{"id":7754,"date":"2001-06-01T10:02:00","date_gmt":"2001-06-01T09:02:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/el-nino-que-sufre\/"},"modified":"2026-10-31T09:29:53","modified_gmt":"2026-10-31T08:29:53","slug":"el-nino-que-sufre","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/el-nino-que-sufre\/","title":{"rendered":"El ni\u00f1o que sufre"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 21 \u00b7 Junio de 2001 \u00b7 pp. 15\u201320<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Aucouturier desarrolla cuatro ideas: sentir y acoger el sufrimiento del ni\u00f1o, comprender su sentido, prevenirlo y atenuarlo, y ayudar al ni\u00f1o que sufre y es infeliz. Subraya el papel de la pr\u00e1ctica psicomotriz educativa y preventiva y concluye con la necesidad de una filosof\u00eda educativa que d\u00e9 al ni\u00f1o el placer de ser, conocer y jugar.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p><em>Un nuevo art\u00edculo de Bernard Aucouturier, cuya traducci\u00f3n ha corrido a cargo de Juan Cruz Polentinos<\/em><\/p>\n<p>Desarrollar\u00e9 mi propuesta a partir de cuatro temas de fondo:<\/p>\n<ul>\n<li>Sentir y acoger el sufrimiento del ni\u00f1o.<\/li>\n<li>Comprender el sentido del sufrimiento.<\/li>\n<li>Prevenir y atenuar el sufrimiento.<\/li>\n<li>Ayudar al ni\u00f1o que sufre, ayudar a un ni\u00f1o infeliz en su vida.<\/li>\n<\/ul>\n<p>En cuanto a la forma, mi propuesta es una invitaci\u00f3n a una reflexi\u00f3n inicial que podr\u00e9is profundizar en los grupos de discusi\u00f3n con las formadoras y formadores.<\/p>\n<h3>Sentir y acoger el sufrimiento de un ni\u00f1o<\/h3>\n<p>C\u00f3mo no verse afectados, c\u00f3mo quedarse insensibles ante esas familias aniquiladas por las garras de la miseria social, de la miseria econ\u00f3mica que carcome poco a poco las esperanzas de futuro y de amar la vida en un ni\u00f1o. Y c\u00f3mo no verse afectados, c\u00f3mo ser insensibles ante ese ni\u00f1o que llora cuando se le deja solo en la escuela infantil.<\/p>\n<p>Sentir y acoger el sufrimiento de un ni\u00f1o es algo que reposa sobre una elecci\u00f3n filos\u00f3fica: en efecto el otro, si se trata de un ni\u00f1o peque\u00f1o, es siempre considerado como una persona que da testimonio de una experiencia \u00fanica y que debe se acogida con el mayor respeto.<\/p>\n<p>Este tipo de acogida permite al ni\u00f1o sentirse en confianza, ser reconocido por el adulto y poder expresar emociones, pensamientos que pueden incluso sorprenderle. Una actitud de escucha, de receptividad emocional mantienen un clima de seguridad necesaria para la comprensi\u00f3n del otro y de la comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si no somos sensibles a la emoci\u00f3n, si no nos ajustamos desde el punto de vista del tono, de la sonrisa, de la expresi\u00f3n t\u00f3nico-postural, de reformulaciones verbales centradas en los contenidos emocionales, el ni\u00f1o se resiente: se instala un malestar que paraliza y esteriliza las expresiones corporales y verbales.<\/p>\n<p>Sentir y acoger el sufrimiento del ni\u00f1o requiere una sensibilidad emocional inmediata, cuya fuente se sit\u00faa en nuestro malestar afectivo y relacional originarios y que hemos conseguido elaborar, m\u00e1s o menos. Los sufrimientos del ni\u00f1o, son espejos que despiertan en nosotros profundas y dolorosas inscripciones corporales que nos sensibilizan con los sufrimientos afectivos del ni\u00f1o, sin que eso implique que nos perdamos en ellos. Esta actitud psicol\u00f3gica en la que estamos cercanos emocionalmente al ni\u00f1o pero sin ser invadidos, es muy dif\u00edcil de explicar fuera de un contexto experimental; no obstante, las palabras clave ser\u00edan: acogida, escucha, confianza, respeto, comprensi\u00f3n. Esta actitud psicol\u00f3gica es emp\u00e1tica con respecto al sufrimiento del ni\u00f1o, pero mientras que no se haya experimentado, vivido, interiorizado, se correr\u00e1 el riesgo de caer en abstracciones sin cuerpo.