{"id":7620,"date":"2015-06-01T10:04:00","date_gmt":"2015-06-01T09:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luzaro.net\/revista\/articulo\/la-formacion-del-psicomotricista\/"},"modified":"2026-10-18T09:16:43","modified_gmt":"2026-10-18T08:16:43","slug":"la-formacion-del-psicomotricista","status":"publish","type":"cuaderno_articulo","link":"https:\/\/luzaro.net\/es\/revista\/articulo\/la-formacion-del-psicomotricista\/","title":{"rendered":"La formaci\u00f3n del psicomotricista"},"content":{"rendered":"<p class=\"cdn-meta\">N\u00ba 49 \u00b7 Junio de 2015 \u00b7 pp. 15\u201320<\/p>\n<div class=\"cdn-sum\"><strong>Resumen.<\/strong> Explica el recorrido para formarse como psicomotricista, entendido como adquirir una \u00abtecnicidad\u00bb metabolizada en el propio cuerpo. Distingue la formaci\u00f3n te\u00f3rica, la pr\u00e1ctica y la personal, y defiende que cada persona se forma y los formadores acompa\u00f1an.<\/div>\n<div class=\"cdn-text\">\n<p>Vamos a tratar de explicar someramente en este art\u00edculo algunas de las caracter\u00edsticas del recorrido para formarse como psicomotricista; de eso que llamamos adquirir una \u2018tecnicidad\u2019, que es una palabra que no existe en el diccionario oficial de la R. A. E., pero que para nosotros est\u00e1 cargada de significado, pues se trata de adquirir un saber pero metabolizado en nuestra propia carne.<\/p>\n<p>Queremos destacar el uso plenamente intencionado en el p\u00e1rrafo anterior del t\u00e9rmino \u2018formarse\u2019 en vez de formar porque, en coherencia con la concepci\u00f3n de la pr\u00e1ctica psicomotriz, pensamos que es cada persona la que se forma y no los formadores; a pesar de que ostentemos este calificativo, como formadores nos toca acompa\u00f1ar en ese recorrido. Podemos hacer un paralelismo como cuando estamos en la sala de psicomotricidad con las ni\u00f1as y ni\u00f1os, pues nuestro quehacer, m\u00e1s que educarles, es acompa\u00f1arles en su desarrollo para que sea lo m\u00e1s arm\u00f3nico posible.<\/p>\n<p>Partiendo de esta premisa, podemos constatar entonces que en la formaci\u00f3n de psicomotricistas habr\u00eda que tener en cuenta, por un lado, a las personas que se ponen en este proceso de formarse y, por otro, a las llamadas formadoras de psicomotricistas y las escuelas o instituciones donde desarrollan esta labor.<\/p>\n<p>Algo que determina esta formaci\u00f3n es que en el Estado espa\u00f1ol la profesi\u00f3n de psicomotricista todav\u00eda no tiene un estatus legal, a pesar de la demanda de profesionales que podemos encontrar, incluso por parte de instituciones p\u00fablicas. En este sentido es bueno recordar la existencia de la FAPee, la Federaci\u00f3n de Asociaciones de Psicomotricistas del Estado espa\u00f1ol, uno de cuyos objetivos es precisamente el reconocimiento de la profesi\u00f3n.<\/p>\n<p>De esta alegalidad, que no ilegalidad, deriva que no exista una formaci\u00f3n oficial y que sea ofertada por instituciones privadas o universidades en forma de posgrados y m\u00e1steres. Tambi\u00e9n habr\u00eda que decir que la mayor parte de las personas que hacen esta formaci\u00f3n no buscan un t\u00edtulo, sino precisamente esa formaci\u00f3n de psicomotricista, normalmente avalada por a\u00f1os de experiencia, por prestigio y por el grado de satisfacci\u00f3n de tantas promociones.