{"id":7683,"date":"2021-05-01T10:05:00","date_gmt":"2021-05-01T09:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/las-resonancias-tonico-afectivas-en-la-memoria-corporica\/"},"modified":"2026-10-18T13:13:00","modified_gmt":"2026-10-18T12:13:00","slug":"las-resonancias-tonico-afectivas-en-la-memoria-corporica","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/las-resonancias-tonico-afectivas-en-la-memoria-corporica\/","title":{"rendered":"Las resonancias t\u00f3nico-afectivas en la memoria corp\u00f3rica"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 58 \u00b7 Mayo de 2021 \u00b7 pp. 20\u201326<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Jos\u00e9 \u00c1ngel Rodr\u00edguez Ribas aborda las resonancias t\u00f3nico-afectivas y la memoria corp\u00f3rica: por qu\u00e9 algunas marcas se inscriben en el cuerpo del beb\u00e9 y otras no. Lo presenta como eje, fundamento y origen de la psicomotricidad y como un concepto enigm\u00e1tico, y lo trata con referencias psicoanal\u00edticas.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 alguien me cae bien o mal de entrada? \u00bfPor qu\u00e9 no nos podemos fiar de la primera impresi\u00f3n, y&#8230; sin embargo, a menudo, en algo s\u00ed que acertamos?, \u00bfPor qu\u00e9 encontramos pacientes o alumnos con los que parece que contactamos de entrada, estamos mejor predispuestos y el trabajo fluye de manera distendida, que con otros? Pero, sobre todo: \u00bfPor qu\u00e9 cada sujeto, cuando nace, y la madre le acuna, le arrulla, le canta, o ba\u00f1a, algunas marcas \u201ccalan\u201d, se inscriben, se tat\u00faan en el cuerpo y otras no?<\/p>\n<p>A este tema, bien podr\u00edamos haberle llamado la \u201cperla\u201d, el \u201cagalma\u201d de nuestro trabajo, incluso haberle llamado la \u201ccausa\u201d, dado que es aquello que mueve a que algo motive y reaccione provocando una consecuencia; tambi\u00e9n le hubiera venido bien el nombre de \u201cpiedra angular\u201d, porque est\u00e1 en el v\u00e9rtice del arco que soporta nuestros conceptos.<\/p>\n<p>Pero lo cierto es que quiz\u00e1s este sintagma, que es eje, fundamento y origen de la Psicomotricidad resulta uno de los m\u00e1s enigm\u00e1ticos, incluso siniestro, que nos podremos encontrar. Tan es as\u00ed, que \u201cescrituras\u201d (kinemas motrices) y las \u201cresonancias\u201d (del cuerpo), ser\u00edan los pilares sobre los que pivota toda Pr\u00e1ctica Psicomotriz que quiera nombrarse como \u201crelacional o vivenciada<sup>2<\/sup>\u201d.<\/p>\n<p>Desde luego debe ser asunto misterioso porque, por un lado, una de sus caracter\u00edsticas es que este concepto no es un deductivo, racional o emp\u00edrico, no existe un \u201cm\u00e9todo\u201d para ello sino, m\u00e1s bien, resulta experimentado y vivenciado en nuestro propio cuerpo. Es por eso, que, aunque se le nombra de continuo, apenas ha sido teorizado ni desarrollado, mezcl\u00e1ndose alegremente con otros conceptos de manera tal que, a menudo, se usa para cualquier cosa<sup>3<\/sup>.<\/p>\n<p>Ante esta tesitura, quiz\u00e1s una primera aproximaci\u00f3n ser\u00e1, al menos, definir qu\u00e9 es lo que \u201cno son\u201d estas resonancias t\u00f3nico-afectivas, para luego poder acotar los ejes y proposiciones que lo delimitan.<\/p>\n<p>Tratar\u00e9 entonces, de exponer hasta donde haya podido llegar.<\/p>\n<p>Las resonancias, no son la Empat\u00eda, aunque sean rec\u00edprocas, porque para colocarme en el lugar del otro, sin serlo, tiene que haber algo en com\u00fan. Que pueda comprender algo de alguien, suponerle una mentalidad, no significa que todo lo que diga resuene en mi juntura m\u00e1s \u00edntima.