<\/p>\n<p>Sentir y acoger el sufrimiento de un ni\u00f1o es simult\u00e1neamente acoger el sufrimiento de los que le son m\u00e1s cercanos: en primer lugar de los padres, y por qu\u00e9 no, tambi\u00e9n de los profesores. Pero hay que saber escuchar a los padres, sin quererlos manipular, absteni\u00e9ndose de darles consejos educativos que no servir\u00edan m\u00e1s que para someterles y desresponsabilizarles. Una actitud de escucha emocional de los padres les lleva a una mayor toma de conciencia de sus opciones, de su comportamiento, de las dificultades vividas con sus hijos, a hablar m\u00e1s libremente sin culpabilidad. Pero hay ciertos padres que se resisten. A menudo subestimamos el sufrimiento de los padres del que el ni\u00f1o es el recept\u00e1culo, pero tambien subestimamos su propia capacidad de cambio, a partir de que son escuchados, de que encuentran una cierta confianza en ellos mismos. En este caso los cambios psicol\u00f3gicos resuenan ciertamente de forma profunda en su ni\u00f1o que sufre.<\/p>\n<p>Retengamos que la confianza de cara al ni\u00f1o, a los padres y a los profesores, no se predice, sino que se instaura y se construye, y por eso es conveniente hablar con sinceridad, explicar lo que se hace con el ni\u00f1o para ayudarle, presentar con palabras simples el trabajo que llevamos a cabo con su ni\u00f1o, conquistando su colaboraci\u00f3n. Una escucha atenta, unas relaciones de confianza son susceptibles de hacer cambiar la mirada que se proyecta sobre el ni\u00f1o. Mientras m\u00e1s se le acoge, m\u00e1s se le escucha; mientras menos se le desea hacer cambiar, m\u00e1s se produce el cambio, porque las resistencias emocionales y psicol\u00f3gicas se aten\u00faan.<\/p>\n<h3>Comprender el sentido del sufrimiento de un ni\u00f1o<\/h3>\n<p>Comprender el sentido del sufrimiento de un ni\u00f1o no es considerarle como un objeto de an\u00e1lisis intelectual, sobre el que ejercemos un poder de actuaci\u00f3n para obtener un cambio, sino que es ante todo intentar encontrar el sentido de su testimonio a partir de sus producciones corporales, de su comportamiento.<\/p>\n<p>El discurso intelectual sobre el sufrimiento del ni\u00f1o, por pertinente que sea, corre el riego de dejar en la cuneta al individuo que sufre y no complacer m\u00e1s que al narcisismo del adulto.<\/p>\n<p>Por lo tanto esta llamada de atenci\u00f3n nos obliga a pensar que una relaci\u00f3n emp\u00e1tica con el ni\u00f1o es necesaria, pero no es suficiente porque nos es necesario comprender tambien intelectualmente este sufrimiento para situarnos mejor con respecto a \u00e9l y ayudarle mejor.<\/p>\n<p>Precisemos primeramente que debemos hacer distinci\u00f3n entre el dolor que es m\u00e1s de orden som\u00e1tico y el sufrimiento que es m\u00e1s de orden psicol\u00f3gico, relacional y afectivo. En efecto, el ni\u00f1o vive el sufrimiento psicol\u00f3gico y afectivo cuando no puede construirse representaciones inconscientes del objeto-madre y de \u00e9l mismo:<\/p>\n<p>.- Sea cuando se trate de una dificultad o imposibilidad del ni\u00f1o peque\u00f1o para construirse representaciones inconscientes del objeto madre y del sujeto.<\/p>\n<p>.- Sea por la destrucci\u00f3n de las representaciones del objeto madre y del sujeto.<\/p>\n<p>Hay sufrimiento psicol\u00f3gico y afectivo cuando hay perdida de las representaciones originarias del objeto y del sujeto.<\/p>\n<p>Explicaremos m\u00e1s sobre la perdida de las representaciones originarias del objeto y del sujeto. Esta explicaci\u00f3n nos impone un estudio r\u00e1pido del fantasma de destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o vive el fantasma de acci\u00f3n -en un plano inconscientede incorporar, de devorar el objetomadre, de asimil\u00e1rselo, pues tiene el deseo de apropiarse de lo que ama y qued\u00e1rselo.<\/p>\n<p>Amar es comer, comer es hacer desaparecer, es destruir, es eliminarlo dentro de si, es perder el objeto tanto m\u00e1s cuanto el ni\u00f1o no tiene una imagen estable de la madre. De ah\u00ed el nacimiento de la culpabilidad en el placer de la agresi\u00f3n oral, pues el ni\u00f1o no quiere perder el objeto de su amor. Esta culpabilidad (mecanismo del inconsciente) ser\u00e1 m\u00e1s acentuada cuanto mas la madre ejerza represalias sobre el amor devorante del ni\u00f1o, proyectado en sus relaciones cuerpo a cuerpo: estas proyecciones se manifiestan por una agresividad oral cruel, s\u00e1dica y repetitiva. Ahora el ni\u00f1o tiene dientes para morder, la mano sustituye progresivamente a la boca: el ni\u00f1o ara\u00f1a, pellizca, pega a la madre. El placer de devoraci\u00f3n y de destrucci\u00f3n corre el riesgo de ser prohibido en exceso, censurado, rechazado: esta culpabilidad conlleva en el inconsciente deseos agresivos de destrucci\u00f3n del objeto madre que no tienen m\u00e1s que la posibilidad de destruir las representaciones inconscientes del objeto y del sujeto, representaciones que son todav\u00eda confusas en este periodo del desarrollo del ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Cuando la pulsionalidad destructiva es demasiado culpabilizada, engendrar\u00e1 en el inconsciente la perdida de representaciones del objeto y del sujeto.