{"id":7761,"date":"2002-06-01T10:02:00","date_gmt":"2002-06-01T09:02:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/la-regresion-ante-la-angustia-de-separacion\/"},"modified":"2026-10-31T09:23:03","modified_gmt":"2026-10-31T08:23:03","slug":"la-regresion-ante-la-angustia-de-separacion","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/la-regresion-ante-la-angustia-de-separacion\/","title":{"rendered":"La regresi\u00f3n ante la angustia de separaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 23 \u00b7 Junio de 2002 \u00b7 pp. 13\u201323<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Alba Fern\u00e1ndez presenta el caso de Davinia, una ni\u00f1a de cuatro a\u00f1os con hipoton\u00eda y un apego extremo a su madre: recoge la anamnesis, su manera de ocupar el espacio y el tiempo y de relacionarse con el adulto, y una hip\u00f3tesis sobre la angustia de separaci\u00f3n y la regresi\u00f3n. Relata el proceso en la sala (la espera, las fotos de la madre, el juego del cartero, las chinchetas, los coches y los perritos) y los avances motores, cognitivos y afectivos que observ\u00f3.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<h3>Introducci\u00f3n<\/h3>\n<p>Cuando los ni\u00f1os entran en la sala de Psicomotricidad, vemos c\u00f3mo despliegan toda su actividad para poner en juego lo que desean vivir, lo que no han vivido o lo que han vivido mal, y as\u00ed poderlo modificar y resituarse ante el adulto, ante el entorno y, en fin, ante la vida, con una actitud de placer y bienestar.<\/p>\n<p>El caso de Davinia es una reflexi\u00f3n sobre la pr\u00e1ctica psicomotriz, como ayuda terap\u00e9utica, ya que lo aparente deja paso a todo el mundo inconsciente que ha ido marcando una huella en la persona y c\u00f3mo en cierto momento determinado, si se est\u00e1 en la estrategia adecuada, si hemos sabido captar el sentido de lo que nos muestra su expresividad, si somos capaces de controlar nuestras propias resonancias t\u00f3nico-emocionales, ese mundo sale a flote, a veces de forma dolorosa, para poder avanzar y madurar.<\/p>\n<h3>Resumen de la anamnesis<\/h3>\n<p>Es un embarazo deseado, aunque aparece una amenaza de aborto, permaneciendo la madre en cama durante alg\u00fan tiempo. El padre enferma de gravedad y es hospitalizado cuando se cumple el 5\u00ba mes de embarazo. Se marcha a su pa\u00eds de origen buscando la cura y no retorna hasta casi el momento del alumbramiento. En el momento del parto el beb\u00e9 se encaja, tardando horas en nacer y tiene que permanecer con una f\u00e9rula en la cadera durante cuatro meses.<\/p>\n<p>La abuela de Davinia es quien se da cuenta de que su nieta no evoluciona adecuadamente, porque apenas se mueve en su cuna ni se voltea. Le diagnostican cuando ten\u00eda un a\u00f1o una hipoton\u00eda de origen central con hiperlaxitud en las articulaciones, e inmadurez en el desarrollo psicomotor. Los padres viven en la misma casa que los abuelos maternos y cuando se van al extranjero, para que el padre termine la recuperaci\u00f3n de su penosa enfermedad, conviven con los suegros y resto de familiares, los tres en una habitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Todas las separaciones que han tenido madre e hija adquieren un gran dramatismo: nacimiento, rehabilitaci\u00f3n, guarder\u00eda. S\u00f3lo se complacen cuando para el tratamiento, cualquiera que \u00e9ste sea, las dejan permanecer juntas. El padre se inhibe de todo lo que acontece a la ni\u00f1a y deja la responsabilidad en manos de la madre y de los abuelos.<\/p>\n<h3>Descripci\u00f3n de Davinia<\/h3>\n<p>La primera vez que vino a la sala con cuatro a\u00f1os, parec\u00eda una mu\u00f1equita, rubia, ojos claros, cara redonda; era de esas ni\u00f1as que llaman la atenci\u00f3n porque son bonitas. Siempre viene impecable, limpia, con conjuntos graciosos y colores coordinados. Muy coqueta.<\/p>\n<p>En los primeros encuentros en su rostro hab\u00eda un rictus de contracci\u00f3n; sus ojos algo felinos tienden a esquivar la mirada de quien le mira, como si hubiese algo que ocultar o que temer.<\/p>\n<p>Camina con las piernas ligeramente separadas tendiendo a meter las rodillas; tiene los pies planos por lo que se desestabiliza con facilidad. Sube las escaleras con algo de dificultad y cuando las baja, se descoordina si no va agarrada a la barandilla. No calcula bien el espacio entre los escalones; a veces pretende bajar dos o m\u00e1s al mismo tiempo. Al correr une demasiado las rodillas y lanza los pies hacia fuera; no muy equilibrada. Para compensarlo estira los brazos hacia atr\u00e1s y la cabeza hacia delante, como hacen los ni\u00f1os que empiezan a andar.