{"id":7642,"date":"2016-12-01T10:04:00","date_gmt":"2016-12-01T09:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/la-intervencion-en-la-relacion-de-ayuda-terapeutica\/"},"modified":"2026-10-18T09:16:58","modified_gmt":"2026-10-18T08:16:58","slug":"la-intervencion-en-la-relacion-de-ayuda-terapeutica","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/la-intervencion-en-la-relacion-de-ayuda-terapeutica\/","title":{"rendered":"La intervenci\u00f3n en la relaci\u00f3n de ayuda terap\u00e9utica"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 52 \u00b7 Diciembre de 2016 \u00b7 pp. 13\u201318<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Josep Rota muestra la necesidad de modelos te\u00f3ricos de comprensi\u00f3n psicol\u00f3gica en psicomotricidad. Analiza la sesi\u00f3n de un ni\u00f1o de cinco a\u00f1os, Daniel, y apoya la lectura en teor\u00edas sobre intersubjetividad primaria, referencia conjunta y social, y conexi\u00f3n de sensaciones y emociones.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p class=\"cdn-lead\"><em>(Utilizar\u00e9 el masculino \u201cni\u00f1os\u201d, para referirme indistintamente a ni\u00f1os y ni\u00f1as)<\/em><\/p>\n<p>La finalidad de este art\u00edculo es el de mostrar una vez m\u00e1s la necesidad que tenemos los Psicomotricistas de valernos de modelos te\u00f3ricos de comprensi\u00f3n psicol\u00f3gica, que son los que nos permitir\u00e1n llegar al sentido de la expresividad motriz de los ni\u00f1os con los que trabajamos.<\/p>\n<p>Me servir\u00e9 para esto del an\u00e1lisis de una sesi\u00f3n con un ni\u00f1o de 5 a\u00f1os, al que voy a llamar Daniel. Daniel est\u00e1 escolarizado en una escuela ordinaria y la demanda est\u00e1 formulada desde la misma escuela, con el acuerdo de los padres.<\/p>\n<p>Los s\u00edntomas que aparecen y que preocupan a los profesionales son: la falta de comunicaci\u00f3n con los otros ni\u00f1os; puede estar con ellos, pero no sabe c\u00f3mo interaccionar; a menudo, tiene una mirada perdida; dificultad en el control corporal, soporta mal que se le acoja corporalmente; no es agresivo; lenguaje verbal muy pobre, ecolalias y repeticiones de lo que dice el adulto; algunas estereotipias en sus movimientos; los ruidos en general le atemorizan; muestra inter\u00e9s por temas muy concretos: la guerra de las galaxias\u2026; maneja el ordenador con mucha soltura. No voy a aportar datos de la anamnesis, porque no los considero significativos para lo que pretendo mostrar. S\u00ed que voy a describir sucintamente las secuencias de la segunda sesi\u00f3n de observaci\u00f3n que realic\u00e9 con \u00e9l, para tener una base pr\u00e1ctica sobre la que voy a reflexionar despu\u00e9s.<\/p>\n<p>1. Daniel me mira desde detr\u00e1s de una columna, mientras organizo la sala.<\/p>\n<p>2. Acto seguido, sale de este lugar y empieza a dar vueltas encima de un colch\u00f3n grande (\u201cquitamiedos\u201d). Yo le acompa\u00f1o en sus vueltas. Aparentemente, es un juego de persecuci\u00f3n, pero sin que aparezca de forma clara quien persigue a quien. De vez en cuando, yo me paro ofreciendo mi cuerpo con los brazos abiertos y \u00e9l se lanza sobre m\u00ed, aceptando que le coja. Se desprende r\u00e1pidamente de mi cuerpo y reiniciamos el movimiento circular. Esta secuencia la repite muchas veces, altern\u00e1ndola con salidas de este espacio sobre el colch\u00f3n.