{"id":7627,"date":"2015-12-01T10:03:00","date_gmt":"2015-12-01T09:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/psicopatologia-de-la-expresividad-psicomotriz-en-el-tratamie\/"},"modified":"2026-10-18T13:12:56","modified_gmt":"2026-10-18T12:12:56","slug":"psicopatologia-de-la-expresividad-psicomotriz-en-el-tratamie","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/psicopatologia-de-la-expresividad-psicomotriz-en-el-tratamie\/","title":{"rendered":"Psicopatolog\u00eda de la expresividad psicomotriz en el tratamiento psicomotor"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 50 \u00b7 Diciembre de 2015 \u00b7 pp. 7\u201316<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> J. \u00c1ngel Rodr\u00edguez Ribas se pregunta qu\u00e9 sentido tiene la psicopatolog\u00eda en la ayuda psicomotriz y precisa su enfoque frente a la psiquiatr\u00eda y la psicolog\u00eda cl\u00ednica. Expone los fundamentos epistemol\u00f3gicos de la pr\u00e1ctica psicomotriz y organiza la expresividad psicomotriz con la imagen del tronco, las ramas y las hojas, antes de una s\u00edntesis y una bibliograf\u00eda orientativa.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p>Este escrito, como reza el t\u00edtulo, pretende ser un peque\u00f1o homenaje a todos los alumnos, formadores y psicomotricistas que venciendo el horror al saber ponen en juego su coraje, deseo y curiosidad para ir m\u00e1s all\u00e1 de prejuicios y creencias, con el prop\u00f3sito de hacer con los humanos y su subjetividad una vida, como dijo Arist\u00f3teles, que valga la pena vivir.<\/p>\n<p>Si la psicopatolog\u00eda en su concepci\u00f3n generalizada se refiere a la investigaci\u00f3n de las din\u00e1micas ps\u00edquicas internas que condicionan las vivencias y malestares de los sujetos: \u00bfqu\u00e9 sentido tiene referirnos a ella a la hora de pensar una ayuda psicomotriz frente alg\u00fan malestar somatops\u00edquico? Ante todo, debemos precisar que la psicopatolog\u00eda, deudora de diversas concepciones psicol\u00f3gicas y psiqui\u00e1tricas surgidas a lo largo de la Historia, no tiene una sola consideraci\u00f3n, ni siquiera es homog\u00e9nea<sup>1<\/sup>. Efectivamente, el estudio de dichos procesos y desarrollos, como dir\u00eda Jaspers, va a ser tributario de la perspectiva misma que se tenga de lo humano en sus vertientes de subjetividad, personalidad, individuo u organismo. Es en ese sentido que podremos hablar de una psicopatolog\u00eda cognitiva, otra sist\u00e9mica, otra psicosocial, psicodin\u00e1mica o incluso, neurobiol\u00f3gica.<\/p>\n<p>No estar\u00e1 pues de m\u00e1s, primeramente, no perder de vista los fundamentos sobre los que se soporta el campo psicopatol\u00f3gico aplicado a una psicomotricidad de orientaci\u00f3n psicoanal\u00edtica, como es la que nos orienta. Por otra parte, en la teor\u00eda de la Pr\u00e1ctica Psicomotriz no encontramos excesivos \u00edndices relevantes de patolog\u00eda como no sean el exceso o defecto de algunos rasgos expresivos debido a que el prof. Aucouturier, sobre todo, centr\u00f3 su modelo en una din\u00e1mica evolutiva y su aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica al \u00e1mbito educativo o terap\u00e9utico.<\/p>\n<p>Aunque dicho paradigma fue planteado como un cont\u00ednuum estructural donde se intenta compensar o aminorar el exceso o la falta de ciertos rasgos psicomotores, sin embargo el acento puesto en la tipolog\u00eda fantasm\u00e1tica (destrucci\u00f3n, devoraci\u00f3n\u2026), las dificultades en la constituci\u00f3n de la unidad corporal (fragilizada o desestructurada), o las angustias como falta de inscripci\u00f3n (licuefacci\u00f3n, ca\u00edda, hemicuerpos, rotura, etc; Aucouturier, 2004) resultan de una gran utilidad a la hora de formular una hip\u00f3tesis de trabajo.<\/p>\n<p>Si logr\u00e1ramos traducir nuestros \u00edndices significativos de expresividad psicomotriz -a partir de la actividad motriz espont\u00e1nea- a la sintomatolog\u00eda de la subjetividad y la personalidad (Lapierre y Aucouturier, 1977, 1977b, 1980; Rodr\u00edguez Ribas,2013, 2013b), no solo se atraer\u00eda la ayuda psicomotriz a su verdadera dimensi\u00f3n (psico)terap\u00e9utica e incluso sanitaria orientando la direcci\u00f3n del tratamiento, sino que elevando su dignidad cl\u00ednica podr\u00eda dar raz\u00f3n conjunta a otras disciplinas: lo que facilitar\u00eda, en cuarto lugar, ofertar nuestra especificidad al mismo nivel que otras a la hora de una elecci\u00f3n terap\u00e9utica. Finalmente, redundar\u00eda en que el posible trabajo transdisciplinar y en red tan conveniente en numerosos casos fuera m\u00e1s que asequible.<\/p>\n<p>Dejamos claro, por tanto, que nuestra intenci\u00f3n no es la de describir (puede encontrarse en numerosos manuales) los rasgos de expresividad patol\u00f3gicos alterados, sino m\u00e1s bien c\u00f3mo se manifiesta dicha expresividad en las alteraciones estructurales de la subjetividad.