<\/p>\n<p>Tampoco las \u201cresonancias\u201d remiten a una formaci\u00f3n Proyectiva inconsciente, por cuanto coloco en el otro algo que es de m\u00ed haci\u00e9ndole responsable de un proceder. A su vez, no llega a la categor\u00eda de Transferencia, porque la transferencia implica suponer al otro un saber sobre algo de m\u00ed que yo no s\u00e9&#8230; Cuidado, tambi\u00e9n, con confundirlo con la Contratransferencia, que tiene m\u00e1s que ver con lo que el paciente supone para m\u00ed como terapeuta.<\/p>\n<p>Veamos algunas referencias previas.<\/p>\n<p>Para B. Aucouturier: \u201c\u2026los aspectos emocionales (que) traducen resonancias profundas de la personalidad<sup>4<\/sup>\u201d, \u201cA trav\u00e9s de la resonancia t\u00f3nica de mi cuerpo (ella) ha podido (la paciente) realizar la reparaci\u00f3n simb\u00f3lica de su fusi\u00f3n buscada<sup>5<\/sup>\u201d, \u201cSe puede considerar que el cuerpo, a trav\u00e9s de sus reacciones t\u00f3nico-emocionales es el lugar de resonancia real del discurso psicoanal\u00edtico<sup>6<\/sup>\u201d, \u201cNosotros pensamos que los comportamientos de car\u00e1cter regresivo, vividos en el placer, permiten modificaciones de resonancias afectivas mucho m\u00e1s profundas de lo que podr\u00edamos pensar a primera vista<sup>7<\/sup>\u201d.<\/p>\n<p>J. Lacan, sin embargo, habl\u00f3 de las resonancias de la Lalangue, de la palabra sobre el cuerpo&#8230;, \u201cconsonancias\u201d que se pueden encontrar a nivel de lo real del cuerpo: \u201cpara que resuene este decir, para que consuene&#8230; es preciso que el cuerpo sea sensible a ello. De hecho, lo es. Es que el cuerpo tiene algunos orificios, entre los cuales el m\u00e1s importante es la oreja, porque no puede taponarse, clausurarse, cerrarse8 \u201d.<\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 consisten dichas resonancias? Tendremos que avanzar despacio, con esa finura diseccionadora que aporta una fenomenolog\u00eda de la subjetividad corporal.<\/p>\n<p>1.- La resonancia, es del orden del \u201ctitilateo\u201d, del cosquilleo, de la pulsaci\u00f3n, dec\u00eda Lacan tom\u00e1ndolo de Spinoza, pero tambi\u00e9n, es del orden de la \u201cconmoci\u00f3n\u201d, del \u201cacontecimiento cuerpo\u201d y la agitaci\u00f3n, del recuerdo y la fantas\u00eda. En cierto sentido, las resonancias no se analizan: se dan o no se dan. Se constatan con la certeza de una experiencia inefable, al borde de lo traum\u00e1tico. Lo primero que podemos saber de ellas es que algo \u201cme toc\u00f3\u201d.<\/p>\n<p>2.- Esta im-presi\u00f3n, tampoco depende del emisor&#8230;, ni se programa, ni se calcula, sino que se siente&#8230; \u201ceso&#8230;resuena en mi\u201d, \u201ceso, toca algo&#8230; en mi\u201d, algo absolutamente subjetivo, que se reactualiza por mor de alguna inducci\u00f3n. Por eso es intemporal. Por supuesto, tampoco es educable, aunque obviamente, depender\u00e1 de la sensibilidad del cuerpo de cada sujeto para vivenciarlas&#8230; que encuentra, al modo disruptivo, un terreno f\u00e9rtil sobre el que algo se desanuda.<\/p>\n<p>3.- Las resonancias, para nada tienen que ver con una presunta \u201ccomunicaci\u00f3n no verbal\u201d cuasi telep\u00e1tica o m\u00edstica, que tocar\u00eda alguna verdad irreductible. Es verdad que, en ocasiones, se les hace entrar dentro de la esfera intuitiva y azarosa. Pero no es as\u00ed. Lo que sucede, es que dichas resonancias, por muy contingentes que sean tienen su propia l\u00f3gica, remiten a determinadas situaciones y personas, aunque, de entrada, se desconozca aquello que las provoc\u00f3. En ese sentido, las resonancias se manifiestan como una satisfacci\u00f3n sustitutiva del inconsciente, de pleno derecho.