<\/p>\n<p>3. Sale del colch\u00f3n corriendo, yo voy detr\u00e1s de \u00e9l, se r\u00ede y va a tumbarse sobre un saco de cojines, que se encuentra delante de un espejo. Me acerco, agach\u00e1ndome delante de \u00e9l; intento masajear sus pies, lo acepta pero no permite que le descubra la pierna. En el inicio, hab\u00eda aceptado empezar la sesi\u00f3n descalzos. Se levanta al poco rato y se escabulle por debajo de mis brazos. Al salir, se mira en el espejo y se retira r\u00e1pidamente cuando yo le reconozco verbalmente esta acci\u00f3n de mirarse.<\/p>\n<p>4. De nuevo encima del colch\u00f3n, coge una tela y se la coloca encima de la cabeza; me persigue, con gritos de fantasma, \u201c!Uh!, \u00a1Uh!\u201d. Yo me escapo mostr\u00e1ndole l\u00fadicamente mi terror\u2026 \u00c9l se r\u00ede y se tira sobre el colch\u00f3n quit\u00e1ndose la tela. Yo intento colocarme la tela encima, pero \u00e9l r\u00e1pidamente me la arranca. No acepta en ning\u00fan momento que yo me tape. Dice \u201cDaniel se tapa\u201d.<\/p>\n<p>5. Est\u00e1 en un movimiento continuo. Le propongo que se estire sobre una tela que he colocado en el suelo. Accede, lo tapo con la tela, pero r\u00e1pidamente se levanta.<\/p>\n<p>6. Vuelve al colch\u00f3n; movimientos circulares\u2026 sale del colch\u00f3n, yo detr\u00e1s de \u00e9l, sin aceptar que le atrape y le coja. En su risa denota una tensi\u00f3n en la musculatura facial.<\/p>\n<p>7. Con unos cojines, construyo una pared y yo me escondo detr\u00e1s. R\u00e1pidamente la destruye. La reconstruyo varias veces, hasta que le provoco, oponi\u00e9ndome a que la destruya. Esta situaci\u00f3n deriva a un juego de oposici\u00f3n, en el que \u00e9l emplea mucha fuerza hasta conseguir destruir la pared. Yo dramatizo mi ca\u00edda, junto a los cojines.<\/p>\n<p>8. Organizo un espacio de saltos y le pido si quiere saltar. Dice claramente: \u201cNo quiero saltar\u201d. Yo salto y, al rato, \u00e9l salta tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>9. Vuelvo a ofrecerle que se estire sobre la tela. \u00c9l accede, le tapo el cuerpo con la tela y lo arrastro lentamente sobre el suelo. Su cuerpo est\u00e1 distendido. Le pregunto si quiere m\u00e1s respondi\u00e9ndome \u201c!s\u00ed!\u201d. Le pido si le gusta\u2026. \u201c!s\u00ed!\u201d. Yo le digo que s\u00ed, que me parece que se siente muy bien. Me paro, me agacho junto a \u00e9l y empiezo a recorrer con el tacto su cuerpo, empezando por los pies, nombrando todas sus partes, desde los pies a la cabeza. \u00c9l acepta sin tensi\u00f3n este contacto corporal.<\/p>\n<p>10. Se levanta. Yo le propongo dibujar. Accede. Empieza a dibujar c\u00edrculos, repetidamente, unos encima de los otros. A continuaci\u00f3n, traza con energ\u00eda l\u00edneas rectas que salen del c\u00edrculo, como si rompiera sus l\u00edmites. Entiendo que es una expresi\u00f3n pl\u00e1stica de la representaci\u00f3n de su imagen corporal, que ha jugado en el primer tiempo de la sesi\u00f3n.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed la sesi\u00f3n. Quiero apoyarme ahora en esta breve descripci\u00f3n, para hacer unas reflexiones sobre el sentido de esta relaci\u00f3n de ayuda y voy a referirme, en primer lugar, al sentido de las estrategias que utilizamos en este tipo de intervenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sabemos que esta intervenci\u00f3n se fundamenta en las interacciones y que acompa\u00f1amos al ni\u00f1o a trav\u00e9s de las interacciones que establecemos con \u00e9l. Reconstruimos con \u00e9l, de una forma simb\u00f3lica, su historia de relaci\u00f3n. Las distintas fases de intervenci\u00f3n marcan este recorrido: desde los juegos de aseguramiento, donde se instalan los fudamentos vinculantes y donde el ni\u00f1o se reconoce y construye a partir del acompa\u00f1amiento especular del adulto, hasta que adquiere una conciencia de s\u00ed mismo, separada y diferenciada.