<\/p>\n<p>La carencia de oficialidad o de legalidad tambi\u00e9n favorece la abundancia de cursos con muy poca coherencia, tanto en contenidos como en estructuraci\u00f3n. Frente a esto, la antes citada FAPee asume una decisi\u00f3n, consensuada en todas las asociaciones miembros, para tratar de velar por una formaci\u00f3n que fundamente un verdadera profesi\u00f3n, de tal manera que no da por v\u00e1lidos determinados programas, bien por la confusi\u00f3n de sus contenidos, como por la escasez de horas de duraci\u00f3n o por las formas de impartirlos (no presenciales, on line, etc.). Es decir, no los considera suficientes como para validar una profesionalidad.<\/p>\n<p>Un aspecto interesante de este consenso es la unanimidad en reconocer necesarios los tres aspectos cl\u00e1sicos de la formaci\u00f3n: el te\u00f3rico, el pr\u00e1ctico y el de la formaci\u00f3n personal.<\/p>\n<p>Muchas formaciones cuentan con los dos primeros aspectos por lo que solo haremos una breve reflexi\u00f3n sobre los mismos. Nos extenderemos m\u00e1s sobre el \u00faltimo, el de la formaci\u00f3n personal porque, si bien es tan importante como los otros dos, resulta el m\u00e1s espec\u00edfico y no lo encontraremos f\u00e1cilmente en otras formaciones.<\/p>\n<h3>La formaci\u00f3n te\u00f3rica<\/h3>\n<p>Ya hemos dicho antes que la mayor parte de las personas que nos hemos formado como psicomotricistas tenemos otra formaci\u00f3n de base (es una consecuencia de la alegalidad), por lo que contamos ya con un bagaje te\u00f3rico de otras disciplinas, normalmente ligadas al trabajo con la infancia y en los campos de la educaci\u00f3n, de la salud, de lo social y de lo corporal.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s la psicomotricidad, joven como es, siempre ha sido deudora de estas y otras disciplinas para poder elaborar su discurso propio, y los psicomotricistas todav\u00eda estamos m\u00e1s escorados en nuestra profesi\u00f3n hacia la actividad que a la elaboraci\u00f3n e investigaci\u00f3n, aunque tambi\u00e9n es verdad que cada vez son m\u00e1s las compa\u00f1eras y compa\u00f1eros que investigan, que escriben y que hacen aportaciones en este sentido.<\/p>\n<p>Y no es que queramos prescindir de las contribuciones que no sean sobre psicomotricidad puramente. Ah\u00ed est\u00e1, por ejemplo, el caso de las neurociencias, cuyos avances vertiginosos nos estimulan y exigen actualizar continuamente nuestros conocimientos y nuestros contenidos formativos.<\/p>\n<p>L\u00f3gicamente tambi\u00e9n hacemos formaci\u00f3n espec\u00edfica sobre psicomotricidad y explicamos a los alumnos su historia, autores, conceptos, espacios y tiempos de la sesi\u00f3n, formas de intervenir, etc. estos son unos contenidos que ya tenemos bastante estructurados.<\/p>\n<p>Es muy interesante reflexionar sobre la progresi\u00f3n, la temporalidad de la formaci\u00f3n para lograr la mayor coherencia posible, ajust\u00e1ndose al proceso de los alumnos, a su nivel, y tambi\u00e9n a su objetivo formativo y su \u00e1mbito de intervenci\u00f3n, pues no requieren la misma formaci\u00f3n te\u00f3rica un psicomotricista que haga pr\u00e1ctica educativa y otro que haga pr\u00e1ctica terap\u00e9utica.<\/p>\n<h3>La formaci\u00f3n pr\u00e1ctica<\/h3>\n<p>Se trata de confrontar a los alumnos con una cierta realidad, que les sirva para ejercitarse de cara a su futura pr\u00e1ctica aut\u00f3noma y profesional. Conocemos experiencias de otras escuelas y no todas nos organizamos de la misma manera; tampoco tenemos ni la misma realidad ni las mismas posibilidades cada una en su entorno.<\/p>\n<p>En Luzaro, nuestra escuela, el proceso de pr\u00e1cticas para el alumnado educativo es ciertamente progresivo, pues consiste en hacer un recorrido que comienza por la observaci\u00f3n de sesiones reales con posterior coloquio, que contin\u00faa con un periodo de coparticipaci\u00f3n tambi\u00e9n con coloquio, y que termina por una participaci\u00f3n aut\u00f3noma, base para la confecci\u00f3n de la memoria final. Durante este \u00faltimo paso el tutor acude a observar al menos tres sesiones, que despu\u00e9s son comentadas.