<\/p>\n<h3>Fundamentos epistemol\u00f3gicos<\/h3>\n<p>Parecer\u00eda una obviedad asimilar la pr\u00e1ctica psicomotriz a las pr\u00e1cticas psicosom\u00e1ticas, pero no est\u00e1 de m\u00e1s recordar a qu\u00e9 se refieren. En general, la psicosom\u00e1tica designa la tendencia a comprender todos los hechos de una situaci\u00f3n en la unidad del ser humano. Es lo que podr\u00eda denominarse una actitud psicosom\u00e1tica: en este sentido todas las enfermedades son psicosom\u00e1ticas. En segundo lugar, la palabra psicosom\u00e1tica se aplica tambi\u00e9n a todo s\u00edntoma o s\u00edndrome funcional en el cual el cl\u00ednico encuentra como unidad patol\u00f3gica, a la vez, una expresi\u00f3n fisiol\u00f3gica y una expresi\u00f3n psicol\u00f3gica manifiestamente coordinadas.<\/p>\n<p>Pero existe una tercera categor\u00eda de hechos que expresan de manera particular y prevalente las relaciones del sujeto a sus condiciones de vida: se trata de aut\u00e9nticos h\u00e1bitos patol\u00f3gicos de larga duraci\u00f3n o c\u00edclicos, verdaderas enfermedades que expresan un estilo particular de personalidad; estamos hablando de verdaderas afecciones psicosom\u00e1ticas (Ey y Brisset, 1980: 904). Una \u00faltima acepci\u00f3n de lo psicosom\u00e1tico se refiere a aquel abordaje curativo que, independiente de la patolog\u00eda tratada, lo hace a trav\u00e9s de pr\u00e1cticas consideradas corporales desde una concepci\u00f3n global de la subjetividad.<\/p>\n<p>Una vez definido el \u00e1mbito aplicado, debemos retrotraernos hasta los pilares epist\u00e9micos en que se sustenta nuestra pr\u00e1ctica, habida cuenta su adscripci\u00f3n psicodin\u00e1mica<sup>2<\/sup>. Muy brevemente:<\/p>\n<p>1.-No existe El sujeto, sino sujetos uno por uno. Y por lo tanto solo hay cuerpos uno por uno. No hay dos cuerpos iguales. Con cada cuerpo se reinventa la terapia misma. Y cualquier comprensi\u00f3n de sus alteraciones -psicopatol\u00f3gicas- quedar\u00e1 subordinada a su asunci\u00f3n por el sujeto mismo.<\/p>\n<p>2.- No hay una relaci\u00f3n (directa) causa\/\/efecto. Esto es as\u00ed porque la subjetividad no sigue la l\u00f3gica neurofisiol\u00f3gica de causa&#8211;&gt;consecuencia. Cuando de humanos se trata, la consecuencia deviene causa de la causa.<\/p>\n<p>3.- A esto se suma que el Yo \u201cno es due\u00f1o y se\u00f1or\u201d del destino de su subjetividad. Es decir, la conciencia no es m\u00e1s que un derogado intencional de lo que del deseo inconsciente se jug\u00f3 en s\u00edntomas y fantasmas a lo largo de una historia particular. Por eso nuestra materia son las vivencias subjetivas y sus producciones.Es en este sentido que el Hacer es equiparable al Decir. La palabra dice la verdad y miente; el cuerpo dice la verdad y miente tambi\u00e9n. Actos y dichos, acciones y dicciones, expresividad som\u00e1tica y expresividad sem\u00e1ntica, no son m\u00e1s que modalidades posibles por las que el sujeto transmite en lo manifiesto lo latente de sus decires inconscientes, en tanto el cuerpo y el juego, como la palabra, est\u00e1n estructurados como un lenguaje.<\/p>\n<p>4.-De ah\u00ed que, tal y como Freud se encarg\u00f3 de precisar: la \u201canormalidad\u201d est\u00e1 hecha de la misma estofa, la misma pasta, que el estado ps\u00edquico normal. Lo que no evita que cada sujeto habite una estructura subjetiva espec\u00edfica.<\/p>\n<p>5.- Globalidad. Si el cuerpo es aquel ente a construir a partir de la interrelaci\u00f3n de sus esferas real, simb\u00f3lica e imaginaria, deberemos deducir que el cuerpo, en tanto tal, es en todo momento una articulaci\u00f3n provisional y transitoria. Es por ello que no hay, ni puede haber, una ciencia de la subjetividad corporal. Y que tampoco puedan existir recetas, programas, modificaciones o prescripciones espec\u00edficas en lo que ata\u00f1e a la vivencia sintom\u00e1tica del cuerpo.<\/p>\n<p>Como se va viendo, la pr\u00e1ctica psicomotriz toma numerosos aspectos del territorio psicosom\u00e1tico de orientaci\u00f3n psicoanal\u00edtica. Una de las consecuencias t\u00e9cnicas que hemos de extraer de esto, es la de descartar ante todo cualquier tipo de organicidad, que habr\u00e1 de ser tratada por el especialista m\u00e9dico; sin embargo y dado que nuestro abordaje corresponde a una concepci\u00f3n anudada de la subjetividad, para nuestra labor no es determinante el simple grado de origen o afectaci\u00f3n org\u00e1nica.<\/p>\n<p>No olvidemos que lo que est\u00e1 en juego, y de lo que nosotros nos ocupamos, no es tanto de la lesi\u00f3n fisiol\u00f3gica en s\u00ed misma como que el paciente la experimenta subjetivamente al integrar su vivencia corporal en su expresividad.<\/p>\n<p>Volvamos al principio: \u00bfqu\u00e9 raz\u00f3n justificar\u00eda, en \u00faltima instancia, un an\u00e1lisis estructural de la personalidad previo a cualquier intento de tratamiento psicomotor?3 . Lo diremos muy claramente: un s\u00edntoma, un trastorno o una alteraci\u00f3n de la expresividad psicomotriz, por si mismo no define ni significa nada, ni de la subjetividad del sufriente ni de su naturaleza m\u00f3rbida<sup>4<\/sup>.