<\/p>\n<p>Esta p\u00e9rdida es el origen de la angustia de p\u00e9rdida.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o que se siente culpable por destruir, por tener deseo de destruir, por expresar sus fantasmas destructores, es culpable de amar. \u201cEst\u00e1 enfermo de amor\u201d, est\u00e1 en el malestar, sufre la perdida de un lazo de amor. Winnicott nos explica que la culpabilidad conlleva consecuencias dolorosas, puesto que mutila las capacidades imaginarias y creativas del ni\u00f1o, el placer de actuar y de vivir la vida, induce a perturbaciones emocionales que le paralizan. Por otro lado la culpabilidad mantiene y hace perdurar \u201cun desgarro ps\u00edquico\u201d originario que abre la puerta a las angustias arcaicas de la perdida del cuerpo. Angustias que pueden desestabilizar las funciones som\u00e1ticas desarrolladas o en v\u00edas de desarrollo, como la absorci\u00f3n, la expulsi\u00f3n, la aprehensi\u00f3n, la equilibraci\u00f3n y la coordinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si queremos que el ni\u00f1o crezca, es necesario que pueda superar los sufrimientos asociados a las pulsiones destructivas hacia el objeto de amor. El placer de la destrucci\u00f3n nos parece fundamental para la evoluci\u00f3n psicol\u00f3gica del ni\u00f1o peque\u00f1o. Mostraremos a los ni\u00f1os que los fantasmas de destrucci\u00f3n que aparecen en un plano simb\u00f3lico en sus juegos no son peligrosos y tambien les mostraremos que es posible librarse de la culpabilidad del placer de destruir en beneficio de otros placeres, como los de compartir los juegos, crear y comunicar.<\/p>\n<h3>Prevenir y atenuar el sufrimiento psicol\u00f3gico y afectivo del ni\u00f1o.<\/h3>\n<p>Prevenir y atenuar el sufrimiento de un ni\u00f1o es en primer lugar saber escuchar y descifrar este sufrimiento que \u00e9l expresa por de la hiperton\u00eda o la hipoton\u00eda asociadas a los afectos de displacer. Prevenir y atenuar el sufrimiento de un ni\u00f1o es ayudarle a \u201cmetaforear\u201d a trav\u00e9s de s\u00edmbolos representados o verbales. Dar la palabra al ni\u00f1o, invitarle a que hable de \u00e9l, de sus miedos, evocarlos de cara a los suyos, es ayudarle a tomar distancia con respecto a su sufrimiento afectivo y ayudarle a que construya unas im\u00e1genes m\u00e1s gratificantes de las que le son cercanas.<\/p>\n<p>Prevenir y atenuar el sufrimiento del ni\u00f1o es ayudar a superar sus angustias, dej\u00e1ndole la posibilidad de vivir actividades l\u00fadicas (jugar libremente con placer), como el \u00fanico medio para poder expresar sus miedos a trav\u00e9s de escenarios imaginarios y simbolizados.<\/p>\n<p>La pr\u00e1ctica psicomotriz educativa y preventiva, comprendida en un contexto coherente, en el que el ni\u00f1o es el centro del proyecto educativo; es un medio de prevenir, de intentar atenuar los sufrimientos psicol\u00f3gicos del ni\u00f1o, puesto que los objetivos de la pr\u00e1ctica psicomotriz, tal como la concebimos, son claros: ayudar al ni\u00f1o a ser un individuo de comunicaci\u00f3n, de expresi\u00f3n y de creaci\u00f3n sin limites, ayudarle a descentrarse para desarrollar su placer l\u00fadico hasta el placer de ser y de pensar. Con los dem\u00e1s, en colaboraci\u00f3n con un educador autentico, maleable, que acepta transformarse. Si el ni\u00f1o encuentra un medio transformable va a encontrar las mejores oportunidades que necesita para su crecimiento psicol\u00f3gico para abrirse a la vida Por otro lado, la originalidad de la pr\u00e1ctica psicomotriz se basa en la atenuaci\u00f3n de las angustias de perdida gracias al desarrollo de los procesos de re-aseguramiento, por una variedad creciente de simbolizaciones que van del cuerpo al lenguaje. Atenuar las angustias es preparar al ni\u00f1o a tomar con placer el mundo de la cultura, pero, aparte de la pr\u00e1ctica psicomotriz. \u00a1Puede la escuela en s\u00ed ser ese lugar que aten\u00fae el sufrimiento ps\u00edquico del ni\u00f1o? \u00bfPuede ser ese lugar que vuelva al ni\u00f1o disponible para su familia? \u00bfPuede ser para ciertos ni\u00f1os un ant\u00eddoto al abandono, a la incomprensi\u00f3n a la violencia de su medio familiar? Pero entonces \u00bfcon qu\u00e9 pedagog\u00eda y con qu\u00e9 contenidos intelectuales?