{"id":7655,"date":"2017-12-01T10:03:00","date_gmt":"2017-12-01T09:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/practica-psicomotriz-educativa-aucouturier-y-winnicott\/"},"modified":"2026-10-18T13:12:58","modified_gmt":"2026-10-18T12:12:58","slug":"practica-psicomotriz-educativa-aucouturier-y-winnicott","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/practica-psicomotriz-educativa-aucouturier-y-winnicott\/","title":{"rendered":"Pr\u00e1ctica psicomotriz educativa: Aucouturier y Winnicott"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 54 \u00b7 Diciembre de 2017 \u00b7 pp. 7\u201334<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Parte de la memoria de \u00c1lvaro Be\u00f1aran para ser formador de la ASEFOP. Examina la relaci\u00f3n adulto-ni\u00f1o y el sentido de las acciones, juegos y afectos de la infancia desde la obra de Aucouturier y de Winnicott: la sesi\u00f3n de psicomotricidad, el uso del objeto, el gesto espont\u00e1neo y la madre suficientemente buena.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p class=\"cdn-lead\"><em>El art\u00edculo que vais a leer a continuaci\u00f3n forma parte de la memoria que el autor realiz\u00f3 para culminar su proceso como Formador de la ASEFOP. En su contenido, lo esencial es toda la comprensi\u00f3n de la relaci\u00f3n adulto-ni\u00f1as\/os y la manera de entender el desarrollo y din\u00e1mica de crecimiento de la infancia y el sentido de sus acciones, juegos, afectos y pensamientos. Los modelos de sesi\u00f3n que aparecen no son necesariamente propuestas \u00fanicas o ideales, sino un marco de referencia. Sab\u00e9is que en nuestra pr\u00e1ctica tenemos diversidad de respuestas desde unos principios y actitudes comunes.<\/em><\/p>\n<h3>Introducci\u00f3n<\/h3>\n<p>Mi recorrido personal y profesional, en el que he tratado de examinar y entender la construcci\u00f3n del \u201cs\u00ed mismo\u201d en una din\u00e1mica dial\u00e9ctica, en la que \u201cla mirada del otro\u201d aparece como un elemento necesario de dicha construcci\u00f3n, en su doble vertiente de \u201cmirada que posibilita\u201d y \u201cmirada que condiciona\u201d, me ha llevado a dar gran importancia a buscar caminos educativos que traten de integrar esa dial\u00e9ctica yo-otro de una forma creativa y posibilitadora.<\/p>\n<p>Ello me ha tra\u00eddo hasta la PPA, como una pr\u00e1ctica, una forma de entender al ni\u00f1o y al educador, y a la relaci\u00f3n educativa surgida entre ambos, que profundiza en esa \u201cmirada del otro\u201d como eje que permite al ni\u00f1o convertirse en protagonista real de su proceso de autonom\u00eda y crecimiento.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos tiempos son muchas las ocasiones en que podemos leer y escuchar, en el mundo educativo, frases como \u201cuna educaci\u00f3n que respete la globalidad y promueva el desarrollo arm\u00f3nico del ni\u00f1o\u201d, \u201cuna educaci\u00f3n que respete la autonom\u00eda del ni\u00f1o y la desarrolle\u201d&#8230; pero una y otra vez nos encontramos con un hacer educativo que no responde a estos principios, porque tanto las herramientas did\u00e1cticas y metodolog\u00edas utilizadas como las actitudes educativas de los profesionales no se ajustan de forma adecuada a aquellos.<\/p>\n<p>Me ha \u201catrapado\u201d todo el desarrollo te\u00f3rico de B.Aucouturier, en cuanto a su comprensi\u00f3n del proceso de maduraci\u00f3n psicol\u00f3gica del ni\u00f1o y a su \u201cexpresividad motriz\u201d como medio de \u201cleer\u201d su historia profunda, sus deseos y sus angustias; en cuanto a su inter\u00e9s por trabajar las actitudes del psicomotricista, en ese empe\u00f1o por establecer la calidad de la relaci\u00f3n como base de la intervenci\u00f3n educativa, poniendo en evidencia la necesidad de que el educador, que tiene que trabajar con todo el mundo afectivo inconsciente del ni\u00f1o peque\u00f1o y con el suyo propio, en un marco de transferencias y resonancias inevitable, debe desarrollar actitudes de comprensi\u00f3n y contenci\u00f3n de ese mundo, distinguiendo en todo momento \u201clo que es del ni\u00f1o y lo que es de uno mismo\u201d, proceso que viene facilitado por las vivencias trabajadas en el marco de la formaci\u00f3n personal del dispositivo de B. Aucouturier.<\/p>\n<p>Hablamos de la actitud de empat\u00eda t\u00f3nica, una actitud que nos sit\u00faa en toda una posici\u00f3n pedag\u00f3gica, una posici\u00f3n que responde al esp\u00edritu b\u00e1sico de esta pr\u00e1ctica, una posici\u00f3n dial\u00e9ctica en la que se integra y no se \u201cdualiza\u201d: es la actitud que nos habla de estar en el \u201ccerca-lejos\u201d del ni\u00f1o: una actitud que plantea grandes exigencias al educador, en cuanto que le sit\u00faa en la necesidad de estar en la permanente des-centraci\u00f3n con respecto a los ni\u00f1os con los que trabaja, tratando de no perder nunca su propia identidad y no tapando nunca la de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>En el trabajo de formaci\u00f3n personal hay un principio que para m\u00ed es un punto de partida necesario en todo trabajo educativo que tenga como objetivo la comunicaci\u00f3n: partir de centrarse en uno mismo, para luego poder des-centrarse hacia el otro, escucharse para escuchar, sentir y comprender lo sentido para comprender lo sentido por el otro.<\/p>\n<p>No hay otro si no hay \u201cuno mismo\u201d, y tan peligroso es tapar la identidad del otro como perder la propia.<\/p>\n<p>Todos estos principios que en nuestra pr\u00e1ctica los vemos como obvios, son, sin embargo, la mayor dificultad que todo educador encuentra para situarse ante el ni\u00f1o. Es mucho m\u00e1s sencillo \u201cseducir\u201d o \u201cdominar\u201d al ni\u00f1o, que partir de su acci\u00f3n espont\u00e1nea, permiti\u00e9ndole presentarse en la Escuela con todo su ser.<\/p>\n<p>Es m\u00e1s sencillo jugar y divertirse con los ni\u00f1os, u observarlos en la distancia, que mantenerse en esa actitud de implicaci\u00f3n m\u00e1xima que supone estar cercano y disponible pero sin proyectar nuestra sombra en la actividad o el juego de los ni\u00f1os. Hay mucho de frustraci\u00f3n para el adulto educador en la conquista de la autonom\u00eda por parte del ni\u00f1o, aunque nos cueste reconocerlo: pero es una frustraci\u00f3n que si respetamos la construcci\u00f3n de la identidad del ni\u00f1o, no es tal, ya que es nuestra propia identidad la que sale reforzada de ese proceso (lo que resulta frustrada es nuestra necesidad \u201cs\u00e1dica\u201d de dominar al otro).<\/p>\n<p>Pero no s\u00f3lo es cuesti\u00f3n de frustraci\u00f3n, sino de que, necesaria e inevitablemente, el acceso del ni\u00f1o a su proceso de autonom\u00eda en el encuentro con el educador resuena en el propio proceso de autonom\u00eda de \u00e9ste.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n del ni\u00f1o, o su no acci\u00f3n, resuena en la acci\u00f3n o en la no acci\u00f3n del adulto.<\/p>\n<p>Hablamos pues de \u201cacci\u00f3n espont\u00e1nea\u201d, de \u201cempat\u00eda t\u00f3nica\u201d, de la sala de psicomotricidad como un lugar en que el ni\u00f1o pueda \u201cdecirse\u201d, en donde pueda establecer un di\u00e1logo entre su mundo interior y el mundo que le rodea, en donde pueda hacer un recorrido desde s\u00ed mismo (centrarse) hacia el otro, los objetos, los espacios&#8230;.(des-centrarse), utilizando un tiempo y un espacio que le permiten establecer itinerarios que le permiten ir una y otra vez entre los diferentes niveles: lo real, lo simb\u00f3lico y lo fantasm\u00e1tico, d\u00e1ndole la oportunidad de \u201cjugar\u201d sus deseos, sus angustias y necesidades, en un marco de seguridad y confianza&#8230;..y todos estos conceptos que nos hablan de una realidad cotidiana en la sala de psicomotricidad nos llevan de forma directa al marco conceptual y cl\u00ednico que desarroll\u00f3 D.W. Winniccott, de forma que podemos decir, sin renunciar a la especifidad del enfoque de la pr\u00e1ctica psicomotriz, que en la pr\u00e1ctica psicomotriz educativa encontramos la concreci\u00f3n pedag\u00f3gica de tales enunciados Winnicottianos.<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 enunciados estamos hablando? :<\/p>\n<p>&#8211; \u201cEl gesto espont\u00e1neo\u201d &#8211; \u201cLa transicionalidad\u201d &#8211; \u201cLa integraci\u00f3n y la capacidad para estar a solas\u201d &#8211; \u201cLa preocupaci\u00f3n por el otro\u201d &#8211; \u201cLa \u201cdestrucci\u00f3n\u201d como medio de construcci\u00f3n del objeto\u201d &#8211; \u201cLa madre suficientemente buena\u201d. El ambiente facilitador. &#8211; \u201cVerdadero y falso self\u201d<\/p>\n<p>Conceptos o ideas que van a iluminar la exposici\u00f3n que a continuaci\u00f3n hago de la sesi\u00f3n de psicomotricidad educativa.<\/p>\n<p>En primer lugar, podemos establecer un claro paralelismo entre las concepciones winnicottianas con respecto a los procesos de maduraci\u00f3n y la importancia de un ambiente facilitador y la sala de psicomotricidad y la sesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Tal vez lo primero que haya que destacar es la capacidad de B. A. Para concretar un espaciotiempo, una metodolog\u00eda y el desarrollo de unas actitudes del profesional que permiten que se pueda desarrollar a nivel pedag\u00f3gico y educativo este ambiente facilitador que permita el proceso de maduraci\u00f3n psicol\u00f3gica del ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos decir que, adem\u00e1s, la pr\u00e1ctica psicomotriz va \u201cm\u00e1s all\u00e1\u201d, aportando una lectura y unos medios de intervenci\u00f3n que complementan y desarrollan una idea de Winnicott: la <strong>personalizaci\u00f3n<\/strong> como parte del proceso de <strong>integraci\u00f3n<\/strong> , conceptos que resuenan en los conceptos de<strong> unidad <\/strong> y <strong>totalidad <\/strong>aucouturianos: el psiquismo que habita en el cuerpo, el cuerpo que habita en el psiquismo: sabemos que la pr\u00e1ctica psicomotriz tiene como objetivo permitir que el ni\u00f1o pueda vivir la globalidad del ser, que pueda acceder a trav\u00e9s del placer de su movimiento-acci\u00f3n, a la vivencia de su totalidad, que pueda integrar todos los aspectos de su ser en una acci\u00f3n plena y gozosa sobre s\u00ed y sobre el mundo que le rodea, todo ello, en la mirada especular del psicomotricista, y en el \u201cambiente\u201d que este sostiene y cuida.<\/p>\n<p>Efectivamente esta visi\u00f3n global es una de las importantes aportaciones de B. A. a la labor educativa: pero no es tan s\u00f3lo un an\u00e1lisis te\u00f3rico, sino una forma de entender al ni\u00f1o que permite realizar acciones pedag\u00f3gicas concretas, y esto es lo importante. Es posible acoger la globalidad del ni\u00f1o en el contexto educativo, es posible posibilitar su acci\u00f3n \u201cdesmedida\u201d sobre el mundo (aqu\u00ed vuelven a resonar conceptos Winnicottianos), porque hay una comprensi\u00f3n de esta acci\u00f3n, y porque existen los medios educativos para escuchar dicha acci\u00f3n, darle un sentido, y ponerla en la direcci\u00f3n de la maduraci\u00f3n psicol\u00f3gica necesaria para el desarrollo de la verdadera existencia del ni\u00f1o.<\/p>\n<p>El ni\u00f1o puede expresar su \u201cagresi\u00f3n\u201d sobre la sala preparada por el psicomotricista, como imagen del cuerpo de la madre.<\/p>\n<p>Una sala con unos espacios y unos materiales que permiten la expresi\u00f3n de esa acci\u00f3n agresiva, necesaria para que el ni\u00f1o pueda tomar contacto con el mundo, porque aunque hablamos de agresi\u00f3n, de destrucci\u00f3n cuando el ni\u00f1o tira el muro de cojines o las torres, o su propio cuerpo en las colchonetas, o las pelotas por los aires&#8230;..cuando hablamos de esta destrucci\u00f3n, de lo que hablamos es de una capacidad, de una competencia que es la de transformar con su acci\u00f3n el medio que le rodea y al otro que est\u00e1 con \u00e9l. Este sentido de la <strong>destrucci\u00f3n como <\/strong> <strong>transformaci\u00f3n<\/strong> nos da la dimensi\u00f3n positiva de la agresi\u00f3n que nos habla Winnicott, y en este sentido pienso que B. Aucouturier ha encontrado el medio educativo para aceptar dicha destrucci\u00f3n en su sentido positivo en el \u00e1mbito escolar, algo que era necesario y que resultaba imposible en el contexto de la pedagog\u00eda directiva desarrollada tanto en el aula como en la sala de psicomotricidad, a trav\u00e9s de ejercicios, pruebas, juegos reglados, etc.<\/p>\n<p>\u201c&#8230;..no iremos muy lejos de nuestro examen del tema de la agresi\u00f3n si no vemos su valor positivo&#8230;&#8230;.<\/p>\n<p>el concepto de agresi\u00f3n como parte de un ejercicio capaz de llevar al descubrimiento de los objetos externos.\u201d<sup>1<\/sup> Y en la sala de psicomotricidad se ha encontrado el camino para \u201cir m\u00e1s lejos\u201d en el tema de la agresi\u00f3n, ya que se ha conseguido aceptarlo como tun medio de avance del ni\u00f1o en su descubrimiento de s\u00ed y de \u201clos objetos externos\u201d, como en su vector relacional y de expresi\u00f3n del malestar propio en el existir.