<\/p>\n<p>A esto se le a\u00f1ade otra cuesti\u00f3n no menos relevante: seg\u00fan cu\u00e1l sea la estructura simb\u00f3lica a la que se abrocha el cuerpo de un sujeto, as\u00ed ser\u00e1 la direcci\u00f3n del tratamiento psicomotor<sup>5<\/sup>; porque bien puede suceder que por atender el apaciguamiento de determinada alteraci\u00f3n no contemos con la estructura que la gener\u00f3 y no solo erremos en la orientaci\u00f3n cl\u00ednica, dando palos de ciego, sino que provoquemos aut\u00e9nticos efectos iatrog\u00e9nicos f\u00e1cilmente evitables a poco que se hubiera empleado una mayor finura en la observaci\u00f3n y escucha de la posici\u00f3n subjetiva constituyente6 .<\/p>\n<h3>El tronco como estructura, las ramas cual s\u00edntomas expresivos y en las hojas, los trastornos<\/h3>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es entonces una estructura de la subjetividad corporal de los cuerpos hablantes?, \u00bfen qu\u00e9 consiste? Una estructura como tal, en la medida que distingue a los humanos en su condici\u00f3n parlante, sexuada y mortal, es siempre simb\u00f3lica y nunca lo es sin un Otro. La estructura ser\u00eda la modalidad a la que cada uno advino a habitar el Lenguaje. En ese sentido es lo que nos viene dado, lo \u201cheredado\u201d simb\u00f3licamente7 , la posici\u00f3n que el Otro transmiti\u00f3 inconscientemente y a la cual fuimos alojados.<\/p>\n<p>Por tanto, si los s\u00edntomas son del orden del tener, la estructura es del orden del ser, lo que nos define y delimita, el tronco que se construye a partir de unas ra\u00edces simb\u00f3licas previas. De la estructura misma no hay modificaci\u00f3n posible sino de la posici\u00f3n sintom\u00e1tica que tomamos ante ella; y de la cual los s\u00edntomas son respuestas ante su desestabilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es decir, una estructura por s\u00ed misma no es normal ni patol\u00f3gica sino que se mantiene estabilizada o se desestabiliza cuando aparece un desencadenante que provoca un disfuncionamiento sintom\u00e1tico o un sufrimiento insoportable8 . Pero, por lo mismo, tampoco se puede transitar de una estructura a otra: no existe una continuidad estructural (un sujeto psic\u00f3tico no es un mal neur\u00f3tico, ni un perverso una psicosis estabilizada\u2026)9 .<\/p>\n<p>Tampoco la gravedad, el pron\u00f3stico o el sufrimiento son en absoluto, indicios determinantes de una estructura (un adolescente neur\u00f3tico puede sufrir mucho m\u00e1s que un sujeto en posici\u00f3n aut\u00edstica)10 . Si la estructura, hemos dicho, es la manera c\u00f3mo habitamos el mundo simb\u00f3lico que nos constituye en tanto sujetos y cuerpos, es decir, c\u00f3mo nuestra historia pudo organizarse respecto al lenguaje, entonces la estructura es lo que los humanos tenemos m\u00e1s en com\u00fan (mientras que los s\u00edntomas son lo m\u00e1s propio y diferencial), lo incurable, la variable independiente. Resumiendo, la estructura permite orientarse con una visi\u00f3n de conjunto, tambi\u00e9n de detalle, trazando una suerte de plano topol\u00f3gico de los ejes simb\u00f3licos (planta, alzado\u2026) que comandaron la vida de alguien.<\/p>\n<p>Por su parte si los s\u00edntomas son mensajes, la variable dependiente, entendidos como significantes y formaciones del inconsciente a descifrar (Freud, dixit); tambi\u00e9n el s\u00edntoma es una satisfacci\u00f3n sustitutiva, la significaci\u00f3n, lo menos malo que un sujeto pudo \u201cnegociar\u201d para poder sostenerse. Dicho de otra manera: el s\u00edntoma ya es una interpretaci\u00f3n del inconsciente y ceder\u00e1 en la medida que el sentido latente de deseo haya podido ser descifrado o que el uso que cumpl\u00eda no lo haga tan necesario, retornando a una cierta estabilidad estructural. Esta concepci\u00f3n del s\u00edntoma como lo manifiesto de una estructura latente es lo que justifica el recurso a una estrategia \u2013generalizada- de rodeo11 ; curamos, en consecuencia, por a\u00f1adidura, porque no pretendemos curar a toda costa. Cuesti\u00f3n aparte pero sumamente relevante, es que al hablar de subjetividad no existen s\u00edntomas patognom\u00f3nicos (los que definen de manera inefable una patolog\u00eda: incluso hasta un sujeto en posici\u00f3n neur\u00f3tica puede experimentar eventuales fen\u00f3menos elementales alucinatorios) de ah\u00ed que al enunciar una hip\u00f3tesis de posici\u00f3n estructural debemos dejarnos guiar por el \u201cpreferentemente\u201d en tanto cualidad constituyente de la persona, modalidad de funcionamiento y en \u00faltima instancia, c\u00f3mo soporta su posici\u00f3n ante el Otro que lo determin\u00f3 y ante el cual va a responder.<\/p>\n<p>Finalmente al delimitar un cuadro cl\u00ednico, nunca caigamos en la tentaci\u00f3n de confundirlo con un cuadro sindr\u00f3mico: una estructura subjetiva no consiste en el sumatorio de una serie de s\u00edntomas que se conjugan de manera m\u00e1s o menos coherente en una enfermedad12 .