<\/p>\n<p>En situaciones de juego, si se pone nerviosa tiende a morder, bien a s\u00ed misma (la mano) o a m\u00ed.<\/p>\n<p>Cuando est\u00e1 cerca de la madre al salir de sesi\u00f3n, se pone el dedo en la boca y tiende a buscar el contacto corporal, pidi\u00e9ndole que la coja en brazos y meti\u00e9ndole la manita entre la ropa.<\/p>\n<h3>Lenguaje<\/h3>\n<p>Su lenguaje es inmaduro, no construye frases largas, s\u00f3lo palabras\u2014frase, con muchas dislalias, asimilaciones, omisiones, inversiones. Hay que estar muy atenta para saber exactamente qu\u00e9 dice, porque tambi\u00e9n mezcla el idioma del padre con el espa\u00f1ol. Nombra a su madre constantemente, alguna vez a su abuela y a su abuelo, o a su maestra, pero nunca ha nombrado a su padre en sesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Su tono puede pasar desde la mayor dulzura o ternura hasta el autoritarismo m\u00e1s violento e, incluso, al grito cuando la contrar\u00edas.<\/p>\n<h3>El espacio<\/h3>\n<p>En la sala utiliza el espacio sensoriomotor. Le da miedo saltar, pero en torno a ese espacio gira casi toda su actividad. Sube y baja las escaleras agarrada a las barandillas de forma impulsiva, casi temeraria. Las acciones que m\u00e1s realiza son los giros, rodamientos, volteretas; todo aquello que implique estimulaciones laber\u00ednticas muy arcaicas con p\u00e9rdida de los l\u00edmites corporales.<\/p>\n<p>Pide al adulto que realice tambi\u00e9n todo cuanto ella hace.<\/p>\n<h3>El tiempo<\/h3>\n<p>La mayor parte del tiempo est\u00e1 en el espacio sensoriomotor; escasamente al final pasa por el de representaci\u00f3n para hacer alg\u00fan dibujo o puzzle.<\/p>\n<p>No permanece mucho tiempo en una actividad concreta, pasa de una cosa a otra todo el tiempo de la sesi\u00f3n sin parar.<\/p>\n<p>A medida que avanzan las sesiones retrasa el momento de entrada todo lo que puede, entreteni\u00e9ndose con la madre, pero luego, al final de la sesi\u00f3n, no se quiere marchar y busca mil excusas para seguir en la sala.<\/p>\n<h3>Los materiales<\/h3>\n<p>Giran en torno al espacio que m\u00e1s frecuenta: todo lo blando, excepto la tarima y las escaleras que son de madera, el cilindro de gomaespuma para introducirse en \u00e9l, las telas para arrastrar o para taparse, las colchonetas, los cojines. Todo lo quiere tener pr\u00f3ximo a su cuerpo.<\/p>\n<h3>Relaci\u00f3n con el adulto<\/h3>\n<p>Le cuesta aceptar el no, la frustraci\u00f3n; si no se hace lo que quiere, pronto pregunta por \u201cmami\u201d. Me pide que la mire para que vea lo que est\u00e1 haciendo en todo momento.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n a lo t\u00f3nico, expresa una cierta ambivalencia, de sentir que se deshace, que su tono se adec\u00faa, pero al momento se pone tensa y me rechaza, incluso ense\u00f1ando los dientes; en otras ocasiones, cuando m\u00e1s a gusto est\u00e1 conmigo haciendo alguna actividad, es cuando m\u00e1s siente la necesidad imperiosa de salir a ver a su madre.<\/p>\n<p>El temor al contacto es evidente: cuando me acerco a ella sale corriendo; las pocas veces que se deja coger es con algo entre medio de las dos, una tela, el columpio. No toma la iniciativa de acercarse.<\/p>\n<p>Disfruta con los juegos de perseguir, atrapar, esconderse, aparecer.<\/p>\n<h3>Hip\u00f3tesis sobre el caso<\/h3>\n<p>Davinia est\u00e1 en una fase de fusionalidad con su madre, de apego extremo. Cualquier intento de tomar distancia por parte de la madre es vivido con una gran angustia, \u201cangustia de separaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Esta situaci\u00f3n se ha ido gestando por todo lo acontecido en la historia de la ni\u00f1a y por todo lo vivido por su madre que, al no haber elaborado su propia separaci\u00f3n-diferenciaci\u00f3n, se muestra con una personalidad tan infantil como Davinia en su no respeto al encuadre, a\u00f1adi\u00e9ndose la angustia de muerte, presente en el embarazo de la ni\u00f1a, asociada a la separaci\u00f3n por la enfermedad del marido, que ha hecho mantener el apego m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00edmites deseables.