<\/p>\n<p>Todo ello ha dado como resultado una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n copernicana en la consideraci\u00f3n de la agresividad y la agresi\u00f3n en el contexto escolar, pues de ser algo exclusivamente rechazable y por lo tanto destinado a ser anulado y evitado, ha pasado a ser un medio de trabajo y un elemento de comprensi\u00f3n de la maduraci\u00f3n del ni\u00f1o y de su dificultad cuando la agresi\u00f3n pasa ser un s\u00edntoma.<\/p>\n<p>Me resulta muy atractiva la interpretaci\u00f3n de la \u201cagresi\u00f3n\u201d del beb\u00e9 que hace Winnicott, en el sentido de considerarla, no tanto una destrucci\u00f3n como una \u201cacci\u00f3n \u00e1vida\u201d del beb\u00e9 sobre el objeto, y c\u00f3mo, precisamente la posibilidad de ejercer esta acci\u00f3n \u00e1vida le va a permitir \u201ccrear\u201d ese objeto, y en esa creaci\u00f3n, c\u00f3mo va a llegar precisamente a querer preservar y cuidar ese objeto, naciendo <strong>la preocupaci\u00f3n por el otro<\/strong>, como una actitud, como un valor que considero es esencial para el surgir del ciudadano, del individuo capaz de vivir en sociedad de una forma creativa y responsable: el respeto al otro nacido no de la represi\u00f3n y el miedo, sino de la comprensi\u00f3n de la necesidad de reconocer la integraci\u00f3n de lo bueno y lo malo en ese objeto, del reconocimiento de que de ese objeto atacado viene tambi\u00e9n lo bueno y lo agradable, y por lo tanto que uno mismo puede tambi\u00e9n aportar lo bueno y agradable a ese objeto, quererlo y no agredirlo.<\/p>\n<p>En la sociedad actual se est\u00e1 a la b\u00fasqueda de los valores de tolerancia y respeto mutuo, y se intenta educar en estos valores, trabajando en edades superiores a trav\u00e9s de programas en los que se realizan comics, diversas actividades, charlas, etc., olvidando esta aportaci\u00f3n de Winnicott y B. Aucouturier que nos da la posibilidad de trabajar y facilitar que los ni\u00f1os accedan a esta capacidad de preocupaci\u00f3n por el otro, y por lo tanto de control de la propia agresividad, precisamente a trav\u00e9s de algo que causa p\u00e1nico en la Escuela: \u201cla acci\u00f3n desmedida del ni\u00f1o\u201d sobre el mundo que el educador le propone.<\/p>\n<p>Evidentemente esta posibilitaci\u00f3n de esa \u201cacci\u00f3n desmedida\u201d s\u00f3lo es posible a partir de una construcci\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica muy s\u00f3lida, y una formaci\u00f3n personal coherente, que pueden construir un marco material y educativo que pueda acoger, aceptar, contener y canalizar dicha acci\u00f3n, sin recurrir a la represi\u00f3n culpabilizadora ni al caos.<\/p>\n<p>Winnicott y Aucouturier nos ofrecen todo un soporte te\u00f3rico, y en este \u00faltimo, adem\u00e1s todo un soporte pr\u00e1ctico, sobre el que poder apoyarnos para comprobar la realidad de este discurso, y ver c\u00f3mo en la din\u00e1mica destrucci\u00f3n\/transformaci\u00f3n-construcci\u00f3n el ni\u00f1o puede construirse y construir el mundo que le rodea, adem\u00e1s de establecer una relaci\u00f3n menos agresiva con los otros.<\/p>\n<p>En mis sesiones educativas he comprobado, de forma indefectible, c\u00f3mo en los grupos en que se da el placer de la destrucci\u00f3n y la acci\u00f3n motriz, las agresiones son pr\u00e1cticamente inexistentes: los ni\u00f1os est\u00e1n interesados casi exclusivamente en sus descubrimientos y en verse como descubridores en el espejo que les brinda el psicomotricista.<\/p>\n<p>A partir de ese placer, comienzan sus juegos en compa\u00f1\u00eda con otros ni\u00f1os, y terminan construyendo juegos en com\u00fan. La confianza y el placer que viven en sus acciones les llevan a tener un gran inter\u00e9s por crear y construir, no mostrando apenas la necesidad de agredir o destruir. Est\u00e1n muy ocupados en existir y gozar de los resultados de sus acciones. El otro les interesa en la medida en que recibe sus acciones y le aporta a su vez las suyas, lo que le permite realizar nuevos descubrimientos.<\/p>\n<p>Esto no es una construcci\u00f3n te\u00f3rica, lo he vivido una y otra vez en mi sala de psicomotricidad: un ni\u00f1o que se centra en el placer de sus acciones, es un ni\u00f1o que luego entra en comunicaci\u00f3n con los otros ni\u00f1os en una dimensi\u00f3n creativa, y que no recurre a la destrucci\u00f3n y agresi\u00f3n hacia el otro y los objetos.<\/p>\n<p>Esta lectura de la acci\u00f3n \u201cdestructora\u201d del ni\u00f1o como algo positivo, en ese sentido que le da Aucouturier de <strong>acci\u00f3n-transformaci\u00f3n<\/strong> , que va precisamente dirigida a expresar el deseo de ser, el deseo de existir del ni\u00f1o, que se transforma y transforma de forma simult\u00e1nea en dicha acci\u00f3n, y que se pone en el camino de la apertura a la maduraci\u00f3n y a la comunicaci\u00f3n a trav\u00e9s de la v\u00eda que le ofrece<strong> el placer de esa acci\u00f3n<\/strong>, placer que le permite integrar emociones e im\u00e1genes mentales en su movimiento, de forma que vive su totalidad y se personaliza, se hace persona integral, en un proceso de integraci\u00f3n que supera la dificultad de la disgregaci\u00f3n y la parcializaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pensemos en los \u201cni\u00f1os-cabeza\u201d, o en los \u201cni\u00f1osacci\u00f3n agitada\u201d, o en los \u201cni\u00f1os-emocionales confusos\u201d, todos ellos ni\u00f1os que no han conseguido integrar sus vivencias en una totalidad que d\u00e9 contenci\u00f3n y sentido a lo que viven, todos ellos ni\u00f1os que no pueden gozar de la verdadera existencia, porque unos tienen pensamiento que oculta afectos dolorosos, y otros un movimiento que anestesia el malestar y no permite pensar, o una confusi\u00f3n emocional que no les permite tomar distancia ni reflexionar sobre lo sentido ni sobre lo vivido, ni distinguir entre yo y el otro.<\/p>\n<p>La pr\u00e1ctica psicomotriz trata de ayudar a que el ni\u00f1o pueda realizar el itinerario completo, movilizando las emociones y las im\u00e1genes mentales, a trav\u00e9s de una movilizaci\u00f3n t\u00f3nico emocional en un trabajo que parte de que el ni\u00f1o viva su acci\u00f3n motriz en la mirada segurizante del adulto, pudiendo acceder al deseo y a la puesta en acci\u00f3n de ese deseo.<\/p>\n<p>\u201cEl inicio de esa parte del desarrollo infantil que yo llamo <strong>personalizaci\u00f3n<\/strong> , y que tambi\u00e9n podr\u00eda designarse como la residencia de la psique en el soma, se ha de hallar en la capacidad de la madre, o de la figura materna, para sumar su participaci\u00f3n emocional a la que es originalmente f\u00edsica y fisiol\u00f3gica.\u201d<sup>2<\/sup><\/p>\n<p>Winnicott alude a algo que es esencial: la \u201cparticipaci\u00f3n emocional\u201d de la madre o figura materna. Esto es algo que es necesario resaltar en cuanto a la pr\u00e1ctica psicomotriz, ya que si no parece que estamos ante una estrategia que utiliza el movimiento y la v\u00eda corporal como una herramienta parcial que por s\u00ed sola provoca el cambio de los ni\u00f1os, es decir, un ni\u00f1o salta y a trav\u00e9s de ese salto se moviliza su tono, se mueven sus emociones y se produce el desbloqueo de aquellos afectos fijados.<\/p>\n<p>Pero esto ser\u00eda ir en contra del esp\u00edritu integrador, globalizador y dial\u00e9ctico de esta pr\u00e1ctica, que precisamente pone la acci\u00f3n del ni\u00f1o no como un acto exclusivamente f\u00edsico, sino como un acto total, que expresa la totalidad del ser del ni\u00f1o, su <strong>expresividad motriz<\/strong>, esa acci\u00f3n cargada de emoci\u00f3n y pensamiento que permite al ni\u00f1o decirse. Y una acci\u00f3n que s\u00f3lo encuentra su completud en el momento en que es recibida, escuchada por otro (el\/la psicomotricista) que le da un sentido y que responde a su vez con su propia acci\u00f3n en una din\u00e1mica de mutua transformaci\u00f3n, tal y como se\u00f1ala B. Aucouturier, en su construcci\u00f3n te\u00f3rica.<\/p>\n<p>Un otro que le da su dimensi\u00f3n humana, m\u00e1s all\u00e1 de lo motriz, \u201cparticipando emocionalmente\u201d de la acci\u00f3n y el juego del ni\u00f1o, permitiendo que \u00e9ste llene de contenido esa acci\u00f3n, pudiendo avanzar en un proceso de maduraci\u00f3n que es permitido por la contenci\u00f3n de las angustias, y por la capacidad del ni\u00f1o de actuar, compensando la frustraci\u00f3n de la p\u00e9rdida del objeto original, y compensando la angustia, contenida, de la separaci\u00f3n y el inicio de la autonom\u00eda.<\/p>\n<p>Una acci\u00f3n-transformaci\u00f3n del ni\u00f1o con la que resuena en aquellas acciones y transformaciones vividas con la madre en el inicio de su vida. Es decir, una acci\u00f3n que re-presenta todo la historia inconsciente del ni\u00f1o, que pone en relaci\u00f3n sus fantas\u00edas y el aqu\u00ed y ahora, a trav\u00e9s del espacio transicional que le ofrece la sala de psicomotricidad.<\/p>\n<h3>La sesi\u00f3n de psicomotricidad y Winnicott<\/h3>\n<p>Por lo tanto, tenemos una sesi\u00f3n de psicomotricidad en la que el psicomotricista recibe a los ni\u00f1os en<strong> el ritual de entrada<\/strong> , un lugar de encuentro, de bienvenida, de saludo y de ley que dice al ni\u00f1o \u201cEn esta sala tienes tu espacio. Es un lugar en d\u00f3nde t\u00fa puedes expresar tus deseos y tus miedos, tus placeres y tus displaceres, en seguridad, porque yo he preparado esta sala para ello, y yo tambi\u00e9n me he preparado para ello.<\/p>\n<p>Yo voy a defender tu acci\u00f3n y voy a escucharte. Yo voy a recibir, acoger tu \u201cacci\u00f3n desmedida\u201d a trav\u00e9s de este \u201cgran cuerpo\u201d que es la sala y los materiales que hay en ella, en donde t\u00fa puedes arrojar toda tu pulsi\u00f3n, agresividad, malestares y bienestares, porque yo no voy a \u201cmorir ni a vengarme\u201d, sino que voy a escuchar tu palabra-cuerpo, tu palabraacci\u00f3n, tu palabra-juego, tu palabra-construcci\u00f3n, tu palabra-palabra, de forma que t\u00fa vivas el placer de ser alguien, ser el \u201cyo act\u00fao\u201d, \u201cyo juego\u201d, \u201cYo salto\u201d, \u201cyo construyo\u201d, \u201cyo hablo\u201d&#8230;&#8230;\u201dyo te hablo\u201d, \u201cyo te escucho\u201d, \u201ct\u00fa me miras\u201d, \u201ct\u00fa me escuchas\u201d&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>El ritual de entrada viene a ser esos brazos de la madre que sostienen con dulzura y firmeza a su beb\u00e9, que le permiten jugar con su cuerpo, momento en que se establecen las reglas de la relaci\u00f3n: \u201cyo te sostengo\u201d, \u201cyo te permito hacer\u201d, \u201cyo quiero verte hacer\u201d, \u201cyo estoy aqu\u00ed&#8230;.t\u00fa est\u00e1s ah\u00ed\u201d.El ritual de entrada es una de las piezas claves dentro del esquema de las funciones necesarias para ser \u201cuna madre\/psicomotricista adecuada\u201d, en cuanto que hace referencia a las competencias del sostenimiento y la presentaci\u00f3n de los objetos al ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Es la construcci\u00f3n del <strong>marco<\/strong> necesario, del <strong>ambiente facilitador<\/strong>, que va a permitir al ni\u00f1o desarrollar su \u201cacci\u00f3n desmedida\u201d, de forma que pueda destruir una y otra vez a esa madre y aportarle tambi\u00e9n ese hacer&#8230;.. Pero un destino es esencial, y hace tanto al desarrollo del individuo como al de la civilizaci\u00f3n: la capacidad de construir, heredera del impulso destructor. El uso de la agresi\u00f3n libidinal que no se vuelve contra s\u00ed mismo, ni destruye al otro, que no es melanc\u00f3lica ni paranoide, que se expresa con plena conciencia de su necesidad de ser utilizada, sin culpa ni miedo, tambi\u00e9n sin rabia ni rencor, \u201csin morirse ni vengarse\u201d.3<\/p>\n<p>Por lo tanto en ese ritual de entrada se presenta al ni\u00f1o un lugar investido por un adulto que va a estar disponible a esa \u201cocupaci\u00f3n y uso libidinal\u201d que va a realizar el ni\u00f1o en los espacio y los objetos: a partir del establecimiento del espacio del \u201ccomo si\u201d que va a permitir introducir en el registro simb\u00f3lico esos impulsos destructivos, d\u00e1ndoles categor\u00eda de mensaje, y por lo tanto, humaniz\u00e1ndolos, d\u00e1ndoles la posibilidad de entrar en la din\u00e1mica de la construcci\u00f3n, de la creatividad, de la verdadera existencia.<\/p>\n<p>La \u201cley del da\u00f1o\u201d: \u201ctodo es posible \u201ccomo si\u201d, sin hacer da\u00f1o\u201d; esta ley remarca ese mensaje de \u201cdestrucci\u00f3n que no destruye al otro\u201d, sino que precisamente va a llevar a su construcci\u00f3n, dentro de la paradoja que Winnicott propone, y que B. Aucouturier ha llevado a sus \u00faltimas consecuencias en la pr\u00e1ctica psicomotriz.<\/p>\n<p>Por lo tanto, hemos construido ya con el ritual de entrada esa madre contenedora-sostenedora y que ha presentado al ni\u00f1o el objeto, el mundo en el que va a poder actuar con avidez.<\/p>\n<p>Un ritual que sit\u00faa, que presenta ese mundo transicional y simb\u00f3lico que va a permitir proyectar fantasmas y angustias, porque no hay \u201cmiedo a perderse\u201d. Todos y cada uno de los participantes en la sesi\u00f3n de psicomotricidad (ni\u00f1os y adultos) sienten su identidad protegida por ese \u201cabrazo-marco\u201d que les sostiene y protege.