{"id":7747,"date":"2000-06-01T10:03:00","date_gmt":"2000-06-01T09:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/la-observacion-huy-si-pablo-habla\/"},"modified":"2026-10-31T09:22:56","modified_gmt":"2026-10-31T08:22:56","slug":"la-observacion-huy-si-pablo-habla","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/la-observacion-huy-si-pablo-habla\/","title":{"rendered":"La observaci\u00f3n: \u00ab\u00a1Huy! \u00a1Si Pablo habla!\u00bb"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 19 \u00b7 Junio de 2000 \u00b7 pp. 17\u201320<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> A partir del caso de Pablo, un ni\u00f1o que no hablaba, el autor propone la observaci\u00f3n como herramienta del psicomotricista: un mapa con referencias te\u00f3ricas, par\u00e1metros, indicios y discurso de la sesi\u00f3n que ayude a ajustar la intervenci\u00f3n y a acompa\u00f1ar la maduraci\u00f3n del ni\u00f1o.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<blockquote><p>\u201cPido a Dios que me d\u00e9 valor para cambiar lo que puede cambiarse, fuerzas para aceptar lo que no puede cambiarse y sabidur\u00eda para distinguir lo uno de lo otro\u201d (Marco Aurelio).<\/p><\/blockquote>\n<p>Esos locos bajitos est\u00e1n a punto de entrar en la sala de psicomotricidad; tienen se\u00f1alado en su calendario de actividades como el d\u00eda rojo (\u00bftendr\u00e1 connotaciones pol\u00edticas?). Vienen felices, casi todos; se percibe en su expresividad; saben que van a jugar. Ello es lo m\u00e1s serio e importante que puedan desear y esperar. Anticipan, recreando en su imaginaci\u00f3n y fantas\u00eda sus experiencias de placer, \u00bfTambi\u00e9n de displacer?<\/p>\n<p>Una torre de babel se presenta, como de costumbre, delante de la mirada del psicomotricista. Por cierto, este educador hace tiempo que anda ronroneando en su interior, porque no tiene claros los proyectos para la pr\u00f3xima sesi\u00f3n; percibe que en muchas ocasiones no sabe c\u00f3mo intervenir. Sus an\u00e1lisis de lo sucedido son confusos y dispersos, y para colmo, en su casa su hija le pone en aprietos. En esta mirada sobre s\u00ed mismo le ayuda alg\u00fan compa\u00f1ero devolvi\u00e9ndole amistosamente alg\u00fan espejo en el que reflejarse, hechos terap\u00e9uticos cotidianos (una palabra amable, una conversaci\u00f3n \u00edntima, un mensaje de realidad&#8230;), peque\u00f1as-grandes crisis por su manera de ser&#8230; Est\u00e1 efectuando una observaci\u00f3n sobre s\u00ed mismo, primera condici\u00f3n para poder observar a los otros.<\/p>\n<p>Hace un mes que no para de llover en Bilbao. Los ni\u00f1os se muestran impulsivos. \u00a1Qu\u00e9 revueltos est\u00e1n! (tengo que tener en cuenta esto de la lluvia; \u00a1bueno, y otras cosas!). Imanol hace tres semanas que ha tenido un hermanito \u2014naci\u00f3 con el rumor melanc\u00f3lico de la lluvia\u2014 y su lenguaje se ha vuelto m\u00e1s infantil: parece un beb\u00e9. Pablo contin\u00faa sumido en su silencio. \u00bfSer\u00e1 porque es seismesino? Mikel sigue con sus manifestaciones de \u201chombrecito\u201d: No sabe, no puede, no quiere jugar; su rostro denota displacer salvo cuando construye. Andoni parece que evoluciona; ya puede esperar, con la condici\u00f3n de que despu\u00e9s de la espera satisfagan su deseo.<\/p>\n<p>\u00a1Todo es tan sencillo y complejo a la vez! El psicomotricista, \u00bfse abruma?, \u00bfse interroga?, \u00bfse cuestiona? As\u00ed es; la claridad aparece en el transcurso del proceso y este proceso es largo, denso, lleno de momentos y zonas oscuras y otros espacios de certidumbre y clarividencia.