<\/p>\n<p>Es aqu\u00ed donde habr\u00eda que preguntarse si realmente es un apego sano, en el sentido de que si la ni\u00f1a realmente estuviera satisfecha con las gratificaciones afectivas de su madre, no habr\u00eda problemas para la distanciaci\u00f3n. Las vivencias durante los primeros cuatro meses llevando una f\u00e9rula, pueden haberle creado una situaci\u00f3n de sobreprotecci\u00f3n, pero tambi\u00e9n de temor e inseguridad, sobre todo de la madre hacia ella. La relaci\u00f3n crecer-separaci\u00f3n-muerte, parece estar marcando la din\u00e1mica de la d\u00edada: no la deja crecer para no perderla, todo lo cual hace pensar en una gran fragilidad en el nacimiento de la identidad de Davinia,<\/p>\n<p>Hay una relaci\u00f3n directa entre la angustia de separaci\u00f3n y su incapacidad para elaborar la constancia del objeto o permanencia del objeto. Como dice B. Aucouturier, la presencia-ausencia permite la constancia y, por consiguiente, la permanencia del objeto, siempre y cuando se haya elaborado un continente ps\u00edquico donde poder contener y fantasear la ausencia del otro. Evidentemente, en este caso no ha sido posible puesto que no ha habido suficiente ausencia.<\/p>\n<p>As\u00ed mismo, para Piaget, lo que no est\u00e1 ante s\u00ed, no existe; de ah\u00ed sus trastornos de atenci\u00f3n, de no poder permanecer, de no poder instaurarse mucho tiempo en una actividad; y de ah\u00ed su necesidad de salir constantemente de la sala para comprobar que efectivamente \u201cmami\u201d no ha desaparecido.<\/p>\n<p>El que haya crecido en un entorno donde los padres no han estado nunca solos, sino en convivencia tanto con los abuelos maternos como paternos, en situaci\u00f3n de dependencia econ\u00f3mica y con continuos cambios de domicilio, acrecienta a\u00fan m\u00e1s esa sensaci\u00f3n de confusi\u00f3n. Las tendencias familiares son de regresar, de volver atr\u00e1s.<\/p>\n<p>La escasa presencia del padre, que no ha ejercido como tal, le impide a Davinia la adecuaci\u00f3n a las normas, a tener unos l\u00edmites claros, y acceder a un lenguaje comprensible para los dem\u00e1s y no s\u00f3lo para su madre.<\/p>\n<p>Es decir, el ambiente que rodea a la ni\u00f1a favorece y sostiene su inmadurez, su estado fusional, que puede dar lugar a una psicosis infantil, ya que su yo est\u00e1 disperso, como se observa en su forma de actuar. Existen, pues, indicios suficientes de patolog\u00eda psicomotriz ante la imposibilidad de la ni\u00f1a de vivir transformaciones sensoriales o t\u00f3nico-emocionales. No act\u00faa sobre los objetos para transformarlos, porque ella misma no puede transformarse.<\/p>\n<p>Sin embargo, lo que s\u00ed hace posible pensar que se pueda trabajar con ella, que es posible situarla en esa din\u00e1mica de transformaci\u00f3n, es su apertura hacia el juego para elaborar la separaci\u00f3n, su deseo de que la encuentre y la reconozca; esto permite que se pueda intervenir en sus potencialidades de desarrollo.<\/p>\n<h3>Desarrollo del caso<\/h3>\n<p>En la primera sesi\u00f3n de observaci\u00f3n la madre estuvo en la sala a petici\u00f3n propia. Acced\u00ed para que aliviara su ansiedad; se calm\u00f3 viendo que la ni\u00f1a se adaptaba f\u00e1cilmente al espacio y a mi presencia, aunque constantemente iba donde estaba la madre o la llamaba.<\/p>\n<p>En la segunda sesi\u00f3n ya le ped\u00ed a la madre que se quedara en la sala contigua con la puerta abierta y tranquilizando a la ni\u00f1a en el sentido de que cuando quisiera ver a su mam\u00e1 podr\u00eda hacerlo sin problema.<\/p>\n<p>Dos sesiones se desarrollaron en un ir y venir de la sala grande a la sala peque\u00f1a. Cualquier cosa le serv\u00eda de excusa para ir a ver a su mam\u00e1.<\/p>\n<p>Posteriormente cerr\u00e9 la puerta, pero ella sigui\u00f3 saliendo algunas sesiones m\u00e1s, bien a hacer pis al ba\u00f1o y de paso ve\u00eda a su madre, bien tirando cosas por la ventana para as\u00ed tener que pasar por donde estaba su madre cuando iba a recogerlo.<\/p>\n<p>Poco a poco comenz\u00f3 a confiar en el hecho de que el que su madre no estuviera presente no significab que iba a desaparecer para siempre, y fue entonces cuando comenz\u00f3 a disfrutar con los juegos en la sala y a relacionarse m\u00e1s conmigo.<\/p>\n<p>Sus juegos son muy primarios: perseguir, atrapar, esconderse, arrastrase, buscar cualquier hueco donde meterse; el tubo de goma espuma le fascina. Todo lo que hace est\u00e1 en relaci\u00f3n con la din\u00e1mica de fusionalidad, de falta de identidad, de inmadurez, de b\u00fasqueda de contenci\u00f3n.