f3n de una cierta actividad o de la aparente inactividad, etc.<\/p>\n<p>Con los objetos: con qu\u00e9 objetos entra en relaci\u00f3n y cu\u00e1les privilegia. \u00bfQu\u00e9 hace con ellos? \u00bfC\u00f3mo los utiliza? \u00bfSe limita a manipular un objeto o es capaz de utilizar sus funciones? \u00bfCu\u00e1ndo los utiliza? \u00bfLos cambia con frecuencia? \u00bfC\u00f3mo se separa de los objetos? \u00bfConsigue construir algo utilizando los objetos? \u00bfLos cubre de significado simb\u00f3lico? \u00bfLleva objetos a la sala como conexi\u00f3n con el exterior y para sentirse m\u00e1s seguro? \u00bfAprecia las diferencias cualitativas entre los objetos? \u00bfEs capaz de operar con los objetos? \u00bfQu\u00e9 tipos de operaciones realiza?<\/p>\n<p>Con el psicomotricista: \u00bfQu\u00e9 tipo de relaci\u00f3n teje? \u00bfBusca la comunicaci\u00f3n directa? \u00bfQu\u00e9 formas de relaci\u00f3n utiliza? \u00bfPide expl\u00edcitamente ayuda? \u00bfEs capaz de esperar por una respuesta? \u00bfC\u00f3mo se acerca o se aleja? \u00bfExpresa sentimientos de agresividad, provoca?<\/p>\n<p>Durante el tiempo de la observaci\u00f3n ser\u00e1 importante observar, siempre en base a los par\u00e1metros, si existen bloqueos o inhibiciones en sus acciones, si hay una repetici\u00f3n, o si en cambio existen variaciones. \u00bfD\u00f3nde y cu\u00e1ndo se manifiestan el bloqueo, la inhibici\u00f3n, la repetici\u00f3n o la variaci\u00f3n? \u00bfEn el movimiento, en el gesto, en la postura, en el tono, en la utilizaci\u00f3n del espacio o del tiempo, en la relaci\u00f3n con el adulto?<\/p>\n<p>En base a las observaciones llevadas a cabo y al an\u00e1lisis de sus propias resonancias t\u00f3nico-emocionales, intentaremos establecer unas conexiones, con el fin de atribuir un significado a lo observado, realizar una s\u00edntesis de las observaciones realizadas y formular unas hip\u00f3tesis para un posible proyecto de ayuda. Por analog\u00eda, se podr\u00eda afirmar que, tal y como escribe Bateson, \u201c&#8230;la combinaci\u00f3n de las partes no es una simple suma, sino que posee la naturaleza de una multiplicaci\u00f3n\u201d. De ah\u00ed, la riqueza enorme de situaciones, mensajes e informaciones.<\/p>\n<p>La observaci\u00f3n inicial dentro de los grupos de pr\u00e1ctica psicomotriz con fines educativos, corresponde a los primeros encuentros de un ciclo de actividades, tanto en el caso de grupos procedentes de instituciones educativas, como en el caso de grupos formados por ni\u00f1os acompa\u00f1ados por sus familias. A los par\u00e1metros de observaci\u00f3n ya indicados, se a\u00f1ade el de la relaci\u00f3n del ni\u00f1o con sus compa\u00f1eros: \u00bfJuega con los dem\u00e1s? \u00bfJuega s\u00f3lo, en pareja, en grupo? \u00bfQu\u00e9 tipo de relaci\u00f3n privilegia? \u00bfQu\u00e9 formas de relaci\u00f3n adopta? \u00bfEn el grupo, qu\u00e9 din\u00e1micas se desarrollan?<\/p>\n<p>Utilizando la perspectiva de observar y dar sentido al conjunto de las relaciones, al observar un grupo, se trata de tomar en consideraci\u00f3n tambi\u00e9n las relaciones entre los ni\u00f1os, pero el tipo de actividad de observaci\u00f3n es similar. Lo que cambia es la utilizaci\u00f3n que hagamos de ella, es la respuesta que demos: en una relaci\u00f3n de dos y en una relaci\u00f3n de grupo, en una intervenci\u00f3n breve, de ciclo de encuentros, y en una intervenci\u00f3n de larga duraci\u00f3n, la relaci\u00f3n de ayuda asume tonos y significados distintos, pero la actitud de observaci\u00f3n sustancialmente no cambia.<\/p>\n<p>Examinemos, aunque de forma resumida y s\u00f3lo como referencia, la observaci\u00f3n in itinere que, como ya hemos dicho, sigue durante toda la relaci\u00f3n con el ni\u00f1o o con el grupo, y permite al psicomotricista ver el recorrido del ni\u00f1o a lo largo de las sesiones, utilizando los mismos par\u00e1metros de la observaci\u00f3n inicial y prestando especial atenci\u00f3n a algunas constantes. Las observaciones, por ejemplo, sobre la repetitividad o sobre la experimentaci\u00f3n de los esquemas de acci\u00f3n que suponemos relacionadas con la inmutabilidad o variabilidad de lo imaginario, las observaciones sobre la intensidad con la que el ni\u00f1o los expresa, sobre los cambios y transformaciones de acciones\u2014situaciones y modalidades utilizadas, son especialmente indicativas, puesto que nos hablan del afecto del ni\u00f1o, nos dan el sentido de su recorrido, nos ayudan a detectar los momentos de crisis y los momentos evolutivos, que marcan el paso de la emoci\u00f3n a la representaci\u00f3n. Consideramos que la posibilidad de representar las emociones, pudi\u00e9ndolas transformar en pensamientos y palabras, es la finalidad quiz\u00e1s m\u00e1s importante en la pr\u00e1ctica psicomotriz.