{"id":7682,"date":"2021-05-01T10:04:00","date_gmt":"2021-05-01T09:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/desde-los-cuerpos-analizando-las-topias-dis-topias-y-utopias\/"},"modified":"2026-10-18T13:13:00","modified_gmt":"2026-10-18T12:13:00","slug":"desde-los-cuerpos-analizando-las-topias-dis-topias-y-utopias","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/desde-los-cuerpos-analizando-las-topias-dis-topias-y-utopias\/","title":{"rendered":"Desde los cuerpos, analizando las top\u00edas, dis-top\u00edas y utop\u00edas en tiempos de pandemia"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 58 \u00b7 Mayo de 2021 \u00b7 pp. 12\u201319<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Mara Lesbegueris analiza las palabras top\u00eda, distop\u00eda y utop\u00eda unidas a la corporeidad, desde una mirada feminista, psicomotriz y antropol\u00f3gica, en tiempos de pandemia. Plantea una serie de paradojas y recorre el cuerpo y sus top\u00edas, el cuerpo en la distop\u00eda y las utop\u00edas como horizonte de esperanza y de vuelta a la corporizaci\u00f3n.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p>Quisiera abrir la posibilidad de pensar las palabras top\u00eda, distop\u00eda y utop\u00eda unidas a la corporeidad, desde una perspectiva en la que confluyen una mirada feminista, psicomotriz y antropol\u00f3gica de los cuerpos.<\/p>\n<p>Sabiendo la complejidad que supone tratar de pensar en \u201csituaci\u00f3n de pandemia\u201d los diversos modos en que nuestros campos profesionales y personales est\u00e1n siendo re-configurados, voy a tratar de analizar estas dimensiones desde mi propia implicaci\u00f3n corporal, contando con mis afectaciones y experiencias cotidianas, de crianza, de docencia, de militancia y de cl\u00ednica en psicomotricidad.<\/p>\n<p>Voy a plantear una serie de paradojas, como uno de los posibles caminos que encuentro para aproximarme a analizar las formas de corporizaci\u00f3n y\/o des-corporizaci\u00f3n que estamos atravesando. Recordemos que una paradoja es una expresi\u00f3n en la que ideas aparentemente contradictorias conviven, entonces quiz\u00e1s m\u00e1s que soluciones o propuestas me interesar\u00eda presentar algunas tensiones en las que se hibridizan pensamientos, valores y sensaciones, donde conviven h\u00e1bitos y deshabituaciones, en las que estamos siendo configurados o reconfigurados en estos tiempos de pandemia. El pensamiento paradojal se aleja de las dicotom\u00edas (cat\u00e1strofe e ilusi\u00f3n romantizada) estableciendo tal vez, m\u00e1s perplejidades que certezas, en el borde de un saber, en el l\u00edmite de la incomprensi\u00f3n que est\u00e1 siendo o intenta ser comprendida.<\/p>\n<p>Como sabemos, esta crisis precipit\u00f3 muchos procesos que ya se ven\u00edan produciendo y profundizaron la crisis multidimensional del sistema de la vida (a nivel ecol\u00f3gico y humano). La pandemia puso de manifiesto un desequilibrio vital, una crisis en el sistema de la vida, que de manera extraordinaria, conmueve los cuerpos y sus formas de relaci\u00f3n. El distanciamiento f\u00edsico y preventivo (que sabemos no es distanciamiento social) es una norma prox\u00e9mica (espacial) de cuidado sanitario que ha transformado tanto nuestros h\u00e1bitus (maneras de relacionarnos corporalmente: saludarnos con los codos, cubrir nuestro rostro, posicionarnos actitudinalmente a distancia frente al otro); como las maneras en que estamos siendo en nuestros propios h\u00e1bitat, con todos los riesgos y posibilidades, que situadamente y de manera desigual, se manifiestan.<\/p>\n<p>Si la base de los rituales es la repetici\u00f3n de acciones y gestos que garantizan la permanencia, dando forma a la continuidad existencial de la vida (sin grandes sobresaltos), la din\u00e1mica de la novedad y la incertidumbre que, permanente en este contexto de pandemia, no nos permiten descansar y estacionarnos en el presente.