<\/p>\n<p>Del trastorno apenas unas r\u00e1pidas palabras para definir que, como cuantificaci\u00f3n desadaptativa de una presunta normalidad estad\u00edsticamente informada, no tiene para nosotros inter\u00e9s alguno. A pesar de su popularidad generalizada y un uso casi obsceno de sus clasificaciones (DSMV, CIE X), un trastorno nunca dice nada de un sujeto en particular y, menos a\u00fan, de una estructura psicopatol\u00f3gica concreta13 . Ya el mismo Freud previno que por mucho que se modifique o extinga un trastorno, al no ir a su origen constituyente, a su verdad inconsciente, siempre podr\u00e1 rebrotar en otro lugar.<\/p>\n<p>Neurosis y las psicosis como las grandes estructuras de la expresividad.<\/p>\n<p>Si hemos dicho que la estructura subjetiva puede definirse como el estilo, la articulaci\u00f3n que tom\u00f3 el Lenguaje en cada quien, la combinatoria de la arquitectura simb\u00f3lica que se presenta solo ofrece cuatro, y solo cuatro, posibilidades. Cl\u00e1sicamente han sido llamadas: neurosis, perversi\u00f3n, psicosis y autismos (Monedero Gil, 1996). De ellas, en la medida en que se constata una n\u00edtida divisi\u00f3n patog\u00e9nica determinada por la instauraci\u00f3n o no de la castraci\u00f3n, de la barrera de la represi\u00f3n -lo que es esencial para su diagn\u00f3stico diferencial-pondremos nuestra atenci\u00f3n en dos de ellas: neurosis y psicosis. Veamos sus diferencias.<\/p>\n<p>-Estructura de la subjetividad en (el cuerpo de) las Neurosis. En las neurosis hay un s\u00ed, un consentimiento a la castraci\u00f3n. En estos sujetos encontramos una l\u00f3gica subjetiva donde lo reprimido retorna en lo simb\u00f3lico; por ah\u00ed es que el sujeto puede sostener un c\u00f3digo y un lazo social que tenga en cuenta al Otro, estando relativamente bien orientado con la realidad. El sujeto unificado en su imagen por la met\u00e1fora paterna, organiza ed\u00edpicamente su estructura para acceder a las identificaciones e ideales pudiendo elaborar un mito sobre los or\u00edgenes como respuesta al deseo del Otro, pero tambi\u00e9n sobre su destino, poniendo en juego su deseo para \u201ccuando sea mayor\u201d.<\/p>\n<p>Accede en consecuencia al \u00e1mbito de la relaci\u00f3n, al aprendizaje, el saber, pero tambi\u00e9n a la moral, la culpa, la deuda y se sit\u00faa en el mundo a trav\u00e9s de la pantalla de las fantas\u00edas, de su fantasma o sus s\u00edntomas. En la neurosis es el Otro el que interpreta, de manera que s\u00edntomas y producciones no son m\u00e1s que formaciones de deseo, abriendo la posibilidad de un sentido compartido. Su pulsionalidad, parcelada simb\u00f3licamente en los orificios pulsionales coloca a la angustia como l\u00edmite del goce, pudiendo encontrar en el placer, el deseo y la sublimaci\u00f3n, un desplazamiento a su goce pulsional. Es en ese sentido que puede decirse que el neur\u00f3tico, puede jugar y jugarse: en la mirada y el contacto podemos encontrar \u00edndices precisos de su soporte corporal. \u00bfDe qu\u00e9 padece el sujeto neur\u00f3tico? La neurosis sufre de no hacer acto de deseo. En sus modalidades obsesiva, hist\u00e9rica, f\u00f3bica o depresiva, el sujeto se embrolla con \u00e9l para no dar cuenta de su insistencia, de ah\u00ed que la angustia est\u00e9 casi permanentemente presente indicando el objeto que la causa. Por supuesto con la acci\u00f3n aparecen la actuaci\u00f3n y los actig-out, lo que no evita ciertos pasos al acto. El uso del material puede tomar la modalidad de objeto transicional.<\/p>\n<p>Dentro de la psicopatolog\u00eda cl\u00ednica (Kaplan&amp;Sadock, 2005; Ajuriaguerra,1987, 2000; \u00c1lvarez, Esteban y Sauvagnat, 2004) se recogen s\u00edntomas del tipo: agresi\u00f3n, ansiedad, apat\u00eda, compulsiones, rituales, depresi\u00f3n, discinesias, distracci\u00f3n, torpezas, fabulaciones, hipermotricidad, fobias, hipocondr\u00eda, conversi\u00f3n, irrealidad, miedos, nihilismo, obsesi\u00f3n, p\u00e1nico, pensamiento m\u00e1gico, compulsiones, conversiones, trastornos del humor\u2026 Su expresividad Psicomotriz se manifiesta bajo un cuerpo fragilizado con una expresividad excesiva, inhibida, o inestable. De forma que sus \u00edndices reflejan las repeticiones, las conversiones corporales, las inhibiciones, las negaciones y denegaciones, los olvidos, los lapsus psicomotores; pero tambi\u00e9n las nuevas invenciones: otras maneras de tratar lo ya conocido etc. La estructura espacio temporal se distingue como l\u00edmites simb\u00f3licos, as\u00ed la historia puede definir una l\u00f3gica. Las angustias corporales manifiestan la incompletud de su unidad corporal: la de hemicuerpo en la preferencia de un lado corporal m\u00e1s que el otro; la de envoltura, en el sentido de taparse, cubrirse; la de ca\u00edda, en el miedo o el p\u00e1nico al salto\u2026<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 direcci\u00f3n del tratamiento para el cuerpo neur\u00f3tico?: si el cuerpo es el lugar donde nuestra historia aloja sus inscripciones, se tratar\u00e1 de leer los relatos que nuestra expresividad revela para colocarnos en otra posici\u00f3n frente a las elecciones, deseos y repeticiones que marcan nuestra vida. Y as\u00ed, ir a la b\u00fasqueda de un nuevo lazo afectivo y un deseo m\u00e1s decidido sin pagar el precio exagerado del sufrimiento (Rodr\u00edguez Ribas, Vives, 2006).