<\/p>\n<p>Poner en acci\u00f3n la observaci\u00f3n directa del ni\u00f1o en la pr\u00e1ctica psicomotriz y la lectura de las din\u00e1micas grupales, requiere un recorrido largo y complejo de formaci\u00f3n; puede ser un proceso que ayuda la maduraci\u00f3n del pensamiento y de la persona en su totalidad, porque estimula actitudes problem\u00e1ticas, modalidades de pensamiento divergentes. Puede ser una experiencia formativa, que ampl\u00ede la capacidad de percibir y pensar, que favorezca la capacidad de aprender a aprender, tolerando la incertidumbre, el desasosiego, la ansiedad, relacionados con una actividad compleja, que requiere compromiso, creatividad, intuici\u00f3n, conocimiento, disponibilidad.<\/p>\n<h3>BIBLIOGRAF\u00cdA<\/h3>\n<p>Aucouturier B., Darrault I., Empinet J. L., Pratica psicomotoria \u2013 Educazione e terapia, Armando, Roma, 1986.<\/p>\n<p>Bateson G., Verso un&#8217;ecologia della mente, ADELPHI, Milano, 1976.<\/p>\n<p>Bion W. R., Apprendere dall&#8217;esperienza, Armando, Roma, 1972.<\/p>\n<p>Bisogni M.M. , Osservazione e gioco, Borla, Roma, 1999.<\/p>\n<p>Bettelheim B., La fortezza vuota, Garzanti, Milano, 1976.<\/p>\n<p>Bonaminio V., Iaccarino B. (a cura di), L&#8217;osservazione diretta del bambino, Bollati Boringhieri, Torino, 1984.<\/p>\n<p>Borgogno F. , L&#8217;illusione di osservare, Giappichelli, Torino, 1978.<\/p>\n<p>Cavarero A., Tu che mi guardi, tu che mi racconti, Feltrinelli, Milano, 1997.<\/p>\n<p>Devereux G. , Dall&#8217;angoscia al metodo nelle scienze del comportamento, Bibliotheca Biographica, Roma, 1984.<\/p>\n<p>Winnicott D. W. , Gioco e realt\u00e0, Armando, Roma, 1974.<\/p>\n<p class=\"nota-edicion-digital\"><em>Nota de la edici\u00f3n digital: en el n\u00famero impreso este art\u00edculo incluye fotograf\u00edas que no se reproducen aqu\u00ed. Pueden consultarse en el PDF del n\u00famero.<\/em><\/p>\n<p>La traducci\u00f3n es de Roberto Babini.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Franca Giovanardi, Mara Tagliavini.<\/strong> Franca Giovanardi y Mara Tagliavini son psicomotricistas y formadoras en la Pr\u00e1ctica Psicomotriz Aucouturier. Llevan muchos a\u00f1os trabajando en Italia en los campos de la educaci\u00f3n, la ayuda psicomotriz individual y de la formaci\u00f3n. Recientemente han fundado PERCORSI, centro de pr\u00e1ctica psicomotriz, estudio, investigaci\u00f3n y formaci\u00f3n en Bolonia.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Franca Giovanardi, Mara Tagliavini (2002). La observaci\u00f3n en la pr\u00e0ctica psicomotriz como instrumento de trabajo en las intervenciones de ayuda individual y en los grupos educativos. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 24, pp. 17\u201323. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las autoras exponen c\u00f3mo entienden la observaci\u00f3n en la pr\u00e1ctica psicomotriz Aucouturier: directa, participativa e interactiva, basada en la receptividad y en la resonancia t\u00f3nico-emocional del psicomotricista. Distinguen la observaci\u00f3n inicial de la observaci\u00f3n in itinere, describen el contexto (hall, sala, entrevista con los padres) y los par\u00e1metros observados (espacio, tiempo, objetos, psicomotricista y compa\u00f1eros), y concluyen que la finalidad es ayudar a pasar de la emoci\u00f3n a la representaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":[],"cuaderno_seccion":[16],"cuaderno_autoria":[83,85],"cuaderno_numtax":[182],"class_list":["post-7770","cuaderno_articulo","type-cuaderno_articulo","status-publish","hentry","cuaderno_seccion-dossier","cuaderno_autoria-franca-giovanardi","cuaderno_autoria-mara-tagliavini","cuaderno_numtax-no-24"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo\/7770","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/cuaderno_articulo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7770"}],"wp:term":[{"taxonomy":"cuaderno_seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_seccion?post=7770"},{"taxonomy":"cuaderno_autoria","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_autoria?post=7770"},{"taxonomy":"cuaderno_numtax","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_numtax?post=7770"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}