<\/p>\n<p>Todo ritual tiene un comienzo, una permanencia y un final. \u201cInvita a detenerse\u201d, dice Byung-Chul Han (2012), a diferencia, la situaci\u00f3n de alerta pand\u00e9mica nos introduce en una velocidad en donde todo el tiempo se est\u00e1 empezando y recomenzando.<\/p>\n<p>La centralidad que cobra hoy, en este contexto de pandemia, pensar los nuevos aconteceres y sufrimientos de las corporeidades suponen desaf\u00edos y acciones concretas para acompa\u00f1ar a las familias, las ni\u00f1eces y las expresiones de sus manifestaciones corporales, que sabemos se encuentran restringidas o al menos atenuadas de posibilidad de acci\u00f3n e interacci\u00f3n extra-familiar. El \u201cconfinamiento de los cuerpos\u201d y las \u201cconvivencias forzadas\u201d, puso en relieve desigualdades estructurales y un incremento de las violencias intrafamiliares y de g\u00e9nero. La mayor pandemia es y sigue siendo no el virus sino las inequidades, las violencias sist\u00e9micas y las desigualdades sociales.<\/p>\n<h3>El cuerpo y sus topias<sup>1<\/sup><\/h3>\n<p>El cuerpo es un lugar existencial, viviente, material, tangible en su superficie pero cualificable por su posibilidad de afectaci\u00f3n, expresi\u00f3n y transformaci\u00f3n. Por ello en primer lugar, es espacio de \u201cafectaci\u00f3n\u201d, en \u00e9l se inscriben las sensibilidades y los afectos; y es el \u201cdesde donde\u201d las sensibilidades, los placeres, los dolores, las acciones y los lenguajes se organizan y expresan. Los episodios traum\u00e1ticos sabemos que impactan y la mayor\u00eda de las veces enmudecen a los cuerpos, rest\u00e1ndoles posibilidades de acci\u00f3n, interacci\u00f3n y expresi\u00f3n. Por lo tanto, dar lugar a las manifestaciones corporales y sus expresiones se torna imprescindible en este contexto.<\/p>\n<p>En los cuerpos se inscribe la historia personal y colectiva, los mitos y sus leyendas, las experiencias, las contingencias y las aventuras; los dolores, los placeres, los afectos y sus potencias.<\/p>\n<p>El imaginario personal cuando mira hacia atr\u00e1s, es propenso a \u201ccongelar lugares\u201d en el tiempo. Los recuerdos se presentan como fotos-tropismos, que nos devuelven la fugacidad del tiempo, y nos remiten hacia los \u00e1mbitos de la infancia como lugares fundacionales y m\u00edticos, dotados de una alta significaci\u00f3n que los hace perdurables.<\/p>\n<p>El espacio topol\u00f3gico del cuerpo (su arriba-abajo-costados-adelante-atr\u00e1s) es tambi\u00e9n condici\u00f3n de posibilidad para entender la ubicuidad, las distancias, las medidas entre otros espacios y otros cuerpos.<\/p>\n<p>Cabe destacar que hay distintas cosmovisiones de lo corporal que se diferencian radicalmente de las concepciones de Occidente, ya sea por su estrecha vinculaci\u00f3n con el mundo de la naturaleza, por las maneras en que los cuerpos se hibridizan con los seres no-humanos, con la geograf\u00eda y la comunidad a la cual pertenecen, o incluso por su relaci\u00f3n con el mundo de lo sagrado.<\/p>\n<p>De este modo, el cuerpo, para la cosmolog\u00eda amerindia no se construye sino que se \u201caprehende\u201d. Incluso dentro de un mismo grupo \u00e9tnico ind\u00edgena, podemos encontrar que esta forma de aprehender difiere en sus sensibilidades y criterios formales a la hora de considerar la corporeidad. Una persona puede incluso tener m\u00e1s de un cuerpo por incorporaci\u00f3n de diversas entidades an\u00edmicas y los animales tener cuerpos semejantes o m\u00e1s sagrados que los humanos.<\/p>\n<p>A diferencia, las corporeidades desde la mirada occidental son una construcci\u00f3n humana din\u00e1mica que se da a partir de la intermediaci\u00f3n de otros cuerpos, un lugar donde se conforma nuestra identidad cultural de manera din\u00e1mica, y en transformaci\u00f3n a lo largo de la vida y sus circunstancias. El cuerpo de la identidad personal sabemos que se expresa subjetivamente en su diversidad biopsicosocial (no hay dos cuerpos iguales), ni solo dos sexo-g\u00e9nero sino tantos como personas existen.