<\/p>\n<p>-Estructura de la subjetividad en (el cuerpo de) las Psicosis: en las psicosis la castraci\u00f3n, al estar forcluida, no se pudo instaurar, de manera que lo reprimido retorn\u00f3 en lo real del cuerpo. El sujeto, en su certeza revelada, autorreferencial e inefable, queda por fuera de la ley, del lazo social y del lenguaje, pero no del discurso. En este sentido no tiene una relaci\u00f3n ajustada con la realidad. Al no haber atravesamiento especular, ni mito familiar al que acogerse, no puede acceder a las identificaciones e ideales al modo ed\u00edpico.<\/p>\n<p>Sin embargo, como respuesta a la intrusi\u00f3n de lo real del Otro y su desmoronamiento, el sujeto de la psicosis empuja a producir su propia genealog\u00eda. En la psicosis es el Uno el que interpreta, de manera que su construcci\u00f3n es una respuesta -met\u00e1fora delirante- creada desde la nada, referida a sus or\u00edgenes y destino en un intento de construir un Otro m\u00e1s amable en el que alojarse y poder insertarse en la relaci\u00f3n social, aunque lo sea de manera original y exclusiva.<\/p>\n<p>No olvidemos que a pesar de estar fuera del lenguaje (com\u00fan) no lo est\u00e1 del discurso, por eso si algo desea el psic\u00f3tico es dar testimonio, encontrar una significaci\u00f3n y mostrarla, de aquello que provoc\u00f3 una ruptura en su historia.<\/p>\n<p>La irrupci\u00f3n de ese Otro amenazante, imprevisible o devorador, que hace del sujeto un puro objeto de su capricho, no puede estar sino acompa\u00f1ada de afectos de soledad (absoluta) o de perplejidad. Su pulsionalidad, que puede hacer de cualquier trozo de cuerpo la emergencia de un real, encuentra en el sujeto un intento de defenderse recurriendo a mecanismos de suplencia, de vaciamiento o de extracci\u00f3n de goce, que pasan por instaurar un nuevo borde o nudo a la b\u00fasqueda de cierta estabilizaci\u00f3n que le permita mantener otra relaci\u00f3n con la realidad.<\/p>\n<p>Es en este sentido que no podemos decir que el sujeto psic\u00f3tico pueda jugar como tal, como no sea hacer acto de su propia errancia pacificadora. \u00bfDe que padece el sujeto psic\u00f3tico? El sujeto en esta posici\u00f3n padece de su cuerpo y del Otro.<\/p>\n<p>Ante la ausencia de castraci\u00f3n en sus modalidades paranoide, man\u00edaco-depresiva, esquizofr\u00e9nica, hebefr\u00e9nica, incluso catat\u00f3nica, la acci\u00f3n del sujeto -invadido por el fen\u00f3meno elemental alucinatorio o la certeza delirante- a menudo defensiva, estereotipada o por medio del paso al acto sin mediaci\u00f3n alguna, es fruto de un inconsciente sin sujeto, absoluto, por tanto, sin equ\u00edvocos o actos fallidos. El uso del material toma la modalidad de objeto \u201caut\u00edstico\u201d, pura condensaci\u00f3n que gozar de un real sin fantasmatizar (pero que ya supone cierta extracci\u00f3n).<\/p>\n<p>Dentro de la psicopatolog\u00eda cl\u00ednica (Kaplan&amp;Sadock, 2005; Ajuriaguerra,J, 1987, 2000; \u00c1lvarez, Esteban y Sauvagnat, 2004) se recogen s\u00edntomas del tipo: alteraciones de la comunicaci\u00f3n, pensamiento, lenguaje, memoria y del humor. Encontraremos: agitaciones, alucinaciones, ambivalencia, ansiedad, anhedonia, bloqueo del pensamiento, estupor, exaltaci\u00f3n, hipocondr\u00edas psic\u00f3ticas, delirio de \u00f3rganos, cataton\u00eda, delusi\u00f3n o ideas delirantes, depresi\u00f3n end\u00f3gena, desorientaci\u00f3n, confusi\u00f3n, ecolalia, estereotipias, ilusi\u00f3n, logorrea, manierismos, mutismos, negativismo, neologismos.<\/p>\n<p>Respecto a la expresividad psicomotriz, manifiesta en la s\u00edntesis de sus \u00edndices, constatamos: fijaciones estereotipadas y repetitivas, ecopr\u00e1xias, ritualizaciones y acciones impulsivas, pasos al acto a menudo sin sentido aparente (aunque s\u00ed para \u00e9l), impulsiones, ritualizaciones, pero tambi\u00e9n creaciones originales, producciones expresivas muy diversas etc. El cuerpo psic\u00f3tico, cuerpo desestructurado (a-estructurado, mejor), inconsistente, se presenta fragmentado, disociado, escindido, con una expresividad t\u00f3rpida o excesiva, poco congruente con el otro y sus c\u00f3digos.<\/p>\n<p>El orden espacial y temporal muy pautado puede alternarse con el absoluto caos, r\u00fabrica de su inconsciente puesto en escena: es el eterno presente, ahist\u00f3rico, propio de las psicosis y autismos. Las angustias corporales manifiestas reflejar\u00e1n la no estructuraci\u00f3n de su unidad corporal: licuefacci\u00f3n o desparramamiento, no dejando hueco alguno en el espacio; la de rotura y fragmentaci\u00f3n, visible por el no reconocimiento especular o las vivencias org\u00e1nicas ajenas y molestas; la angustia de ca\u00edda en su modalidad de dejarse caer, despe\u00f1arse; el despellejamiento, en el sentido de una aut\u00e9ntica segunda piel, una envoltura que contenga la disgregaci\u00f3n corporal, que incluso puede tomar la forma de una coraza muscular.