<\/p>\n<p>En la formaci\u00f3n terap\u00e9utica el proceso de pr\u00e1cticas es diferente aunque tambi\u00e9n es progresivo. Quiz\u00e1s la diferencia m\u00e1s notable es que se utiliza mucho el visionado de sesiones grabadas de los propios alumnos, visionado que podemos hacer en grupos peque\u00f1os, medios o con toda la promoci\u00f3n, y con un protocolo, que adem\u00e1s de ayudarnos a observar, trata de garantizar la seguridad de los que exponen y se exponen.<\/p>\n<p>Utilizamos los v\u00eddeos porque no nos parece pertinente hacer una observaci\u00f3n directa dado el ambiente de intimidad y respeto que merece una relaci\u00f3n terap\u00e9utica.<\/p>\n<p>En todo este recorrido de \u201cpr\u00e1cticas\u201d nos empe\u00f1amos mucho en respetar la progresi\u00f3n como una forma de garantizar la seguridad afectiva de nuestros alumnos; se trata tambi\u00e9n de un acompa\u00f1amiento, como dec\u00edamos al principio.<\/p>\n<h3>La formaci\u00f3n personal<\/h3>\n<p>Aunque la extensi\u00f3n de este art\u00edculo no nos permite extendernos demasiado, vamos a intentar explicar algunos aspectos de la formaci\u00f3n personal.<\/p>\n<p>El objetivo<\/p>\n<p>Se tratar\u00eda de \u201creencontrarnos\u201d de alguna manera con algo que como adultos, como seres de pensamiento y de lenguaje, hemos dejado atr\u00e1s; se tratar\u00eda de favorecer la reapropiaci\u00f3n corporal, vivenciar ciertas experiencias que nos ayuden a hacer consciente nuestra disponibilidad, nuestra escucha, ajustar nuestro sistema de actitudes para poder entender mejor a las ni\u00f1as y ni\u00f1os, que son m\u00e1s seres de acci\u00f3n, m\u00e1s corporales.<\/p>\n<p>En psicomotricidad, tanto educativa como terap\u00e9utica, trabajamos en relaci\u00f3n: una relaci\u00f3n que no se establece entre iguales sino que es disim\u00e9trica: ni\u00f1o-alumno con psicomotricista educativo o ni\u00f1opaciente con terapeuta psicomotricista. Es una relaci\u00f3n disim\u00e9trica en la que, si no somos conscientes de nuestra propia historia, corremos el riesgo de proyectarla de forma invasiva sobre el otro.<\/p>\n<p>Es decir que podr\u00edamos definir el objetivo de la formaci\u00f3n personal como el de provocar una cierta transformaci\u00f3n que nos permitiera estar en la b\u00fasqueda del ajuste m\u00e1s adecuado con el ni\u00f1o o los ni\u00f1os con los que trabajamos.<\/p>\n<p>Un marco de seguridad<\/p>\n<p>Si la formaci\u00f3n personal busca una transformaci\u00f3n de las personas, esto solo se puede conseguir si proporcionamos un marco seguro donde nadie se haga da\u00f1o, donde esa transformaci\u00f3n sea consentida y serena, lo que implica la participaci\u00f3n activa de los alumnos. Aunque suponga ciertos cambios en las personas, no se trata de una terapia, sino que es un recorrido para capacitar para una profesi\u00f3n: la de psicomotricista.<\/p>\n<p>Dentro de este marco de seguridad es fundamental el rol del formador y de la escuela, la estructura a la que pertenece y representa. En el caso de las escuelas de la ASEFOP, todas las formadoras y formadores hemos hecho un largo recorrido espec\u00edfico que nos habilita para la formaci\u00f3n personal, y asumimos una filosof\u00eda y un c\u00f3digo deontol\u00f3gico cuyo principal valor es el del m\u00e1ximo respeto a las personas que acompa\u00f1amos en formaci\u00f3n. Por eso en nuestra metodolog\u00eda de trabajo contamos con estrategias para colocar las resonancias evitando, como hemos dicho antes, que sean invasivas tanto del grupo hacia nosotros como de nosotros hacia el grupo.