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n que se nos presenta ser\u00e1 c\u00f3mo seleccionar herramientas \u00fatiles que nos ayuden a encontrar la claridad en el proceso y, como consecuencia, ayudar y posibilitar la maduraci\u00f3n psicol\u00f3gica del ni\u00f1o. Sin lugar a dudas, una de estas herramientas es la observaci\u00f3n. Para observar ser\u00eda deseable ir dise\u00f1ando, ampliando, comprendiendo e integrando un mapa que nos ofrezca puntos de referencia en que apoyarnos. Este mapa podr\u00eda elaborarse as\u00ed:<\/p>\n<p>1.- Comprensi\u00f3n y referencias te\u00f3ricas del ni\u00f1o en consonancia con las diferentes fases que recorre en su itinerario de maduraci\u00f3n.<\/p>\n<p>2.- Unos par\u00e1metros relativamente objetivables que nos facilitar\u00e1n un conocimiento del ni\u00f1o y atenuar\u00e1n nuestras proyecciones afectivas (sus relaciones con el objeto, el espacio, el tiempo, con los dem\u00e1s y su propio cuerpo).<\/p>\n<p>3.- La b\u00fasqueda de indicios, pistas, que van conformando a pinceladas una fotograf\u00eda del grupo de ni\u00f1os y de cada uno de ellos en particular y que, evidentemente, est\u00e1n relacionados con la comprensi\u00f3n te\u00f3rica y con los par\u00e1metros; tambi\u00e9n con nuestra experiencia, sensibilidad, ajuste e intuici\u00f3n (placer, displacer, soledad, mirada, control del miedo, abandono en la ca\u00edda, aparecer, desaparecer, construir, destruir&#8230;).<\/p>\n<p>4.- El discurso de la sesi\u00f3n. Conjuntamente al registro y an\u00e1lisis de los par\u00e1metros e indicios, otro elemento valioso de la observaci\u00f3n es el discurso de la sesi\u00f3n. Se refiere a la tem\u00e1tica general sobre la que se centra el ni\u00f1o. Mientras que los par\u00e1metros e indicios nos indican \u201cc\u00f3mo lo dice\u00bb, el discurso se corresponde a lo que \u201cel ni\u00f1o dice\u201d. El discurso es el argumento de la sesi\u00f3n.<\/p>\n<p>5.- La utilizaci\u00f3n de estos cuatro apartados anteriores podr\u00eda posibilitarnos la elaboraci\u00f3n de estrategias de intervenci\u00f3n: canalizamos, orientamos, interactuamos. \u00bfSe produce acci\u00f3n-transformaci\u00f3n? \u00bfEl ni\u00f1o evoluciona? \u00bfAnticipa para vivir su experiencia necesaria?<\/p>\n<p>\u00bfPodemos observar a todos los ni\u00f1os en pr\u00e1ctica psicomotriz? S\u00ed y no. Existe un dispositivo espacial y temporal donde el ni\u00f1o se puede manifestar, unos lugares que puede investir a su gusto en funci\u00f3n de su edad y maduraci\u00f3n (un lugar para la expresividad motriz, otro lugar para la expresividad pl\u00e1stica y unos materiales que facilitan, contienen, orientan y dan sentido a lo que el ni\u00f1o necesita vivir y decir). Siempre estamos con los ni\u00f1os. A veces no estamos cerca corporalmente pero les contenemos, comprendemos, animamos, reconocemos, les reenviamos un espejo de placer, les frustramos a trav\u00e9s de la mirada, el gesto y la palabra; en otras ocasiones nos implicamos, pero poco tiempo; nos necesitan todos. En cualquier caso ellos realizan conquistas, viven una din\u00e1mica de placer; ello les permite aventurarse en la acci\u00f3n porque el dispositivo se lo permite. \u00bfViven su autonom\u00eda? \u00bfEs posible aceptar que a veces no nos necesitan? No obstante, hay que matizar que es un logro para el educador ampliar su visi\u00f3n perif\u00e9rica. \u00bfC\u00f3mo? No teniendo ansiedad pedag\u00f3gica, retir\u00e1ndose prudentemente, siendo flexible, emp\u00e1tico y tolerante y encontrando (intentando encontrar) una calma que le permitir\u00e1 una mayor capacidad de observaci\u00f3n y, consecuentemente, intervenciones ajustadas.