<\/p>\n<p>Apartir de este momento, en que el ni\u00f1o ha podido comenzar a despertar su deseo, trabajando a la vez sobre la paradoja de su contenci\u00f3n, la frustraci\u00f3n de la espera en los bancos, se puede poner en marcha la puesta en acci\u00f3n de ese deseo, con un \u00faltimo momento en el que incluso el psicomotricista puede jugar con el placer del deseo y su control, la emoci\u00f3n de desear y controlar el deseo (porque se sabe que el deseo va a poder ser dicho y actuado en seguridad): \u201cpod\u00e9is ir a tirar el muro cuando cuente tres&#8230;.una, dos y&#8230;.chorizo!; una, dos y&#8230;.medio!; una, dos y&#8230;.tres!\u201d<\/p>\n<p>Y, ya una vez dentro del marco de ley-seguridad establecido por el ritual y la actitud del psicomotricista en \u00e9ste, el ni\u00f1o puede comenzar a hacer, a vivir su acci\u00f3n espont\u00e1nea.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed podr\u00edamos hacer el paralelismo con unos conceptos muy interesantes de Winnicott, que aportan mucha luz a lo que puede ser una actitud educativa ante la cuesti\u00f3n de la agresividad y la destrucci\u00f3n: la <strong>madre-objeto <\/strong> y la <strong>madreambiente. <\/strong>Y una vez m\u00e1s podemos decir que B. Aucouturier ha aplicado estos conceptos en actitudes educativas concretas, d\u00e1ndoles un lugar en el contexto educativo escolar.<\/p>\n<p>Winnicott nos habla de la <strong>madre-objeto<\/strong> como aquella que \u201cser\u00eda la poseedora del objeto parcial que satisface la necesidad urgente. Es el blanco de la experiencia excitada, respaldada por la descarga pulsional.\u201d<sup>4<\/sup>. La madre-objeto en la pr\u00e1ctica educativa no puede ser el cuerpo del psicomotricista, sino que \u00e9ste deriva esa \u201cexperiencia excitada\u201d a los espacios y los materiales, que no son sino s\u00edmbolos de ese psicomotricista\/madre-objeto, sobre el que el ni\u00f1o puede descargar sus pulsiones, sus fantasmas y angustias, su acci\u00f3n destructora\/transformadora. El psicomotricista, a su vez, s\u00ed est\u00e1 disponible, pero en cuanto a su actitud y a trav\u00e9s de unos par\u00e1metros corporales como la mirada, el gesto, la m\u00edmica, y la palabra, y su acci\u00f3n en el ofrecimiento de materiales, espacios, etc.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s podr\u00edamos matizar, y en condiciones adecuadas de una ratio ni\u00f1os\/adultos que lo permita, en el ciclo 0-3 (sobre todo el 0-2) s\u00ed podr\u00edamos hablar de esa disponibilidad corporal del psicomotricista como madre-objeto sobre la que el beb\u00e9 pueda descargar su acci\u00f3n \u00e1vida.<\/p>\n<p>En cualquier caso, ello deber\u00eda ser con un gran cuidado en cuanto a las condiciones materialesperif\u00e9ricas y la formaci\u00f3n de los adultos que intervienen en la sesi\u00f3n. Construyendo un marco espec\u00edfico y determinando los objetivos con precisi\u00f3n, y contando, adem\u00e1s, con la participaci\u00f3n de los padres en el proyecto.<\/p>\n<p>Y esta madre-objeto quedar\u00eda completada con el rol de <strong>madre-ambiente<\/strong> que \u201cser\u00e1 la persona total, que satisface adem\u00e1s necesidades del yo. Es la que recibe el afecto del beb\u00e9 en una relaci\u00f3n m\u00e1s tranquila, la que permanece viva aun cuando la necesidad pulsional ya ha sido satisfecha.\u201d<sup>5<\/sup><\/p>\n<p>Estar\u00edamos en este rol ante el marco que ha construido el educador en psicomotricidad de confianza y seguridad, de <strong>ley-seguridad<\/strong> , de <strong>ley-frustraci\u00f3n<\/strong>, ley que no reprime sino que posibilita, que no culpabiliza sino que responsabiliza de la propia acci\u00f3n: el ni\u00f1o puede jugar a destruir, a invadir el espacio y los materiales con su acci\u00f3n pulsional, porque hay un marco que lo permite, y que sobrevive a esa \u201cdestrucci\u00f3n\u201d (transformaci\u00f3n), y sobre todo porque hay un psicomotricista que es el representante, garante y valedor de ese marco que no es destruido, especialmente porque ni siquiera se siente destruido por esa acci\u00f3n destructora del ni\u00f1o, sino que la vive como algo positivo, como la expresi\u00f3n del existir, del querer ser y estar en el mundo del ni\u00f1o, como el comienzo de su camino de creaci\u00f3n y crecimiento.<\/p>\n<p>Ello lleva a una din\u00e1mica diferente de la que surge de la connotaci\u00f3n negativa de dicha acci\u00f3n destructora del ni\u00f1o, ya que coloca dicha acci\u00f3n en la direcci\u00f3n del existir y del crecimiento, no entrando en la lucha y la \u201cvenganza\u201d, ejerciendo la represi\u00f3n sobre dicha acci\u00f3n; sino que responde \u201cestando ah\u00ed\u201d, y facilitando con sus actitudes y los espacios y materiales que manipula esa acci\u00f3n del ni\u00f1o<\/p>\n<p>Cuando el ni\u00f1o descubre que su acci\u00f3n no ha destruido, no ha hecho desaparecer el mundo que le rodea, los objetos, el psicomotricista, el marco que hay construido, entonces se hace consciente de la existencia independiente de ese mundo exterior, un mundo que se resiste a su omnipotencia, y que en la medida en que ha sido \u201cactuado-creado-transformado\u201d por el ni\u00f1o, le ha mostrado a \u00e9ste su existencia aut\u00f3noma. Y en la medida en que ha podido ejercer su omnipotencia, ha podido comprobar c\u00f3mo el objeto queda fuera de \u00e9sta.<\/p>\n<p>Es el discurso de Winnicott sobre la construcci\u00f3n del objeto por parte del ni\u00f1o, que me parece interesant\u00edsima, y que sustenta toda la din\u00e1mica de las sesiones de psicomotricidad en la dial\u00e9ctica destrucci\u00f3n-construcci\u00f3n, que a mi entender Aucouturier define magistralmente como <strong>acci\u00f3ntransformaci\u00f3n<\/strong>, d\u00e1ndole una connotaci\u00f3n positiva que no tiene la palabra \u201cdestrucci\u00f3n\u201d (que tal vez responde m\u00e1s al nivel fantasm\u00e1tico del adulto que observa o recibe la acci\u00f3n del ni\u00f1o, que la vive como ataque o destrucci\u00f3n de su propio ser, seguramente motivado por la resonancia de alguna angustia arcaica).<\/p>\n<p>Podemos recordar aqu\u00ed brevemente la hip\u00f3tesis de Winnicott sobre la construcci\u00f3n del objeto y su relaci\u00f3n con el tema de la destrucci\u00f3n, en el que se desmarca de otras hip\u00f3tesis sobre la reacci\u00f3n destructiva basadas en la frustraci\u00f3n devenida del principio de realidad.<\/p>\n<h3>El uso del objeto<\/h3>\n<p>\u201cEs posible observar la siguiente secuencia: 1) el sujeto se relaciona con el objeto. 2) El objeto est\u00e1 a punto de ser hallado por el sujeto, en lugar de ser ubicado por este en el mundo. 3) El sujeto destruye el objeto.4) El objeto sobrevive a la destrucci\u00f3n. 5) El sujeto puede usar el objeto.<\/p>\n<p>El objeto siempre es destruido. Esta destrucci\u00f3n se convierte en el tel\u00f3n de fondo inconsciente para el amor a un objeto real, es decir, un objeto que se encuentra fuera de la zona de control omnipotente del sujeto.<\/p>\n<p>El estudio de este problema implica una afirmaci\u00f3n del valor positivo de la destructividad. Esta, m\u00e1s la supervivencia del objeto a la destrucci\u00f3n, ubica el objeto fuera de la zona creada por los mecanismos mentales proyectivos del sujeto. De ese modo se crea un mundo de realidad compartida, que este puede usar y que puede devolverle una sustancia que no-es-yo.\u201d<sup>6<\/sup><\/p>\n<h3>Tirar el muro<\/h3>\n<p>Y el gran s\u00edmbolo que recoge todo este discurso, que concreta en una pr\u00e1ctica, que posibilita y permite confirmar esta hip\u00f3tesis, es el muro que los ni\u00f1os encuentran instalado en la sala cuando llegan y que destruyen despu\u00e9s de la espera del ritual y el juego emocional del 1,2,3&#8230;un muro que transmite con claridad un mensaje al ni\u00f1o que comienza la sesi\u00f3n de psicomotricidad: \u201cen esta sala t\u00fa puedes transformar con tu acci\u00f3n todo aquello que entra en el registro simb\u00f3lico de la destrucci\u00f3n\/transformaci\u00f3n, porque todo est\u00e1 preparado y dise\u00f1ado con mucho cuidado para que nada sea destruido de verdad, y ese objeto que t\u00fa destruyes, sobreviva y te permita encontrarlo como objeto real, fuera de tu omnipotencia, y puedas comenzar a usarlo de una forma objetiva, adquiriendo, al mismo tiempo, t\u00fa tambi\u00e9n la calidad de sujeto aut\u00f3nomo y real en ese mundo de objetos aut\u00f3nomos y reales que has descubierto, al controlar tu omnipotencia m\u00e1gica una vez que la has podido ejercer.\u201d<\/p>\n<p>En la creaci\u00f3n de este marco que posibilite al ni\u00f1o hacer ese recorrido de construcci\u00f3n y acceso al verdadero uso del objeto, influyen una serie de factores que han sido especialmente tenidos en cuenta por B. Aucouturier a la hora de desarrollar la pr\u00e1ctica psicomotriz educativa:<\/p>\n<p>&#8211; <strong>Relativas al material:<\/strong> el uso de cojines de gomaespuma que permiten realizar construcciones (torres, muros, monstruos&#8230;..) que pueden ser atacadas y destruidas una y otra vez, pues pueden ser reconstruidas continuamente, facilitan la entrada en el registro simb\u00f3lico de esa acci\u00f3n destructiva, y permiten esa supervivencia del objeto ante la acci\u00f3n del ni\u00f1o; la existencia de espacios con colchonetas de todo tipo sobre las que el ni\u00f1o puede descargar todo su movimiento pulsional, sin que se produzca ning\u00fan tipo de destrucci\u00f3n real, pero s\u00ed la simb\u00f3lica tanto de lo que el ni\u00f1o empuja con su cuerpo, como del propio cuerpo del ni\u00f1o, el cual es \u201cdestruido\u201d y reconstruido una y otra vez, perdido y recuperado, con la posibilidad de vivir en un ambiente de seguridad las angustias de ca\u00edda, troceamiento, etc que tanto Winnicott como Aucouturier establecen en la base del desarrollo psicol\u00f3gico del ni\u00f1o, y que en esta din\u00e1mica pueden ser afrontadas y contenidas.<\/p>\n<p>En este sentido, Winnicott habla de la importancia de que el sujeto pueda llegar a vivir la experiencia de desintegraci\u00f3n como medio de acceder a la integraci\u00f3n, pero siempre y cuando lo haga con un sostenimiento adecuado que precisamente le permita abandonarse en esa experiencia sin miedo a desintegrarse realmente, viviendo precisamente el placer de jugar con ese reencuentro y esa vivencia de integraci\u00f3n y personalizaci\u00f3n a la que lleva la vivencia t\u00f3nico-emocional derivada del placer de las ca\u00eddas, desequilibrios, etc.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Relativas a las actitudes del psicomotricista<\/strong>: un adulto que, adem\u00e1s de haber preparado los recursos materiales para hacer posible dicha din\u00e1mica de destrucci\u00f3n-construcci\u00f3n, mantiene una actitud de acogimiento y aceptaci\u00f3n de esa expresi\u00f3n \u201cexplosiva\u201d del ni\u00f1o, no sinti\u00e9ndose atacado por ella, sino permitiendo que se desarrolle y no s\u00f3lo no \u201cveng\u00e1ndose\u201d, devolviendo adem\u00e1s un espejo de reconocimiento, y construyendo (superviviendo) una y otra vez para que el ni\u00f1o pueda continuar en esa din\u00e1mica que le permita acceder, a trav\u00e9s de la vivencia y canalizaci\u00f3n de esa pulsi\u00f3n, a la construcci\u00f3n de ese mundo que le rodea y, de forma simult\u00e1nea, de s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Un adulto que se deja transformar por esa acci\u00f3n del ni\u00f1o, permiti\u00e9ndole convertir ese impulso en un elemento de comunicaci\u00f3n, dentro de una vivencia de <strong>placer sensoriomotor y movilizaci\u00f3n t\u00f3nico-emocional<\/strong>, que hacen que quede implicado en su totalidad del ser del ni\u00f1o, tanto en el aqu\u00ed y ahora, como en la resonancia de su historia inconsciente.<\/p>\n<p>Un adulto que en su supervivencia (como leyseguridad, que no permite destruir el marco simb\u00f3lico en el que se ha de desarrollar todo este proceso, para que lo fantasm\u00e1tico encuentre su v\u00eda hacia lo real) presenta \u201cotro\u201d, \u201cotra identidad\u201d que permite la construcci\u00f3n especular.<\/p>\n<p>La sala de psicomotricidad\/psicomotricista como representaci\u00f3n de ese objeto-madre con el que el ni\u00f1o ha vivido transformaciones corporales y emocionales, que la madre ha vivido igualmente. \u201cEs en estas interacciones cuando el ni\u00f1o incorpora el objeto-madre: sus sensaciones, su tono, sus movimientos, sus afectos de placer. El objeto est\u00e1 en \u00e9l, est\u00e1 totalmente identificado con el objeto. Es a partir de esta identificaci\u00f3n primaria que seguriza al ni\u00f1o como puede nacer el proceso de identidad&#8230; Si el ni\u00f1o no expresa el placer de destruir el objeto-madre, la agresividad reprimida conlleva trastornos en la construcci\u00f3n de la identidad, en la comunicaci\u00f3n y en el deseo de amar y de ser amado; por otra parte, culpabilizar el placer de destruir produce la destrucci\u00f3n de representaciones de la madre, y la consecuencia es la angustia de p\u00e9rdida de la madre.