{"id":7661,"date":"2018-06-01T10:04:00","date_gmt":"2018-06-01T09:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/el-registro-simbolico-en-psicomotricidad-el-rol-del-psicomot\/"},"modified":"2026-10-18T12:57:00","modified_gmt":"2026-10-18T11:57:00","slug":"el-registro-simbolico-en-psicomotricidad-el-rol-del-psicomot","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/el-registro-simbolico-en-psicomotricidad-el-rol-del-psicomot\/","title":{"rendered":"El registro simb\u00f3lico en psicomotricidad: el rol del psicomotricista respecto al desarrollo del registro simb\u00f3lico en los ni\u00f1os"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 55 \u00b7 Junio de 2018 \u00b7 pp. 17\u201320<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Milena Monzittu, en traducci\u00f3n de Rikardo Acebo, describe la aparici\u00f3n de las funciones simb\u00f3licas entre los 18 y los 24 meses y el papel del psicomotricista en el desarrollo del registro simb\u00f3lico en los ni\u00f1os. Se apoya en Piaget, Winnicott y Freud.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p class=\"cdn-lead\"><em>(Traducci\u00f3n del italiano: Rikardo Acebo)<\/em><\/p>\n<p>Es justamente con la aparici\u00f3n de las funciones simb\u00f3licas, de los 18 a los 24 meses, cuando se inicia para el ni\u00f1o la representaci\u00f3n mental\/imitaci\u00f3n diferida que est\u00e1 en condiciones de actuar con el pensamiento sobre la realidad. El ni\u00f1o puede imaginar las acciones que va a realizar y los efectos que producir\u00e1n, sin ponerlas en pr\u00e1ctica. Adem\u00e1s, el ni\u00f1o puede utilizar las palabras para acompa\u00f1ar a las acciones, pero tambi\u00e9n describir objetos no presentes o lograr narrar lo que ha hecho o visto en momentos ya pasados.<\/p>\n<p>Para el ni\u00f1o, darse cuenta de la posibilidad de usar los s\u00edmbolos remite a la importancia del lenguaje: el ni\u00f1o aprende a asociar algunas palabras a acciones u objetos. En el juego simb\u00f3lico, el ni\u00f1o puede reelaborar la realidad, pero tambi\u00e9n modificarla o reproducirla sobre la base de los estados emotivos a ella ligados o sobre la base de los recuerdos.<\/p>\n<p>Una de las etapas fundamentales del desarrollo infantil, como expresi\u00f3n de acceso al registro simb\u00f3lico, es representada por el nacimiento de la capacidad on\u00edrica y de la l\u00fadica. La posibilidad del ni\u00f1o de distinguir entre sue\u00f1o y realidad de hecho, es ya un indicador de la posibilidad de distinguir entre mundo interno y mundo externo y, por lo tanto, de un Yo que se est\u00e1 construyendo y que comienza a trazar confines.<\/p>\n<p>En la edad evolutiva el desarrollo de la capacidad de jugar supone una importancia fundamental. Siendo el juego la expresi\u00f3n del inconsciente, la modalidad de jugar y los contenidos expresados mediante el juego hacen emerger el mundo interno y emotivo del ni\u00f1o, permitiendo una mejor comprensi\u00f3n del mismo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan M. Klein (1950), l\u00edder de la ludoterapia, es decir, del uso de la t\u00e9cnica del juego en edad precoz como psicoterapia infantil, el inconsciente se expresa mediante el juego, cuyos contenidos ser\u00edan dictados por la urgencia\/emergencia de algunas emociones ligadas a intensos conflictos vividos por el ni\u00f1o. As\u00ed pues, en este sentido, el juego en la infancia asume una importancia fundamental, tanto con respecto al aprendizaje como al desarrollo de varias funciones (psicomotrices y verbales).<\/p>\n<p>Seg\u00fan las teor\u00edas psicoanal\u00edticas (Freud, 1972; Winnicott, 1970; 1974), el juego es una transposici\u00f3n simb\u00f3lica de la experiencia y de los contenidos emotivos del ni\u00f1o, es decir, una estrategia para dominar mentalmente las cosas, sobre todo, si son problem\u00e1ticas: es un mecanismo fundamental para superar la angustia.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, podremos definir el juego simb\u00f3lico como la capacidad de representar mediante s\u00edmbolos, pensamientos, nombres, im\u00e1genes, cualquiera cosa que no est\u00e9 presente. Jugar, seg\u00fan Freud (1972), sirve para asegurar el equilibrio emotivo del individuo, y para cumplir una serie de funciones \u201cpsicoterap\u00e9uticas\u201d.<\/p>\n<p><strong>a) <\/strong>Funciones anticipatorias y reparadoras como cuando, por ejemplo, un ni\u00f1o se prepara para afrontar algo conflictivo o intenta bajar el nivel de ansiedad despu\u00e9s de que el asunto problem\u00e1tico se ha verificado (ir al m\u00e9dico o haber estado en el m\u00e9dico).