<\/p>\n<p>Sin embargo, es preciso tambi\u00e9n se\u00f1alar que ese cuerpo que nos \u201crepresenta\u201d, unido a nuestro yo personal, porta un lugar social, un estatus en el entramado social. Sabemos que existen corporeidades que portan marcas de \u201cdistinci\u00f3n\u201d, que ocupan lugares de prestigio, honor, reconocimiento y respeto, por sobre otras corporeidades no reconocidas o significadas en su alteridad.<\/p>\n<p>Las manifestaciones corporales (Calmels, 2009) se ponen en escena, no solo circunstancialmente de modos diversos, sino a partir de lugares sociales que ocupamos en una relaci\u00f3n. Por eso no tenemos una sola voz ni un solo rostro, lo jugamos de manera diferencial, en funci\u00f3n de nuestro rol\/posici\u00f3n social. En nuestra propia corporeidad tambi\u00e9n habitan diversas formas jer\u00e1rquicas de inscripci\u00f3n, hay, al decir de P. Bourdieu (2010), una \u201ctopolog\u00eda sexual del cuerpo\u201d en el que se delimitan zonas corporales m\u00e1s jerarquizadas que otras asociada a atributos de g\u00e9nero y clase.<\/p>\n<p>El topos de la desigualdad se materializa a trav\u00e9s de los status corporales en la que se adscriben las diferencias, entendiendo que las mismas no solo portan marcas de una pertenencia a un colectivo (infancias, mujeres, personas negras, migrantes, de clase obrera, con alguna discapacidad), sino que en la intersectorialidad de las diferencias (de clase, etnia, raza, discapacidad, edad, entre otras) podemos analizar la hibridez en las que se enlazan y suman las desigualdades sociales.<\/p>\n<p>El cuerpo como territorio alude a otros topos po\u00e9ticos, en el que se enlaza la geopol\u00edtica. Cada cuerpo tiene su geograf\u00eda, su extensi\u00f3n, sus dimensiones, sus variaciones de paisajes.<\/p>\n<p>Es posible imaginarnos al cuerpo como un \u201cterritorio situado\u201d, por su lugar de procedencia y estancia, por sus particulares relieves y temperaturas; pero tambi\u00e9n podemos imaginar su territorio pol\u00edticamente por sus fronteras, l\u00edmites y soberan\u00eda. De aqu\u00ed que las feministas manifestamos: Mi cuerpo es mi territorio, mi manera de habitarlo y ejercer mi deseo \/ autonom\u00eda.<\/p>\n<p>Claro que tambi\u00e9n el cuerpo puede ser pensado como un lugar territorial al que se accede, conquista y apropia. La violencia contra la tierra y la violencia contra el cuerpo de las mujeres, tienen las mismas l\u00f3gicas que siguen el modelo extractivista y patriarcal, junto a sus acciones colonizadoras de dominio, destrucci\u00f3n y despojo.<\/p>\n<p>Por otro lado, pensando los topos-cuerpos, podemos tambi\u00e9n encontrarnos con met\u00e1foras y\/o comparaciones que se hacen del cuerpo como casa. Este topos, alude a un \u201clugar constituido como segurizante y con posibilidad de ser habitado.<\/p>\n<p>Bachelard: (&#8230;) la casa natal est\u00e1 f\u00edsicamente inscripta en nosotres. Somos el diagrama de las funciones de habitar esa casa, y todas las dem\u00e1s casas no son m\u00e1s que variaciones de un tema fundamental. Por eso la casa simboliza nuestra personalidad, nuestra corporeidad.<\/p>\n<p>Las acciones rituales y l\u00fadicas en torno a la alimentaci\u00f3n, al aseo y al cuidado, dan sentido de cohesi\u00f3n y seguridad (protegen como una casa) al topos-cuerpo a medida que lo configuran. Lugares marcados y pautados por la cultura, donde la historia y la identidad se aprehenden.<\/p>\n<p>Claro que no todos\/as los\/as ni\u00f1os\/as, adolescentes y adultos\/as tienen este cuerpo-casa constituido, ni la casa es para todos\/as lugar de protecci\u00f3n y refugio. La pandemia problematiz\u00f3 sin duda la consigna #quedateencasa y nos permiti\u00f3 reformular esta frase diciendo #quedateencasa solo si es un lugar m\u00e1s seguro que la calle, si cumple con la funci\u00f3n de protecci\u00f3n, si en tu casa hay comida, cuidado y buen trato.