<\/p>\n<p>&#8230; Hace tiempo, hace ya mucho tiempo, a una ni\u00f1a, que deb\u00eda ser muy resistente al dolor, le cay\u00f3 un banco sueco encima de un dedo. Quiz\u00e1s no lo cre\u00e1is pero no se quej\u00f3. El psicomotricista elabor\u00f3 en un solo d\u00eda una hip\u00f3tesis, casi un veredicto: \u201cNi\u00f1a inhibida, solitaria, sin ninguna implicaci\u00f3n afectiva ni con los otros, ni con los objetos, rozando la patolog\u00eda\u201d. La u\u00f1a se le puso negra y poquito a poco se le cay\u00f3.<\/p>\n<p>Era una ni\u00f1a abierta, din\u00e1mica, absolutamente normal&#8230;<\/p>\n<p>A veces en Bilbao sale el sol. Los ni\u00f1os van al patio y se dedican a sus entretenimientos favoritos. Ello les calma, pero mira por d\u00f3nde se acercan las vacaciones de Navidad: \u201cPedir\u00e9 esto, me traer\u00e1n lo otro\u201d. \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 mejor? \u00bfLluvia e interior o sol y \u201cOlentzero\u201d?<\/p>\n<p>(especie de Pap\u00e1 Noel)&#8230;<\/p>\n<p>Nuestros locos bajitos est\u00e1n afanados e inmersos en multitud de enredos; el psicomotricista observa y espera que le necesiten. El ni\u00f1o, y tambi\u00e9n el adulto, s\u00f3lo cambia a partir de lo que \u00e9l es y de la aceptaci\u00f3n de lo que es. Si no hay identidad y reconocimiento de identidad no hay evoluci\u00f3n. Pero para ello la identidad tiene que poder decirse; para que las identidades puedan decirse, el grupo-clase tiene que evaporarse en favor de la emergencia de lo que cada ni\u00f1o necesita decir. El marco, la actividad espont\u00e1nea, lo permite y propicia la observaci\u00f3n de lo que realmente precisa vivir y expresar.<\/p>\n<p>&#8230; Pablo malviv\u00eda dentro de su piel. Quiz\u00e1s el tiempo que permaneci\u00f3 en la incubadora le afect\u00f3. No existi\u00f3 un di\u00e1logo t\u00f3nico-emocional cuando lo requer\u00eda con su madre. \u00bfViv\u00eda una angustia de p\u00e9rdida, de abandono? \u00bfQu\u00e9 huellas, qu\u00e9 trazos se hab\u00edan instalado en \u00e9l?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 observ\u00e1bamos? Estaba siempre situado en el espacio de construcci\u00f3n; ning\u00fan placer en el movimiento, ning\u00fan placer en actuar, un refugio. No exist\u00eda exploraci\u00f3n; permanec\u00eda solo; utilizaba \u00fanicamente un objeto: las maderas de forma estereotipada; una repetici\u00f3n sin placer; no otorgaba ning\u00fan significado afectivo al objeto. Con el adulto, ninguna relaci\u00f3n salvo para rechazarlo. Ning\u00fan proceso de transformaci\u00f3n interno, en lo referente a lo sensorial o t\u00f3nico-emocional, as\u00ed como tampoco externo con las personas, el espacio y el material.<\/p>\n<p>\u00bfA qu\u00e9 indicios hacer referencia? Su cuerpo estaba tenso, r\u00edgido, nunca sonre\u00eda y, sobre todo, nunca hab\u00eda hablado. La cabeza inclinada, instalado en un rinc\u00f3n, indiferente; ninguna pista que presupusiera maduraci\u00f3n salvo que destru\u00eda.<\/p>\n<p>\u00bfSu discurso? \u201cEstoy solo, a veces destruyo y si alguien se me acerca lo rechazo\u201d.<\/p>\n<p>\u00bfEra un ni\u00f1o para terapia? Decidimos que no. Nos pareci\u00f3 que necesitaba una figura de apego y otros ni\u00f1os. Durante tres meses, con mucha prudencia realizamos breves acercamientos; sonre\u00edamos cuando destru\u00eda (\u00e9l destru\u00eda, nosotros reconstru\u00edamos), dispersaba las maderas; en ocasiones, muy pocas, vaci\u00f3 y llen\u00f3 un recipiente con las mencionadas maderas; esboz\u00f3 liger\u00edsimamente un rictus de sonrisa. Apareci\u00f3 un cochecito, que siempre tra\u00eda a partir del segundo mes. \u00bfUn objeto transaccional? \u00bfLo invisti\u00f3 de afecto? Le construimos una autopista. Muy, muy lentamente avanz\u00f3 