{"id":7643,"date":"2016-12-01T10:05:00","date_gmt":"2016-12-01T09:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/naturalmente-artificiales\/"},"modified":"2026-10-18T09:16:59","modified_gmt":"2026-10-18T08:16:59","slug":"naturalmente-artificiales","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/naturalmente-artificiales\/","title":{"rendered":"Naturalmente artificiales"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 52 \u00b7 Diciembre de 2016 \u00b7 pp. 19\u201324<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Gorka Mu\u00f1oz cuestiona la moda de lo \u00abnatural\u00bb en la crianza y la educaci\u00f3n. Revisa el origen del concepto de naturaleza humana, la cr\u00edtica de los \u00abfalsos universales\u00bb de Kroeber y la mirada antropol\u00f3gica, y concluye con el valor de jugar.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p class=\"cdn-lead\"><em>\u201cA menudo las personas dicen que a\u00fan no se han encontrado a s\u00ed mismas. Pero el s\u00ed mismo no es algo que uno encuentra, sino algo que uno crea\u201d (Thomas Szasz)<\/em><\/p>\n<p>Lo natural est\u00e1 de moda. Crianza natural, educaci\u00f3n natural, postura natural, alimentaci\u00f3n natural\u2026 Conviene no mezclar t\u00e9rminos. Muchos de estos \u201cnaturales\u201d se refieren a \u201clo relativo o perteneciente a la naturaleza\u201d como la propia R.A.E. indica. Existe sin embargo, un intento de monopolizaci\u00f3n por parte de algunas personas o colectivos, de lo que denominan el \u201cm\u00e9todo natural\u201d, entendiendo este m\u00e9todo como algo universal en los humanos, algo original de nuestros ancestros que con el tiempo hemos ido perdiendo y olvidando.<\/p>\n<p>Ya en los tiempos de la ilustraci\u00f3n se hablaba de que la naturaleza humana es inmutable. En esta \u00e9poca, se dec\u00eda que por encima de modas locales exist\u00eda lo constante, lo general, lo universal en el hombre. De modo que toda la envoltura psicol\u00f3gica, social y cultural en las personas eran simples ropajes. Clifford Geertz, autor que citar\u00e9 en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n en este art\u00edculo, nos recuerda la idea del gran Levi Strauss, puntualizando que la labor de la ciencia no es simplificar lo complejo, consiste en \u201csustituir por una complejidad m\u00e1s inteligible, una que lo es menos\u201d (Geertz, 1983, p.43). Desde este punto de vista, parece simplista el despojar al ser humano de toda su envoltura al tratar de comprenderlo, con el agravante de que el resultado de este striptease seguramente no ser\u00e1 un ser humano.<\/p>\n<p>Cuestion\u00e9monos un momento la naturalidad en los humanos, \u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s natural? \u00bfLa supuesta monogamia occidental? \u00bfLa poligamia de algunas etnias africanas? \u00bfO los matrimonios compartidos de los abor\u00edgenes de norte am\u00e9rica?<\/p>\n<p>Podemos trasladar estas cuestiones al \u00e1mbito de la crianza que puede sernos de m\u00e1s utilidad en nuestro trabajo. Nos daremos cuenta de que existen muchas y muy diversas maneras de criar o educar. Basta con ojear las distintas etnograf\u00edas documentadas a lo largo del tiempo. A tenor de este dato, parece improbable que nadie nos pueda decir cu\u00e1l es el m\u00e9todo de crianza natural, seguramente porque no existe. La pel\u00edcula documental \u201cBabies\u201d en la que se nos ense\u00f1a a cuatro beb\u00e9s creciendo en distintos puntos del planeta, es una buena muestra. Eso s\u00ed, siempre nos podr\u00e1n gustar unas formas m\u00e1s que otras.