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 direcci\u00f3n del tratamiento para el cuerpo psic\u00f3tico? El objetivo general en la direcci\u00f3n de la cura que se plantea es de: establecer las condiciones que permitan al sujeto de la psicosis encontrar y elaborar los mecanismos de extracci\u00f3n, suplencia y anudamiento, creaci\u00f3n de un sentido, de aquello que rechazado en lo simb\u00f3lico retorn\u00f3 en lo real del cuerpo; accediendo a una estabilizaci\u00f3n tendente al lazo social (Rodr\u00edguez Ribas, 2013).<\/p>\n<h3>S\u00edntesis<\/h3>\n<p>A lo largo de esta rese\u00f1a muy sint\u00e9tica hemos querido mostrar unas m\u00ednimas herramientas para \u00abA mis colegas de Luzaro\/UNED, con afectuoso reconocimiento\u00bb<\/p>\n<p>poder situarse en la elaboraci\u00f3n de una hip\u00f3tesis psicomotriz que oriente la direcci\u00f3n del tratamiento, porque no hay que olvidar que siempre se trata de personas, de sujetos \u201cpadecientes\u201d, y no de meras etiquetaciones diagn\u00f3sticas, con quienes ejerceremos nuestra labor. Pero bien es cierto que a partir de aqu\u00ed surgen numerosas preguntas.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s las m\u00e1s interesantes ya han sido enunciadas: \u00bfde qu\u00e9 manera un sujeto viene determinado por su estructura?, \u00bfes tan n\u00edtida la partici\u00f3n estructural que hemos definido? Y sobre todo: \u00bfc\u00f3mo se forman los s\u00edntomas?, \u00bfc\u00f3mo pasa un contenido inconsciente latente a su manifestaci\u00f3n expresiva?, \u00bfpor qu\u00e9 unos quieren saber -de s\u00ed- subjetivando su malestar como paso previo a una posible transformaci\u00f3n, y otros no?, \u00bfqu\u00e9 final hay para un tratamiento? Temas todos estos en los que deberemos seguir profundizando a la hora de desenvolvernos en ese \u00e1mbito apasionante, a la par que rec\u00f3ndito, que es el manejo del sufrimiento humano.<\/p>\n<h3>Bibliograf\u00eda orientativa:<\/h3>\n<ul>\n<li>\u00c1lvarez, Jos\u00e9 Mar\u00eda; Esteban, Ram\u00f3n y Sauvagnat, Fran\u00e7ois. 2004. Fundamentos de Psicopatolog\u00eda Psicoanal\u00edtica. Ed. S\u00edntesis. Madrid.<\/li>\n<li>Arnaiz, Pilar; Rabad\u00e1n, Marta y Vives, Iolanda. 2001. La Psicomotricidad en la Escuela. Ed. Aljibe. M\u00e1laga.<\/li>\n<li>Ajuriaguerra, J. de. -1987. Manual de psicopatolog\u00eda del ni\u00f1o. Ed. Masson. Barcelona. -2000. Manual de psiquiatr\u00eda infantil. Ed. Mass\u00f3n. Barcelona.<\/li>\n<li>Alonso Fernandez, F. 1979. Fundamentos de la psiquiatr\u00eda actual. Ed. Paz Montalvo. Madrid.<\/li>\n<li>Aucouturier, Bernard. 2004. Los fantasmas de acci\u00f3n y la pr\u00e1ctica psicomotriz. Ed. Gra\u00f3. Barcelona.<\/li>\n<li>Aucouturier, B.; Darrault, I. y Empinet, J.L.1985. La pr\u00e1ctica psicomotriz. Reeducaci\u00f3n y terapia. Ed. Cient\u00edfico-m\u00e9dica. Madrid.<\/li>\n<li>Aucouturier, B; Lapierre, A. 1978. La educaci\u00f3n psicomotriz como terapia \u201cBruno\u201d. Ed. Editorial M\u00e9dica y T\u00e9cnica. Madrid.<\/li>\n<li>Aucouturier, B; Mendel G. 2004. \u00bfPor qu\u00e9 los ni\u00f1os y las ni\u00f1as se mueven tanto?.Ed. Gra\u00f3. Barcelona.<\/li>\n<li>Egu\u00edluz Uruchurtu, J. L. et al. 2001. Introducci\u00f3n a la psicopatolog\u00eda.Ed. IM&amp;C. Madrid.<\/li>\n<li>Ey, Henri; Bernard y P. Brisset, Ch.1980. Tratado de Psiquiatr\u00eda. Ed. Toray-Masson. Barcelona.<\/li>\n<li>Freud, Sigmund.1992. Obras completas: La StandarEdition. Ed. Amorrortu. Buenos Aires. -Vol. 5 (1900). La Interpretaci\u00f3n de los sue\u00f1os (continuaci\u00f3n).<\/li>\n<li>Garc\u00eda Prieto, \u00c1ngel. 1994. Manual Pr\u00e1ctico de Psiquiatr\u00eda Actual. Ed. Nobel. Oviedo.<\/li>\n<li>Gonz\u00e1lez de Rivera, Jos\u00e9 Lu\u00eds. 1996. Medicina psicosom\u00e1tica. Ed. ICEPPS. Las Palmas de Gran Canaria.<\/li>\n<li>Jaspers, Karl. -1977. Psicopatolog\u00eda general. Ed. Beta. Buenos Aires. -1998. El problema de la culpa. Ed. Paid\u00f3s. Barcelona<\/li>\n<li>Kaplan, Harold I. &amp;Sadock, Benjamin J.2005. Psiquiatr\u00eda Cl\u00ednica. Ed. Waverly Hisp\u00e1nica S.A. Buenos Aires.<\/li>\n<li>Lacan, Jacques.1990. Escritos 1. Siglo XXI Editores. M\u00e9xico.<\/li>\n<li>Lapierre, A. 1997. Psicoan\u00e1lisis y an\u00e1lisis corporal de la relaci\u00f3n. Ed. Descle\u00e9 de Brouwer. Bilbao.<\/li>\n<li>Lapierre, A. y Aucouturier, B. -1977. Simbolog\u00eda del movimiento. Ed. Cient\u00edfico-m\u00e9dica. Barcelona. -1977b. La educaci\u00f3n psicomotriz como terapia (\u201cBruno\u201d) Ed. M\u00e9dica y T\u00e9cnica. Barcelona. -1980. El Cuerpo y el Inconsciente en educaci\u00f3n y terapia. Ed. Cient\u00edfico-M\u00e9dica. Barcelona.