\u201d<sup>7<\/sup><\/p>\n<p>Aucouturier expresa con claridad en estas l\u00edneas la importancia de la forma en que sea recogida esa destructividad del ni\u00f1o, y su importancia b\u00e1sica en la construcci\u00f3n de su identidad, su posibilidad de \u201camar y ser amado\u201d, su acceso al \u201cverdadero self\u201d. Y por ello propone la figura de un psicomotricista que tenga esa capacidad de poder recibir y comprender esa acci\u00f3n destructiva que el ni\u00f1o proyecta en su sala (a veces contra el mismo adulto), reconociendo las resonancias que produce en su propia persona, pudiendo entrar en esa relaci\u00f3n emp\u00e1tica que le lleve a no sentirse mezclado en ese ambiente de destrucci\u00f3n, pero s\u00ed cercano a \u00e9l, en esa dial\u00e9ctica del cerca-lejos que permite precisamente esos espacios transicionales, en los que se puede dar todo el desarrollo del intercambio creativo de los ni\u00f1os y los adultos; que permite esa \u201czona intermedia entre la realidad ps\u00edquica y la realidad externa, zona que se encuentra entre el yo y el no-yo y que articula la presencia y la ausencia maternas\u201d.8<\/p>\n<p>Actitud de escucha emp\u00e1tica que s\u00f3lo puede ser integrada en un proceso de vivencia personal en un marco de trabajo en la formaci\u00f3n personal, que permita realizar ese trayecto de la vivencia personal a la construcci\u00f3n de conceptos y marcos que posibiliten una pr\u00e1ctica profesional.<\/p>\n<p>Empat\u00eda que nos habla de un estar en s\u00ed mismo para poder estar en lo del otro, pues s\u00f3lo se puede comprender el sentimiento y la vivencia del otro si se siente la propia vivencia (y se toma distancia de ella), y que nos refiere, por lo tanto, al propio proceso de construcci\u00f3n de la identidad vivido por el adulto que est\u00e1 en la sala de psicomotricidad con el ni\u00f1o.<\/p>\n<p><strong>&#8211; Relativas al itinerario de maduraci\u00f3n propuesto: <\/strong>en la sesi\u00f3n de psicomotricidad se proponen, adem\u00e1s de unos espacios y unos materiales, unos tiempos que conforman una propuesta de itinerario, una direcci\u00f3n, que crea una estructura que sostiene al ni\u00f1o en la direcci\u00f3n propuesta de ir del \u201cplacer de hacer al placer de pensar\u201d.<\/p>\n<p>Este itinerario ayuda al ni\u00f1o a poder trabajar esa din\u00e1mica de destrucci\u00f3n-construcci\u00f3n, ofreciendo unos marcos progresivos que, una vez vivida la destrucci\u00f3n, posibilitan que el ni\u00f1o desarrolle una din\u00e1mica de construcci\u00f3n, que poco a poco le permite acercarse a formas cada vez m\u00e1s elaboradas de acci\u00f3n sobre el mundo y sobre s\u00ed,, en un recorrido progresivo de diferentes niveles de representaci\u00f3n, desde lo m\u00e1s ligado a la emoci\u00f3n y a la acci\u00f3n motriz, hasta los m\u00e1s elaborados como la representaci\u00f3n pl\u00e1stica, la palabra y la reflexi\u00f3n cognitiva, llegando al pensamiento operatorio como desarrollo de la acci\u00f3n motriz y los afectos vividos, integrando la totalidad de los aspectos que componen de forma integrada al ser humano: su corporalidad, su afectividad y su racionalidad.<\/p>\n<p>As\u00ed encontramos la organizaci\u00f3n temporal que propone Aucouturier: el momento de la representaci\u00f3n a trav\u00e9s de la expresividad motriz y el momento de la representaci\u00f3n a trav\u00e9s de la expresividad pl\u00e1stica, que vienen comunicados por el momento de la historia, como paso intermedio entre el primer momento en que el ni\u00f1o est\u00e1 totalmente implicado en su acci\u00f3n motriz y su juego simb\u00f3lico y el segundo en que el ni\u00f1o se proyecta a trav\u00e9s de una acci\u00f3n m\u00e1s contenida, a partir de una acci\u00f3n m\u00e1s fina y controlada en el modelado, la construcci\u00f3n con maderas o el dibujo, sin implicarse en un juego simb\u00f3lico o una acci\u00f3n motriz en el espacio.<\/p>\n<p>Un paso intermedio que posibilita que el ni\u00f1o viva, a trav\u00e9s de una historia que \u201ctoca\u201d su mundo afectivo interior, la emoci\u00f3n a nivel de im\u00e1genes mentales, conteniendo el movimiento f\u00edsico.<\/p>\n<p>Es decir, de la acci\u00f3n emocionada a la emoci\u00f3n \u201cimaginada\u201d y al pensamiento (acci\u00f3n pensada) en la representaci\u00f3n pl\u00e1stica. Todo ello sin olvidar que durante toda la sesi\u00f3n, la palabra va a ocupar un continuo lugar de toma de distancia y reflexi\u00f3n permanente sobre la acci\u00f3n del ni\u00f1o. Tanto la palabra que el propio ni\u00f1o ponga sobre su acci\u00f3n, como la que el adulto le ponga en espejo. A este respecto:<\/p>\n<p>\u201c&#8230;..Para Winnicott&#8230;&#8230;La madre refleja lo que ve y el ni\u00f1o, mir\u00e1ndose en esa mirada, va desarrollando un s\u00ed mismo que se siente amado y reconocido tal como es; la actividad creadora ligada a la b\u00fasqueda de s\u00ed permite lograr un verdadero self.\u201d<sup>9<\/sup><\/p>\n<p>Esta <strong>funci\u00f3n de espejo<\/strong> es una idea que me parece muy interesante y clara en Aucouturier y que yo expongo a los participantes en mis seminarios te\u00f3ricos una y otra vez, y que pienso que ayuda mucho a situarles en el paradigma psicol\u00f3gico y pedag\u00f3gico en que nos movemos. Esa actitud de espejo, de la respuesta en espejo del psicomotricista, frente a la respuesta enjuiciadora o valorativa de la pedagog\u00eda directiva: el lenguaje de espejo, la actitud de espejo que expone Aucouturier, viene recogida en la cita que acabo de introducir y concretada en esta cita que ahora expongo: \u201cEl psicomotricista no debe separar el sentido de sus gestos y de su lenguaje de las producciones variadas del ni\u00f1o. Debe constatar, dar cuenta, como si de un espejo se tratara, del estado emocional, de la postura, del movimiento, de la voz, de la mirada del ni\u00f1o\u201d y pone algunos ejemplos de verbalizaciones \u201cen espejo\u201d: \u201cya veo que est\u00e1s contento\u201d; \u201cest\u00e1s apenado\u201d \u201cquieres mucho a esa mu\u00f1eca\u201d \u201cvaya, parece como si fueras un beb\u00e9!\u201d; \u201cqu\u00e9 grande eres!\u201d; \u201cquieres que vaya contigo\u201d.10<\/p>\n<p>Esta actuaci\u00f3n en espejo del psicomotricista permite al ni\u00f1o \u201cmirarse una y otra vez en la mirada del adulto\u201d, realizar sucesivas \u201cpruebas de existencia\u201d en la din\u00e1mica de comprobar c\u00f3mo sus acciones, su expresividad, son algo para alguien, d\u00e1ndole sentido a su hacer, y permiti\u00e9ndole ir y venir a ese espejo, permiti\u00e9ndole pasar luego cada vez m\u00e1s largos momentos en la autonom\u00eda de sentirse ya sostenido por la propia mirada interiorizada que le permite gozar de su creatividad sin pensar ya en la mirada del otro de una forma prioritaria, y le permite entrar en el juego multiplicador de las miradas rec\u00edprocas de los iguales.<\/p>\n<p>Le permite entrar en s\u00ed mismo, y actuar con su cuerpo, su juego y su palabra, entrando en una din\u00e1mica de maduraci\u00f3n imparable, ya que una acci\u00f3n le lleva a otra , un encuentro le lleva a otro, y su capacidad de transformaci\u00f3n interior y del exterior le permiten vivir el placer de ser, placer que le permite integrar de una forma cada vez m\u00e1s s\u00f3lida su yo, construir y reparar esa red ps\u00edquica de la que habla Aucouturier, que le permite contener sus angustias y sobrepasar sus fantasmas, de forma que est\u00e1 m\u00e1s preparado, tanto para crear nuevas situaciones y vivencias, como para aceptar las frustraciones que le lleguen de la realidad, teniendo la capacidad de crear recursos de simbolizaci\u00f3n o sublimaci\u00f3n, que le permiten seguir en esa din\u00e1mica de evoluci\u00f3n y salud, que es el verdadero existir.<\/p>\n<p>Le posibilita evolucionar en esa din\u00e1mica constructiva e integradora en la que vivencia y palabra forman un todo que permite hacer\/vivir-reflexionar\/ integrar, para introducirse en esa din\u00e1mica de vida en la que el ni\u00f1o se hace due\u00f1o de su acci\u00f3n y su vivencia, poniendo o escuchando aquella palabra que da sentido a lo que hace, a lo que es.<\/p>\n<h3>El momento de la representaci\u00f3n por la expresividad motriz<\/h3>\n<p>Una vez derribado el muro, se inicia el momento que denominamos de la representaci\u00f3n a trav\u00e9s de la expresividad motriz, inici\u00e1ndose normalmente por una \u201cexplosi\u00f3n motriz y vocal\u201d de los ni\u00f1os, es el momento en que estos ponen en juego su \u201cacci\u00f3n espont\u00e1nea\u201d, lo que es posibilitado por ese marco de seguridad y confianza que el psicomotricista ha construido y ha dejado se\u00f1alado en el ritual de entrada. Este concepto de \u201cacci\u00f3n espont\u00e1nea\u201d, base de la pr\u00e1ctica psicomotriz (frente al ejercicio o propuesta directiva de otras pr\u00e1cticas), resuena inmediatamente en otro concepto winnicottiano, \u201cel gesto espont\u00e1neo\u201d.<\/p>\n<h3>\u201cEl gesto espont\u00e1neo\u201d<\/h3>\n<p>\u201c&#8230;&#8230;.la fuente del gesto es el self verdadero y ese gesto indica la existencia de un self verdadero potencial. Tenemos que examinar el modo como la madre satisface esta omnipotencia infantil revelada en un gesto (o agrupamiento sensoriomotor). He vinculado la idea del self verdadero con el gesto espont\u00e1neo. La fusi\u00f3n de la motilidad y los elementos er\u00f3ticos est\u00e1 en proceso de hacerse real en este per\u00edodo del desarrollo del individuo.\u201d<sup>11<\/sup><\/p>\n<p>Este ser\u00eda el punto de partida de la pr\u00e1ctica psicomotriz, e implica ya en s\u00ed mismo toda una revoluci\u00f3n en el mundo educativo.<\/p>\n<p>El primer elemento esencial es que el educador pasa de una actitud de desconfianza hacia las competencias del ni\u00f1o, en el sentido de que \u201cle organiza el trabajo, le ense\u00f1a lo que no sabe, le dice lo que tiene que hacer y c\u00f3mo se hace bien y c\u00f3mo est\u00e1 mal hecho&#8230;&#8230;\u201d, a un educador que \u201cconf\u00eda\u201d en esas competencias y basa todo su trabajo en preparar un espacio, un tiempo, unos materiales, una sala, en la que el ni\u00f1o pueda \u201chacer en autonom\u00eda\u201d \u201chacer a partir de su propia acci\u00f3n espont\u00e1nea\u201d, lo que significa que se tiene en cuenta lo que viene del ni\u00f1o como punto de partida de todo el trabajo.<\/p>\n<p>Este mensaje inicial de confianza y respeto hacia lo que el ni\u00f1o es y hace, nos introduce ya en una pedagog\u00eda que trata de ser \u201cfacilitadora\u201d y no \u201cinculcadora\u201d de las competencias necesarias para llevar adelante el proceso de maduraci\u00f3n psicol\u00f3gica del ni\u00f1o que le permita acceder a cotas suficientes de autonom\u00eda, que le permita integrar acci\u00f3n motriz, afectos y pensamiento, en ese recorrido integrador \u201cdel placer de hacer al placer de pensar\u201d, \u201cde la vivencia a los conceptos\u201d, \u201cde la acci\u00f3n al pensamiento\u201d, de la vivencia al esquema de acci\u00f3n, a su re-presentaci\u00f3n en el movimiento, en el juego y en la re-presentaci\u00f3n pl\u00e1stica, la re-presentaci\u00f3n por el lenguaje y la imagen mental, la operaci\u00f3n mental, el pensamiento operatorio (de la acci\u00f3n a la acci\u00f3n interiorizada (la operaci\u00f3n). Con el placer como motor de apertura y evoluci\u00f3n, y el displacer como cierre y fijaci\u00f3n, angustia de repetici\u00f3n, destrucci\u00f3n de la acci\u00f3n, del pensamiento, de los objetos, del otro&#8230;.<\/p>\n<p>En esta idea del gesto espont\u00e1neo encontramos pr\u00e1cticamente toda la esencia del planteamiento de la pr\u00e1ctica psicomotriz, en cuanto que en la sala de psicomotricidad, a trav\u00e9s de los espacios y tiempos creados, de los materiales y condiciones ofrecidos, y del marco establecido por las actitudes del psicomotricista, se ofrecen todas las posibilidades para que todos los impulsos motrices y er\u00f3ticos del ni\u00f1o puedan ser puestos en acci\u00f3n, es decir, todo un desarrollo, descubrimiento o re-descubrimiento de su \u201cgesto espont\u00e1neo\u201d, de su \u201cacci\u00f3n de vida\u201d, de su \u201cacto-existencia\u201d (incluso el \u201cacto-poder\u201d que dir\u00eda Gerard Mendel, socio-analista franc\u00e9s, ya fallecido, que colabor\u00f3 intensamente con la ASEFOP) que podr\u00edamos llamar.<\/p>\n<p>Puedo recordar aqu\u00ed la imagen de Marina, una ni\u00f1a de dos a\u00f1os con una gran inhibici\u00f3n en la acci\u00f3n motriz espont\u00e1nea, observando el juego de sus compa\u00f1eros, se\u00f1alando los cojines y diciendo \u201ceste es azul, este es verde&#8230;\u201d (su lenguaje es muy desarrollado). Permanece junto al adulto al que interpela una y otra vez: \u201c\u00bfpor qu\u00e9 se cae la torre de cojines? \u00bfPor qu\u00e9 grita?\u201d<\/p>\n<p>\u00bfEn d\u00f3nde est\u00e1 escondido el \u201cgesto espont\u00e1neo\u201d de Marina? \u00bfCu\u00e1l es su deseo? \u00bfQu\u00e9 nos dice con su expresividad motriz? \u00bfQu\u00e9 resuena en m\u00ed con su actitud pasiva y su interpelaci\u00f3n repetida hacia m\u00ed, su estar f\u00edsico junto a m\u00ed?Lo primero que puedo decir es que Marina en la sala de psicomotricidad puede expresar su \u201cser y estar en el mundo\u201d tal y como es, es decir, en su no acci\u00f3n, en su lenguaje segurizante y su presencia junto al adulto, sin ser juzgada por ello. Marina puede tomarse su tiempo para ir encontrando en esta sala un ambiente que le diga que ella puede estar segura, y poder comenzar a descubrir dentro de s\u00ed su deseo reprimido, recuperar ese \u201cgesto espont\u00e1neo\u201d que parece estar culpabilizado. Y es precisamente desde su \u201cno acci\u00f3n\u201d que Marina est\u00e1 consiguiendo vivirse. Viendo la acci\u00f3n de los compa\u00f1eros, que destruyen las torres, empujan los cojines, gritan, corren, entre las risas y el placer, Marina comprueba que nada terrible sucede en la acci\u00f3n de dominio sobre el mundo, en el dejar que el movimiento fluya&#8230;pero no es f\u00e1cil.