<\/p>\n<p>Y es que Geertz (1983) lo tiene muy claro: \u201c\u2026 hoy es firme la convicci\u00f3n de que hombres no modificados por las costumbres de determinados lugares en realidad no existen, que nunca existieron y, lo que es m\u00e1s importante, que no podr\u00edan existir por la naturaleza misma del caso\u201d. Porque es la cultura, el lenguaje como universo, el simbolismo\u2026 es decir, lo artificial, lo no natural, lo que nos humaniza. El propio Freud en su obra \u201cel malestar en la cultura\u201d nos apunta el peso que ejerce \u00e9sta sobre las personas. Conceptos como el supery\u00f3, o incluso a nivel m\u00e1s profundo, la represi\u00f3n y el surgimiento del inconsciente, tambi\u00e9n apuntan en esta direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Siendo esto as\u00ed y atendiendo a la diversidad de las procedencias de los ni\u00f1os y ni\u00f1as que acuden a nuestras sesiones, como psicomotricistas nos podr\u00edamos preguntar, \u00bfpodr\u00edamos trabajar sobre las mismas bases con una ni\u00f1a africana y un ni\u00f1o alban\u00e9s? Sabemos que la respuesta es un s\u00ed rotundo, pero \u00bfpor qu\u00e9, cu\u00e1les son, y de d\u00f3nde proceden estos procesos universales con los que trabajar en la sala de psicomotricidad? Creo necesario dar un rodeo (acci\u00f3n que tanto nos gusta a los psicomotricistas) antes de adentrarnos en estas cuestiones.<\/p>\n<h3>Los \u201cfalsos universales\u201d de Kroeber<\/h3>\n<p>Comenzaremos el rodeo continuando la b\u00fasqueda de lo universal, es decir, lo natural en los humanos a trav\u00e9s de la ciencia. Despu\u00e9s de descartarse la idea del Hombre (con may\u00fasculas) despojado de cualquier ropaje ambiental, las ciencias humanas intentaron comprender al ser humano a\u00f1adiendo la variable social y cultural pero sin que se perdiera la idea de unidad b\u00e1sica de la humanidad. Tras producirse lo que Khun podr\u00eda denominar una crisis de la ciencia, este camino escogi\u00f3 dos v\u00edas, en palabras de Geertz, las dos muy peligrosas. Por un lado, el relativismo cultural, donde todo queda reducido y justificado con el factor cultural. Por el otro el evolucionismo cultural, donde se traslada la teor\u00eda darwinista a las ciencias humanas, estableciendo estadios en la evoluci\u00f3n de las culturas, en todas los mismos, clasificando de esta manera a personas en salvajes, b\u00e1rbaros y civilizados.<\/p>\n<p>En este intento de preservar la unidad b\u00e1sica de la humanidad, nacen lo que Kroeber denomin\u00f3 \u201cfalsos universales\u201d, a los que nosotros podr\u00edamos llamar falsos naturales. Desde Wisler con su \u201cesquema cultural universal\u201d, pasando por Malinowsky y sus \u201ctipos institucionales universales\u201d, hasta Murdock con sus \u201ccomunes denominadores de la cultura\u201d, intentaron buscar factores universales en las distintas culturas. Aspectos como el matrimonio, la religi\u00f3n o el comercio que aparecen como universales, son considerados por este autor l\u00f3gicamente falsos. Y es que intentar meter en el mismo saco cosas tan distintas como el monote\u00edsmo cat\u00f3lico enraizado en el miedo al pecado y el Budismo Zen basado en la meditaci\u00f3n personal, convierten la religi\u00f3n en una \u201ccategor\u00eda vac\u00eda\u201d (Geertz, 1983) y por tanto en un falso universal. Otro tanto ocurre con el matrimonio o el comercio.<\/p>\n<p>Surge aqu\u00ed la idea del hombre \u201cestratigr\u00e1fico\u201d (Geertz, 1983). Un humano compuesto por cuatro capas; cultural, social, psicol\u00f3gica y biol\u00f3gica, que se sustentan unas con otras como si de un edificio se tratara. Con esta repartici\u00f3n a cachos, queda resuelto el problema del intrusismo laboral entre las distintas disciplinas cient\u00edficas que tanta pol\u00e9mica acarreaba. Por fin la biolog\u00eda, psicolog\u00eda, sociolog\u00eda y antropolog\u00eda ten\u00edan su propio espacio delimitado. Curiosamente hoy en d\u00eda se sigue utilizando mayoritariamente un punto de vista similar a la hora de abordar la ayuda de los ni\u00f1os en dificultad.