<\/li>\n<li>Lacan, Jacques. -1984. Seminario III. Las psicosis. Ed. Paid\u00f3s. Barcelona. -1990. Escritos 1. Siglo XXI Editores. M\u00e9xico.<\/li>\n<li>Laplanche, Jean y Pontalis, Jean Bertrand. 1997. Diccionario de Psicoan\u00e1lisis. Ed. Paid\u00f3s. Barcelona.<\/li>\n<li>Mazet, Ph.; Houzel, D. 1981. Psiquiatr\u00eda del ni\u00f1o y del adolescente. Ed. M\u00e9dica y Tecnica. Barcelona.<\/li>\n<li>Monedero Gil, Carmelo. 1996. Psicopatolog\u00eda Humana. Ed. Siglo XXI. Madrid.<\/li>\n<li>Rodr\u00edguez Ribas, Jos\u00e9 \u00c1ngel: -2002: \u201cLa \u201cQuietud\u201d del Psicomotricista\u201d(revisado). Revista Entrelineas N\u00ba 11. Ed. APP. Barcelona. -2003:\u201dPsicomotricidad en Centros de D\u00eda en Adultos con minusval\u00edas\u201d (revisado). Revista Del Cuerpo al S\u00edmbolo. N\u00ba. 0. Ed. AEPICSE. Madrid. -2003b:\u201dConstrucci\u00f3n de la Hip\u00f3tesis Terap\u00e9utica en la Pr\u00e1ctica Psicomotriz\u201d. Actas II Congreso Estatal de Psicomotricidad. Revista INDIVISA. Ed. Centro Superior de Estudios Universitarios La Salle. Madrid. y http:\/www andalucialacaniana.com\/textos.htm. Ed. ELP. Granada. -2004: \u201cLa Re- novada Pr\u00e1ctica Psicomotriz\u201d. Revista Entrelineas. N\u00ba. 15. Ed. APP. Barcelona. -2004b: \u201cEfectos Iatrog\u00e9nicos en la Pr\u00e1ctica de la Psicomotricidad\u201d. Revista Cuadernos de Psicomotricidad. No 27. ISSN: 1576-6829. Ed. Escuela de Psicomotricidad. UNED. Bergara. -2005:\u201dLas letras del Cuerpo Hipermoderno\u201d. Rev: ETOR. Revista Internacional de Filosof\u00eda Pr\u00e1ctica. Ed. Ediciones X-XI. Sevilla. -2005b:\u201d\u00bfRegular las \u201cpsicomercanc\u00edas?\u201d: El Analista con-versador\u201d. Revista La Gaceta del Consejo. N\u00ba. 30. Ed. Rev. On- Line de la ELP. Madrid. -2006:\u201dProyecto para una Psicoterapia Psicomotriz\u201d. Con Iolanda Vives. Revista Entrelineas. Ed. APP. Barcelona. -2008: \u201dQu\u00e9 ser\u00eda, entonces, lo espec\u00edfico de la Pr\u00e1ctica Psicomotriz?\u201d. Revista de la ACAP. Paralelo Sur Ediciones. Barcelona. -2008b:\u201dPrincipios para una ayuda psicomotriz de orientaci\u00f3n psicodin\u00e1mica\u201d. Revista Entrelineas N\u00ba 22.. Ed. APP. Barcelona. -2010: \u201cCuerpo: Inconsciente. Elogio de la presencia\u201d. En Freudiana. N\u00ba 58. Ed. RBA. Libros. Barcelona. -2010b: \u201cPrincipios diferenciales entre una pr\u00e1ctica (psicomotriz) educativa y una pr\u00e1ctica terap\u00e9utica\u201d. N\u00ba 26. Ed. APP. Barcelona. -2011: Los paradigmas del cuerpo en psicoan\u00e1lisis. Tesis Doctoral en Medicina (Psiquiatr\u00eda). USE. In\u00e9dita. Sevilla. -2013. La Pr\u00e1ctica Psicomotriz en el tratamiento ps\u00edquico. Ed. Octaedro. Barcelona. -2013b. \u201cRegreso a la actividad motriz espont\u00e1nea\u201d. Rev. Entrel\u00edneas. N\u00ba 32. Edita APP. Barcelona. -2013c. \u201c\u00cdndices significativos de malestar infantil\u201d. En: IN: Revista Electr\u00f2nicad\u2019Investigaci\u00f3 i Innovaci\u00f3 Educativa i Socioeducativa, vol. IV, n\u00fam. 1, p\u00e0g. 95-110. En: http:\/\/www.in.uib.cat\/pags\/volumenes\/vol4_num1\/revista\/08_Rodriguez_Ribas.pdf. Palma de Mallorca.<\/li>\n<li>Vallejo Ruiloba, Julio. -1993. Introducci\u00f3n a la psicopatolog\u00eda y psiquiatr\u00eda. Ed. Masson-Salvat. Barcelona. -2008. Psiquiatr\u00eda en atenci\u00f3n primaria.Ed. Ars M\u00e9dica. Barcelona. Szapiro, Liliana. 2011. Elementos para una teor\u00eda y cl\u00ednica lacaniana del fen\u00f3meno psicosom\u00e1tico. Ed. Grama. Buenos Aires.<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Notas<\/h3>\n<p class=\"cdn-small\"><small>1. Recordemos, no obstante, que precisamente fue en el marco de la Psiquiatr\u00eda donde se mantuvieron los trastornos de la psicomotricidad como una de las categor\u00edas sintom\u00e1ticas privilegiadas.<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>2. Tem\u00e1tica que ya ha sido ampliamente desarrollada en nuestro texto de 2013. Y del que, de alguna manera, este es texto faltante de dicho escrito.<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>3. Considero por mi parte, que las acepciones sem\u00e1nticas habituales para referirse a nuestra intervenci\u00f3n: terapia, ayuda, acompa\u00f1amiento, mediaci\u00f3n corporal\u2026, no reflejan fielmente el trabajo planteado. A falta de un sintagma m\u00e1s riguroso, como ser\u00eda el psicoanal\u00edtico de \u201ccura\u201d, preferimos adoptar el t\u00e9rmino \u201ctratamiento psicomotor\u201d. 4. Por ejemplo: no es lo mismo un trastorno por hiperactividad bajo una posici\u00f3n neur\u00f3tica (debido p.ej. a una reactividad ansiosa) que perversa (el puro goce propioceptivo sin mediaci\u00f3n fantasm\u00e1tica) o psic\u00f3tica (las alucinaciones auditivas le ordenan que escape de alg\u00fan perseguidor), incluso aut\u00edstica\u2026Pr\u00e1cticamente cualquier alteraci\u00f3n puede desglosarse en esta tripartici\u00f3n.