<\/p>\n<p><strong>b) <\/strong> Funci\u00f3n compensatoria, cuando el ni\u00f1o intenta compensar un sentimiento de angustia o tiene la percepci\u00f3n de una p\u00e9rdida afectiva, mediante un juego (como el juego del carrete descrito por Freud refiri\u00e9ndose a su nieto Ernst con respecto a la separaci\u00f3n de la mam\u00e1, nieto que reproduc\u00eda con el objeto la reaparici\u00f3n para negar esa separaci\u00f3n).<\/p>\n<p><strong>c) <\/strong>Funci\u00f3n identificativa cuando el ni\u00f1o finge ser alg\u00fan otro (como una ni\u00f1a que se pone los zapatos de la mam\u00e1) prepar\u00e1ndose para asumir los roles y la identidad del adulto.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Winnicott (1972) ha afrontado extensamente el tema de los fen\u00f3menos transicionales y de los objetos transicionales (mu\u00f1eco, una tela peculiar) que el ni\u00f1o utiliza para evocar simb\u00f3licamente el cuerpo de la mam\u00e1 y para tranquilizarse respecto a la separaci\u00f3n de ella.<\/p>\n<p><strong>d) <\/strong>Funciones de control y de dominio como cuando el ni\u00f1o, mediante el juego, inventa un mundo absolutamente suyo que puede destruir y reconstruir a su antojo, con la intenci\u00f3n de defenderse de la verdadera realidad hecha de normas y prohibiciones.<\/p>\n<p><strong>e) <\/strong>Funciones representativo-expresivas; el ni\u00f1o, entre dos y cinco a\u00f1os, es capaz de representar la realidad imit\u00e1ndola, ya que no posee todav\u00eda la capacidad de representarla narr\u00e1ndola o figur\u00e1ndola.<\/p>\n<p><strong>f) <\/strong>Funciones manipuladoras; la manipulaci\u00f3n de materias primas y pl\u00e1sticas, ricas de significados simb\u00f3licos (harina, arena, agua, etc.) expresa habitualmente la necesidad de descargar las tensiones, pero tambi\u00e9n la necesidad de defenderse del mundo y de las prohibiciones.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, el ni\u00f1o es capaz de fingir y aprende a usar los s\u00edmbolos, que no son m\u00e1s que objetos que representan otros (piezas de madera para representar platos en la mesa, etc.).<\/p>\n<p>Y el psicomotricista, \u00bfc\u00f3mo se sit\u00faa respecto al desarrollo del registro simb\u00f3lico en el ni\u00f1o?<\/p>\n<p>En la sala de psicomotricidad, precisamente mediante el juego, es posible por ejemplo la inversi\u00f3n de los roles, y la dramatizaci\u00f3n de episodios significativos de la vida cotidiana, gracias a los que el ni\u00f1o puede lograr bajar el nivel de la propia ansiedad o su sentido de culpa, pasando de un papel de v\u00edctima vivido en la realidad, al papel de agresor, recobrando en el juego el control de una situaci\u00f3n que ha tenido que padecer en la realidad.<\/p>\n<p>Es tambi\u00e9n posible convertirse en el pap\u00e1 que rega\u00f1a al propio ni\u00f1o (que puede ser un compa\u00f1ero de juegos o un mu\u00f1eco), o la maestra que rega\u00f1a a los ni\u00f1os en la escuela, y permitirse manifestar la propia rabia o los sentimientos de reivindicaci\u00f3n, con respecto de la situaci\u00f3n real experimentada dificultosamente.<\/p>\n<p>Gracias a los diferentes lenguajes utilizados en la sesi\u00f3n de psicomotricidad (corporal, verbal y gr\u00e1fico), el ni\u00f1o tiene la posibilidad de entrar en una comunicaci\u00f3n simb\u00f3lica con el otro.<\/p>\n<p>Lenguaje corporal: mediante la experimentaci\u00f3n sensomotriz, el cuerpo y el movimiento se convierten en instrumento de conocimiento, de relaci\u00f3n y de construcci\u00f3n del s\u00ed. A partir del di\u00e1logo corporal (resonancias t\u00f3nico emocionales) se observar\u00e1 una evoluci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n por una toma de distancia por parte del ni\u00f1o, para llegar a una progresiva simbolizaci\u00f3n, que conducir\u00e1 a la aparici\u00f3n del lenguaje verbal.<\/p>\n<p>Lenguaje verbal: el lenguaje utilizado en la sesi\u00f3n por el psicomotricista da sentido a la experiencia, un lenguaje que, acompa\u00f1ando a la acci\u00f3n, prueba a reconducir las palabras y las acciones del ni\u00f1o a lo concreto, a las sensaciones del cuerpo, a la emoci\u00f3n, operando un enganche emotivo con la realidad para introducir cada vez m\u00e1s al ni\u00f1o hacia el registro simb\u00f3lico.<\/p>\n<p>Lenguaje gr\u00e1fico: es el paso del movimiento al pensamiento, de la acci\u00f3n a la representaci\u00f3n gr\u00e1fica, de las emociones a su reelaboraci\u00f3n, de la frase al pensamiento poco a poco cada vez m\u00e1s complejo. Distancia afectiva y descentraci\u00f3n para acceder al pensamiento operatorio.