por ella; tres pasos adelante, dos para atr\u00e1s; al final de la autopista, un mont\u00f3n de bloques de goma espuma. Al quinto mes cay\u00f3 en ellos con su cochecito; se sorprendi\u00f3 y nosotros tambi\u00e9n; ambas partes nos emocionamos y distendi\u00f3 el gesto: Encontr\u00f3 (o ya hab\u00eda empezado a encontrar) una din\u00e1mica de placer. Tres semanas despu\u00e9s abandon\u00f3 el coche y pudo progresar en la conquista del mundo exterior y aventurarse en la acci\u00f3n, produci\u00e9ndose muy lentamente la transformaci\u00f3n: disfrut\u00f3 de girar, desequilibrarse, caerse y abandonarse. Podemos pensar que vivi\u00f3 esta transformaci\u00f3n como una unidad de placer que le empez\u00f3 a proporcionar un continente ps\u00edquico, una representaci\u00f3n de s\u00ed y una imagen de s\u00ed.<\/p>\n<p>Junto con una sonrisa amplia apareci\u00f3 la palabra. Dos gemelos muy traviesos dijeron el doce de mayo: \u00ab\u00a1Huy! \u00a1Si Pablo habla!\u201d<\/p>\n<p>Al a\u00f1o siguiente proyect\u00f3 esta unidad en representaciones espaciales, elaboraba construcciones de casas, parloteaba, destru\u00eda y reconstru\u00eda con placer, sub\u00eda espalderas, se escond\u00eda, saltaba, defend\u00eda sus bloques, pintaba&#8230; Y encontr\u00f3 un amigo al que en la \u201cparada\u201d daba golpecitos en el cogote. En ocasiones, todav\u00eda vemos a Pablo por el barrio. \u00a1Qu\u00e9 dif\u00edcil ser profesor y amigo! No obstante, nos permitimos el placer, la humanidad de darnos un beso porque nos apetece.<\/p>\n<p class=\"nota-edicion-digital\"><em>Nota de la edici\u00f3n digital: en el n\u00famero impreso este art\u00edculo incluye ilustraciones que no se reproducen aqu\u00ed. Pueden consultarse en el PDF del n\u00famero.<\/em><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Miguel \u00c1ngel Dom\u00ednguez Sevillano.<\/strong> Miguel \u00c1. Dom\u00ednguez Sevillano es profesor titular de Expresi\u00f3n Corporal de la Escuela del Profesorado de EGB de Bilbao. Es formador reconocido por la Asociaci\u00f3n Europea de Escuelas de Formaci\u00f3n en la Pr\u00e1ctica Psicomotriz y fundador de la Escuela de Psicomotricidad de Bergara.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Miguel \u00c1ngel Dom\u00ednguez Sevillano (2000). La observaci\u00f3n: \u00ab\u00a1Huy! \u00a1Si Pablo habla!\u00bb. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 19, pp. 17\u201320. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A partir del caso de Pablo, un ni\u00f1o que no hablaba, el autor propone la observaci\u00f3n como herramienta del psicomotricista: un mapa con referencias te\u00f3ricas, par\u00e1metros, indicios y discurso de la sesi\u00f3n que ayude a ajustar la intervenci\u00f3n y a acompa\u00f1ar la maduraci\u00f3n del ni\u00f1o.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":[],"cuaderno_seccion":[16],"cuaderno_autoria":[19],"cuaderno_numtax":[163],"class_list":["post-7747","cuaderno_articulo","type-cuaderno_articulo","status-publish","hentry","cuaderno_seccion-dossier","cuaderno_autoria-miguel-angel-dominguez-sevillano","cuaderno_numtax-no-19"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo\/7747","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/cuaderno_articulo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7747"}],"wp:term":[{"taxonomy":"cuaderno_seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_seccion?post=7747"},{"taxonomy":"cuaderno_autoria","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_autoria?post=7747"},{"taxonomy":"cuaderno_numtax","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_numtax?post=7747"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}