<\/p>\n<p>Geertz (1983) desechando este humano construido a cachos, nos propone una idea que a los y las psicomotricistas nos interesa y nos suena: \u201d\u2026debemos reemplazar la concepci\u00f3n \u201cestratigr\u00e1fica\u201d de las relaciones que guardan entre s\u00ed los varios aspectos de la existencia humana por una concepci\u00f3n sint\u00e9tica, es decir, una concepci\u00f3n en la cual los factores biol\u00f3gicos, psicol\u00f3gicos, sociol\u00f3gicos y culturales puedan tratarse como variables dentro de sistemas unitarios de an\u00e1lisis.\u201d<\/p>\n<p>A su manera Geertz nos habla de la globalidad en el ser humano. Porque el autor entiende que estos cuatro factores est\u00e1n interrelacionados, es decir que influyen unos sobre otros, como un sistema en el que est\u00e1n encastrados (Polany utilizar\u00eda la palabra \u201cembedded\u201d). Como a los psicomotricistas nos gusta picar de aqu\u00ed y de all\u00e1, y quedarnos con lo que nos interesa, vamos a dejar a Geertz en este punto.<\/p>\n<h3>Mirando atr\u00e1s en el tiempo<\/h3>\n<p>Nos vamos acercando a las cuestiones clave, pero antes de entrar de lleno, vamos a conocernos un poco m\u00e1s. Echemos una mirada atr\u00e1s en el tiempo.<\/p>\n<p>Fue aproximadamente hace 4 millones de a\u00f1os, cuando a la evoluci\u00f3n se le ocurri\u00f3 la idea de colocar un hom\u00ednido sobre dos piernas, estamos ante el nacimiento de la locomoci\u00f3n b\u00edpeda, son los primeros pasos hacia la humanidad. A partir de aqu\u00ed en estos seres ir\u00e1n produci\u00e9ndose cambios muy lentamente, cambios que explicar\u00e9 muy r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p>Parece que al liberarse las manos estos hom\u00ednidos empezaron a \u201chacer\u201d cosas, es decir, a crear, esto pudo haber tenido influencia en el progresivo crecimiento y desarrollo del cerebro. Vaya, he aqu\u00ed un itinerario que nos suena, \u201cdel placer de hacer, al placer de pensar\u201d.<\/p>\n<p>La selecci\u00f3n natural fue favoreciendo a hom\u00ednidos m\u00e1s esbeltos y con el cerebro m\u00e1s grande, individuos que con su incipiente inteligencia eran los que mejor se adaptaban al entorno. Homo Habilis (el h\u00e1bil), Homo Ergaster (el trabajador), Homo Antecessor (el explorador)\u2026 fueron contribuyendo poco a poco a nuestra humanidad, hasta llegar a nuestra especie, Homo Sapiens (el sabio) hace tan solo 150.000 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Homo Sapiens al haber adquirido una forma m\u00e1s esbelta, de caderas m\u00e1s estrechas, y un cerebro m\u00e1s grande, tuvo que solucionar algunos problemas de espacio. Su morfolog\u00eda hizo que el canal de parto fuera m\u00e1s estrecho, y no dejaba pasar un cr\u00e1neo con un cerebro tan grande, la soluci\u00f3n fue que las cr\u00edas de Homo Sapiens, los beb\u00e9s, nacieran sin la totalidad de sus \u00f3rganos y musculatura totalmente desarrollados, en especial el cerebro. Para que nos hagamos una idea, nacemos con un cerebro desarrollado entre un 20 y 30% de lo que llegar\u00e1 a ser, si nos comparamos con los chimpanc\u00e9s (parientes m\u00e1s cercanos y que tambi\u00e9n nacen inmaduros), estos lo hacen con un cerebro desarrollado entre un 50 y 60%.<\/p>\n<p>Esta extrema inmadurez con la que nacemos sin duda hizo que la relaci\u00f3n entre madre y filia se hiciera cada vez m\u00e1s profunda, debido a los exhaustivos cuidados que la madre (figura materna) est\u00e1 obligada a realizar sobre su descendencia para que \u00e9sta sobreviva. En alg\u00fan momento de la evoluci\u00f3n esta relaci\u00f3n se hizo tan profunda que naci\u00f3 el apego. El propio Bowlby titula una de sus obras dedicada al apego como \u201cuna base segura\u201d, podemos entenderla no solo como base de operaciones de exploraci\u00f3n, tambi\u00e9n como una base, unos cimientos para la construcci\u00f3n de la persona.