<\/p>\n<p>Marina necesitar\u00e1 tiempo para hacer suyo ese placer, y un adulto-educador a su lado que le permita estar en la no acci\u00f3n y prepare espacios y materiales que le permitan acceder al placer de la acci\u00f3n, de la destrucci\u00f3n-transformaci\u00f3n de su propio cuerpo y de los materiales y espacios. Y Marina necesitar\u00e1 tambi\u00e9n que sus padres le den permiso para avanzar por esa puerta que est\u00e1 deseando abrir, pues si no, pondr\u00e1 en peligro su amor, y eso no es posible enfrentarlo.<\/p>\n<p>Y Marina tira por fin una torre, con timidez, y su cara refleja una mezcla de placer y culpa, y me mira inmediatamente (la mirada del otro), mira al adulto que no le reprende sino que le sonr\u00ede con placer y le muestra una nueva torre&#8230;..y construye un largo camino de cojines sobre el que junto con otros compa\u00f1eros Marina, lentamente, comienza a caminar, y luego m\u00e1s deprisa, y cae, y , por primera vez, Marina se centra en s\u00ed misma y en ese placer reci\u00e9n descubierto, y corre y cae, y sonr\u00ede, y una y otra vez&#8230;&#8230;y su pelo recogido en dos coletas se alborota&#8230;&#8230;.hasta que viene a donde m\u00ed y dice, mir\u00e1ndose al espejo \u201cmi pelo est\u00e1 destrozado\u201d&#8230;y yo se lo reparo&#8230;..ya es suficiente emoci\u00f3n por hoy&#8230;&#8230;.\u00bfqu\u00e9 suceder\u00e1 en los pr\u00f3ximos d\u00edas? \u00bfMarina tendr\u00e1 ese permiso para \u201cpoder destrozar su pelo\u201d?&#8230;&#8230;la mirada del otro le ha permitido contener esa otra mirada del otro que tiene dentro de s\u00ed, y durante unos instantes ha podido mirarse en base a esa nueva mirada del otro. Una mirada que le ha permitido mirarse, una mirada que le ha posibilitado hacer, y no una mirada que le dice \u201cc\u00f3mo hacer bien\u201d.<\/p>\n<p>En la imagen de esta ni\u00f1a podemos observar la realidad de toda la importancia de lo que la sala de psicomotricidad puede ofrecer en cuanto a posibilitar la puesta en escena de la acci\u00f3n espont\u00e1nea del ni\u00f1o y lo que esto supone en cuanto al desarrollo de un existir verdadero, y una construcci\u00f3n de la identidad y la autonom\u00eda que permitan un desarrollo emocional y una maduraci\u00f3n psicol\u00f3gica adecuados.<\/p>\n<p>Este hacer, este apropiarse de la propia acci\u00f3n, es la base de la existencia, y en su car\u00e1cter de acci\u00f3n motriz que posibilita la movilizaci\u00f3n t\u00f3nica, permite \u201ctocar\u201d de forma integral el ser de Marina: su movimiento, su tono y los afectos a \u00e9stos ligados, que van a poner ra\u00edces a su pensamiento, liber\u00e1ndolo de esa carga del \u201ccorrecto hacer\u201d, del \u201ccorrecto hablar\u201d, del \u201ccorrecto pensar\u201d. Procur\u00e1ndole el paso de un pensamiento desligado del cuerpo y el sentimiento, a un pensamiento integrado en la persona, un pensamiento \u201ccorp\u00f3reo y emocionado\u201d en sus ra\u00edces.<\/p>\n<p>Es algo que parece simple, pero posibilitar un espacio educativo en donde el ni\u00f1o realmente pueda partir de sus verdaderos deseos es toda una conquista. Y este es el \u00fanico camino que puede llevar al ni\u00f1o a desarrollar su verdadera existencia o a recuperarla, o incluso a comenzar a vivirla, a partir de las vivencias de placer de su propia acci\u00f3n, sostenida por el espejo permanente de un adulto que cree en sus capacidades y le permite poner en juego sus dificultades.<\/p>\n<p>La Escuela en general no permite al ni\u00f1o peque\u00f1o no hacer correctamente, pues en seguida le pone en situaci\u00f3n de alumno, de alumno que aprende bien o no. Le sit\u00faa en el dualismo, en el juicio. Hay una forma correcta de ser alumno que no permite el espacio para expresar aquellas expresividades que no se adecuan con la del buen alumno.<\/p>\n<p>Hablamos de dar al ni\u00f1o la posibilidad de crear y re-crear su propio ser y el mundo que le rodea, a trav\u00e9s de su acci\u00f3n motriz emocionada, de su juego, sus expresiones pl\u00e1sticas y su palabra. Es uno de los objetivos de la pr\u00e1ctica psicomotriz: la creatividad, no en el sentido de competencia art\u00edstica, sino en el de la idea winnicottiana: \u201cLo que hace que el individuo sienta que la vida vale la pena de vivirse es, m\u00e1s que ninguna otra cosa, la percepci\u00f3n creadora. Frente a esto existe una relaci\u00f3n con la realidad exterior que es relaci\u00f3n de acatamiento; se reconoce el mundo y sus detalles pero solo como algo en que es preciso encajar o que exige adaptaci\u00f3n. El acatamiento implica un sentimiento de inutilidad en el individuo, y se vincula con la idea de que nada importa y que la vida no es digna de ser vivida.\u201d<sup>12<\/sup><\/p>\n<p>La <strong>creatividad<\/strong> aparece, pues, en ambos autores como uno de los objetivos esenciales del proceso de maduraci\u00f3n del ser humano. Ser creativo entendido como tener la oportunidad de expresar el propio ser y no una adaptaci\u00f3n al \u201cser como quieren que yo sea\u201d o \u201ccomo se debe ser\u201d, y esto es algo que parte del encuentro del gesto-acci\u00f3n espont\u00e1nea de uno mismo y la recepci\u00f3n y respuesta ante ello del otro: esa madre suficientemente buena o ese psicomotricista ajustado en sus actitudes, que escucha y permite la acci\u00f3n, d\u00e1ndole un valor de comunicaci\u00f3n, un sentido, devolviendo un espejo que dice \u201cveo tu hacer, veo tu existir, y vivo el placer de tu placer de ser\u201d.<\/p>\n<p>Un adulto que no reprime la agresividad y la destrucci\u00f3n-transformaci\u00f3n del ni\u00f1o peque\u00f1os, su \u201cacci\u00f3n \u00e1vida\u201d sobre el mundo que le rodea, sino que la pone en una direcci\u00f3n de juego y comunicaci\u00f3n, la introduce en el registro simb\u00f3lico, lugar de intercambio, en donde todo es posible, en donde la omnipotencia y la ilusi\u00f3n encuentran su desarrollo, que les llevar\u00e1, una vez comprobada la supervivencia de los objetos \u201catacados\u201d, al reconocimiento de la vida aut\u00f3noma de \u00e9stos y de s\u00ed mismo. El fin de la omnipotencia, la des-ilusi\u00f3n, es el inicio de la existencia total en la realidad (que tiene su ra\u00edz en haber podido vivir esa ilusi\u00f3n inicial, de la omnipotencia de su acci\u00f3n, de su ser).<\/p>\n<p>Y que el ni\u00f1o pueda partir de su acci\u00f3n espont\u00e1nea s\u00f3lo lo puede posibilitar un adulto que establezca con \u00e9l una relaci\u00f3n basada en las actitudes del psicomotricista expuestas por B. Aucouturier, que dan como resultado la construcci\u00f3n de un ambiente de seguridad y confianza, necesario para que el ni\u00f1o encuentre ese espacio potencial que ir ocupando con su creatividad. Actitudes del psicomotricista (escucha, ajuste&#8230;.) que nos traen la imagen de la \u201cmadre suficientemente buena\u201d<\/p>\n<h3>\u201cLa madre suficientemente buena\u201d<\/h3>\n<p>\u201cEn la primera lactaci\u00f3n (te\u00f3rica) el beb\u00e9 est\u00e1 listo para crear, y la madre le posibilita tener la ilusi\u00f3n de que el pecho, y lo que \u00e9ste significa, ha sido creado a partir del impulso derivado de la necesidad.<\/p>\n<p>Desde luego como fil\u00f3sofos complicados sabemos que lo que el beb\u00e9 ha creado no fue lo que la madre le present\u00f3, pero merced a su adaptaci\u00f3n extremadamente delicada a las necesidades (emocionales) del beb\u00e9, ella es capaz de permitirle dicha ilusi\u00f3n. Si ella no es suficientemente \u201cbuena\u201d en este aspecto, el beb\u00e9 no tiene esperanza alguna de alcanzar la capacidad para una relaci\u00f3n excitada con objetos o personas en lo que nosotros, en calidad de observadores, llamamos mundo real, realidad externa o realidad compartida, el mundo no creado por el beb\u00e9.\u201d<sup>13<\/sup><\/p>\n<p>Winnicott nos transmite la idea de que el beb\u00e9 \u201ces\u201d porque hay una madre que se adapta (es conocida su idea de que el infante no existe, que solo existe \u201ccon la madre\u201d), y \u00e9sta idea esencialmente dial\u00e9ctica (precisamente la clave de la existencia verdadera y aut\u00f3noma es la existencia de otro que ha sabido estar \u201cah\u00ed\u201d) es la base del trabajo psicomotriz: hay pr\u00e1ctica psicomotriz porque hay un psicomotricista, si no, podr\u00edamos hablar de juego libre, recreo, etc. pero no de pr\u00e1ctica psicomotriz. Es decir, el ni\u00f1o existe como sujeto de la pr\u00e1ctica psicomotriz en la medida en que est\u00e1 con \u00e9l un \u201cpsicomotricista suficientemente bueno\u201d, un psicomotricista que cuenta con las actitudes b\u00e1sicas de escucha emp\u00e1tica y ajuste t\u00f3nico, as\u00ed como su rol de ley-seguridad, necesario para completar ese itinerario de \u201cIlusi\u00f3ndesilusi\u00f3n\u201d, necesario para que se d\u00e9 el proceso de crecimiento del ni\u00f1o (afecto para comenzar a existir, ley para estructurar la existencia).<\/p>\n<p>Bernard Aucouturier insiste sobre esta idea de la funci\u00f3n de la madre como posibilitadora de que el ni\u00f1o inicie su actividad creadora, y de la necesidad de que el educador psicomotriz re-produzca en la sala de psicomotricidad este marco de relaci\u00f3n de confianza y seguridad que permita al ni\u00f1o representar toda su vida emocional interna en relaci\u00f3n con la realidad, a trav\u00e9s de la elaboraci\u00f3n simb\u00f3lica (movimiento, juego, expresi\u00f3n pl\u00e1stica, lenguaje).<\/p>\n<p>Aucouturier dice \u201cPara m\u00ed la primera creaci\u00f3n del ni\u00f1o es el fantasma. El fantasma a partir de las 6\/8 semanas. Es la primera creaci\u00f3n individual que va a abrir al ni\u00f1o al mundo. Al mundo del pensamiento, al mundo psicol\u00f3gico&#8230;..A partir de las necesidades vitales del ni\u00f1o, alimentado, hidratado, cuidado, el ni\u00f1o vive interacciones con el mundo externo.<\/p>\n<p>El primer objeto de interacci\u00f3n es la madre. Y en las interacciones se transforman rec\u00edprocamente. Una acci\u00f3n del beb\u00e9 sobre la madre transforma al beb\u00e9, y as\u00ed mutuamente. Son transformaciones corporales, t\u00f3nicas, sensoriales, posturales. Estas transformaciones se quedan registradas en todo el cuerpo. Y cuando el ni\u00f1o no tiene la respuesta que \u00e9l espera a las necesidades, entonces su soluci\u00f3n es representar estas transformaciones en la ausencia de la satisfacci\u00f3n de sus necesidades. Representa esas transformaciones. Lo que representa son acciones. Acciones que ha vivido en relaci\u00f3n con la madre.\u201d<sup>14<\/sup><\/p>\n<p>En estas ideas sobre el fantasma, Aucouturier \u201cda cuerpo\u201d, y nunca mejor dicho, a la idea de Winnicott del ajuste de la madre a las necesidades del ni\u00f1o, como creador del inicio de la verdadera existencia de \u00e9ste. Esta es una de las grandes aportaciones de B. Aucouturier, ya que se\u00f1alando la importancia de los registros corporales y de las accionestransformaciones del beb\u00e9 y la madre, nos ofrece una v\u00eda de trabajo con el ni\u00f1o peque\u00f1o, tanto en el nivel educativo-preventivo, como en el de la ayuda, pues da un sentido a la acci\u00f3n corporal del ni\u00f1o sobre el mundo, nos permite escucharla y entenderla, y nos da un lugar para situarnos como adulto educador o de ayuda, que puede acompa\u00f1ar dicha acci\u00f3n.<\/p>\n<p>La escucha, el ajuste y empat\u00eda t\u00f3nicos, como actitudes b\u00e1sicas del psicomotricista, son en otras palabras la madre \u201csuficientemente buena\u201d de Winnicott: el ni\u00f1o puede re-presentar en la sala de psicomotricidad aquellas acciones que a su vez re-presentan las acciones vividas en su relaci\u00f3n con la madre, de forma que puede reasegurarse a trav\u00e9s de ellas, re-viviendo el placer de aquellas transformaciones, o fij\u00e1ndose en la repetici\u00f3n de la angustia surgida de una no adaptaci\u00f3n adecuada a sus necesidades, lo que le puede dar la oportunidad de re-vivir dicha situaci\u00f3n en un marco de seguridad que le permita abordar dicha angustia, contenerla y tal vez elaborarla, de forma que pueda desbloquear su existencia, y poner acci\u00f3n creadora en donde hay repetici\u00f3n dolorosa.<\/p>\n<p>Y comienza, pues, toda esa din\u00e1mica ya enunciada de destrucci\u00f3n-transformaci\u00f3n del espacio, los materiales, y de algo que quiero rese\u00f1ar, y en lo que voy a detenerme ahora que es el \u201cdestruir-transformar el propio cuerpo\u201d: ya he hecho referencia anteriormente a la importancia que Winnicott da de que el ser humano pueda vivir la experiencia de desintegraci\u00f3n, dentro de la seguridad de no desintegrarse realmente, y c\u00f3mo esto en la sala de psicomotricidad viene aportado por todo el trabajo de ca\u00eddas y desequilibrios, empujes, etc. que los ni\u00f1os realizan en el inicio de la sesi\u00f3n sobre todo.