<\/p>\n<p>Debemos comprender que lo que observamos del ni\u00f1o en la sesi\u00f3n (movimiento, acci\u00f3n y palabra) supone representaciones; para el psicomotricista significa reconocer la relaci\u00f3n que el ni\u00f1o en tratamiento tiene con el registro simb\u00f3lico, respecto a su edad y a su situaci\u00f3n psicoafectiva. Resulta, por tanto, importante tener constantemente presente que toma significado lo que se repite y que puede ser tambi\u00e9n expresado por movimientos, acciones y gestos diferentes, pero que es importante reconocer en todo caso.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es relevante no meter prisa a un ni\u00f1o, ya que eso no ayudar\u00eda a comprenderlo de verdad y amenazar\u00eda con desviar al psicomotricista. En efecto, es necesario no adelantar al ni\u00f1o, que debe tener la oportunidad de vivir la sesi\u00f3n con la libertad de poderse expresar hasta el fondo.<\/p>\n<p>Finalmente es importante comprender que lo que sucede en la sesi\u00f3n es siempre del orden de lo simb\u00f3lico y de la representaci\u00f3n, excepto cuando estamos en presencia de pasos al acto o de un imaginario m\u00e1s invasivo que el absolutamente vac\u00edo.<\/p>\n<p>Entrar en la sala de psicomotricidad teniendo en mente lo expuesto, puede darnos la oportunidad de comprender la relaci\u00f3n que el ni\u00f1o tiene con la figura materna, con la figura paterna, con la escuela; en fin, su relaci\u00f3n con la realidad, con la castraci\u00f3n; es decir, con el registro de lo simb\u00f3lico y lo real.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, el setting psicomotor permite al ni\u00f1o jugar libremente, contar la propia historia profunda, las propias emociones y las propias angustias, en un contexto en el que puede sentirse seguro, escuchado y valorado en sus potencialidades. Dentro de un cuadro bien preciso, constituido por objetivos, por un dispositivo espacial y temporal, el ni\u00f1o encuentra un adulto con una actitud atenta que sabe comprender su actuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El psicomotricista ofrece al ni\u00f1o la posibilidad de partir de lo que es para poner en marcha de los procesos de reaseguraci\u00f3n y simbolizaci\u00f3n de la propia historia y las propias emociones, mediante el cuerpo, los materiales, las palabras, el pensamiento.<\/p>\n<p>Es gracias a la interacci\u00f3n con \u00e9l como el ni\u00f1o podr\u00e1 transformarse: un adulto que acoge con placer su transformaci\u00f3n, que se deja transformar por la acci\u00f3n del ni\u00f1o y que le hace de espejo de su placer.<\/p>\n<p>Con el paso de las sesiones, el ni\u00f1o podr\u00e1 realizar un verdadero recorrido de maduraci\u00f3n psicol\u00f3gica que permitir\u00e1 el gradual paso del cuerpo al lenguaje; una toma de distancia de las emociones, a partir de la posibilidad de expresarlas, de reconocerlas y de reubicarlas en formas de pensamiento y comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<h3>Bibliograf\u00eda<\/h3>\n<ul>\n<li>Freud, S. (1908). Analyse der Phobie eines funfjahrigen Knaben. Tr. It. Analisi della fobia di un bambino di cinque anni (Caso clinico del piccolo Hans). In Opere vol. V. Torino: Bollati Boringhieri, 1972.<\/li>\n<li>Klein, M. (1988). La psicoanalisi dei bambini. Firenze: Martinelli.<\/li>\n<li>Piaget, J. (1945). La formation du symbole chez l\u2019enfant. Tr. It. La formazione del simbolo nel bambino. Firenze: La Nuova Italia, 1972.<\/li>\n<li>Winnicott, D. W. (1974). Gioco e realt\u00e0. Roma: Armando Editore.<\/li>\n<li>Winnicott, D. W. (1970). Sviluppo affettivo e ambiente. Roma: Armando Editore.<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Milena Monzittu.<\/strong> Psicomotricista, Formadora ASEFOP, licenciada en Psicolog\u00eda del desarrollo y la educaci\u00f3n.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Milena Monzittu (2018). El registro simb\u00f3lico en psicomotricidad: el rol del psicomotricista respecto al desarrollo del registro simb\u00f3lico en los ni\u00f1os. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 55, pp. 17\u201320. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Milena Monzittu, en traducci\u00f3n de Rikardo Acebo, describe la aparici\u00f3n de las funciones simb\u00f3licas entre los 18 y los 24 meses y el papel del psicomotricista en el desarrollo del registro simb\u00f3lico en los ni\u00f1os. 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