<\/p>\n<p>La din\u00e1mica<\/p>\n<p>Decimos de la formaci\u00f3n personal que es una formaci\u00f3n en grupo y por la v\u00eda corporal. Parece un poco contradictorio lo de formaci\u00f3n personal en grupo, pero es que nos formamos para trabajar en relaci\u00f3n con otros, que como nosotros, son tambi\u00e9n seres cambiantes, con cuerpos e historias diversas. Como formadores, esto nos exige tambi\u00e9n saber de las din\u00e1micas de grupos y del sutil equilibrio entre lo personal y lo grupal.<\/p>\n<p>La din\u00e1mica de la formaci\u00f3n personal se basa sobre todo en las propuestas que hacemos los formadores y la ligaz\u00f3n que existe entre ellas, dependiendo de la respuesta del grupo de alumnos. Nos gusta el nombre de propuestas porque son eso, propuestas, y no ejercicios de obligado cumplimiento.<\/p>\n<p>Trabajamos con personas adultas con libertad para responder, con sus peculiaridades. No es un gui\u00f3n cerrado de propuestas porque, por mucha experiencia que tengamos, si de verdad les acompa\u00f1amos, no sabemos c\u00f3mo van a ser tomadas y respondidas por el grupo: son como las frases de un relato que vamos escribiendo sin saber muy bien c\u00f3mo se va a desarrollar, aunque tengamos claro a d\u00f3nde queremos ir.<\/p>\n<p>Las propuestas suelen ser multidireccionales, pues pueden responder a varios objetivos a la vez. Por ejemplo, podemos proponer una competici\u00f3n de dos grupos por conseguir todos los materiales de la sala, donde todo vale menos hacer da\u00f1o. Con esta proposici\u00f3n podr\u00edamos trabajar aspectos como el de la agresividad, la identificaci\u00f3n, la oposici\u00f3n, el juego simb\u00f3lico, la desculpabilizaci\u00f3n del contacto, etc.; aspectos que seguramente surgir\u00e1n espont\u00e1neamente en las verbalizaciones en grupo.<\/p>\n<p>Las propuestas tienen su sentido en la progresi\u00f3n y en el nivel de formaci\u00f3n. No resulta igual una misma propuesta en un curso de sensibilizaci\u00f3n que en otro de formaci\u00f3n de terapeutas. Es decir que las ajustamos en funci\u00f3n del grupo con el que trabajamos, pero todas ellas dentro de un recorrido din\u00e1mico que pasa por diversas situaciones: de lo grupal a lo individual o a peque\u00f1o grupo o viceversa, de una actividad intensa a otra m\u00e1s calmada, de algo m\u00e1s sensorial a algo m\u00e1s cognitivo, de un uso de determinado material a otro, etc. Las verbalizaciones<\/p>\n<p>Es formaci\u00f3n personal y es por la v\u00eda corporal, pero estando entre adultos no podemos despreciar el uso privilegiado de la palabra. Hay momentos en que estrat\u00e9gicamente proponemos reagruparse y hablar a partir de las situaciones vividas. La reflexi\u00f3n en grupo nos permite enriquecernos con las experiencias de los dem\u00e1s, semejantes o no a las nuestras. Sentados con los alumnos en un c\u00edrculo de bancos, nos toca en estos momentos regular la palabra del grupo, y la mayor\u00eda de las veces callar m\u00e1s que hablar, apartando la tentaci\u00f3n de volver al tradicional estrado para largar una clase magistral.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n tenemos la constataci\u00f3n gozosa de que en muchas de estas verbalizaciones se ponen de manifiesto la integraci\u00f3n de la otras \u00e1reas de la formaci\u00f3n, como si despu\u00e9s de la vivencia se pudieran acrisolar experiencias, conceptos, observaciones, etc., que parecieran construir una imagen cada vez m\u00e1s coherente: la de psicomotricista. Como formadores, son momentos que apreciamos.