<\/p>\n<p>A esto me refiero con destruir-transformar el propio cuerpo, y tambi\u00e9n a lo que supone que el ni\u00f1o se movilice en ese nivel t\u00f3nico-emocional, de forma que se reactualicen aquellas vivencias engramadas en su cuerpo, esa historia inconsciente corporal, esos recuerdos corporales de las vivencias de placer y displacer obtenidas en las transformaciones rec\u00edprocas de los encuentros madre-beb\u00e9, que se\u00f1ala Bernard Aucouturier.<\/p>\n<p>Encontrando aqu\u00ed un elemento b\u00e1sico de la especificidad de la pr\u00e1ctica psicomotriz en todos sus niveles: el acceso a aquellos momentos de la historia del ni\u00f1o en los que no hab\u00eda una capacidad ps\u00edquica de registro consciente, de elaboraci\u00f3n mental, de lo vivido, sino un ni\u00f1o-cuerpo, con un embri\u00f3n de psiquismo podr\u00edamos decir (evidentemente no soy tan osado de expresar una hip\u00f3tesis de cu\u00e1ndo surge el psiquismo: tan s\u00f3lo aporto la hip\u00f3tesis de unos primeros momentos en que desde luego el psiquismo podr\u00edamos decir que es sobre todo organismo-cuerpo-acci\u00f3n, y que sobre todo es psiquismo porque est\u00e1 en el psiquismo, en el afecto y el imaginario del otro: esto es algo evidente: lo que humaniza al humano es, evidentemente haber nacido de un ser humano, y luego estar en relaci\u00f3n con otro ser humano que le considera y trata como tal sujeto humano.); y por lo tanto es en ese nivel del cuerpo en donde se inscriben las vivencias del beb\u00e9, y quedan esas \u201cgrabaciones\u201d cargadas de afectos de placer o afectos de displacer. Engramas que van a condicionar la actitud del ni\u00f1o ante su propia acci\u00f3n y la del otro.<\/p>\n<p>Por lo tanto, la existencia de un adulto que acoge al ni\u00f1o y le permite hacer a partir de sus deseos (o no hacer a partir de su imposibilidad de desear), y que crea todo un marco relacional, material y simb\u00f3lico en donde el ni\u00f1o puede acceder a esa \u201ctransformaci\u00f3n t\u00f3nico-emocional, es lo que permite encontrar esa v\u00eda de movilizaci\u00f3n, contenci\u00f3n y desbloqueo de esas angustias y fantasmas de esa historia inconsciente del cuerpo, en fin, la historia de los or\u00edgenes del ser del ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Esta conexi\u00f3n entre lo corporal y lo afectivo y lo simb\u00f3lico-cognitivo de la relaci\u00f3n entre el ni\u00f1o y el adulto en la sala de psicomotricidad es la especificidad de la pr\u00e1ctica psicomotriz.<\/p>\n<p>Para terminar esta idea, lo que s\u00ed tengo ganas es de dejar clara una cuesti\u00f3n, que creo que es esencial para no desvirtuar el fondo y lo que para m\u00ed es definitorio de esta pr\u00e1ctica: no es la ca\u00edda del ni\u00f1o en las colchonetas lo que le permite evolucionar, pues esto nos situar\u00eda en una pr\u00e1ctica corporal mec\u00e1nica, y se tratar\u00eda tan s\u00f3lo de hacer que los ni\u00f1os caigan, salten, den vueltas, y de esa manera esas experiencias mec\u00e1nicas les llevar\u00eda a entrar en una din\u00e1mica de contenci\u00f3n de sus angustias y superaci\u00f3n de los fantasmas, entrando en un proceso de maduraci\u00f3n psicol\u00f3gica.<\/p>\n<p>No, lo definitorio es que esas acciones, que s\u00ed producen una movilizaci\u00f3n t\u00f3nico emocional, son aseguradas, sostenidas, por una mirada, acci\u00f3n, gesto&#8230;..actitud de un adulto que les da un sentido en el momento en que las coloca en su mirada, en el momento en que \u201cest\u00e1 ah\u00ed\u201d, y que dice al ni\u00f1o: \u201ceres t\u00fa\u201d \u201ctienes miedo\u201d \u201csientes placer\u201d \u201cme gusta tu placer\u201d \u201ccomprendo tu miedo\u201d \u201caqu\u00ed me tienes, te escucho\u201d, etc. etc. Es por lo tanto la disponibilidad de ese adulto, la calidad del ambiente que construye, lo que posibilita que esas acciones corporales puedan resonar en todo el ser del ni\u00f1o, y convertirse en v\u00edas de acompa\u00f1amiento y apoyo de la maduraci\u00f3n psicol\u00f3gica, del proceso de construcci\u00f3n de la autonom\u00eda del ni\u00f1o. Es decir, el otro \u201chumaniza\u201d la acci\u00f3n motriz del ni\u00f1o y le otorga la calidad de existencia, creaci\u00f3n, mensaje significativo.<\/p>\n<p>\u201cEn el origen est\u00e1 el movimiento (fisiol\u00f3gico). La transformaci\u00f3n del objeto exterior y del objeto interno, esa interacci\u00f3n, van a convertir el movimiento en acci\u00f3n. Es el objeto externo el que va a convertir el movimiento fisiol\u00f3gico en un movimiento de acci\u00f3n (la transformaci\u00f3n rec\u00edproca). \u201cEs la din\u00e1mica dial\u00e9ctica de la acci\u00f3n y la transformaci\u00f3n rec\u00edproca\u201d.15 Aqu\u00ed aparece el concepto de \u201cesquema de acci\u00f3n\u201d, b\u00e1sico en la construcci\u00f3n te\u00f3rica y pr\u00e1ctica de la psicomotricidad de B. Aucouturier: El ni\u00f1o tiene que actuar sobre el objeto para acceder a su permanencia (recordemos todo el discurso de Winnicott sobre la construcci\u00f3n y uso del objeto). Y el esquema de acci\u00f3n est\u00e1 unido a dos momentos: coger para s\u00ed y rechazar: chupar el pecho o rechazarlo: y en la forma de acoger o responder a estos esquemas de acci\u00f3n podemos decir que comienza la construcci\u00f3n de la construcci\u00f3n de la identidad del ni\u00f1o y su relaci\u00f3n con el otro. A trav\u00e9s de estos esquemas de acci\u00f3n el ni\u00f1o se instala en la realidad del espacio y el tiempo.<\/p>\n<p>Este coger y rechazar se reactualizar\u00e1 en toda esta din\u00e1mica del inicio y primer momento de la sesi\u00f3n de psicomotricidad, en la destrucci\u00f3n y construcci\u00f3n de torres, etc. el ni\u00f1o proyecta una transformaci\u00f3n anterior vivida con placer (reactualizaci\u00f3n del placer) en esa destrucci\u00f3n-construcci\u00f3n de la torre).<\/p>\n<p>En esa pulsi\u00f3n de dominio que el ni\u00f1o expresa en los materiales y espacios de la sala de psicomotricidad, y en las competencias de su propio cuerpo en movimiento est\u00e1 el apego que ha podido vivir y que vive estando en la mirada del otro, una mirada que se construye en permanencia en su interior a partir de su existencia real en el exterior. Lo que le permite hacer tambi\u00e9n en ausencia del otro (que no abandono, esto ser\u00eda otra cosa: la ausencia del otro que no abandona es en realidad presenciapermanencia ps\u00edquica-emocional, con ausencia f\u00edsica).<\/p>\n<p>Como vemos, por lo tanto, ese primer momento de \u201cexplosi\u00f3n motriz y vocal\u201d que puede resultar para algunos observadores como \u201cin\u00fatil\u201d o incluso \u201cca\u00f3tico\u201d y perjudicial para el desarrollo de un \u201cbuen alumno\u201d, es un trabajo de gran profundidad e importancia esencial para el desarrollo arm\u00f3nico del proceso de maduraci\u00f3n psicol\u00f3gica del ni\u00f1o, en cuanto que \u201ctoca\u201d sus bases existenciales y le permite partir de las ra\u00edces de su ser, situ\u00e1ndole o resitu\u00e1ndole, en su proceso aut\u00f3nomo (en compa\u00f1\u00eda del otro) de construcci\u00f3n de s\u00ed.<\/p>\n<p>En ese dominio, sostenido por un adecuado apego (de Bowlby quiz\u00e1s es \u00e9sta una de las ideas que me parecen m\u00e1s interesantes: la necesidad de contar con un apego adecuado para poder acceder a un dominio equilibrado. Una vez m\u00e1s, la dial\u00e9ctica, como realidad) surge el paso a las actividades de placer sensoriomotor, en las que aparece el placer del control y la competencia con respecto al propio cuerpo en el espacio. Y surgen los saltos, las volteretas, el trepar y destrepar, el deslizarse, los giros, etc. Acciones que enseguida se asocian a todo el mundo del interior ps\u00edquico del ni\u00f1o: sus fantasmas, sus afectos, etc.<\/p>\n<p>En la movilizaci\u00f3n de estas emociones y afectos ligados al tono y la historia inconsciente corporal del ni\u00f1o surgen, aparecen, las im\u00e1genes ligadas a esas vivencias, a esos afectos, a esas transformaciones. Im\u00e1genes de miedos, de deseos, de omnipotencia, de destrucci\u00f3n, devoraci\u00f3n, etc. (fantasmas de acci\u00f3n, que est\u00e1n ligados a la dimensi\u00f3n psicol\u00f3gica inconsciente que encuentra su origen en la pulsi\u00f3n, en el impulso biol\u00f3gico nacido de la necesidad).<\/p>\n<p>En este momento podremos observar las posibilidades que tiene el ni\u00f1o de constituir representaciones ps\u00edquicas inconscientes, representaciones de acci\u00f3n (los fantasmas) que permiten entrar al ni\u00f1o, a trav\u00e9s de esas acciones de devoraci\u00f3n, agresi\u00f3n, etc. en relaci\u00f3n con el mundo exterior, con otro, que en la medida que acepte estas expresiones y las envuelva en una ambiente de \u201ccalidad de relaci\u00f3n\u201d, permitiendo acceder a un registro, a una dimensi\u00f3n simb\u00f3lica, posibilitar\u00e1 que el ni\u00f1o pueda salir de la omnipotencia y pulsionalidad de los fantasmas, para entrar en esa din\u00e1mica de lo simb\u00f3lico en donde encontrar\u00e1 todo el material necesario para encontrar respuestas a sus deseos y a las frustraciones de sus deseos, y en donde poder compensar y contener sus p\u00e9rdidas y tensiones, siempre que estas lo sean en un nivel aceptable y asimilable por el ni\u00f1o. Como dice Bernard Aucouturier, un cierto nivel de angustia es necesario para que el ni\u00f1o evolucione, pero en demasiada intensidad supone la paralizaci\u00f3n de sus posibilidades de maduraci\u00f3n psicol\u00f3gica (producci\u00f3n de fantasmas y acceso a la simbolizaci\u00f3n, a la creaci\u00f3n y al pensamiento).<\/p>\n<p>Y es la aparici\u00f3n del juego simb\u00f3lico, y todo el proceso de proyecciones en el espacio a trav\u00e9s de la construcci\u00f3n de espacios de juego (barcos, casas, camas, hospitales, etc.).<\/p>\n<p>En este juego simb\u00f3lico el ni\u00f1o permanece en un nivel de representaci\u00f3n en el que est\u00e1 implicado de forma total, con su acci\u00f3n y su emoci\u00f3n: entra y sale de la casa, permanece en ella, lucha con el tibur\u00f3n en el mar que rodea al barco pirata, etc. Inviste con su acci\u00f3n creativa el espacio, y adopta roles que le permiten vivir en ese mundo \u201cm\u00e1gico\u201d de lo simb\u00f3lico la oportunidad de ocupar ese espacio transicional en el que lo interno y lo externo se encuentran, y que permite al ni\u00f1o decirse sin las cortapisas de la realidad, pero con un claro contacto con \u00e9sta, a trav\u00e9s de la funci\u00f3n y el marco simb\u00f3licos que le mantienen unido a esa realidad (algo que no sucede en el fantasma, ajeno a la realidad).<\/p>\n<p>A trav\u00e9s del juego simb\u00f3lico el ni\u00f1o encuentra una forma de combinar la \u201cilusi\u00f3n\u201d de su omnipotencia y la \u201cdesilusi\u00f3n\u201d del encuentro con la realidad. Las construcciones que realiza en el espacio, los roles que adopta, los materiales que utiliza, y todos los par\u00e1metros que se recogen en la observaci\u00f3n psicomotriz con respecto a esta acci\u00f3n simb\u00f3lica, permiten al ni\u00f1o construir toda una bater\u00eda de recursos de puesta en escena de su acci\u00f3n-transformaci\u00f3n. El mundo del \u201ccomo si\u201d le permite elaborar toda la conflictividad de su encuentro con la realidad, y le permite encontrar, sobre todo, una v\u00eda para salir del mundo fantasm\u00e1tico y omnipotente, entrando en una fase de desilusi\u00f3n en un nivel soportable, que no posibilitar\u00eda una imposici\u00f3n de la realidad, que permite su ajuste progresivo a la realidad, sin perder lo que de propio tiene como ser individual.<\/p>\n<p>Los fantasmas de acci\u00f3n est\u00e1n contenidos (recuerdo el \u00e1rea de juego) y son transformados, y encuentran el principio de realidad. Es decir, la madre dice simplemente a su ni\u00f1o: t\u00fa puedes vivir tu fantasma pero no todo es fantasma, es una cierta parte. Y entonces el fantasma hace su mutaci\u00f3n en una dimensi\u00f3n simb\u00f3lica. A partir del momento en que el fantasma es transformado en simb\u00f3lico se vuelve acto. Es decir, que el fantasma de acci\u00f3n se vuelve acto, un acto simb\u00f3lico de juego. El ni\u00f1o que juega al lobo es un acto de juego simb\u00f3lico. En la teor\u00eda est\u00e1n los fantasmas (a nivel inconsciente) de acci\u00f3n que son transformados en una dimensi\u00f3n simb\u00f3lica y que llegan a ser actos. Los actos son por lo tanto una cierta p\u00e9rdida del fantasma, que permiten al ni\u00f1o entrar en el mundo de la realidad de una manera simb\u00f3lica.<\/p>\n<p>Por lo tanto yo hablar\u00e9 de actos de juego, por eso, un ni\u00f1o bloqueado es un ni\u00f1o que no puede vivir los actos de juego, es un ni\u00f1o que no puede actuar. \u00bfPor qu\u00e9? Tal vez por un exceso de culpabilidad. El exceso de culpabilidad hace nacer la angustia, y la angustia inmoviliza.\u201d<sup>16<\/sup><\/p>\n<p>La construcci\u00f3n de la sala y la sesi\u00f3n de psicomotricidad como espacio-tiempo, que permite al ni\u00f1o desplegar todo el mundo del \u201ccomo si\u201d, es, por lo tanto, todo un proyecto de educaci\u00f3n y prevenci\u00f3n frente a todo tipo de desviaciones del proceso de maduraci\u00f3n psicol\u00f3gica del ni\u00f1o, al ofrecer esta oportunidad de progresiva adaptaci\u00f3n a la realidad, conteniendo la omnipotencia del ni\u00f1o y, podr\u00edamos decir tambi\u00e9n, la omnipotencia de la realidad, del mundo adulto, y dejando el camino abierto al despliegue de todos los recursos creativos del ni\u00f1o, en un registro, el simb\u00f3lico, que es la puerta necesaria al desarrollo del lenguaje y el pensamiento, en definitiva, al crecimiento y la autonom\u00eda de la persona, objetivos \u00faltimos de la pr\u00e1ctica psicomotriz.