<\/p>\n<p>En alguna ocasi\u00f3n la trae el padre y con \u00e9l no muestra la misma actitud que con la madre: permanece todo el tiempo en la sala y no pregunta por \u00e9l como pregunta por la madre.<\/p>\n<p>En un encuentro con la pareja vi claramente que incluso la madre habla por el padre, pues aunque yo le preguntara al padre cosas de la ni\u00f1a, la madre siempre quer\u00eda contestar, hasta el punto que le ten\u00eda que decir que me gustar\u00eda saber qu\u00e9 pensaba su marido. Se le ve con muy poco car\u00e1cter y pasando bastante del problema; seg\u00fan \u00e9l, no tiene tiempo para la ni\u00f1a, m\u00e1s bien no sabe a qu\u00e9 jugar con ella: \u201csi fuera un chico lo podr\u00eda llevar conmigo a pescar\u201d.<\/p>\n<p>Con la madre es con quien m\u00e1s hablo, pues es la que m\u00e1s rato pasa con la ni\u00f1a, y me da informaciones puntuales; sin embargo, me di cuenta de que si la dejaba, me convertir\u00eda en su terapeuta, ya que tras cada sesi\u00f3n me abordaba para calmar su ansiedad. Era como si me pidiese que me ocupase de ella tambi\u00e9n, ya que no le eran suficientes los momentos acordados para hablar sobre la ni\u00f1a. Por eso le recomend\u00e9 la conveniencia de un apoyo psicol\u00f3gico, para poder tener su propio espacio, que yo me ocupaba de Davinia y que era conveniente que la ni\u00f1a lo tuviera claro, si quer\u00edamos ayudarla en su proceso de distanciaci\u00f3n-diferenciaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En un primer momento lo acept\u00f3 pero luego puso una excusa econ\u00f3mica y no fue a tratamiento, pero al menos las charlas se fueron controlando y centrando sobre la ni\u00f1a y no sobre ella.<\/p>\n<p>As\u00ed me entero de que la ni\u00f1a duerme en la misma habitaci\u00f3n que ellos y que a mitad de la noche se mete en la cama entre los dos, ante lo cual le doy explicaciones de lo que supone eso para la ni\u00f1a y la necesidad de que busque la soluci\u00f3n.<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante me informa de que a\u00fan le mantiene los pa\u00f1ales por la noche, por lo que tambi\u00e9n le tuve que dar una serie de indicaciones con el fin de ir controlando la enuresis nocturna.<\/p>\n<p>El panorama que se me abr\u00eda me iba confirmando m\u00e1s que Davinia estaba siendo tratada como un beb\u00e9; que la confusi\u00f3n era la norma de esa casa donde nadie parec\u00eda poner l\u00edmites a la ni\u00f1a, y cuando se hac\u00eda, era en forma desbordada por la ansiedad. As\u00ed, en la sala mostraba esa ambivalencia y esos contrastes de car\u00e1cter tan excesivos a la menor contrariedad, gritos e incluso amenazas de morderme, \u00fanica forma de mostrar su impotencia por no poder expresarse con un lenguaje socializado.<\/p>\n<p>Siendo el padre el gran ausente en la relaci\u00f3n de esta ni\u00f1a con su madre, podemos pensar que no se ha ejercido la autoridad estructurante necesaria e imprescindible para la distanciaci\u00f3n, de ah\u00ed su ambivalencia, o su imposibilidad de separarse de la madre, y su incapacidad para aceptar normas o frustraciones, su jerga incomprensible para todo el mundo, menos para su madre.<\/p>\n<p>Comienzo a trabajar pues la frustraci\u00f3n por medio de la espera, ya que es un aspecto que Davinia no soporta: todo tiene que ser en el momento que ella dice, cuando ella dice y como ella dice, as\u00ed que por medio de los juegos que a ella le gustan empiezo a introducir un elemento nuevo; por ejemplo si estamos jugando al avi\u00f3n (tubo de goma-espuma colgando en el columpio, que sube o gira), y pide m\u00e1s, le digo \u201cbueno cuando toque la campana tres veces sale el avi\u00f3n\u201d, o tambi\u00e9n, \u201cespera se le acab\u00f3 la gasolina; hay que ponerle y luego podr\u00e1 despegar\u201d. De esta manera iba tolerando m\u00e1s tiempo entre su deseo y la satisfacci\u00f3n del mismo, en un clima de placer.<\/p>\n<p>Paralelamente le indico a la madre que introduzca las mismas pautas de espera con las actividades en su casa, aunque sean m\u00ednimas.