<\/p>\n<p>Para terminar, nos gustar\u00eda emplear una expresi\u00f3n que o\u00edmos una vez a Katty Homar, formadora de la escuela AEC (Barcelona): \u201cCon la formaci\u00f3n te\u00f3rica entendemos c\u00f3mo son los ni\u00f1os; con la formaci\u00f3n pr\u00e1ctica entendemos las producciones de los ni\u00f1os; con la formaci\u00f3n personal entendemos qu\u00e9 nos pasa cuando los ni\u00f1os producen\u201d.<\/p>\n<h3>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/h3>\n<ul>\n<li>Acebo, R. (2008). La formaci\u00f3n personal en la Pr\u00e1ctica Psicomotriz Aucouturier. Los cursos de sensibilizaci\u00f3n. Bilbao: Autoedici\u00f3n.<\/li>\n<li>Alonso, J. et als. (2014). Formaci\u00f3 personal. Pr\u00e0ctica Psicomotriu Aucouturier 2013-2014. Barcelona: Autoedici\u00f3n.<\/li>\n<li>Aucouturier, B. (2004). Los fantasmas de acci\u00f3n y la pr\u00e1ctica psicomotriz. Barcelona: Gra\u00f3.<\/li>\n<li>Camps, C. y Mila, J. (2011). El psicomotricista en su cuerpo. De lo sensoriomotor a la transformaci\u00f3n ps\u00edquica. Buenos Aires: Mi\u00f1o y D\u00e1vila.<\/li>\n<li>Lapierre, A. y Aucouturier, B. (1980). El cuerpo y el inconsciente en educaci\u00f3n y terapia. Barcelona: Cient\u00edfico-M\u00e9dica.<\/li>\n<li>Mendel, G. (2001). \u201cFreud, Winnicott, Aucouturier\u201d. Cuadernos de Psicomotricidad, 22, 15-25.<\/li>\n<li>Mila, J. (2008). De profesi\u00f3n psicomotricista. Buenos Aires: Mi\u00f1o y D\u00e1vila.<\/li>\n<li>Rodr\u00edguez, J. \u00c1. y Vives, I. (2006). \u201cProyecto para una Psicoterapia Psicomotriz\u201d. Entre l\u00edneas, 19, 16-19.<\/li>\n<\/ul>\n<\/div>\n<div class=\"cdn-bio\"><strong>Sobre Rikardo Acebo.<\/strong> Rikardo Acebo es fil\u00f3logo y terapeuta psicomotor. Es miembro del equipo de Luzaro y formador de la ASEFOP. Es socio de la Asociaci\u00f3n Profesional de Psicomotricistas (APP) desde su fundaci\u00f3n.<\/div>\n<div class=\"cdn-cite\"><strong>C\u00f3mo citar:<\/strong> Rikardo Acebo (2015). La formaci\u00f3n del psicomotricista. <em>Cuadernos de Psicomotricidad<\/em>, 49, pp. 15\u201320. Luzaro.<\/div>\n<div class=\"cdn-cta\"><strong>\u00bfTe interesa la formaci\u00f3n en psicomotricidad?<\/strong><br \/>Descubre los cursos de Luzaro. <a class=\"cdn-btn\" href=\"https:\/\/luzaro.net\/\">Ver formaci\u00f3n<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Explica el recorrido para formarse como psicomotricista, entendido como adquirir una \u00abtecnicidad\u00bb metabolizada en el propio cuerpo. Distingue la formaci\u00f3n te\u00f3rica, la pr\u00e1ctica y la personal, y defiende que cada persona se forma y los formadores acompa\u00f1an.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":[],"cuaderno_seccion":[16],"cuaderno_autoria":[157],"cuaderno_numtax":[105],"class_list":["post-7620","cuaderno_articulo","type-cuaderno_articulo","status-publish","hentry","cuaderno_seccion-dossier","cuaderno_autoria-rikardo-acebo","cuaderno_numtax-no-49"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo\/7620","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_articulo"}],"about":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/cuaderno_articulo"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7620"}],"wp:term":[{"taxonomy":"cuaderno_seccion","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_seccion?post=7620"},{"taxonomy":"cuaderno_autoria","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_autoria?post=7620"},{"taxonomy":"cuaderno_numtax","embeddable":true,"href":"https:\/\/luzaro.net\/es\/wp-json\/wp\/v2\/cuaderno_numtax?post=7620"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}