<\/p>\n<p>A partir de este momento, podr\u00e1 jugar a las identificaciones con los ideales de su yo. Podr\u00e1 jugar a \u201ccomo si\u201d, porque \u00e9l tiene ya conciencia de quien es. En este gran salto, el ni\u00f1o ha tenido que transitar por un espacio intermedio, donde se lleva a cabo este proceso de separaci\u00f3n y de diferenciaci\u00f3n, donde el ni\u00f1o pasa de la subjetividad a la capacidad objetiva de adaptarse a su entorno; el paso de un sentimiento de ilusi\u00f3n y de omnipotencia a otro de aceptaci\u00f3n de sus propios l\u00edmites. Por todo esto, me gusta definir la sesi\u00f3n de ayuda terap\u00e9utica como una gran \u00e1rea transicional.<\/p>\n<p>Otra reflexi\u00f3n que quiero hacer. Acogemos y acompa\u00f1amos al ni\u00f1o desde su Unidad corporal. Con el t\u00e9rmino de \u201cunidad corporal\u201d, significamos \u201c\u2026la relaci\u00f3n dial\u00e9ctica que existe entre dos polos: el cuerpo entendido como una funci\u00f3n, como un instrumento, y el cuerpo entendido como una imagen.<\/p>\n<p>Del lado de la imagen corporal, podemos situar todo lo que se origina a partir de las relaciones que desde el inicio el ni\u00f1o establece con su entorno: el surgimiento de las emociones, la instalaci\u00f3n de la pulsi\u00f3n, el surgimiento del deseo a partir de las carencias, el nacimiento de la vida fantasm\u00e1tica\u2026 Una primeras relaciones que conforman la imagen corporal de base. Y ser\u00e1 esta imagen corporal de base la que condicionar\u00e1 todas las relaciones que la persona ir\u00e1 estableciendo con su entorno, a la vez que ella misma (esta imagen corporal) ir\u00e1 modific\u00e1ndose a partir justamente de toda esta vida de relaci\u00f3n\u201d (1).<\/p>\n<p>Podemos suponer que en la unidad corporal de los ni\u00f1os con graves alteraciones, el \u00e1rea fantasm\u00e1tica ocupa un gran espacio y puede llegar a invadirlos de forma excesiva y condicionar claramente su expresividad motriz, como es el caso de Daniel, antes descrito.<\/p>\n<p>En este sentido, entiendo la sesi\u00f3n de ayuda terap\u00e9utica psicomotriz como un recorrido en el que acompa\u00f1amos al ni\u00f1o para que transite por su mundo fantasm\u00e1tico, para llegar en lo posible a la toma de conciencia de su realidad corporal. Una realidad corporal, que se asocia a unos par\u00e1metros espacio-temporales, a partir de los cuales el ni\u00f1o podr\u00e1 relacionarse con su entorno social. Para hacer este paso, el ni\u00f1o deber\u00e1 poder expresar estos contenidos fantasm\u00e1ticos mediante la simbolizaci\u00f3n a trav\u00e9s del juego. Es a lo que Bernard Aucouturier se refiere cuando dice que hay que poder acompa\u00f1ar al ni\u00f1o para que juegue sus fantasmas de acci\u00f3n (2).<\/p>\n<p>En la sesi\u00f3n con Daniel, los juegos que aparecen tienen este sentido. Quiero referirme m\u00e1s concretamente al juego de oposici\u00f3n que ha aparecido en la sesi\u00f3n. Jugar a la oposici\u00f3n permite al ni\u00f1o una afirmaci\u00f3n de su identidad. Esta es una etapa obligatoria en el proceso madurativo de todos los ni\u00f1os. Es significativo que, despu\u00e9s de este juego, Daniel se expresa verbalmente, de forma clara, en primera persona: \u201c!No quiero saltar!