<\/p>\n<p>Pienso en las distintas formas de acompa\u00f1amiento a las infancias que recibo en consulta psicomotriz, sabiendo que muchos\/as de ellos\/as no tienen construido su cuerpo\/casa, y por lo tanto, las ansiedades y temores se amplifican.<\/p>\n<p>Habr\u00eda que tratar de comprender que sin posibilidad de tener el campo de la escucha constituido (que permite filtros y decodificaciones de voces y contenidos), hasta los ruidos de la lluvia pueden tornarse monstruosos. Sin poder contar con el espacio del propio cuerpo, todos los espacios se tornan incompetentes como refugios protectores, si la piel no es receptiva al contacto hasta la ropa incomoda. Sin haber podido incorporar la alteridad, la diferencia entre yo y el\/la otro\/a, es imposible comprender la virtualidad.<\/p>\n<p>La virtualizaci\u00f3n de las relaciones no es un fen\u00f3meno reciente, aunque asistamos ahora a su tendencia masiva e intensiva de espectacularizaci\u00f3n. Sabemos que en esta medida sanitaria de confinamiento, el imaginario de progreso e interconectividad, se reconfigura y aprovecha al extremo.<\/p>\n<h3>El cuerpo en la dis-top\u00eda<sup>2<\/sup><\/h3>\n<p>El t\u00e9rmino dis-t\u00f3pico se me resignific\u00f3 con una pel\u00edcula documental que vi hace unos meses por Netflix, que se llama El dilema de las redes sociales. Lo que m\u00e1s me conmovi\u00f3 fue el hecho de escuchar de la boca de los que trabajan en puestos jer\u00e1rquicos en el armado virtual de las plataformas de google, facebook, twitter y dem\u00e1s apps, c\u00f3mo estos sistemas se arman para manipular a los usuarios (obteniendo y ofreciendo informaci\u00f3n acorde con los usos y preferencias de cada consumidor), y el nivel de adictividad que ellos mismos saben provocan. Con preocupaci\u00f3n, sabiendo que crearon un \u201cmonstruo\u201d imposible de controlar, cuidan a sus propios hijes para que no caigan en esa vampirizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>De alguna manera la Big data con el coronavirus vuelve a presentar la paradoja control-protecci\u00f3n instalando nuevas preguntas sobre las posibilidades y los l\u00edmites de las tecnolog\u00edas, ya sea para que puedan ser utilizadas al servicio del inter\u00e9s p\u00fablico o del mercado. As\u00ed, los datos de geolocalizaci\u00f3n pueden servir tanto para detectar zonas de incremento del covid-19 y rastreos de contagio, como para acceder a informaci\u00f3n privada sensible (\u201cespiando\u201d nuestros h\u00e1bitos, maneras de pensar y actuar). En pandemia todos los cuerpos est\u00e1n bajo sospecha, observados, controlados.<\/p>\n<p>Para un sector de la poblaci\u00f3n urbana, gran parte de nuestra vida laboral y social est\u00e1 transcurriendo durante este tiempo de pandemia en el espacio dist\u00f3pico de la virtualidad. Una realidad virtual en la que mi imagen (bi-dimensional) y recortada de mi persona (y la de les otres), se visualiza a trav\u00e9s de m\u00ednimos recuadros que se proyectan mediante las pantallas. Prima en esta forma de telecomunicaci\u00f3n la imagen y la palabra hablada. S\u00ed, en el \u201ctopos\u201d, la referencia es el cuerpo, para referenciarme en la \u201cdis-top\u00eda\u201d tengo que apelar a c\u00f3digos cognitivos (que no todes tienen construidos o agudizados).<\/p>\n<p>Las dificultades para acceder a la comunicaci\u00f3n mediante las pantallas no se da solo por la falta de acceso y posibilidades materiales (hay en nuestro pa\u00eds m\u00e1s de un 40% de ni\u00f1os y de ni\u00f1as que no cuentan con computadores ni internet), sino porque var\u00edan sus posibilidades de uso de acuerdo a la edad, a su diversidad funcional, a las posibilidades de corporizaci\u00f3n, al uso de la palabra y las im\u00e1genes (recordemos que hay comunidades donde priman otros estilos de comunicaci\u00f3n corporal, que no son los logo-c\u00e9ntricos ni los visuales).