<\/p>\n<p>A partir de esta relaci\u00f3n tan profunda nacer\u00e1 tambi\u00e9n la primera familia, despu\u00e9s la comunidad, m\u00e1s adelante la sociedad\u2026. Respecto a la primera familia, muchos antrop\u00f3logos siguen empe\u00f1ados en hacernos creer que la familia macho-hembra-descendencia es o era lo m\u00e1s habitual, incluso en 1966 se organiz\u00f3 un gran simposio sobre \u201cel hombre cazador\u201d que, por supuesto, alimentaba a su pareja y descendencia. Un hombre cazador al que algunos le atribuyen una relevancia extrema en la evoluci\u00f3n de la especie humana, ya que la organizaci\u00f3n necesaria en la caza mayor sin duda hizo progresar el pensamiento. Lo cierto es que, si esto fuera as\u00ed habr\u00eda un gran salto evolutivo, sin darnos casi cuenta hemos pasado de construir herramientas golpeando dos piedras, a cazar mamuts con nuestra cuadrilla para nuestra esposa e hijos. La antrop\u00f3loga Sally Linton nos aporta otro punto de vista que puede tener m\u00e1s sentido, teniendo en cuenta las organizaciones familiares de los actuales hom\u00ednidos. La autora sugiere que las primeras familias ser\u00edan las constituidas por la madre y sus descendientes (debido sin duda al profundo lazo afectivo que los une), y los primeros hombres cazadores no cazaban para sus parejas e hijos, lo hac\u00edan para su madre y hermanos. Sin duda, la labor de organizar la familia, cacer\u00edas y dem\u00e1s, tambi\u00e9n har\u00eda evolucionar el pensamiento.<\/p>\n<h3>Lo natural en los humanos<\/h3>\n<p>Ahora s\u00ed, vayamos al grano. Sin querer crear conflictos morales y mir\u00e1ndolo desde una perspectiva hol\u00edstica, podr\u00edamos se\u00f1alar que lo natural en el ser humano es nacer sin serlo, y que adem\u00e1s, para llegar a serlo necesitamos la ayuda de otros. Es precisamente aqu\u00ed, parafraseando a Rogers, en este proceso de convertirse en persona, en humano, donde entramos en juego, y nunca mejor dicho, los psicomotricistas.<\/p>\n<p>Porque este es el verdadero universal, este proceso de construirse como sujeto, esta labor de elaboraci\u00f3n del cuerpo como continente ps\u00edquico, esta ontogenia personal, que desarrollamos en interacci\u00f3n con el medio, incluyendo a los otros, a trav\u00e9s del cuerpo. Surge aqu\u00ed una gran paradoja, ya que siendo \u00e9ste un proceso universal, no encontraremos dos iguales. Cada persona es \u00fanica hasta en el mismo proceso de construirse como tal. Dicho esto, es cierto tambi\u00e9n, que a lo largo de este proceso aparecer\u00e1n necesidades y aspectos comunes en todos nosotros.<\/p>\n<p>En un principio todos necesitaremos un \u201cgran Otro\u201d (Rodr\u00edguez, 2013, p.94), un no-yo que me permita ser yo, una madre suficientemente buena capaz de sostener, una madre significante que vaya dando un significado a las acciones del beb\u00e9. El v\u00ednculo que construyen el beb\u00e9 y la madre, el apego, es sin duda uno de los hitos m\u00e1s importantes del proceso de humanizaci\u00f3n. Podr\u00edamos utilizarlo adem\u00e1s como ejemplo paradigm\u00e1tico de la globalidad, ya que incluye aspectos biol\u00f3gicos (alimentaci\u00f3n, cuidado\u2026), psicol\u00f3gicos (fantas\u00eda, pulsi\u00f3n, contenci\u00f3n, sost\u00e9n, afecto\u2026) y socio-culturales (lenguaje, tradici\u00f3n, aprendizaje\u2026).<\/p>\n<p>Humildemente no creo que sea determinante conocer si el origen del apego obedece a fantas\u00edas del beb\u00e9 con la madre (Klein), o a la relaci\u00f3n real (Bowlby), seguramente habr\u00e1 algo de las dos cosas, ya que en sus comienzos el apego necesitar\u00eda de un incipiente psiquismo, que a su vez necesitar\u00eda de un incipiente apego. Desde esta d\u00edada, que constituir\u00e1 la base de futuras relaciones, pasaremos a una tr\u00edada, despu\u00e9s a un grupo&#8230; Este camino no est\u00e1 exento de dificultades, tendremos que superar angustias, atravesar estadios, resolver complejos\u2026<\/p>\n<p>En los primeros meses de vida, ese \u201cotro\u201d es indispensable para reasegurarnos ante estas dificultades. M\u00e1s adelante, necesitaremos otros \u201cotro\u201d, y poco a poco iremos consiguiendo, si todo va bien, reasegurarnos nosotros mismos, y lo haremos mediante la piedra angular de la psicomotricidad, el juego.