<\/p>\n<p>4.- Tampoco se presenta una relaci\u00f3n directa entre causa-consecuencia. No se sabe, no podemos saber, al menos a priori, por qu\u00e9 unas palabras, arrullos, caricias, sones, susurros, sacudidas, dejan su secuela&#8230; y otros no. Por qu\u00e9 determinadas \u201cletras\u201d se enraizaron en el cuerpo de alguien y porque otras no, marcando sus huellas innombrables sin cifrar. Ni siquiera dependen de la intensidad: un ligero desencadenante puede hacer aflorar innumerables recuerdos. Ni mucho menos, del placer o del displacer hay resonancias agradables y otras que no lo son. Ser\u00e1 solo \u201ca posteriori\u201d, cuando se pueda establecer la relaci\u00f3n sintom\u00e1tica o fantasm\u00e1tica de deseo o goce, entre el desencadenante y lo que se desencaden\u00f3. Es por lo cual, las resonancias solo adquieren valor de verdad por los \u201cefectos de afectos\u201d que provocan en cada quien.<\/p>\n<p>5.- Ahora bien, por el hecho mismo de ser una \u201cresonancia\u201d, siempre van acompa\u00f1adas tanto de un car\u00e1cter de sorpresa y conmoci\u00f3n como de misterio e interrogaci\u00f3n. Eso \u201cme toca\u201d, adem\u00e1s, \u201cme toca a m\u00ed\u201d. Es un \u201ceco\u201d en m\u00ed. Entonces, por el hecho de verme apelado, implicado o concernido por ellas en mi propio cuerpo, \u201cyo\u201d me pregunto: \u00bfde d\u00f3nde viene?, \u00bfqu\u00e9 ha pasado? Es decir, no existe resonancia neutra, an\u00f3nima y, como tal, trae siempre aparejada una pregunta. Al rev\u00e9s: si no provoca alguna interrogaci\u00f3n, por mucho impacto afectivo que hubiera, no podr\u00eda ser considerada como tal.<\/p>\n<p>De hecho, una vivencia perceptiva se transforma en experiencia personal, justamente, cuando ha podido ser subjetivada bajo el manto del universo simb\u00f3lico9 . Incluso, estar\u00e1 bien a\u00f1adir que no puede haber corporizaci\u00f3n subjetivadora que no haya pasado por las resonancias del Otro en su cuerpo.<\/p>\n<p>6.- Es decir, que la resonancia, \u201cque viene de afuera\u201d, me reenv\u00eda a algo que ya estaba \u201cdentro\u201d provocando un movimiento que \u201cdespierta\u201d y desencadena algo. Por eso, las resonancias, en ocasiones, adquieren ese car\u00e1cter de \u201csiniestro\u201d: un reencuentro con algo que es familiar, \u201c\u00edntimo\u201d y ajeno a la vez; \u201c\u00e9xtimo\u201d, que dir\u00eda Miller. En esa extra\u00f1eza, en ese \u201cmisterio\u201d que es el cuerpo; en esa, digamos, despersonalizaci\u00f3n espacial es donde radica lo fascinante y extra\u00f1o: donde el \u201cYo ya no es due\u00f1o y se\u00f1or de su propia conciencia\u201d.<\/p>\n<p>\u201cYo fui resonando por el Otro, que habita en mi\u201d, m\u00e1s bien. En la resonancia se conjuga lo parad\u00f3jico de una \u201cpasividad-activa\u201d.<\/p>\n<p>7.- Avancemos algo m\u00e1s. Por tanto, las resonancias, remiten directamente a \u201clo real de una transmisi\u00f3n\u201d, a ciertas modalidades vinculares sostenidas desde el \u201clazo corporal\u201d con lo Com\u00fan. Es lo que hace que la transmisi\u00f3n, cualquier transmisi\u00f3n, est\u00e9 m\u00e1s all\u00e1 de la comunicaci\u00f3n, incluso, de la relaci\u00f3n: que no dependa del c\u00f3digo empleado ni de la relaci\u00f3n con su emisor. Lo que se transmite desborda lo que se pretende decir o hacer, independiente del sentido que conlleve, de su \u201csinsentido\u201d o, incluso, de su \u201cno sentido\u201d.