<\/p>\n<p>A esas alturas, est\u00e1bamos ya en el mes de noviembre; la madre segu\u00eda bajando hasta la sala de tratamiento y no tomaba la iniciativa de quedarse en la recepci\u00f3n del centro, a\u00fan cuando la ni\u00f1a ya no sal\u00eda de la sala. Davinia se centraba todo el tiempo en las actividades, que cada vez se hac\u00edan m\u00e1s ricas, siempre dentro de la tem\u00e1tica del apego-distanciaci\u00f3n. Lo que llama la atenci\u00f3n es que le cuesta desarrollar los temas; hace propuestas pero no las recrea porque no permanece demasiado tiempo en ellas.<\/p>\n<p>En el espacio de representaci\u00f3n, muestra sus dificultades de simbolizaci\u00f3n y la confusi\u00f3n en la elaboraci\u00f3n de su yo. Con los rotuladores s\u00f3lo hace garabatos; con las pinturas, manchas; apila las maderas pero le cuesta manipularlas; sin embargo, le gustan mucho los puzzles y tiene una buena percepci\u00f3n para elaborarlos, aunque en el movimiento de pinza es bastante torpe.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de Davinia conmigo hab\u00eda mejorado notablemente; confiaba en m\u00ed, aunque a distancia.<\/p>\n<h3>La separaci\u00f3n<\/h3>\n<p>Me planteaba qui\u00e9n ten\u00eda m\u00e1s dificultad en la separaci\u00f3n, si la ni\u00f1a o la madre. As\u00ed que en el mes de diciembre le propuse a \u00e9sta que para despu\u00e9s de las vacaciones de Navidad ten\u00edamos que ir preparando a Davinia para que ella se quedase en la recepci\u00f3n. Su respuesta me hizo sonre\u00edr (\u00ab\u00bft\u00fa crees que aguantar\u00e1 ella sola?\u00bb). Lo cual me confirmaba que la dificultad estaba en ella casi m\u00e1s que en la ni\u00f1a, as\u00ed que yo le devolv\u00ed en forma de pregunta: \u00bfEst\u00e1s t\u00fa dispuesta a tolerar un poco m\u00e1s de espacio entre t\u00fa y tu hija? Ella sonri\u00f3 y asinti\u00f3 con la cabeza. As\u00ed que habl\u00e9 con la ni\u00f1a de lo mayor que se estaba haciendo y de que su madre la esperar\u00eda un poco m\u00e1s lejos despu\u00e9s de las vacaciones, ella hizo un \u201cbico\u201d, con la boca pero no expres\u00f3 ninguna angustia en ese momento.<\/p>\n<p>Posteriormente, tanto su madre como yo, en el tiempo restante, le \u00edbamos recordando a Davinia el acuerdo.<\/p>\n<p>El primer d\u00eda despu\u00e9s de las vacaciones, present\u00eda que Davinia no se iba a quedar tranquila, as\u00ed que iba dispuesta a presenciar cualquier escena que montara. \u00a1Vaya si la mont\u00f3! Al llegar le record\u00e9 nuestro acuerdo. Rompi\u00f3 a llorar; su madre se azora y sale su angustia; no le infunde seguridad sino que prolonga la escena, acompa\u00f1\u00e1ndola un poquito m\u00e1s adelante; m\u00e1s llora Davinia y adrede solt\u00f3 un chorro de mocos; su madre se desconcierta; a continuaci\u00f3n la ni\u00f1a abre sus piernas y se deja hacer pis encima. Yo mantengo la calma, sonr\u00edo y le digo \u201cvaya ahora vas a pasarte la sesi\u00f3n toda mojada\u201d. La madre tiende a ceder y me dice \u201c\u00bfQu\u00e9 hago? \u00bfMe la llevo? \u00a1Esto no lo hab\u00eda hecho nunca!\u201d. Yo tengo que tranquilizarla y le digo \u201cno, no; tranquila; no pasa nada\u201d. En voz baja le comento que nos est\u00e1 probando, y seguidamente cojo de la mano a Davinia y le digo \u201cvamos que hay muchas cosas esper\u00e1ndonos\u201d. Mi tono de voz no deja lugar a dudas; ella me sigue mirando hacia la madre.<\/p>\n<p>Lleg\u00f3 llorando a la sala y en la sesi\u00f3n no quer\u00eda hacer nada. Se mantuvo quieta mir\u00e1ndome; supongo que pensar\u00eda que la llevar\u00eda con su madre; yo le hablaba con tranquilidad; le recordaba situaciones que hab\u00edamos vivido juntas, de los juegos que le gustaban. Su respuesta fue hacerse caca encima. Aunque aparentemente no me alarm\u00e9 y segu\u00ed tranquila, el coraz\u00f3n me dio un vuelco ya que era la primera vez que se me presentaba esa situaci\u00f3n, a pesar de mi larga experiencia con ni\u00f1os en dificultad, y le dije que iba a limpiarla porque as\u00ed deb\u00eda estar inc\u00f3moda. Ella asinti\u00f3; dej\u00f3 de llorar. limpiamos la sala y a ella. No mostr\u00e9 enfado; s\u00f3lo le dije que sab\u00eda que le dol\u00eda separarse de mam\u00e1. Ese d\u00eda s\u00f3lo quiso trabajar en el espacio de representaci\u00f3n; con las pinturas y los pinceles emborron\u00f3 varios folios, terminando de descargar as\u00ed su rabia y mostrando su confusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil explicar c\u00f3mo se siente una ante estas situaciones y controlar las propias resonancias, pero lo hice, y posteriormente analic\u00e9 y reflexion\u00e9 sobre c\u00f3mo ayudarle a evolucionar, puesto que lo que me mostraba iba m\u00e1s all\u00e1 de un apego mal resuelto. Las evacuaciones eran el reflejo de su angustia de vac\u00edo, de licuaci\u00f3n; su yo se vaciaba porque no pod\u00eda contener en su interior el p\u00e1nico que le produc\u00eda la separaci\u00f3n; al mismo tiempo, era una demanda inconsciente: \u201coc\u00fapate de todo esto que tengo dentro\u201d.