<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>5. Continuando con el ejemplo anterior, no ser\u00e1 lo mismo tratar dicha hiperactividad si est\u00e1 subsumida a un contexto neur\u00f3tico, psic\u00f3tico o perverso. 6. Fij\u00e9monos de paso que si en cada sujeto la estructura fuera el Todo, no habr\u00eda posibilidad de elecci\u00f3n subjetiva alguna: vendr\u00edamos predestinados a este mundo y ninguna respuesta tendr\u00eda la m\u00e1s m\u00ednima funci\u00f3n: a lo sumo ser\u00edamos ordenadores donde toda reparaci\u00f3n fuera previsible. Pero por el contrario, si no tuvi\u00e9ramos en cuenta el soporte simb\u00f3lico y un sujeto no fuera m\u00e1s que el sumatorio de numerosas marcas, se\u00f1ales, trastornos o condicionamientos, el resultado ser\u00eda un perpetuo \u201cparcheo\u201d subjetivo, donde cualquier cambio de una pieza recolocar\u00eda a otra. 7. No es este el lugar para exponer el motivo por el que advenimos al mundo desde una u otra posici\u00f3n estructural. Pero digamos que depende primordialmente del lugar que ese futuro sujeto ocup\u00f3 en tanto deseo, fantasma u objeto de goce ante su primer gran Otro, llamada Madre. Dejando bien claro que Madre, en absoluto tiene porqu\u00e9 ser ni la biol\u00f3gica, ni de g\u00e9nero femenino, ni del rol asumido: esa es nuestras ra\u00edces. 8. No todos los s\u00edntomas provocan sufrimiento, antes bien, de muchos de ellos se puede hacer un magn\u00edfico uso funcional y sublimatorio (egosint\u00f3nicos). Incluso es m\u00e1s: no es muy extra\u00f1o que un s\u00edntoma sea el que, cual pr\u00f3tesis y suplencia del \u201ctronco\u201d, sostenga una estructura. De ah\u00ed que no todo el que demanda ser curado, necesariamente tenga que serlo.<\/small><\/p>\n<p class=\"cdn-small\"><small>9. Es cierto que existen casos dif\u00edciles de encuadrar que plantean aut\u00e9nticos problemas de diagn\u00f3stico diferencial: son los llamados casos lim\u00edtrofes, bordeline, psicosis ordinarias etc. 10. Obs\u00e9rvese que ac\u00e1 utilizamos los vocablos estructura y posici\u00f3n de manera indistinta, aunque en puridad la posici\u00f3n como concepto, tiene una connotaci\u00f3n m\u00e1s maleable, evolutiva y modificable. Es en ese sentido que se puede decir p.ej. que \u201cha cambiado de posici\u00f3n frente a la verdad, en su estructura\u201d. 11. Si lo que se nos muestra, lo que observamos, no es necesariamente el verdadero origen del sufrimiento, entonces el motivo de sufrimiento no es el trastorno mismo. En consecuencia nunca deberemos atacar al malestar de frente: apenas sirve para nada, como no sea justamente\u2026para petrificar y cronificarlo. 12. A la definici\u00f3n nosol\u00f3gica clasificatoria de dichos cuadros como entidades diferenciadas, es a lo que apunta la psicopatolog\u00eda psiqui\u00e1trica y la psicolog\u00eda cl\u00ednica. 13. Un trastorno como mucho, define lo que en un determinado momento y lugar -toda una serie de expertos, lobbies, intereses espurios y de manera consensuada- se decide qu\u00e9 es lo que es normal o enfermo.<\/small><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre J. \u00c1ngel Rodr\u00edguez Ribas.<\/strong> M\u00e9dico. Psicoanalista. Psicomotricista. DEA y Doctor en Psiquiatr\u00eda (USE). Miembro de la Escuela Lacaniana de Psicoan\u00e1lisis (ELP) y de la Asociaci\u00f3n Mundial de Psicoan\u00e1lisis (AMP. Par\u00eds). Formador en Pr\u00e1ctica Psicomotriz ASEFOP (Bruselas). Formador en la AEC Psicomotriz (Barcelona).<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> J. \u00c1ngel Rodr\u00edguez Ribas (2015). Psicopatolog\u00eda de la expresividad psicomotriz en el tratamiento psicomotor. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 50, pp. 7\u201316. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>J. \u00c1ngel Rodr\u00edguez Ribas se pregunta qu\u00e9 sentido tiene la psicopatolog\u00eda en la ayuda psicomotriz y precisa su enfoque frente a la psiquiatr\u00eda y la psicolog\u00eda cl\u00ednica. Expone los fundamentos epistemol\u00f3gicos de la pr\u00e1ctica psicomotriz y organiza la expresividad psicomotriz con la imagen del tronco, las ramas y las hojas, antes de una s\u00edntesis y una bibliograf\u00eda orientativa.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":[],"cuaderno_seccion":[16],"cuaderno_autoria":[46],"cuaderno_numtax":[106],"class_list":["post-7627","cuaderno_articulo","type-cuaderno_articulo","status-publish","hentry","cuaderno_seccion-dossier","cuaderno_autoria-jose-angel-rodriguez","cuaderno_numtax-no-50"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo\/7627","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/cuaderno_articulo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7627"}],"wp:term":[{"taxonomy":"cuaderno_seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_seccion?post=7627"},{"taxonomy":"cuaderno_autoria","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_autoria?post=7627"},{"taxonomy":"cuaderno_numtax","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_numtax?post=7627"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}