<\/p>\n<h3>El momento de la historia<\/h3>\n<p>Retomemos el itinerario, para situar el lugar de la historia y su funci\u00f3n (basado en la exposici\u00f3n realizada por B. Aucouturier en Asiago 1998):<\/p>\n<p>En la sesi\u00f3n de psicomotricidad hay dos lugares:<\/p>\n<p>1.- El lugar de la expresividad motriz 2.- El lugar de la expresividad pl\u00e1stica. Son dos lugares con dos niveles de representaci\u00f3n. El concepto de <strong>expresividad motriz<\/strong> sigue siendo una clave del desarrollo te\u00f3rico-pr\u00e1ctico de la pr\u00e1ctica psicomotriz. El recorrido que se realiza es: 1.- Esquema de acci\u00f3n original en la dial\u00e9ctica con el otro. 2.- Re-presentar el esquema de acci\u00f3n. 3.- Ser capaz de evocar el esquema de acci\u00f3n en el tono y en la motricidad sin actuar (\u201cmoci\u00f3n\u201d), es decir, mover el pensamiento sin actuar. En esta fase entrar\u00eda el cuento dentro de la sesi\u00f3n de psicomotricidad, y por ello el introducirlo despu\u00e9s de la re-presentaci\u00f3n del esquema de acci\u00f3n (a trav\u00e9s de la expresividad motriz), como paso intermedio previo al lugar de la expresividad pl\u00e1stica. El cuento, la historia, abre a la b\u00fasqueda de la descentraci\u00f3n t\u00f3nico-emocional del ni\u00f1o, le abre al grupo. Son acciones ligadas a sus vivencias las que se cuentan en esas historias. Y el objetivo de la pr\u00e1ctica psicomotriz educativa es que los ni\u00f1os accedan a la descentraci\u00f3n, partiendo de la maduraci\u00f3n interna, no de las adquisiciones.<\/p>\n<p>El cuento se sit\u00faa dentro de las actividades de reaseguramiento profundo por el lenguaje. Sus funciones son: da al ni\u00f1o la posibilidad de representar mentalmente las acciones, y permite un reaseguramiento afectivo. El cuento permite que el ni\u00f1o pueda vivir el juego dram\u00e1tico de reaseguraci\u00f3n profunda por el lenguaje (la otra v\u00eda es la t\u00f3nicoemocional). En la pr\u00e1ctica psicomotriz los juegos de reaseguramiento profundo son los que est\u00e1n ligados a los esquemas de acci\u00f3n. Los juegos de rol son una elaboraci\u00f3n de los esquemas de acci\u00f3n (\u201cmam\u00e1beb\u00e9; \u201cagresor-agredido\u201d&#8230;).<\/p>\n<p>En este momento B.Aucouturier no acepta ya los conceptos de actividades pre-simb\u00f3licas y simb\u00f3licas. Ahora habla de acciones ligadas al per\u00edodo pre-verbal y de acciones ligadas al lenguaje.El cuento, la historia, aparece, pues, como un lugar-tiempo intermedio entre la intensa vivencia emocional y motriz de la primera parte de la sesi\u00f3n y el final m\u00e1s \u201ctranquilo\u201d motrizmente, y m\u00e1s instalado en la distancia y la elaboraci\u00f3n cognitiva y verbal, trabajando ya sobre una motricidad menos global: la manual.<\/p>\n<p>La mano que pasa a ser la herramienta que permite un nuevo despliegue de expresiones simb\u00f3licas (modelado, dibujo, construcci\u00f3n), que junto a la palabra, van a dar al ni\u00f1o la oportunidad de avanzar en su itinerario de maduraci\u00f3n (esta uni\u00f3n de mano y palabra\/boca, de alguna forma establece un curioso juego con las fases primitivas en que la mano pasaba a ser esa \u201csegunda boca\u201d con la que aprehender el mundo, y que ahora contin\u00faan realizando esa funci\u00f3n, pero ya en unos registros m\u00e1s evolucionados, de creaci\u00f3n simb\u00f3lica pl\u00e1stica y palabra).<\/p>\n<p>Una historia que no es did\u00e1ctica, sino movilizadora de im\u00e1genes y emociones. Historia ligada a la historia inconsciente de los ni\u00f1os, a toda su vida fantasm\u00e1tica, con toda la bater\u00eda de personajes-s\u00edmbolos de devoraciones, destrucciones, p\u00e9rdidas de s\u00ed y del otro&#8230;&#8230;que en un marco de adecuada simbolizaci\u00f3n, permiten al ni\u00f1o enfrentarse a estas vivencias de angustias y fantasmas en un nivel soportable, que permite su elaboraci\u00f3n, y por lo tanto su desbloqueo y evoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se podr\u00eda decir mucho sobre la historia y esta funci\u00f3n de reaseguramiento, pero no es el objetivo de este texto, en el que me interesa, sobre todo buscar los puntos de contacto entre la sesi\u00f3n de psicomotricidad educativa y Winnicott.<\/p>\n<p>A este respecto, la historia nos refiere a esa capacidad del adulto de reconducir a un marco simb\u00f3lico, esta vez, a trav\u00e9s de la imagen y la palabra, todo el mundo pulsional y fantasm\u00e1tico del ni\u00f1o peque\u00f1o, con toda la carga de contenci\u00f3n que tienen la palabra y el contexto de la \u201chistoria contada\u201d con un narrador y un p\u00fablico que escucha, as\u00ed como una estructura narrativa que sit\u00faa en un tiempo y espacio concretos todo el mundo emocional expresado.<\/p>\n<p>De esta forma, la historia permite ese interjuego entre el mundo ps\u00edquico interior del ni\u00f1o y esa palabra e im\u00e1genes que vienen del exterior, del otro, posibilitando que el ni\u00f1o pueda encontrar nuevos espacios comunes, transicionales, entre lo que es del orden de su interior y de lo que es del orden de la realidad exterior.<\/p>\n<p>La historia como creaci\u00f3n cultural que el ni\u00f1o puede re-crear, bien en la movilizaci\u00f3n de su imaginario, o incluso participando en la propia creaci\u00f3n compartida de una historia. Son muchas las posibilidades que ofrece la historia en la sesi\u00f3n de psicomotricidad, que progresan en base a la edad de los ni\u00f1os, de forma que \u00e9stos pueden ser cada vez m\u00e1s protagonistas de la propia creaci\u00f3n de la historia, entrando en esa din\u00e1mica de creaci\u00f3n que tanto Aucouturier como Winnicott se\u00f1alan como indicio de la salud del ni\u00f1o.<\/p>\n<h3>El momento de la representaci\u00f3n por la expresividad pl\u00e1stica<\/h3>\n<p>El itinerario de maduraci\u00f3n de la sesi\u00f3n continua, y despu\u00e9s de que los ni\u00f1os han escuchado la historia, viviendo la emoci\u00f3n desde la quietud f\u00edsica, ya est\u00e1n preparados para instalarse en el espacio de la representaci\u00f3n pl\u00e1stica, un lugar en donde se proponen unas estructuras claras que van dirigidas a ayudar a que el ni\u00f1o pueda contener su \u201cmovimiento emocionado\u201d, canalizando su expresividad a trav\u00e9s de actividades pl\u00e1sticas como el modelado, el dibujo o la construcci\u00f3n con maderas.<\/p>\n<p>En esta ocasi\u00f3n el ni\u00f1o pasa de \u201cestar dentro\u201d de su creaci\u00f3n a \u201cestar fuera\u201d, no juega dentro de la casa, sino que dibuja o construye una casa en el exterior; casa en la que no va a jugar, sino que queda en el exterior como una obra, una huella de su existencia, de su capacidad de hacer, de crear.<\/p>\n<p>Es evidente que tambi\u00e9n en estas actividades pl\u00e1sticas est\u00e1n presentes la emoci\u00f3n del ni\u00f1o y su movimiento, pero se sit\u00faa al ni\u00f1o en un nuevo pelda\u00f1o de la simbolizaci\u00f3n, en el que \u00e9l ya no es un elemento simb\u00f3lico m\u00e1s del juego, sino que se convierte en el creador externo de dicha producci\u00f3n, que s\u00ed tiene toda su carga simb\u00f3lica. Entonces el ni\u00f1o no es el habitante de esa casa, sino que puede dibujar un habitante, incluso a s\u00ed mismo habitando la casa.<\/p>\n<p>Y veremos diferentes niveles de distancia entre el ni\u00f1o y su producci\u00f3n: desde los ni\u00f1os que recrean acciones en sus producciones y \u201ccontaminan\u201d de emoci\u00f3n y movimiento su dibujo o construcci\u00f3n, hasta aquellos que realizan una creaci\u00f3n exclusivamente representativa de alg\u00fan objeto exterior: \u201cun castillo\u201d, \u201cun barco\u201d&#8230;&#8230;<\/p>\n<p>Lo que nos dar\u00e1 el indicio de la maduraci\u00f3n del ni\u00f1o ser\u00e1, por un lado, su capacidad de permanecer en la actividad de creaci\u00f3n, teniendo un proyecto de lo que quiere realizar, que lleva a su fin (y le interesa conservar, su permanencia) y expresando posteriormente una explicaci\u00f3n sobre lo hecho, es decir poniendo palabra y reflexi\u00f3n sobre lo realizado. Y sobre este indicio otro que es esencial para considerar su obra como creaci\u00f3n, y es el que alude a la impronta que el ni\u00f1o da a su trabajo, de forma que \u00e9ste no es una mera reproducci\u00f3n de otros trabajos aprendidos, o un ejercicio t\u00e9cnico.<\/p>\n<p>Una impronta que es el equivalente del gesto, de la acci\u00f3n espont\u00e1nea que el ni\u00f1o ha mostrado en los juegos de movimiento. Es lo que nos muestra que el ni\u00f1o pone algo de s\u00ed en esa producci\u00f3n, que no s\u00f3lo hace \u201ccomo hay que hacer\u201d (recordemos esos dibujos \u201cbien hechos\u201d en los que aparece una casa, un \u00e1rbol, una flor y un ni\u00f1o, todos bien delimitados y coloreados, dibujos correctos pero sin vida), sino que expresa algo de s\u00ed, de su existencia.<\/p>\n<p>Este momento de la sesi\u00f3n alude de forma importante a todo lo relativo a la permanencia y la continuidad del ser, a la capacidad de estar a solas en la propia actividad de creaci\u00f3n, la capacidad de estar en la relajaci\u00f3n y el placer de la actividad motrizmente tranquila, matizada en su ejecuci\u00f3n. El placer de pensar algo y plasmarlo en el exterior. \u201cEste dibujo, esta construcci\u00f3n, esta figura son m\u00edas, las he hecho yo, yo las he creado&#8230;.soy yo.\u201d<\/p>\n<p>Y lo realizado queda ante la mirada del otro, de alguna forma es hecho para uno mismo, y para el otro (es siempre un presencia que llena la ausencia del otro), en el sentido de que si el otro ve lo que yo hago, existo para el otro, mi acci\u00f3n, mi obra adquiere un sentido, se convierte en comunicaci\u00f3n y existencia compartida: yo hago, t\u00fa lo ves, yo veo mi obra en tu mirada o tu mirada en mi obra, etc.<\/p>\n<p>Por ello, tan importante como crear el espaciotiempo para que los ni\u00f1os realicen esta actividad, es lo que sucede en torno a ella, y las actitudes del adulto que acompa\u00f1a este momento. No es un trabajo cuyo objetivo es ser evaluado como bien o mal hecho, es un nivel m\u00e1s evolucionado de representaci\u00f3n que resuena en los primitivos esquemas de acci\u00f3n, algo que no hay que olvidar. Es una oportunidad m\u00e1s que tiene el ni\u00f1o de avanzar en su proceso de autonom\u00eda y b\u00fasqueda de contenci\u00f3n de sus angustias y fantasmas, lo que le va a permitir ir accediendo al mundo del pensamiento y la socializaci\u00f3n, como sujeto \u201cseparado\u201d pero en relaci\u00f3n con el otro y el mundo exterior.<\/p>\n<p>Por eso es importante la mirada y la palabra que ese adulto pone sobre el dibujo o la figura modelada, y la oportunidad que da al ni\u00f1o de poner su propia mirada y palabra sobre su obra. Palabras no dirigidas a la calidad t\u00e9cnica sino al significado, al sentido y tambi\u00e9n a la \u201cobjetividad racional\u201d del trabajo: el ni\u00f1o puede describir o puede \u201ccontar\u201d su dibujo, dando m\u00e1s cognitividad o m\u00e1s emocionalidad a su expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>De esta forma lo realizado permanece, en su condici\u00f3n de exterioridad f\u00edsica y en la permanencia que le dan la palabra y el pensamiento integrados en \u00e9l.<\/p>\n<p>Asier, de 4 a\u00f1os, dice sobre su construcci\u00f3n: \u201ces un castillo en donde viven unos fantasmas, y aqu\u00ed hay una trampa, y esto se cae cuando entran, y&#8230;&#8230;.\u201d: y Miren dice: \u201ces una casa, y tiene una piscina y un parque.\u201d El adulto-psicomotricista, observa, escucha, y a veces a\u00f1ade alguna palabra, y le dice a Asier: \u201cah, es un castillo muy grande, y lleno de peligros&#8230;.\u201d, y a Miren: has trabajado mucho, has construido muchas cosas en esta casa&#8230;.\u201d jugando entre la palabra puesta sobre lo cognitivo o lo emocional del trabajo.<\/p>\n<p>Dar un tiempo para observar y \u201cverbalizarreflexionar\u201d el trabajo de todos y cada uno de los ni\u00f1os es fundamental en ese proceso de reconocimiento de la permanencia de s\u00ed, y de la integraci\u00f3n de cuerpo, afecto y pensamiento.<\/p>\n<h3>Ritual de salida<\/h3>\n<p>Llegamos ya al final de la sesi\u00f3n. El itinerario est\u00e1 a punto de terminar&#8230;.por hoy.Recuerdo una idea que le\u00ed sobre los cuentos que se contaban en la antig\u00fcedad, y c\u00f3mo las f\u00f3rmulas \u201cerase una vez hace muchos, muchos a\u00f1os, en un lugar muy lejano\u201d y \u201ccolor\u00edn colorado\u201d serv\u00edan para contener el peligro de que los esp\u00edritus y personajes que habitaban dichas historias pudieran entrar en el mundo de la realidad: la historia se alejaba en el tiempo y en el espacio, y su inicio y final eran establecidos claramente con estas f\u00f3rmulas. Se trataba de jugar con todo el mundo de fantas\u00edas, miedos y deseos de las personas, pero tratando de que el mundo del cuento no se mezclase con el de la realidad, aunque s\u00ed lo movilizase, a trav\u00e9s de la emoci\u00f3n que activaba en los oyentes (y en quien lo contaba).