<\/p>\n<p>8.- Es verdad que cualquier est\u00edmulo nos puede hacer \u201cresonar\u201d: un olor, un sabor, una textura de algo, pero ac\u00e1 nos referimos a las resonancias que se dan entre sujetos10.<\/p>\n<p>En este sentido, cabe distinguir el \u201cRecuerdo Motor\u201d: donde alguien cae en la cuenta de tal o cual actitud, postura, gesto, etc. y que asocia inmediatamente a determinado recuerdo identificatorio o a determinada \u201ceducaci\u00f3n\u201d t\u00e9cnica del cuerpo11 .<\/p>\n<p>El recuerdo motor, visto as\u00ed, de manera \u201cconversiva\u201d: remite al \u201cregreso\u201d, al \u201cretorno\u201d de determinados \u201csignificantes corporales\u201d que, metaf\u00f3ricamente, esconden el sentido reprimido de un deseo latente. No olvidemos que recuerdo y olvido, que represi\u00f3n y retorno de lo reprimido, van de la mano. Otra variante, nos la encontramos con la \u201cRepetici\u00f3n\u201d. Pudi\u00e9ramos decir que la repetici\u00f3n es efecto de un deseo que puede derivar en placer (p.ej. el ascenso y descenso de un tobog\u00e1n que se repite interminablemente), tambi\u00e9n es cierto que la repetici\u00f3n, ni impide el logro de diversas variaciones motrices ni impide intercalar otra serie de acciones12 .<\/p>\n<p>9.- Pero las resonancias\u2026 son otra cosa. En general, podemos decir que consisten en la emergencia de alg\u00fan estado afectivo provocado por alg\u00fan tipo de est\u00edmulo recibido del Otro. Sucede cuando algo nos \u201cremueve\u201d sin que necesariamente est\u00e9 asociado a alg\u00fan recuerdo, al menos, de entrada13 . M\u00e1s en concreto. Veamos cinco aspectos primordiales:<\/p>\n<p>Primero: Lo que se (me) conmueve est\u00e1 provocado por alguien o por algo de alguien. No existe resonancia alguna que no pase previamente por el cuerpo del Otro.<\/p>\n<p>En segundo lugar, lo impactado, el cuerpo, es del orden de los afectos, no necesariamente, de las emociones o sentimientos. Con ello, venimos a referirnos a las \u201cgrandes pasiones del Ser\u201d: el amor, el odio, la ignorancia, la angustia, el tedio\u2026<\/p>\n<p>Es decir, las resonancias, consisten en una \u201cre-viviscencia\u201d de afectos que, a posteriori, pueden provocar una rememiniscencia, una rememoraci\u00f3n posterior, la emergencia de un recuerdo hasta entonces reprimido, tal y como teoriz\u00f3 S. Freud. Por tanto, hablar\u00edamos de una vivencia experiencial, espor\u00e1dica, que se vuelve a re-vivir de manera \u201csimilar\u201d a como alguna otra lo hizo. De c\u00f3mo determinadas causas del Otro \u201cconsuenan\u201d como met\u00e1foras de goce de alguien y que solo, en un segundo tempo, podr\u00e1n asociarse con alg\u00fan momento hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Porque lo que exist\u00eda previamente a dicha re-sonancia, tercero, era una \u201csonancia\u201d. Es decir, algo del orden de un goce, del trazo de una letra, una imago o huella, que ya estaba inscrita con anterioridad en nuestro cuerpo. No puede re-sonar aquello que no ha sonado antes.