<\/p>\n<h3>Jugar y jugar<\/h3>\n<p>Existen juegos que trascienden a pa\u00edses, etnias o clases. La mayor\u00eda de estos juegos trascienden incluso al tiempo, y nadie puede concretar desde cuando jugamos a ellos. Son estos juegos trascendentales, los que nos ayudan a reasegurarnos y superar las dificultades que el convertirnos en humano nos supone. Podr\u00edamos confeccionar una larga lista desde los juegos de faldas, hasta el escondite, incluyendo la variante kuku-tras, pasando por el pilla-pilla, los columpios\u2026<\/p>\n<p>No en vano, podemos considerar a los psicomotricistas como especialistas del juego, diferenci\u00e1ndonos de los etnomotricistas de Parlebas, en que a nosotros no nos interesa tanto su vertiente hist\u00f3rico-cultural o su funci\u00f3n social. Nos interesa \u201clo que se juega en el juego\u201d (Rodr\u00edguez, 2013, p.94), su sentido profundo.<\/p>\n<p>Cuando los ni\u00f1os de 3 a\u00f1os juegan al escondite, est\u00e1n jugando a aparecer y desaparecer, est\u00e1n reasegur\u00e1ndose ante la angustia de separaci\u00f3n. Se esconden para que les encontremos, porque est\u00e1 la manera de convencerse a s\u00ed mismos de que esa madre que les ha dejado en la escuela, esa que ya no ven, sigue existiendo en alguna parte y que volver\u00e1 a buscarles. Los psic\u00f3logos nos podr\u00edan decir que est\u00e1n jugando con la permanencia del objeto.<\/p>\n<p>De esta manera la pr\u00e1ctica psicomotriz se convierte en una herramienta muy beneficiosa en el proceso de humanizaci\u00f3n, ofreciendo un espacio de juego privilegiado que sum\u00e1ndolo con el acompa\u00f1amiento de un profesional se convierte en el lugar perfecto para la reaseguraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta ser\u00eda una de las grandes funciones de la psicomotricidad en la versi\u00f3n educativa. Sin embargo, en ocasiones y por m\u00faltiples motivos, en el momento de mayor dependencia del beb\u00e9 con ese gran otro pueden surgir problemas m\u00e1s graves. Hablamos de la vertiente de ayuda psicomotriz, en la que el psicomotricista var\u00eda fundamentalmente su papel en la sala, intentando ser otro gran otro, diferente al gran otro que ha tenido ese ni\u00f1o.<\/p>\n<p>Pero este tema lo dejar\u00e9 para otros, o para otro momento. Mientras, naturalmente, sigamos jugando.<\/p>\n<h3>Bibliografia<\/h3>\n<ul>\n<li>Aucouturier, B. (2004). Los fantasmas de acci\u00f3n y la pr\u00e1ctica psicomotriz. Barcelona: Grao.<\/li>\n<li>Berm\u00fadez de Castro, J.M., M\u00e1rquez, B., Mateos, A., Martin\u00f3n Torres, M., Sarmiento, S. (2015) Hijos de un tiempo perdido. Barcelona: Ares y Mares<\/li>\n<li>Geertz, C. (1983). La interpretaci\u00f3n de las culturas. Barcelona: Gedisa.<\/li>\n<li>Harris, O., Young, K. (1979). Antropolog\u00eda y feminismo. Barcelona: Anagrama.<\/li>\n<li>Rodr\u00edguez, J. A. (2013). La pr\u00e1ctica psicomotriz en el tratamiento ps\u00edquico. Barcelona: Octaedro<\/li>\n<li>Winnicott, D.W. (1990). Los bebes y sus madres. Barcelona: Paid\u00f3s.<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Gorka Mu\u00f1oz Garc\u00eda.<\/strong> Profesor y psicomotricista.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Gorka Mu\u00f1oz Garc\u00eda (2016). Naturalmente artificiales. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 52, pp. 19\u201324. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gorka Mu\u00f1oz cuestiona la moda de lo \u00abnatural\u00bb en la crianza y la educaci\u00f3n. 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