<\/p>\n<p>Hay ni\u00f1os y ni\u00f1as que no cuentan en su proceso de corporizaci\u00f3n con saberes y habilidades necesarias para comunicarse a trav\u00e9s de este medio, o no han podido constituir im\u00e1genes unificadas de su cuerpo, que les permitir\u00edan interpretar el espacio de la virtualidad como exterior a su corporeidad, por lo que necesitan otros \u201csostenes\u201d concretos para seguir armando campo de mirada y escucha, hacia los otros y las pantallas.<\/p>\n<p>Para que puedan participar estos ni\u00f1as y ni\u00f1as necesitan del sost\u00e9n material y simb\u00f3lico de los padres, madres, cuidadores primarios. Adultes que, a su vez, est\u00e1n estresados o se encuentran agotados, con un incremento significativo de trabajo tanto dom\u00e9stico, de crianza, como de teletrabajo.<\/p>\n<p>En la virtualidad es justamente la corporeidad y sus lenguajes los que han perdido espesor, volumen y consistencia. Se transparentan los aromas, sabores, vibraciones, temperaturas, humedades, respiraciones, texturas corporales. Mi imagen \u201cavatar\u201d tiene atisbos o materias con las que se puede identificar o referenciar mi yo-persona: nombre, movimientos, sonidos, forma, color -que en el mejor de los casos- me permite combinaciones y expresiones de m\u00ed emergentes.<\/p>\n<p>Los rituales y sus acciones se desvanecen, frente al tiempo de la inmediatez y del consumo. \u201cParece\u201d que estamos juntos pero no tenemos como espacio com\u00fan el suelo-tierra sobre el que nos apoyamos y enraizamos, no compartimos el mismo aire con el que nos oxigenamos, contagiamos<sup>3<\/sup> y\/o respiramos.<\/p>\n<p>El cuerpo en la virtualidad se socializa sin cocorporalidad, es decir sin una relaci\u00f3n de contacto directo entre los cuerpos. Y son las relaciones virtuales, la tele-comunita, los encuentros a la distancia, los que se abren en posibilidad para algunes, a la par de que proliferan los dispositivos artificiales para el cuerpo, y nacen nuevas subjetividades subalternizadas, que quedan por fuera de este sistema. Las pantallas que tienden a aislarnos individualmente, son en este contexto una de las posibilidades que les permite -a algunos\/as- la comunicaci\u00f3n con el \u201cafuera\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, esa virtualidad (designada como herramienta \u201cesencial\u201d) de vital importancia para poder comunicarnos con el afuera\/otros\/as, su uso intensivo puede provocar des-corporizaci\u00f3n. Cuanto m\u00e1s tiempo estamos frente a las pantallas, m\u00e1s solos y solas estamos en el terreno de la experiencia interaccional. El aislamiento sanitario y preventivo tambi\u00e9n re-signific\u00f3 la palabra \u201csoledad\u201d como as\u00ed la virtualizaci\u00f3n re-signific\u00f3 la palabra \u201cencuentro\u201d, donde los cuerpos-im\u00e1genes se relacionan por fuera del campo de lo extenso y lo emp\u00edrico corp\u00f3reo.<\/p>\n<p>Otra paradoja es que el tiempo que transcurre en \u201ccontinuidad\u201d frente a las pantallas necesita de \u201cdiscontinuidades\u201d para producir corporizaci\u00f3n. El tiempo en que se est\u00e1 frente a las pantallas, hay un empobrecimiento de lo l\u00fadico corporal en toda su extensi\u00f3n, es decir del despliegue del cuerpo en el espacio de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>El cuerpo tiende a estar \u201cfijo\u201d en una misma posici\u00f3n y postura (sentada en general). Lo que en el tiempo genera tensiones, contracturas y malestares que tienden a no registrarse sino despu\u00e9s del uso de las pantallas. Por eso despu\u00e9s de jugar virtualmente muches ni\u00f1es quedan irritades, m\u00e1s que cansades, porque la tensi\u00f3n muscular queda en el cuerpo y no ha podido encontrar cauce de resoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Otro aspecto que destaca D. Calm\u00e9ls (2012) es que la \u201ccontinuidad\u201d produce aceleraci\u00f3n y esto empobrece los registros propioceptivos e interoceptivos, y as\u00ed se va perdiendo el registro de dolor, de hambre, de incomodidad, de sue\u00f1o, y claro tambi\u00e9n, de lo que le pasa al otro. Del mismo modo, habr\u00eda que pensar que las im\u00e1genes visuales son sint\u00e9ticas, esfuerzan a nuestros ojos a ver, a diferencia de lo que sucede con la mirada contemplativa o con la escucha de palabras, que, al ser anal\u00edticas, necesitan de una temporalidad diferente para el encadenamiento de sentidos.<\/p>\n<p>Para Byung-Chul Han, desde que lo econ\u00f3mico coloniz\u00f3 lo est\u00e9tico, el ser humano fue obligado a percibir de manera serial, y por lo tanto, privado del concepto de duraci\u00f3n inherente al disfrute. La duraci\u00f3n se vive como posibilidad en el inter-juego de voces en una conversaci\u00f3n distendida, en la posibilidad de construir relatos l\u00fadicos, en las demoras y pausas que nos permiten estacionarnos en el presente. Parpadear largo; mirada lejos, escuchar fondos, saborear&#8230; maneras sutiles en las que el cuerpo cobra existencia.<\/p>\n<h3>Utop\u00edas, horizontes de esperanza y vuelta a la corporizaci\u00f3n<\/h3>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se crea esperanza en situaciones de crisis? \u00bfLa poes\u00eda, el juego y el arte pueden conferir alg\u00fan alivio colectivo? \u00bfC\u00f3mo se han recuperado los seres humanos en otras crisis sociales? \u00bfQu\u00e9 territorios ut\u00f3picos son necesarios habitar desde la perspectiva del Buen Vivir o la vida digna?<\/p>\n<p>As\u00ed como hay espacios vividos y habitados, que se hibridizan con espacios poco habitados, virtuales y\/o des-territorializados, hay otros espacios fundamentales que son los espacios imaginados. Esos espacios ut\u00f3picos que se configuran como horizonte de esperanza o, como dice Galeano, esas utop\u00edas que existen solamente para que podamos caminar.<\/p>\n<p>Las epistemolog\u00edas del buen vivir como espacios imaginados pos-occidentales, decoloniales, pulsan e impulsan a imaginar nuevas formas multiculturales de reconocimiento y de relaci\u00f3n. La pandemia nos sacudi\u00f3, y tenemos a\u00fan que re-acomodarnos en las diferentes esferas de la vida, no desde el lugar personal en b\u00fasqueda de comodidad y bienestar, sino en una re-acomodaci\u00f3n que renueven los pactos civilizatorios orientados hacia la justica social.<\/p>\n<p>Creo en la dimensi\u00f3n l\u00fadica, en los sue\u00f1os y en la poes\u00eda como valor. En la fuerza del cuerpo y en el acuerpamiento con los\/as otros\/as, en la necesidad de \u201cso\u00f1ar la lejan\u00eda\u201d. Recordemos que para G. Bachelard \u201cver de cerca impide so\u00f1ar la lejan\u00eda\u201d, como si el imperio de lo visual diluyera nuestra posibilidad de contemplar e imaginar el mundo. Mirar lo m\u00e1s lejos posible abre la dimensi\u00f3n est\u00e9tica, le da la posibilidad de descansar a nuestros ojos. La po\u00e9tica es un recurso corporal, un valor agregado, una reserva disponible.<\/p>\n<p>El porvenir es trabajo y creaci\u00f3n. Y como se\u00f1ala Bachelard: \u201c(\u2026) todo creador de formas reivindica con sobrada raz\u00f3n el poder de habitar \u00edntimamente las formas que crea\u201d. (1982:73) Que la imaginaci\u00f3n nos encuentre trabajando, ritualizando el optimismo humano, para poder no solo soportar lo irreversible sino para accionar y comprometernos a transformar la vida para que sea m\u00e1s vivible y amigable para todos y todas.<\/p>\n<h3>Bibliograf\u00eda<\/h3>\n<ul>\n<li>Bachelard G. (1982) Po\u00e9tica del espacio. Ed. Fondo de cultura econ\u00f3mica: M\u00e9xico<\/li>\n<li>Bourdieu P. (2010) La dominaci\u00f3n masculina y otros ensayos, Buenos Aires, Anagrama-P\u00e1gina 12.