<\/p>\n<p>Cuarto. En la resonancia se encuentra algo de uno mismo que se tuvo y se perdi\u00f3. Para poder separarse del Otro y llegar a tener un cuerpo propio, una imagen corporal, algo del goce pulsional hubo de perderse, hubo de cederse, deposit\u00e1ndolo en el Otro. Y precisamente es ese montante, ese resto de goce, el que alguien encuentra en ese Otro. O, si quieren: aquello que resuena en m\u00ed no es m\u00e1s que algo de mi propio cuerpo que hab\u00eda cedido al cuerpo del Otro para que pudiera retornar a m\u00ed, en m\u00ed mismo. Por eso, la resonancia es del orden de un \u201ceco\u201d som\u00e1tico.<\/p>\n<p>Quinto. Por lo tanto, hablamos de una inscripci\u00f3n, una marca del Otro que se volvi\u00f3 objeto causa. La resonancia, en el fondo, no deja de ser sino una re-escritura en el cuerpo propio14 . En este sentido, las resonancias ser\u00edan \u201ctodo aquello de Lalangue que \u201ctoca\u201d el fantasma de alguien\u201d. Un dolor, un est\u00edmulo, una mueca, un olor, una palabra, un gesto, un movimiento&#8230;un color, un ruido&#8230;, pueden llegar a tener valor de signo para alguien en la medida que pudo atravesar el fantasma del sujeto \u201cconectando\u201d y \u201ccon-tactando\u201d con la escritura de cierto n\u00facleo libidinal. Se podr\u00eda decir, que es del orden de una transmisi\u00f3n de Lalangue a Lalangue, de inconsciente a inconsciente, cuerpo a cuerpo. Resonancia y corporeidad, en este sentido, son hom\u00f3logas: pues \u201cno habr\u00eda vivencia psicomotriz alguna que no fuera sin la reinscripci\u00f3n de sus resonancias\u201d.<\/p>\n<p>En resumen: una \u201cresonancia\u201d es todo aquel desencadenante que subjetiviza y singulariza los cuerpos hablantes bajo las coordenadas hist\u00f3ricas de la acci\u00f3n\u2026 en el Lenguaje. Es decir, hablamos del \u201cimpacto de Lalangue en el fantasma de alguien\u201d en cuanto que \u201clo que se transmite es la escritura del goce en el cuerpo del Otro\u201d&#8230; o \u201clos ecos de la palabra sobre la pulsi\u00f3n\u201d. Por eso, hay letras, im\u00e1genes o movimientos que nos pueden impactar tan intensamente.<\/p>\n<p>Visto as\u00ed, dicho fen\u00f3meno no estar\u00eda tan ligado a los procesos secundarios, transferenciales, como a los estrictamente primarios, a las representaciones reales de Cosa, no ligadas estructuralmente por el Lenguaje: no es ya de un significante sino una pura significaci\u00f3n sin significado. En este sentido, y en rigor, ser\u00eda muy dudoso calificarlo como un suceso de la \u201cMemoria\u201d en cuanto tal.<\/p>\n<p>10.- De esos fragmentos de un real no simbolizado, de esos goces \u201cpor fuera de la ley\u201d del Lenguaje, como un resto \u201cbruto sin cifrar\u201d (al decir de J. A. Miller), dan cuenta numerosos fen\u00f3menos psicosom\u00e1ticos y psicomotores o ciertos anudamientos sintom\u00e1ticos que, ocasionalmente, pueden hacer lazo bajo modalidades sublimatorias. Y cuya manipulaci\u00f3n \u201csalvaje\u201d, por el contrario, y si no se atiende a la estructura precaria del sujeto, puede provocar un desanudamiento que desencadene una desestabilizaci\u00f3n cl\u00ednica irreparable.<\/p>\n<p>Con esto de las intervenciones e interpretaciones corporales deberemos ser sumamente delicados y prudentes.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 efectos tienen las resonancias t\u00f3nico-afectivas? Estas resonancias, entonces, marcar\u00e1n una sustancial diferencia entre una pr\u00e1ctica psicomotriz y otras tecnolog\u00edas motrices\u2026.