<\/p>\n<p>En la siguiente sesi\u00f3n, no se hizo pis ante la madre, sino que esper\u00f3 llegar a la sala; tambi\u00e9n me deja su caca; repetimos el ritual de limpieza, y aunque su llanto es desesperado, intento que no me invada y le devuelvo su dolor; intento tranquilizarla dici\u00e9ndole que vamos a pedirle a mam\u00e1 que nos deje una foto suya para colgarla en la pared.<\/p>\n<p>Me trae dos fotos elegidas por ella y las colgamos en la pared. Se queda en la zona de representaci\u00f3n; va descubriendo nuevas cosas: plastilina, los cuentos, gui\u00f1oles de dedo. Con todo ello, intento mostrarle historias de encuentros y separaciones: Pulgarcito, Hamsel y Gretel, Garbancito, etc.<\/p>\n<p>Ella de vez en cuando se levanta y va a ver la foto de su madre, pero se vuelve a hacer pis. Cada vez que se despide de su madre en recepci\u00f3n vuelve para atr\u00e1s dos o tres veces para besarla. La siguiente vez, al despedirse de su madre y quedarse mirando para atr\u00e1s, le digo \u201cno por estar conmigo mami te deja de querer\u201d. Con esto intento desculpabilizarla; que sienta que fuera de su madre ella tambi\u00e9n se lo puede pasar bien, que no todo el placer est\u00e1 en su madre. En esa sesi\u00f3n comienza a situarse mejor y a investir m\u00e1s espacio pero por poco tiempo.<\/p>\n<p>En el espacio de representaci\u00f3n surge un nuevo juego. Quiere las chinchetas; me las pongo en las manos escondidas y digo \u201cmagia potagia\u201d y se las voy vaciando en las suyas; experimenta un cambio en su mirada, de sorpresa. Le verbalizo \u201caparecen y desaparecen\u201d; luego lo hace ella. Algo empieza a cambiar, pues ya no se muestra tan intranquila.<\/p>\n<p>As\u00ed pasa otro mes haci\u00e9ndose pis, medio enfadada, casi sin hablar, elaborando la separaci\u00f3n. Cuando se despide de su madre sigue haciendo sollozos. Voy variando el comentario: \u00abMami sabe que la quieres mucho aunque te vayas conmigo.\u201d<\/p>\n<p>Aunque se muestra m\u00e1s tranquila, su madre me dice que las escenas de llanto para venir a la sesi\u00f3n se las monta en la casa y que le resulta dif\u00edcil convencerla para que venga a la sesi\u00f3n; que en la casa est\u00e1n preocupados y que no sabe si seguir\u00e1 tray\u00e9ndola. Busco un momento para recibirlos juntos a ella y al marido, y les pido que le transmitan a los dem\u00e1s miembros de la familia la necesidad de que no cedan ante las manifestaciones de Davinia. Es un momento clave y se puede ir por la borda todo el tratamiento. Que se lo tomen con calma, que lo peor est\u00e1 pasando ya, pues en la sala comienza a mostrarse m\u00e1s tranquila.<\/p>\n<p>Efectivamente, el cambio iba a ser notorio. Davinia comienza a ir al ba\u00f1o de nuevo cuando tiene ganas de hacer pis; ponemos las fotos de su mam\u00e1 en un \u00e1lbum y cuando quiere lo coge y las mira un ratito; no llega a llorar aunque ponga carita triste, pero luego se le pasa y podemos trabajar.<\/p>\n<p>Dos juegos que fueron decisivos desde mi punto de vista para irse distanciando y disminuyendo la angustia de separaci\u00f3n fueron: El del cartero, que surgi\u00f3 en una ocasi\u00f3n con los arrastres. La envolv\u00ed en la tela y la presion\u00e9 para que sintiera bien todo su cuerpo; ella dijo \u201cun paquete\u201d.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed, desarrollamos una historia en que yo era el cartero que le llevaba un paquete a una se\u00f1ora (que tambi\u00e9n era yo), y al abrirlo me sorprend\u00eda mucho y admiraba la mu\u00f1eca tan bonita que conten\u00eda el paquete (que era ella). Davinia se re\u00eda \u00a1por fin! Le encantaba cuando la destapaba y le dec\u00eda \u201c\u00a1con que eres t\u00fa!\u201d Su mirada se iluminaba y quer\u00eda que lo repiti\u00e9semos una y otra vez, lo cual no era sencillo, pues el transporte era en brazos; pero eso me permit\u00eda ver qu\u00e9 tensi\u00f3n corporal mostraba y c\u00f3mo se iba relajando.<\/p>\n<p>De alguna manera, pienso que viv\u00eda el nacimiento de su nuevo yo, de la verdadera Davinia.