<\/p>\n<p>Una escuela en la que el ni\u00f1o encuentra placer de ser \u00e9l mismo, de ser activo, creador y responsable de su crecimiento, en un medio en el que encuentra seguridad y contenci\u00f3n, ser\u00eda una escuela en la que el ni\u00f1o tendr\u00eda el placer de construirse con los dem\u00e1s para llegar a ser un ciudadano autentico responsable y comprometido.<\/p>\n<h3>Ayudar al ni\u00f1o que sufre: ayudar a un ni\u00f1o infeliz en la vida<\/h3>\n<p>El ni\u00f1o que sufre que no encuentra el medio favorable para su evoluci\u00f3n se queda bloqueado, profundamente solo, marginado bajo la presi\u00f3n de sus pulsiones destructivas, de sus angustias invasoras, de sus im\u00e1genes de muerte ps\u00edquica, que le atenazan permanentemente. El se encuentra ah\u00ed, violento, abatido, deprimido, sin placer por descubrir el mundo del conocimiento.<\/p>\n<p>Este sufrimiento ps\u00edquico, este malestar afectivo y relacional son a menudeo mantenidos por un clima familiar complejo que sacude dolorosamente a los individuos y lleva a reacciones de defensa aveces dif\u00edcilmente superables. Esto lleva a que el ni\u00f1o sea la v\u00edctima expiatoria inconsciente de los padres, de su profundo malestar existencial. Es in\u00fatil precisar que en esas condiciones de vida, la relaci\u00f3n de ayuda terap\u00e9utica al ni\u00f1o se presenta como algo muy delicado y requiere la participaci\u00f3n de un especialista bien formado en terapia psicomotriz .<\/p>\n<p>En este caso, con las condiciones bien establecidas entre la familia y el ni\u00f1o, el especialista terapeuta permite al ni\u00f1o vivir resonancias t\u00f3nico-emocionales rec\u00edprocas, fuente del desbloqueo de la angustia y de la apertura a unos procesos de simbolizaci\u00f3n y de comunicaci\u00f3n que van a permitir al ni\u00f1o entrar progresivamente en el mundo de la realidad .<\/p>\n<p>Para concluir, hoy parece que un gran n\u00famero de ni\u00f1os sufren; su malestar es evidente y se revela de manera muy precoz en la familia, en la guarder\u00eda o en la escuela infantil.<\/p>\n<p>De manera conjunta, elaboremos para ellos una filosof\u00eda educativa que les proporcione el placer de Ser, de conocer, de jugar tanto hoy como en el ma\u00f1ana. Esta es nuestra convicci\u00f3n desde hace muchos a\u00f1os.<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Bernard Aucouturier (2001). El ni\u00f1o que sufre. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 21, pp. 15\u201320. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aucouturier desarrolla cuatro ideas: sentir y acoger el sufrimiento del ni\u00f1o, comprender su sentido, prevenirlo y atenuarlo, y ayudar al ni\u00f1o que sufre y es infeliz. Subraya el papel de la pr\u00e1ctica psicomotriz educativa y preventiva y concluye con la necesidad de una filosof\u00eda educativa que d\u00e9 al ni\u00f1o el placer de ser, conocer y jugar.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":[],"cuaderno_seccion":[16],"cuaderno_autoria":[164],"cuaderno_numtax":[170],"class_list":["post-7754","cuaderno_articulo","type-cuaderno_articulo","status-publish","hentry","cuaderno_seccion-dossier","cuaderno_autoria-bernard-aucouturier","cuaderno_numtax-no-21"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo\/7754","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/cuaderno_articulo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7754"}],"wp:term":[{"taxonomy":"cuaderno_seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_seccion?post=7754"},{"taxonomy":"cuaderno_autoria","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_autoria?post=7754"},{"taxonomy":"cuaderno_numtax","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_numtax?post=7754"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}