<\/p>\n<p>&#8211; En el terapeuta: evidentemente, se pueden confundir con la contratransferencia y ya sabemos lo peligroso que puede ser analizar desde lo que cada uno siente. No sea que el sentido de lo que se siente no sea sino algo desplazado que tiene que ver m\u00e1s con la propia vida del practicante. Fij\u00e9monos que al ser del orden de la con-moci\u00f3n corporal, las resonancias no se pueden \u201cdescifrar\u201d, demostrar, ni interpretar, como tal. Como mucho, solo se pueden \u201ccifrar\u201d, mostrar, por sus efectos historizadores posteriores. Incluso estar\u00eda bien no estar demasiado pendientes de nosotrxs mismos, a la caza de la \u201cresonancia perdida\u201d, impidiendo estar disponibles para la observaci\u00f3n y la escucha del Otro. Pero tambi\u00e9n es verdad, que hay ocasiones que los pacientes nos resuenan intensamente sin despertar reminiscencia alguna15 . En ese momento, y con toda la prudencia, esas resonancias corporales pueden ser un inestimable \u00edndice a nivel de diagn\u00f3stico diferencial.<\/p>\n<p>-Ahora bien. Lo interesante, sobre todo, son las resonancias t\u00f3nico-afectivas experimentadas por los pacientes o alumnos, ni\u00f1xs o adultos, como un \u00edndice indudable de cierto goce fantasm\u00e1tico. Se trata de rehistorizar dichas reviviscencias del goce inscrito en el cuerpo para entresacar los significantes que marcaron la vida de alguien separ\u00e1ndolos de su valor libidinal. Hasta poder construir un acomodo distinto en su vida16.<\/p>\n<p>En este sentido, si la motricidad no deja de ser una modalidad escritural del goce pulsional, perfectamente se puede ir construyendo una suerte de \u201cmapeo fantasm\u00e1tico\u201d o de \u201ccartograf\u00eda libidinal\u201d del cuerpo17 . Que cada parte o segmento del cuerpo puede ser objeto de impacto y conmoci\u00f3n de ciertas sensaciones, percepciones, palabras etc, no muestra, sino que, nuestro cuerpo no es m\u00e1s que el lugar donde las resonancias se depositan y entrelazan psicosom\u00e1tica e hist\u00f3ricamente.<\/p>\n<p>En tanto la Formaci\u00f3n Corporal se orienta a acompa\u00f1ar las modalidades \u201cescriturales\u201d (expresivas: pl\u00e1sticas, manuales, gr\u00e1ficas, motrices, verbales) del sujeto en su proceso de sensibilizaci\u00f3n corporal; desde esta perspectiva, el an\u00e1lisis de las \u201cresonancias t\u00f3nico-afectivas\u201d del futuro practicante resulta un paso ineludible. E invita, en el mejor de los casos, a hacerse cargo de un trabajo personal para dar cuenta del deseo que se juega en el juego de cada uno de nosotrxs. Trabajo corporal en el sentido de saber en qu\u00e9 \u201cpuntos\u201d alguien puede ser \u201ctocado\u201d por \u201calgo\u201d.<\/p>\n<p>Es lo que, para concluir provisionalmente, nos permitir\u00eda, al menos te\u00f3ricamente, describir una suerte de orograf\u00eda corporal de los kinegramas inscritos en la carne, al modo de una \u201cCartograf\u00eda Libidinal\u201d, que no ser\u00eda sino la topograf\u00eda de aquellas marcas (huellas, letras, imagos) traum\u00e1ticas, de sus signos de goce, sobre las que el cuerpo pudo consentir a ser corporizado. Localizar, \u201ccartografiar\u201d los goces escriturales del cuerpo, poder dar cuenta de ellos, esclarecer sus modalidades de \u201cincorporaci\u00f3n\u201d e inscripci\u00f3n corporal, descifrar y elaborar el deseo al que remite, permitir\u00eda tanto ser \u201csensible\u201d a los \u201cafectos\u201d que el otro pone en juego, como prevenirnos de no intervenir educativa o cl\u00ednicamente desde la proyecci\u00f3n fantasm\u00e1tica del profesional.