<\/p>\n<p>El otro juego era en la zona de representaci\u00f3n con chinchetas y plastilina. Las clavaba una al lado de la otra, como queriendo expresar que aquello no iba a desaparecer, que ella controlaba el que permaneciese; de alguna manera, era un todo separado (las chinchetas) que formaban una unidad (pegadas en la plastilina); incluso, llegaba a parecerse a una flor.<\/p>\n<p>Su yo se reunificaba y se fortalec\u00eda, lo cual hac\u00eda pensar, que en su continente ps\u00edquico, algunos huecos se iban poco a poco rellenando. Aparecen otros juegos simb\u00f3licos:<\/p>\n<p>\u2022 Los coches. Nos montamos cada una sobre un coj\u00edn que seg\u00fan ella eran coches para irnos de paseo; les ponemos gasolina. Era divertido, pues comenzaba un proceso de identificaci\u00f3n\u2014diferenciaci\u00f3n; quer\u00eda coger mi coche cuando me levantaba a simular que pon\u00eda gasolina. As\u00ed surgi\u00f3 el m\u00edo-tuyo, es decir, la diferencia.<\/p>\n<p>\u2022 Los perritos. En un principio colocaba tres semic\u00edrculos seguidos como si fueran un t\u00fanel. Era la casa del perrito (que era ella), y estaba la se\u00f1ora que lo cuidaba (yo); le llevaba comida y agua. Le dec\u00eda \u201c\u00a1c\u00f3mo come este perrito; qu\u00e9 grande se est\u00e1 haciendo!\u201d; ella se re\u00eda y ped\u00eda m\u00e1s. Posteriormente, en otras sesiones, ella era la que cuidaba a los perritos metiendo en el t\u00fanel mu\u00f1ecos de peluche.<\/p>\n<p>Esa posibilidad de cambiar de rol, de ser ella la que cuidaba al otro, supuso un gran salto cualitativo en su evoluci\u00f3n y, quiz\u00e1s lo que fue m\u00e1s importante, la aparici\u00f3n del sentido del humor ya que todos estos juegos eran vividos con placer y alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s evidente para constatar que su yo se estaba estructurando y fortaleciendo, fue la posibilidad de descubrir el placer de destruir la torre de cojines, a la que no hab\u00eda hecho caso, y lo incorpora en sus juegos. Hasta este momento, el tirar la torre pod\u00eda suponer su propia destrucci\u00f3n o tambi\u00e9n que al no haber elaborado la permanencia del objeto interno, no ten\u00eda la posibilidad de actuar en contra de, de empujar, pues ello conllevaba la desaparici\u00f3n y, como consecuencia, la reactualizaci\u00f3n de la angustia de separaci\u00f3n que no hab\u00eda elaborado.<\/p>\n<p>Los avances de la ni\u00f1a son cada vez m\u00e1s notorios en todos los \u00e1mbitos; a grosso modo nos gustar\u00eda destacar:<\/p>\n<h3>En lo motor<\/h3>\n<p>\u2022 Pierde el miedo a los saltos; se desplaza y corre con mayor seguridad; sube y baja las escaleras con mayor coordinaci\u00f3n y equilibrio.<\/p>\n<p>\u2022 Mejor control \u00f3culo-manual, aunque es el aspecto m\u00e1s inmaduro, sobre todo en la motricidad fina.<\/p>\n<p>\u2022 Es capaz de empujar y oponerse ante la torre de cojines. Su nivel t\u00f3nico es m\u00e1s ajustado a las actividades motrices.<\/p>\n<p>\u2022 Mejor adecuaci\u00f3n a los espacios y permanencia en ellos, que es efectivamente indicio de una maduraci\u00f3n en la percepci\u00f3n y estructuraci\u00f3n espacio-temporal.<\/p>\n<h3>En lo cognitivo<\/h3>\n<p>\u2022 Capacidad para representarse los objetos interiormente; construcci\u00f3n de la permanencia: Puede hablar de lo que no est\u00e1 presente; hacer descripciones de situaciones, de objetos e intenta dibujarlos.<\/p>\n<p>\u2022 Acceso a los juegos simb\u00f3licos y a representaciones m\u00e1s elaboradas.<\/p>\n<p>\u2022 Mayor capacidad de atenci\u00f3n y permanencia en las actividades.<\/p>\n<p>\u2022 Descentraci\u00f3n de s\u00ed hacia los materiales, mostr\u00e1ndose m\u00e1s creativa y curiosa por el entorno, por las cualidades de los objetos: color, forma, tama\u00f1o.<\/p>\n<p>\u2022 Mayor fluidez y claridad en su lenguaje: construye frases; utiliza el pronombre personal.<\/p>\n<h3>En lo afectivo<\/h3>\n<p>\u2022 Se muestra m\u00e1s aut\u00f3noma, m\u00e1s independiente, quiere hacer las cosas por s\u00ed misma.<\/p>\n<p>\u2022 Mejor aceptaci\u00f3n de la frustraci\u00f3n, de las normas.<\/p>\n<p>\u2022 Acepta compartir, sin imponerse.<\/p>\n<p>\u2022 M\u00e1s segura de lo que quiere, con disminuci\u00f3n de los niveles de ansiedad.<\/p>\n<p>\u2022 Relaci\u00f3n m\u00e1s normalizada con el adulto, no tan tir\u00e1nica, acepta la diferencia, ya mira de frente, su mirada es serena.<\/p>\n<p>\u2022 Sabe esperar, sin impacientarse.