\u201d.<\/p>\n<p>Daniel en la sesi\u00f3n pienso que ha hecho este recorrido: ha jugado conmigo sus fantasmas de acci\u00f3n, lo que le ha permitido, al final, poder tomar conciencia de su cuerpo real. En esta situaci\u00f3n, la comunicaci\u00f3n conmigo se ha dado de una forma pr\u00f3xima y emocionada.<\/p>\n<p>Aparte del sentido que le demos a las estrategias que utilizamos, debemos poder referirnos tambi\u00e9n a unos conceptos te\u00f3ricos que nos ayudan a poder entender el significado de la expresividad motriz del ni\u00f1o y, a partir de aqu\u00ed, poder ajustar nuestra intervenci\u00f3n a sus necesidades. S\u00f3lo podremos intervenir de una forma eficaz, si tenemos estos modelos de comprensi\u00f3n psicol\u00f3gica.<\/p>\n<p>A la vez, entender el sentido de una conducta, nos ayuda a poder tolerarla mejor y buscar como he dicho la forma m\u00e1s adecuada de intervenir. Esta comprensi\u00f3n provoca en nosotros el nacimiento de una relaci\u00f3n emp\u00e1tica hacia el ni\u00f1o con el que trabajamos. Sin esta empat\u00eda, cualquier tipo de intervenci\u00f3n est\u00e1 condenada al fracaso.<\/p>\n<p>Daniel es un ni\u00f1o con un funcionamiento autista y nos interesa entender este funcionamiento mental y no quedarnos en la sintomatolog\u00eda externa. Voy a nombrar muy sucintamente algunas teor\u00edas que nos ayuden a entender este funcionamiento mental de los ni\u00f1os con TEA. Estas teor\u00edas est\u00e1n descritas con m\u00e1s detalle en el libro (3), que se cita en la bibliograf\u00eda.<\/p>\n<h3>Teor\u00eda de la intersubjetividad primaria<\/h3>\n<p>Esta capacidad permite conectarnos con las emociones de los dem\u00e1s. Percibir las emociones y actitudes de los otros, a los que consideramos separados de nosotros.<\/p>\n<p>Las personas con autismo no tienen esta conciencia diferenciada de ellos mismos. La capacidad de imitaci\u00f3n, que todos los ni\u00f1os tienen, tambi\u00e9n est\u00e1 alterada. No consideran al otro como alguien que les puede ayudar y contener su malestar. Por esto se centran en sus propias sensaciones, apareciendo la autosensorialidad, los movimientos repetitivos y las estereotipias.<\/p>\n<p>Tienen una muy baja tolerancia a la frustraci\u00f3n y, por el contrario, una sensibilidad muy elevada. Cualquier imprevisto puede ser vivido de una forma catastr\u00f3fica. Poca tolerancia a los cambios f\u00edsicos y ps\u00edquicos. Buscan una falsa seguridad en la invariabilidad del entorno.<\/p>\n<h3>Teor\u00eda de la referencia conjunta y referencia social<\/h3>\n<p>Esta capacidad permite compartir los focos de inter\u00e9s y de acci\u00f3n con las otras personas. Los ni\u00f1os pueden interpretar determinadas situaciones, a partir de la informaci\u00f3n social y emocional que les proporciona el adulto. Esta capacidad es necesaria para poder desarrollar las capacidades comunicativas y sociales y la capacidad de imitar y simbolizar.<\/p>\n<h3>Teor\u00eda que explica las relaciones que se establecen entre las informaciones recibidas a trav\u00e9s de distintos canales sensoriales<\/h3>\n<p>Cuando esta conexi\u00f3n no se da, aparece una relaci\u00f3n sensorial unidimensional con el exterior (vista, tacto, olfato\u2026). Meltzer lo decrib\u00eda como un \u201cdesmantelamiento\u201d, como una pared de ladrillos sin la argamasa que los sujeta unos a otros.