<\/p>\n<p>Es por eso, para concluir, que bien podemos hablar de una posible \u201crigidez fantasm\u00e1tica\u201d o, por el contrario, de una \u201cplasticidad del Otro\u201d, como la sensibilidad de un sujeto para ser conmocionado por las palabras y las acciones, adoptando otra relaci\u00f3n con los significantes o inventando otros nuevos. Que la relaci\u00f3n del sujeto a sus palabras cambia de Valor a lo largo de su vida, o de un tratamiento, es todo un hecho.<\/p>\n<p>En ese sentido la Cl\u00ednica Psicomotriz podr\u00eda llegar a ser: \u201cla oferta contingente de un \u201clecho\u201d de resonancias, a disposici\u00f3n de quien consienta ser conmovido e interpelado, en su deseo de ocupar otro lugar en la Vida\u201d.<\/p>\n<p>Por eso, la Psicomotricidad -como el Psicoan\u00e1lisis- seguir\u00e1 Viva mientras pueda hacer del cuerpo, una aut\u00e9ntica po\u00e9tica.<\/p>\n<h3>Notas<\/h3>\n<p class=\"cdn-small\"><small>1. Texto corregido y modificado de la Conferencia pronunciada en las Jornadas de la AEC: Psicomotricidad: Emociones y Conexiones. 6-7 Noviembre 2020, en BCN. Con mi sentido agradecimiento a Ricardo Acevedo, psicoanalista, y Ana Mar\u00eda Mercedes Mikaelian, psicomotricista, privilegiados interlocutores y amigos. 2. En mi texto. \u201cPsicoan\u00e1lisis para psicomotricistas\u201d (2018) habl\u00e9 ligeramente de ello, pero no termin\u00e9 de darle el merecido lugar que le corresponde en nuestra cl\u00ednica.<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>3. Por otra parte, las resonancias, tienen que ver con conceptos que est\u00e1n muy cerca de ellas como: inconsciente, afectos, inscripciones, engramas trauma, fantasmas, contratransferencia, goce, s\u00edntoma&#8230;que tampoco es lugar para profundizar. 4. Aucouturier, B, Darrault, I. y Empinet, J. L. La Pr\u00e1ctica psicomotriz. Reeducaci\u00f3n y Terapia.1985: 113. 5. Lapierre, A. y Aucouturier, B. El cuerpo y el inconsciente en educaci\u00f3n y terapia. 1980: 74. 6. Lapierre, A. y Aucouturier, B. Simbolog\u00eda del movimiento. 1977: 125. 7. Aucouturier, B. Darrault, I. y Empinet, J. L. La Pr\u00e1ctica psicomotriz. Reeducaci\u00f3n y Terapia.1985: 224. 8. Lacan, L. Sem. XXIII. El sinthome. 2006: 18.<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>9. Recordemos que no hay percepci\u00f3n sin percibiente, recordaba Lacan.<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>10. Es un tema que no terminamos de tener claro. Pero s\u00ed parece que la diferencia entre una resonancia y recuerdo, radicar\u00eda justamente en eso: mientras que en la primera el \u201cest\u00edmulo\u201d viene de un Otro encarnado (desde Alguien), en el recuerdo, el Otro es an\u00f3nimo. 11. El ejemplo de un salto, una ca\u00edda, un olor, un gui\u00f1o&#8230;que nos recuerdan a una situaci\u00f3n, a una persona, un juego etc. reflejan t\u00edpicas escenas cotidianas. Mas complicado parece cuando alguien quiere volver a danzar, dibujar o tocar un instrumento despu\u00e9s de un largo periodo, y de repente, aunque no tenga las mismas habilidades actualizadas, no parte desde la nada, sino que con cierta pr\u00e1ctica puede recuperar su nivel inicial. 12. Desde otro costado, tenemos la \u201cCompulsi\u00f3n motriz\u201d propia de ciertas afecciones obsesivas donde el sujeto, por muy consciente que sea de ella, no puede evitar el impulso de ciertas rumiaciones, jaculatorias, dudas, rituales\u2026para poner a raya una angustia a flor de piel. E, incluso, la \u201cFijaci\u00f3n Motriz\u201d, que no est\u00e1 asociada a ninguna inscripci\u00f3n simb\u00f3lica ni convoca sentido alguno. Consiste en una ejecuci\u00f3n de movimientos simples, balanceos, golpes, percusiones etc, que nos hablan de una petrificaci\u00f3n, del \u201ccongelamiento\u201d de un cierto goce, y que puede hacer de suplencia, o residuo, para tratar alg\u00fan tipo de falla estructural. Generalmente se leen mal y r\u00e1pidamente como una \u201cautoestimulaci\u00f3n\u201d: pero verlo de esta manera, impide darse cuenta de la funci\u00f3n que cumple en la econom\u00eda del sujeto. 