<\/p>\n<p>\u2022 Aparece el sentido del humor, le gusta hacer piller\u00edas.<\/p>\n<p>La evoluci\u00f3n fue constatada por la madre y resto de la familia, que no daban cr\u00e9dito al cambio experimentado por la ni\u00f1a. La madre me dec\u00eda \u201c\u00a1por fin puedo tomar tranquila un caf\u00e9 en el parque, mientras ella juega con otros ni\u00f1os! Quiere hacer las cosas ella sola. \u00a1Es un alivio!\u201d<\/p>\n<h3>Bibliograf\u00eda<\/h3>\n<p>Anzieu, D.: El Yo piel. Biblioteca Nueva. Madrid, 1987<\/p>\n<p>Aucouturier, B. y Lapierre, A.: El cuerpo y el inconsciente. Cient\u00edfico Medica. Barcelona, 1980.<\/p>\n<p>Aucouturier y cols.: La pr\u00e1ctica psicomotriz en reeducaci\u00f3n y terapia. Cient\u00edfico M\u00e9dica. Madrid, 1985.<\/p>\n<p>Aucouturier, B.: La terapia psicomotriz. Jornadas Cefopp. Madrid, 1997.<\/p>\n<p>Bick, E.: La experiencia de la piel en las relaciones de objeto tempranas (Art\u00edculo).<\/p>\n<p>Bizot, A.; Millet, C.: El lenguaje en ciernes. Masson. Barcelona, 1992.<\/p>\n<p>Bowlby, J.: El v\u00ednculo afectivo. Paid\u00f3s. Buenos Aires, 1997.<\/p>\n<p>Etchegoyen, H.: Los fundamentos de la teor\u00eda psicoanal\u00edtica. Amorrortu. Buenos Aires, 1993.<\/p>\n<p>Fages, J. B.: Para comprender a Lacan. Amorrortu. Buenos Aires, 1973.<\/p>\n<p>Freud, A: Normalidad y patolog\u00eda en la ni\u00f1ez. Paid\u00f3s. Buenos Aires, 1993.<\/p>\n<p>Gallo Mezo, P.: La regresi\u00f3n. Amaru, Salamanca, 1998.<\/p>\n<p>Mahler, M: Estudios II Separaci\u00f3n individuaci\u00f3n. Paid\u00f3s. Buenos Aires, 1984.<\/p>\n<p>Merloo, J.A.M.: La signification de la regression humaine. Scalpel. Brussels, 1961.<\/p>\n<p>Piaget, J.: Seis estudios de psicolog\u00eda. Seix Barral. Barcelona, 1981.<\/p>\n<p>Silvestre, C.: Le moment regresif. Artc. Topique, 1980.<\/p>\n<p>Winnicott, D.W.: El proceso de maduraci\u00f3n en el ni\u00f1o. Paid\u00f3s. Buenos Aires, 1971.<\/p>\n<p>Winnicott, D.W.: Realidad y juego. Gedisa. Barcelona, 1979.<\/p>\n<p>Winnicott, D.W.: Escritos de Pediatr\u00eda y Psicoan\u00e1lisis. Piados. Barcelona, 1999.<\/p>\n<p class=\"nota-edicion-digital\"><em>Nota de la edici\u00f3n digital: en el n\u00famero impreso este art\u00edculo incluye fotograf\u00edas que no se reproducen aqu\u00ed. Pueden consultarse en el PDF del n\u00famero.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Alba Fern\u00e1ndez.<\/strong> Alba Fern\u00e1ndez es profesora de Pedagog\u00eda Terap\u00e9utica y psicomotricista. Licenciada en Psicopedagog\u00eda. Presidenta de la Asociaci\u00f3n Canaria de Psicomotricidad (ACAPSI). Formadora de la ASEEFOP. Miembro de la Federaci\u00f3n de Psicomotricistas del Estado Espa\u00f1ol (FAPEE) y representante de la misma en la Comisi\u00f3n de Formaci\u00f3n del Forum Europeo de Psicomotricidad.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Alba Fern\u00e1ndez (2002). La regresi\u00f3n ante la angustia de separaci\u00f3n. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 23, pp. 13\u201323. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Alba Fern\u00e1ndez presenta el caso de Davinia, una ni\u00f1a de cuatro a\u00f1os con hipoton\u00eda y un apego extremo a su madre: recoge la anamnesis, su manera de ocupar el espacio y el tiempo y de relacionarse con el adulto, y una hip\u00f3tesis sobre la angustia de separaci\u00f3n y la regresi\u00f3n. Relata el proceso en la sala (la espera, las fotos de la madre, el juego del cartero, las chinchetas, los coches y los perritos) y los avances motores, cognitivos y afectivos que observ\u00f3.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":[],"cuaderno_seccion":[16],"cuaderno_autoria":[179],"cuaderno_numtax":[177],"class_list":["post-7761","cuaderno_articulo","type-cuaderno_articulo","status-publish","hentry","cuaderno_seccion-dossier","cuaderno_autoria-alba-fernandez","cuaderno_numtax-no-23"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo\/7761","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/cuaderno_articulo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7761"}],"wp:term":[{"taxonomy":"cuaderno_seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_seccion?post=7761"},{"taxonomy":"cuaderno_autoria","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_autoria?post=7761"},{"taxonomy":"cuaderno_numtax","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_numtax?post=7761"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}