<\/li>\n<li>Byung-Chul Hang (2012) La sociedad del cansancio, Ed. Herder: Barcelona.<\/li>\n<li>Calm\u00e9ls D. (2009) Infancias del Cuerpo. Ed. Biblos: Buenos Aires. _________ (2012) Fugas. El Cuerpo en los comienzos del milenio. Ed. Biblos: Buenos Aires<\/li>\n<li>Corominas J.(1980-1991), Diccionario cr\u00edtico etimol\u00f3gico castellano e hisp\u00e1nico, Madrid, Gredos.<\/li>\n<li>Lesbegueris M. (2020) G\u00e9neros y Psicomotricidad. Las corporeidades en clave feminista. Ed. Biblos: Buenos Aires.<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Notas<\/h3>\n<p class=\"cdn-small\"><small>1. Topia: proviene del griego topos que significa lugar (Corominas, 1980-1991)<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>2. Lo dis-t\u00f3pico, alude a lo \u201cficticio indeseable\u201d, a aquello considerado como lo opuesto a lo ut\u00f3pico, caracter\u00edstico a los procesos de des-humanizaci\u00f3n, y de des-corporizaci\u00f3n.<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>3. Parad\u00f3jicamente este virus (covid 19) afecta las bases org\u00e1nicas que le dan vida a lo estructural del cuerpo, no solo porque obstruye sus v\u00edas respiratorias, sino porque tambi\u00e9n afecta nuestra sensibilidad: las posibilidades de saborear, de percibir aromas, de regular naturalmente la temperatura del cuerpo, de contactar con otres.<\/small><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Mara Lesbegueris.<\/strong> Mara Lesbegueris es Licenciada en Psicomotricidad, Profesora de Educaci\u00f3n F\u00edsica, Maestrando en Antropolog\u00eda Social. Docente de la Universidad Nacional de San Mart\u00edn, de la Universidad Nacional de La Matanza, de la Universidad Nacional de Jos\u00e9 C. Paz y de la Universidad CAECE (en Buenos Aires, Argentina). Miembro fundadora de AUPAS (Asociaci\u00f3n civil \u201cunidas por la Psicomotricidad y las Artes\u201d). Integrante del colectivo de Psicomotricidad transfeminista. Terapeuta cl\u00ednica en psicomotricidad con perspectiva de g\u00e9nero. Ha publicado en el 2013 Ni\u00f1as Jugando. Ni tan quietas ni tan activas, editorial Biblos; en el 2012 Juegos en el papel. An\u00e1lisis de la corporeidad en el plano gr\u00e1fico, en coautor\u00eda con Daniel Calm\u00e9ls, y en el 2020 G\u00e9neros y Psicomotricidad. Las corporeidades en clave feminista, editorial Biblos.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Mara Lesbegueris (2021). Desde los cuerpos, analizando las top\u00edas, dis-top\u00edas y utop\u00edas en tiempos de pandemia. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 58, pp. 12\u201319. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mara Lesbegueris analiza las palabras top\u00eda, distop\u00eda y utop\u00eda unidas a la corporeidad, desde una mirada feminista, psicomotriz y antropol\u00f3gica, en tiempos de pandemia. Plantea una serie de paradojas y recorre el cuerpo y sus top\u00edas, el cuerpo en la distop\u00eda y las utop\u00edas como horizonte de esperanza y de vuelta a la corporizaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":[],"cuaderno_seccion":[16],"cuaderno_autoria":[144],"cuaderno_numtax":[114],"class_list":["post-7682","cuaderno_articulo","type-cuaderno_articulo","status-publish","hentry","cuaderno_seccion-dossier","cuaderno_autoria-mara-lesbegueris","cuaderno_numtax-no-58"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo\/7682","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/cuaderno_articulo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7682"}],"wp:term":[{"taxonomy":"cuaderno_seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_seccion?post=7682"},{"taxonomy":"cuaderno_autoria","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_autoria?post=7682"},{"taxonomy":"cuaderno_numtax","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_numtax?post=7682"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}