13. Cuando alguien nos \u201ccae\u201d bien o mal de entrada; cuando algo, no sabemos qu\u00e9 nos angustia, dej\u00e1ndonos casi que paralizados; cuando algo, por fuera de la palabra, \u201cconmueve\u201d de manera muy vivida algo de nuestra \u201chomeostasis\u201d, nuestro equilibro corporal. De hecho, la fenomenolog\u00eda de las resonancias adquiere todo su valor en el \u00e1mbito cl\u00ednico, psicoanal\u00edtico o psicomotor.<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>14. Al modo de aliteraciones literales o condensaciones de goce, en las \u00abnotaciones\u00bb o \u00abre-trazos\u00bb pulsionales.<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>15. Por ejemplo: es muy t\u00edpico que algunos pacientes provoquen en nosotros cierta angustia. 16. No se escapa, a quien haya podido llegar hasta ac\u00e1, que esta disquisici\u00f3n est\u00e1 muy orientada hacia pensar una Pr\u00e1ctica Psicomotriz individual, con adolescentes y adultos, que, por el momento sigue siendo el gran \u201ctab\u00fa\u201d tanto del psicoan\u00e1lisis como de la psicomotricidad misma, aunque existan muy loables intentos.<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>17. Tomo prestado el t\u00e9rmino \u201cmapeo\u201d de Elina Matoso, pero tambi\u00e9n en reconocimiento a mis amigxs Alejandra Papandrea y Daniel Calm\u00e9ls que hablaron de ello en numerosas ocasiones.<\/small><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Jos\u00e9 Angel Rodr\u00edguez Ribas.<\/strong> Doctor en Medicina (Psiquiatr\u00eda y Salud Mental), psicomotricista y formador en pr\u00e0ctica psicomotriz (AEC\/ ASEFOP), psicoanalista (ELP Y AMP), profesor UWTSD.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Jos\u00e9 Angel Rodr\u00edguez Ribas (2021). Las resonancias t\u00f3nico-afectivas en la memoria corp\u00f3rica. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 58, pp. 20\u201326. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 \u00c1ngel Rodr\u00edguez Ribas aborda las resonancias t\u00f3nico-afectivas y la memoria corp\u00f3rica: por qu\u00e9 algunas marcas se inscriben en el cuerpo del beb\u00e9 y otras no. Lo presenta como eje, fundamento y origen de la psicomotricidad y como un concepto enigm\u00e1tico, y lo trata con referencias psicoanal\u00edticas.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":[],"cuaderno_seccion":[16],"cuaderno_autoria":[46],"cuaderno_numtax":[114],"class_list":["post-7683","cuaderno_articulo","type-cuaderno_articulo","status-publish","hentry","cuaderno_seccion-dossier","cuaderno_autoria-jose-angel-rodriguez","cuaderno_numtax-no-58"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo\/7683","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/cuaderno_articulo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7683"}],"wp:term":[{"taxonomy":"cuaderno_seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_seccion?post=7683"},{"taxonomy":"cuaderno_autoria","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_autoria?post=7683"},{"taxonomy":"cuaderno_numtax","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_numtax?post=7683"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}