<\/p>\n<p>Se pueden dar alteraciones en el procesamiento sensorial: Intolerancia a determinadas texturas de alimentos; molestias exageradas producidas por est\u00edmulos externos; hipersensibilidad exagerada a determinados sonidos, contactos, olores\u2026 o, al contrario, una falta de sensibilidad al dolor, por ejemplo.<\/p>\n<h3>Teor\u00eda que explica la conexi\u00f3n de las sensaciones con las emociones<\/h3>\n<p>Esta conexi\u00f3n, en un contexto de relaci\u00f3n, permite que el ni\u00f1o pueda entender y aceptar la contenci\u00f3n del otro. En el proceso madurativo, es el otro quien ayuda al beb\u00e9 a significar sus sensaciones en un contexto de relaci\u00f3n, lo que origina tambi\u00e9n la emoci\u00f3n. Cuando esto no se da, aumenta la ansiedad y la sensaci\u00f3n de impotencia y desvalimiento.<\/p>\n<p>Las neurociencias nos aportan datos que nos ayudan tambi\u00e9n a poder entender estas dificultades. En los ni\u00f1os con un funcionamiento autista, se da una disminuci\u00f3n de las neuronas espejo, que son \u201clas encargadas de ayudar a los humanos a determinar las intenciones de otros individuos mediante la simulaci\u00f3n mental de sus actos\u2026 neuronas que nos permiten interpretar las intenciones de los dem\u00e1s y que estar\u00edan muy relacionadas con la capacidad de imitaci\u00f3n y de empat\u00eda\u201d (3). Tambi\u00e9n se da en ellos una disminuci\u00f3n de las neuronas que conectan el t\u00e1lamo (procesador de las emociones) con el c\u00f3rtex (responsable de la intencionalidad y la representaci\u00f3n simb\u00f3lica). Estas carencias de orden biol\u00f3gico nos ayudan tambi\u00e9n a poder comprender la dificultad de estos ni\u00f1os para empatizar con las emociones de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Antes me he referido a la intervenci\u00f3n en una relaci\u00f3n de ayuda terap\u00e9utica como un intento de reconstruir simb\u00f3licamente con el ni\u00f1o su historia de relaci\u00f3n. Tambi\u00e9n es este contexto neurol\u00f3gico, ateni\u00e9ndonos a la plasticidad del cerebro y a la capacidad resiliente de los humanos, quiero suponer que una relaci\u00f3n vinculante y emp\u00e1tica con el ni\u00f1o con un funcionamiento autista puede provocar un aumento de este tipo de neuronas.<\/p>\n<h3>Bibliograf\u00eda<\/h3>\n<ul>\n<li>Rota, J. (2015). La intervenci\u00f3n psicomotriz: de la pr\u00e1ctica al concepto. Barcelona. Octaedro.<\/li>\n<li>Aucouturier, B. (2004). Los fantasmas de acci\u00f3n y la pr\u00e1ctica psicomotriz. Barcelona. Gra\u00f3.<\/li>\n<li>Morral, A. et al. (2012). Comprensi\u00f3n y abordaje educativo y terap\u00e9utico del TEA. Barcelona. Horsori.<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Josep Rota Iglesias.<\/strong> Psic\u00f3logo y psicomotricista, Formador de la ASEFOP y miembro de la AEC, postgrados y m\u00e1steres universitarios en Catalu\u00f1a y en el resto del Estado espa\u00f1ol.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Josep Rota Iglesias (2016). La intervenci\u00f3n en la relaci\u00f3n de ayuda terap\u00e9utica. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 52, pp. 13\u201318. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Josep Rota muestra la necesidad de modelos te\u00f3ricos de comprensi\u00f3n psicol\u00f3gica en psicomotricidad. 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