<\/p>\n<p>Pienso que \u00e9sta es una de las finalidades de los rituales de inicio y final en la sesi\u00f3n de psicomotricidad. De alguna manera, el mundo de la sala de psicomotricidad tiene algo de \u201cm\u00e1gico\u201d, ese espacio transicional-simb\u00f3lico, en el que se viven todos los fantasmas y angustias, y que es asegurado y contenido, entre otros recursos, por esos rituales de entrada y salida.<\/p>\n<p>El ritual de salida, permite al ni\u00f1o realizar el paso del interior de la sala y de las vivencias en ella tenidas, hacia el exterior, a trav\u00e9s de una serie de elementos:<\/p>\n<p>&#8211; La reflexi\u00f3n verbal sobre lo vivido en el momento de la expresividad motriz y\/o sobre lo creado en la expresividad pl\u00e1stica.<\/p>\n<p>&#8211; La creaci\u00f3n de un momento privilegiado para todos y cada uno de los ni\u00f1os participantes en la sesi\u00f3n, por medio de su verbalizaci\u00f3n, o por el peque\u00f1o juego o canci\u00f3n en el que se dice el nombre de cada ni\u00f1o.<\/p>\n<p>&#8211; La contenci\u00f3n que da el marco espacial establecido para este ritual, junto al lugar de sus intensas vivencias, pero que no permite mezclarse con ellas, sino precisamente poner una mirada de cierta distancia sobre ellas (no se puede ya jugar, es un tiempo para la palabra y la escucha).<\/p>\n<p>&#8211; Las actitudes y palabras del psicomotricista que reconoce a los ni\u00f1os y sus acciones, emociones y elaboraciones. Que saluda y emplaza a los ni\u00f1os hasta la pr\u00f3xima sesi\u00f3n, con el mensaje de permanencia y continuidad que da estabilidad y seguridad a los ni\u00f1os, que saben que pueden esperar y frustrar ciertos deseos porque la pr\u00f3xima semana todo volver\u00e1 a estar preparado para el reencuentro. Y comprobaremos, yo lo compruebo en cada sesi\u00f3n, c\u00f3mo los ni\u00f1os unen unas sesiones con otras, a pesar de todo el tiempo transcurrido entre ellas. Esta continuidad en la discontinuidad es un elemento b\u00e1sico del itinerario de la pr\u00e1ctica psicomotriz, tanto desde el punto de vista del ni\u00f1o como del psicomotricista, que tambi\u00e9n debe \u201chabitar en esa continuidad\u201d a trav\u00e9s del investimiento por su trabajo y reflexi\u00f3n sobre la pr\u00e1ctica psicomotriz con cada grupo, analizando lo sucedido y elaborando proyectos y estrategias, a partir de los par\u00e1metros de observaci\u00f3n psicomotriz y las actitudes del psicomotricista.<\/p>\n<p>Con este acto final, de reflexi\u00f3n, conversaci\u00f3n, mirada y saludo, se completa la creaci\u00f3n del marco facilitador, del ambiente facilitador que tanto Aucouturier como Winnicott han resaltado como clave para un proceso de maduraci\u00f3n del ni\u00f1o en la salud y el verdadero existir.<\/p>\n<p>Y los ni\u00f1os se levantan de los bancos, y caminan hacia el lugar en que, junto a la sala, pero fuera de ella, tienen sus ropas y zapatos&#8230;..\u00a1hasta el pr\u00f3ximo d\u00eda!<\/p>\n<p>Me gustar\u00eda finalizar este apartado con una reflexi\u00f3n sobre la relaci\u00f3n Aucouturier \u2013 Winnicott en cuanto a la formaci\u00f3n personal, hecha por G. Mendel, a partir de su observaci\u00f3n del trabajo realizado en el Stage Internacional de formadores de la ASEFOP en Portimao 2000. Su reflexi\u00f3n viene a coincidir con el trabajo que expongo aqu\u00ed, y pienso que es extensible a la pr\u00e1ctica psicomotriz educativa:<\/p>\n<p>Mendel dice en su art\u00edculo Freud, Winnicott y Aucouturier: \u201cRepensando el conjunto de la experiencia de formaci\u00f3n a la que he asistido, he pensado en Winnicott. Existe en \u00e9l un hiato entre su avanzada te\u00f3rica que, para m\u00ed, le pone en igualdad con Freud y las modificaciones no muy numerosas que ha aportado a la t\u00e9cnica psicoanal\u00edtica. Conoc\u00e9is los juegos que ha inventado para el ni\u00f1o, pero no tanto para el adulto. Se puede imaginar por extensi\u00f3n que ampliando sus conocimientos a la experiencia psicomotriz y al cuerpo, se orientar\u00eda hacia un m\u00e9todo de inspiraci\u00f3n parecido al que yo he observado.\u201d: el paralelismo entre Winnicott y Aucouturier aparece evidente para este observador, y para m\u00ed tambi\u00e9n, en el sentido de que Bernard ha conseguido incorporar el cuerpo en la dimensi\u00f3n integral de la persona, y en los sistemas de trabajo de la pr\u00e1ctica psicomotriz, as\u00ed como un ambiente de trabajo que permite desplegar todas las actitudes descritas por Winnicott.<\/p>\n<p>Mendel contin\u00faa: \u201cAqu\u00ed se ha creado un espacio de juego en el que gracias a un sentimiento de confianza y de seguridad, la creatividad corporal y mental de cada uno se encuentra estimulada\u201d. Yo a\u00f1adir\u00eda, un ambiente que facilita que cada participante pueda insertarse en ese mundo cercano al gesto espont\u00e1neo que permite experienciar la verdadera existencia. Y partir as\u00ed del verdadero ser hacia la comunicaci\u00f3n con otros sujetos, en una din\u00e1mica de creatividad y placer existencial, que permite hacer frente a los diferentes conflictos que ineludiblemente se presentan en la din\u00e1mica del crecimiento personal y de las relaciones humanas.<\/p>\n<h3>Bibliograf\u00eda:<\/h3>\n<ul>\n<li>Abadi, Sonia y Outeiral, Jos\u00e9. \u201cDonald Winnicott en Am\u00e9rica Latina. Teor\u00eda y cl\u00ednica psicoanal\u00edtica\u201d. Coordinadores: (\u201cSin morirse ni vengarse\u201d Sonia Abadi P. 101). Lumen. Argentina 1999.<\/li>\n<li>Abadi, Sonia \u201cTransiciones. El modelo terap\u00e9utico de D. W. Winnicott\u201d.. Lumen. Argentina 1996<\/li>\n<li>Arnoux, Domique J. \u201cMelanie Klein. Vida y pensamiento psicoanal\u00edtico\u201d. APM. Biblioteca Nueva. Madrid 2000.<\/li>\n<li>Aucouturier, B. Darrault, I. y Empinet, J.L. \u201cLa pr\u00e1ctica psicomotriz. Reeducaci\u00f3n y terapia\u201d.. Cient\u00edficom\u00e9dica. Barcelona 1985<\/li>\n<li>Casas de Pereda, Myrta. X Jornadas Winnicottianas. Octubre 2001. Santiago de Chile.<\/li>\n<li>Freud, Anna. \u201cEl yo y los mecanismos de defensa\u201d. Paid\u00f3s. Psicolog\u00eda profunda. Barcelona 1984.<\/li>\n<li>Hornstein, Luis \u201cNarcisismo. Autoestima, identidad, alteridad\u201d.. Paid\u00f3s. Argentina 2000.<\/li>\n<li>Klein, M. \u201dObras completas. Amor, culpa y reparaci\u00f3n I\u201d. Paidos. Barcelona 1994<\/li>\n<li>Lacan-Miller. \u201cLos cuatro conceptos fundamentales del Psicoan\u00e1lisis. Seminario 11.. Argentina 1999.<\/li>\n<li>Piaget, Jean. \u201cPsicolog\u00eda y Pedagog\u00eda\u201d. Ariel. Barcelona 1980.<\/li>\n<li>Piaget, Jean; Inhelder, B. \u201cPsicolog\u00eda del ni\u00f1o\u201d. Morata. Madrid 1980.<\/li>\n<li>Segal, Hanna. \u201cMelanie Klein\u201d.. Alianza. Madrid 1985.<\/li>\n<li>Spitz, Ren\u00e9. \u201cEl primer a\u00f1o de vida del ni\u00f1o. Fondo de Cultura Econ\u00f3mica. Madrid 1986.<\/li>\n<li>Stern, Daniel N. \u201cEl mundo interpersonal del infante\u201d. Paid\u00f3s. Psicolog\u00eda profunda. Argentina 1996.<\/li>\n<li>Vygotski, Lev S. \u201cPensamiento y lenguaje\u201d. La Pl\u00e9yade. Argentina 1973.<\/li>\n<li>Wallon, Henri. \u201cLa evoluci\u00f3n psicol\u00f3gica del ni\u00f1o\u201d. Grijalbo. Barcelona 1984.<\/li>\n<li>Winnicott, D.W. \u201cRealidad y Juego\u201d. Edit. Gedisa. Barcelona 1982 (2\u00aa Edici\u00f3n).<\/li>\n<li>Winnicott, D.W. \u201cExploraciones psicoanal\u00edticas I\u201d..Paidos Psicolog\u00eda Profunda. Argentina 1991.<\/li>\n<li>Winnicott, D.W. \u201cExploraciones psicoanal\u00edticas II\u201d. Paidos. Psicolog\u00eda Profunda. Argentina 1991.<\/li>\n<li>Winnicott, Donald W. \u201cLos procesos de maduraci\u00f3n y el ambiente facilitador. Estudios para una teor\u00eda del desarrollo emocional\u201d. Paid\u00f3s Psicolog\u00eda Profunda. Argentina 1996.<\/li>\n<li>Winnicott, D.W. \u201cLa naturaleza humana\u201d. Paid\u00f3s Psicolog\u00eda Profunda. Argentina 1996.<\/li>\n<li>Winnicott, D.W. \u201cConozca a su ni\u00f1o\u201d. Paid\u00f3s. Barcelona 1999.<\/li>\n<li>Winnicott, D.W. \u201cLos beb\u00e9s y sus madres\u201d. Paid\u00f3s. Barcelona 1990<\/li>\n<li>Documentos de Bernard Aucouturier de charlas y cursos impartidos desde 1988, en Bergara, Madrid, Barcelona, etc.; Trabajos y Reflexiones de B. Aucouturier en los Stages Internacionales desde Asiago 1998, art\u00edculos de B. Aucouturier en diferentes revistas de psicomotricidad, etc.<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Notas<\/h3>\n<p class=\"cdn-small\"><small>1. \u201cExploraciones psicoanal\u00edticas I\u201d (\u201cIndividuaci\u00f3n\u201d. Conferencia 1970. P. 339) D.W. Winnicott. Compilaci\u00f3n. Paidos Psicolog\u00eda Profunda. Argentina 1991.<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>2. \u201cExploraciones psicoanal\u00edticas I\u201d (\u201cBases del self en el cuerpo.1970. P. 315). D.W. Winnicott. Paidos Psicolog\u00eda Profunda. Argentina 1991.<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>3. \u201cDonald Winnicott en Am\u00e9rica Latina. Teor\u00eda y cl\u00ednica psicoanal\u00edtica\u201d. Corrdinadores: Jos\u00e9 Outeiral y Sonia Abadi. (\u201cSin morirse ni vengarse\u201d Sonia Abadi P. 101). Lumen. Argentina 1999.<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>4. \u201cDonald Winnicott en Am\u00e9rica Latina. Teor\u00eda y cl\u00ednica psicoanal\u00edtica\u201d. Jos\u00e9 Outeiral y Sonia Abadi (coord..). Lumen.Argentina 1999.<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>5. \u201c\u00eddem\u201d<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>6. \u201cRealidad y juego\u201d. D.W.Winnicott. Gedisa. Barcelona 1982.<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>7. Art\u00edculo \u201cLa construcci\u00f3n de la identidad en los ni\u00f1os y ni\u00f1as\u201d. Bernard Aucouturier. Revista \u201cAula\u201d. N\u00ba 109. Febrero 2002.<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>8. \u201cTransiciones. El modelo terap\u00e9utico de D. W. Winnicott\u201d. Sonia Abadi. Lumen. Argentina 1996<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>9. \u201cNarcisismo. Autoestima, identidad, alteridad\u201d. Luis Hornstein. Paid\u00f3s. Argentina 2000.<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>10. \u201cLa pr\u00e1ctica psicomotriz. Reeducaci\u00f3n y terapia\u201d. B. Aucouturier. I. Darrault. J.L. Empinet. Cient\u00edfico-m\u00e9dica. Barcelona 1985<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>11. \u201cLos procesos de maduraci\u00f3n y el ambiente facilitador. Estudios para una teor\u00eda del desarrollo emocional\u201d (P.189). Donald W. Winnicott. Paid\u00f3s Psicolog\u00eda Profunda.Argentina 1996.<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>12. \u201cRealidad y juego\u201d (P.93). D.W. Winnicott Gedisa. Barcelona 1982<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>13. \u201cLa naturaleza humana\u201d (Pp. 146-147). D.W. Winnicott. Paid\u00f3s Psicolog\u00eda Profunda. Argentina 1996<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>14. \u201cSeminario de Dudas\u201d. Mayo2001. Bergara.<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>15. Bernard Aucouturier. Stage internacional de la Asefop. Asiago marzo-1998<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>16. \u201cSeminario de dudas\u201d. B. Aucouturier. Bergara. Mayo 2001<\/small><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre \u00c1lvaro Be\u00f1ar\u00e1n Aranzabal.<\/strong> Formador de la ASEFOP, Miembro de LUZARO, Escuela de Psicomotricidad de la UNED de Bergara. Psicomotricista y Pedagogo. Colabora con Hik Hasi y Santo Tomas Lizeoa<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> \u00c1lvaro Be\u00f1ar\u00e1n Aranzabal (2017). Pr\u00e1ctica psicomotriz educativa: Aucouturier y Winnicott. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 54, pp. 7\u201334. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Parte de la memoria de \u00c1lvaro Be\u00f1aran para ser formador de la ASEFOP. Examina la relaci\u00f3n adulto-ni\u00f1o y el sentido de las acciones, juegos y afectos de la infancia desde la obra de Aucouturier y de Winnicott: la sesi\u00f3n de psicomotricidad, el uso del objeto, el gesto espont\u00e1neo y la madre suficientemente buena.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":[],"cuaderno_seccion":[16],"cuaderno_autoria":[75],"cuaderno_numtax":[110],"class_list":["post-7655","cuaderno_articulo","type-cuaderno_articulo","status-publish","hentry","cuaderno_seccion-dossier","cuaderno_autoria-alvaro-benaran","cuaderno_numtax-no-54"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo\/7655","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/cuaderno_articulo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7655"}],"wp:term":[{"taxonomy":"cuaderno_seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_seccion?post=7655"},{"taxonomy":"cuaderno_autoria","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_autoria?post=7655"},{"taxonomy":"cuaderno_numtax","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_numtax?post=7655"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}